Al siguiente día de ese desastre.

La madriguera, 10:45 am.

-Ron -llamaron los gemelos- Llama a Harry para un partido de Quidditch, contra los Cadfille.

Mi corazón dio un vuelco, no le podría ver la cara a Harry.

-¿Tenemos equipo? -cuestiono el pelirrojo menor.

-Claro, almuerzo familiar; vendrá hasta Charlie-asintió Fred- George y yo de bateadores, tu guardián, Harry buscador y Bill, Charlie y bueno… solo nos falta un cazador.

Santo Cielo, hoy era el día familiar sin faltas para Molly Weasley, que hace que venga hasta su hijo de Rumania. Lo había olvidado por completo. Para mi madre estos días eran santos, cada hijo Weasley traía a su novia o bueno, en mi caso novio (nunca he llevado a nadie, la relación tiene que ir enserio si alguien va a asistir a esa cena).

-Y ¿A quién demonios ponemos de cazador? ¿A Percy? -rio Ron.

-No, bueno…

Preste atención a la disputa en cuestión y comencé a toser falsamente. Yo jugaba como cazadora, pero mis hermanos, no le prestaban atención.

-Podemos decirle a Lee -indico George.

-No, mamá no permite otros que no sean Weasley o estén en una relación con un Weasley -recordó Fred- Es muy estricta en eso.

-¿Y quién diablos juega entonces? -pregunto Ron.

-¡Hey! Yo juego como cazadora, trío de idiotas -proteste.

-Oh, Ginny, tu solo quieres ver a Harry en traje de Quidditch -se burlo Ronald.

-¡Ginny! ¿Te gusta Harry? -preguntaron los gemelos partiéndose de risa. En cuanto a mí, me había llegado el "Efecto Weasley"

-Es más, lo describe como "El príncipe de la sirenita" -volvió a reír el idiota de mi hermano.

-Ya cállate Ronald -masculle con la cara del tono de mi cabello.

-Te has puesto nerviosa -volvieron a reír, pero se trataron de auto-calmar- Ya, Ginny, tu juegas. Llamare a Harry, pues.