- Aléjate, por favor-intente empujarlo lejos de mí, pero fue una idiotez pues el tipo tenía cierta similitud con el gorila-guardia de hace un rato. Un brillo de venganza cruzo sus ojos.

- No, muñeca, sabes que lo quieres -me tomo fuerte del brazo, haciéndome daño y aun más con todos los tirones que dedicaba yo para librarme.- No pelees muñeca y todo será más fácil. -Se inclino para besarme, tomándome de los dos brazos con fuerza extrema. Estaba a punto de besarme en contra de mi voluntad, quería derribarme y largarme a llorar del solo pánico que sentía.

Ya estaba entrando en el colapso nervioso cuando escucho un ruido crudo y el hombre soltando mis brazos ¿Qué sucedía? Me atreví a girar mí vista un poco hacia la izquierda. Lo vi.

Harry había golpeado al chico justo en la mandíbula y ahora ambos hombres se enganchaban en una pelea. Harry dio un puñetazo en la nariz al chico, que intento devolvérselo pero Harry lo esquivo hábilmente devolviéndole el golpe con el codo y una patada en la pierna. El chico estaba quedando sin posibilidades dentro de la pelea pues Harry le estaba ganando por lejos. Finalmente el chico había logrado golpear a Harry. De cierta forma fue un mal paso del chico pues a Harry se le encendió un fuego en la mirada: fuego de venganza. Entonces mi universitario se lanzo con todo: puñetazo, puñetazo, rodillazo, codo, codo, patada, puñetazo, patada, codo, puñetazo, fin del juego. El otro había quedado tirado en medio del suelo, con heridas sangrantes, pero nada mortal. Harry tenía odio en su mirada. Se acerco al chico aun consiente, aun.

- Para que aprendas a no tocarle un pelo ni a ella ni a ninguna otra mujer -le dijo mi chico de cabello azabache con amargura y odio en la voz. Se me acerco con el labio ligeramente sangrante y tomo mi mano- Vámonos Ginny.- comenzó a caminar hacia la salida, no hizo falta abrir el paso pues todos habían apreciado la forma de pelear de Harry y supongo que nadie quería estar en la situación pues cada vez que Harry daba un paso, las personas se apartaban, tal vez con respeto, tal vez con temor.

Al salir por fin de la maldita fiesta, sentí el aire puro que envolvió mi cabello haciéndolo bailar. Harry me miro con sus ojos verdes esmeralda preciosos a la luz de la luna, que le daba un brillo más bien misterioso.

- Lo siento Ginny, todo esto fue mi culpa -se revolvió el cabello- no debí haberte dejado sola…

- Ya, no fue culpa tuya, fue del idiota ese -trate de calmarlo- tranquilo.-le sonreí y él me devolvió la sonrisa algo culpable.

- Vamos, debo llevarte a tu casa -me dirigió una mirada de reojo sacando las llaves de su motocicleta- ¿Has viajado antes en motocicleta?

- No, pero ha de ser genial -asentí emocionada ¡Lo podría abrasar! Harry saco los cascos de seguridad y me entrego uno, subió a la moto y me hizo un ademan de subir. Me senté tras él y llegaba todo su varonil perfume que me tenía hechizada.

- ¿Lista? -me dijo encendiendo el motor. Lo abrase por la cintura y arranco.

Decir que andar en motocicleta con Harry era maravilloso, le quedaba corto. Su perfume se extendía con el viento y mantener mis manos en su cintura deba una calidez interpersonal. Debía ser ya las 2:00 de la madrugada puesto que no había nadie en las calles de Londres. Sentí una vibración cercana y Harry detuvo la motocicleta.

-¿Sucede algo? -le pregunte al ver que quitaba su casco y buscaba en sus bolsillos del jean. Imite su acción, dejando mi cabello libre.