Es mi momento para que la tierra me trague. Mi cara ardía de vergüenza, se me vino todo el efecto Weasley, en otras palabras, cualquiera que me mirara diría que parezco rábano con insolación. Harry mostro una sonrisa seductora tal vez con un poco de burla.
-¿Yo? -Dijo el azabache mientras reía viendo mi cara o mi expresión- Vengan con nosotros.- hizo un movimiento con la mano indicando que lo siguiéramos, yo aun con la cara rojísima. Nos acercamos a la mesa y Ron me vio incrédulo.
-¿Ginny? ¡Oh no! Es suficiente verte en casa y ahora te colas en mis salidas con mis amigos. -se lamento Ron.
-Ya, Ron -lo reprendió Hermione- ¿Que tal Ginny? No esperábamos verte aquí -me sonrió la castaña.
-Hola, Hermione -titubeé sentándome en las sillas alrededor de la mesa donde estaban los chicos, al lado de Hermione.
-¿Qué hacen aquí? -pregunto Ron, observando más a Luna, pues era la más sincera de nosotras. Pensé en responder pero Luna, otra vez, me ha ganado.
-Ginny quería ver a Harry -dijo la rubia con simpleza y mi hermano me observo con burla. Iba a empezar a tartamudear pero Hermione llego a mi rescate con un cambio de tema.
-¿Quieren algo de tomar? -pregunto a la rápida.
-No, no gracias -negó Luna y miro a Harry- Tienes algo en la frente, Harry -índico alargando una mano para tocar su frente. Note a mi lado a Hermione y Ron tensarse. Cuando Luna acerco su mano a la frente de Harry, el azabache salto de su asiento como si lo quisieran matar. Con su mano tapo su frente, abrumado.
-Oh, no…es solo…hum…- se frotaba la frente mientras miraba nervioso a sus amigos.
-Es solo una mancha-dijo Hermione. Froto la frente de su amigo con su pulgar, demostrando aire maternal. Por su cara parecía odiar a Luna con todas sus fuerzas por mencionarlo.
Luna o no se daba cuenta o no le importaba.
Ron y sus amigos seguían hablando y bromeando luego de todo el suceso, como si nada.
La risa de Harry era angelical. Su cabello desordenado como si recién hubiera despertado. Sus preciosos ojos color esmeralda. Si existieran las Veelas versión masculina él definitivamente seria una. Nadie puede ser tan perfecto de nacimiento, el claramente debió haberse hecho algo o simplemente era perfecto. Me inclino por la segunda opción.
Embobada por su belleza me quedé mirándolo por un largo tiempo sin prestar atención a la conversación hasta que escuche mi nombre
-Ginny cree que soy precioso, ¿No es así Luna?-Dijo Harry.
Sentía como ardía mi cara. Todas mis esperanzas estaban en Luna, que lo negara o que solo callara pero al parecer no bastaron.
-Claro, incluso te describe como "El príncipe de la sirenita"-Dijo y Harry sonrió.
Ron se atragantaba con su comida en un intento de no reír y Hermione tenía hasta los nudillos en su boca para que no se escuchara su risa. Fulmine con la mirada a Luna ¿Cómo sabia ella eso? Solo se lo dije a Sara.
Lo que pareció horas después del espectáculo que protagonizaron Harry y Luna, Ron dijo:
-Este bien, tengo suficiente de Ginny en casa, no la necesito en mis salidas. ¿Por qué crees que no te invito, enana?-
Entonces se paró, seguido de Hermione y Harry para dejar el lugar. Este último se a cerco a mi y me besó en la mejilla de una forma más dedicada que los saludos casuales de antes.
¿Esto es real? Me sentía en las nubes, no me imagino que cara puse que Harry y Ron se mataron de la risa y Hermione los miraba con el ceño fruncido como si quisiera regañarlos y no era la única molesta con sus amigos, cuando se fueron miré a Luna con ceño fruncido
-Debemos hablar, no puedes ir y decirle a todos nuestros secretos-dije aun sin olvidar la traición del "incluso te describe como "El príncipe de la sirenita"" pero antes de poder decir algo mas ella me respondió
-Si no fuera por mí no te habría besado -dijo con aire casual y despreocupado, claro, ella no pasó la vergüenza.
-De…de todas formas -tartamudee encontrándole sentido a sus palabras- Si algún día encontramos a tu amor platónico, el niño que vivió, me encargare de decirle que lo amas. -amenacé, pero no pareció importarle mucho.
-Yo solo dije que su historia era genial -se encogió de hombros- Vaya que andas sensible, Ginny.
