Buenas!

Ha pasado algún tiempo... dos meses... casi... perdón.

Sherlock Holmes no me pertenece, es propiedad de Sir Arthur Conan Doley y este Fanfic usa la verción moderna de la BBC que pertenece a Steve Moffat y Mark Gatiss, no gano nada con esto.

Beta: Lizie CoBlack

*Ya vieron que ya cambie el horrible Summary por uno más decente? c:

Capítulo 3

Acomodaste la orilla de la pila de papeles sobre tu escritorio una vez más, mirando por el cristal de tu puerta, no era como si estuvieras evitando volver a casa, esperabas una llamada.

Eso es lo que los policías hacen, ¿no?, quedarse hasta tarde, en sus oficinas, jugando con los papeles y plumas a la espera de llamadas importantes… a media noche.

Solamente trabajo, nada más.

Buenas noches, Inspector.

—Buenas noches, Mycroft—tenían así casi dos semanas, él te llamaba a media noche y entonces, pasaban las siguientes dos horas hablando de cualquier cosa, en lo que tú llegabas a casa.

¡Claro!, quizás podrías llamar un taxi, pero el ejercicio siempre era bueno, más a media noche, cuando ibas desarmado y distraído tratando de encontrar un nuevo tema de conversación con otro ser humano que estaba posiblemente, en otra parte de Londres (o del mundo, jamás estabas muy seguro) rodeado de guardaespaldas con un montón de papelería importante que firmar.

—¿Algo interesante que ocurra en Inglaterra? —Preguntaste casualmente, mientras entrabas al elevador.

Nada de lo que tenga permitido informarte—alzaste la ceja.

—No dijiste que no debía preocuparme por eso—murmuro un quedo "lo sé" y cambio rápidamente de conversación.

Inhalaste fuertemente, antes de cubrir tu boca con la bufanda que Mycroft te había regalado (apareció al día siguiente de su primera llamada, un café justo como el que te encantabala acompañaba y solo sonreíste).

Esperaste a que la luz del semáforo se pusiera en rojo antes de cruzar la calle, aún si no había nadie, no querías ser de los peatones descuidados que morían todo el tiempo.

—Sherlock no ha aparecido por aquí hace algún tiempo—mencionaste mientras cruzabas la calle.

Un caso lo mantiene ocupado, me temo. Está en América—dijo y tú asentiste levemente, murmurando cualquier cosa que pareciera positiva. —Nada tiene que ver con el incidente que ustedes tuvieron—te detuviste de nuevo, a la espera de una luz.

—Sherlock es… —frunciste el ceño. —Yo…

Yo sé que lo sabe, él también—murmuró quedo y asentiste levemente.

—¡Entonces, ¿para qué diablos sirve tu paraguas?!—dijiste rápidamente, mientras continuabas caminando, él solo se rio un poco. —Vamos, sé que tiene algo que ver con James Bond, o con el Doctor.

Ve demasiada televisión,Inspector.

—¿Qué haría si no?

Pasaron dos semanas más antes de que Sherlock Holmes hiciera su dramática aparición.

—Ha sido el hermanastro codicioso con un arma semiautomática que le robó al vecino—giraste la vista justo para verlo entrar, la gabardina ondeando elegantemente detrás de él, con su expresión de autosuficiencia y dos tonos más de piel.

—El hijo prodigo regresa—dijiste en voz alta y él alzo la ceja, te giraste de nuevo al cuerpo —¿Cómo lo sabes? — Se paró junto a ti, mirando a la pobre mujer, estaba boca arriba con una bala que atravesaba su frente.

—Le robaron su cartera para aparentar que era un robo, pero ella no tiene marcas de lucha y solo hay un disparo. Ella conocía al atacante, pero no es una muerte pasional, dispararle a alguien en la cabeza es casi apiadarse de esa persona, quería que fuera rápido, entonces, la conocía, no quería hacerle daño, pero debía desaparecer definitivamente, es obvio; Fue el hermanastro. Y sobre el arma, el vecino reportó la desaparición del arma hace dos semanas, que fue justo después de que se leyera el testamento del padre de ambos, en ese momento decidió que era mejor que su entrometida hermanastra simple —respiró por fin y tú cruzaste los brazos.

—Bien, eso explica el nerviosismo en su mirada—alzaste la mirada a Donovan. —Llévalo a Yard —ella frunció ligeramente el ceño, pero asintió y salió. Te giraste con el más alto e hiciste una seña con el dedo para que se alejaran. — ¿Dónde has estado? —Preguntaste y él inclino la cabeza ligeramente.

—Ocupado—frunciste el ceño y él rodo los ojos. —Estuve en América, pero si te contara más, el servicio secreto tendría tu cabeza sobre una bandeja de plata servida para Mycroft antes de que siquiera pueda decirte algo relevante—soltaste un bufido molesto, se encogió de hombros y se dispuso a girarse.

—Siento casi haber roto tu quijada, pero debes admitir que lo merecías —te miró sobre su hombro y asintió para tratar de nuevo de irse. —Déjame comprarte una pinta para disculparme apropiadamente —esta vez, se giró a verte.

Se mantuvo allí, en silencio, mirándote de pies a cabeza por minutos enteros, que parecieron horas y días, para después asentir en aprobación.

—Pero deberá dejarme someterlo a un experimento.

—Sherlock, no abuses de tu suerte.

—Y me disculparé —te reíste, él estaba chantajeándote. —Por favor—y caíste.

El experimento fue realmente sencillo; ¿Cuándo podías beber sin terminar en un coma etílico?, ¿la respuesta? No tenías la menor idea, habías perdido la cuenta justo después de que habías perdido la habilidad para pensar correctamente.

—¡Donovan y Anderson estaban en el armario! —Gritaste, contando una anécdota que no recordabas, de un día que no te importaba, pero reíascomo si la vida se centrara solamente en eso.

Sherlock cargaba con todo tu peso, mientras te balanceabas de un lado al otro, contando anécdotas estúpidas e historias predecibles.

Y entonces, el Big Ben hizo su aparición.

Te erguiste casi militarmente y Sherlock te miro confundido, justo después tu celular comenzó a sonar. Lo buscaste torpemente en tu chaqueta hasta que perdiste la llamada y maldijiste muy alto.

—Pediré un taxi—lo miraste confundido y negaste fuertemente.

—¡No podemos!—Te ignoró mientras se paraba en la acera y extendía su brazo,lo jalaste casi tirándolo. —¡Debo caminar a casa!—Él te miró confundido de nuevo y tú volviste a tirar, esta vez, el que cayó fuiste tú.

—Eres un borracho molesto—parpadeaste un par de veces, y cuando tu teléfono volvió a sonar lo buscaste con desesperación, cuando lo hallaste sonreíste victorioso y se lo mostraste a Sherlock, casi como si le mostraras el billete de lotería ganador. —Es… ¿Mycroft? —Te arrebató el celular a pesar de tus exigencias y contestó.

Lo viste fruncir el ceño antes de girarse. —Sinceramente Mycroft, tengo 35 años y tú tienes una vida—lo miraste confundido, hubo un silencio largo, muy largo. — ¿Qué quieres? —Hubo otro silencio antes de que Sherlock suspirara frustrado. —Lestrade está borracho, envía uno de tus carros por él.

Lo viste colgar y guardarse el celular en la gabardina, te levantaste apenas y comenzaste a caminar, él te vio totalmente confundido, y te siguió despacio, cuando el auto negro se detuvo ante ustedes te tiró dentro de él para después seguirte.

—Montague Street—. Miraste lo rápido que la ciudad avanzaba ante ustedes y te sentiste repentinamente asqueado y miraste a Sherlock y el frunció el ceño totalmente molesto. —No-Te-Atrevas—dejaste caer tu cabeza, cuando llegaron, él te jaló del brazo y te obligó a subir las escaleras.

La casa era un desastre de proporciones mayúsculas, pero aun así logró arrastrarte sobre la basura para lanzarte sobre la cama individual que tenía en la única habitación. Jaló de la sabana sobre tu cabeza y se dio la vuelta cerrando tras de sí.

No tardaste mucho en caer totalmente dormido.

La mañana siguiente, pensaste seriamente en cortarte la cabeza, el ligero ruido de los pasos de Sherlock al otro lado, parecían como una estampida de elefantes, y aún en la casi ausencia de luz dentro de la habitación, la poca que podía filtrarse debajo de la puerta, te parecía especialmente mortífera. Te giraste, aunque el simple movimiento arrasó contu poca capacidad de controlar el estómago.

Quedaste allí, largos minutos, hasta que Sherlock golpeó la puerta estrepitosamente y gemiste alto. —Levántate—. Golpeó de nuevo y tú gemiste, quizás si te dejabas caer, lo que sea que estuviera en el piso de la habitación sería lo suficientemente mortífero y morirías por fin.

Te levantaste gimiendo ante el menor movimiento, siendo después solo un gemido largo mientras te arrastrabas a la sala. Al abrir la puerta, la luz de un nuevo día te inundó y maldijiste a todo ser viviente.

Sherlock estaba sentado en un viejo sillón delante de una mesita de té, y acercándote tomaste la taza que estaba sosteniendo, para llevártela directamente a la boca. Era café negro sin azúcar, totalmente perfecto para ti. Te tiraste a su lado, dejando que toda tu humanidad se fundiera con el sillón y cerraste los ojos con fuerza.

—Dime que tanto recuerdas de ayer—frunciste el ceño y lo viste, él te miraba atento y casi sentiste el mundo venirte en sima… No habías hecho nada totalmente estúpido, ¿verdad?

—…Sherlock, no sé qué paso ayer, pero quiero que sepas que te quiero solo como un hermano —él te miró confundido.

—No estoy tan desesperado Lestrade, es por el experimento—soltaste un suspiro agradecido antes de mirar el techo y negar.

—No recuerdo mucho después de la octava copa—. Él asintió y apuntó en la dirección apuesta.

—He escuchado que los recuerdos suelen volver después de ducharse —asentiste sin pedir mucha más información, al menos disfrutarías eso.

En el pequeño baño apenas y podía entrar un adulto de pie, pero realmente ahora no eras muy exigente, abriste la llave a su tope dejando el agua empaparte por completo, con las gotas golpeándote fuertemente la cara tratando de despertarte.

Saliste casi 30 minutos después, volviste a ponerte la misma ropa que tenias (que por suerte, seguía relativamente limpia) y saliste un poco más compuesto a encontrarte con Sherlock de nuevo en la sala, él miraba tu celular con total atención y sentiste como la realidad te golpeaba de lleno, lanzándote contra él para quitárselo, él se levantó subiéndose al sofá y alzando los brazos. No te rebajarías a su nivel.

—Dame lo Sherlock —te miró desde su altura para alzar la ceja y frunció el ceño.

—He escuchado de avanzar, "un clavo saca otro clavo" o alguna tontería así—. Trataste de nuevo de quitárselo él solo te esquivo. —Pero, ¿Mycroft? ¿Tan desesperado estás? —Está bien, podías rebajarte.

Lo tacleaste haciendo que ambos terminaran en el suelo, le arrancaste el celular y frunciste el ceño.

—Metete en tus propios asuntos—. Él sonrió de medio lado y se incorporó para quedar sentado.

—Estoy esperando, Lestrade.

—Sí, claro—soltaste con sarcasmo y él alzo la vista una ceja en tu dirección. —No puedo creer tu descaro… Está bien, me dijiste que… ¿planeas compartir piso con alguien? —Preguntaste no del todo muy seguro, realmente sonaba ilógico viniendo de alguien como Sherlock.

—Este lugar me parece insuficiente —reviso su computadora y murmuró algunas cosas—eso te lo dije cuando ibas por la decimo quinta copa, ¿algo más? —Frunciste el entrecejo y negaste.

—Después de eso solo son imágenes borrosas—él asintió casi complacido y tú te cruzaste de brazos— ¿Es verdad?—Él te miro esperando a que te explicaras del todo. —Que buscarás compañero de piso—él asintió sin darle demasiada importancia y reíste un poco bajo. —Pensé que habías dicho que la compañía era innecesaria.

—Lo es, pero este apartamento comienza a parecer insuficiente —reíste aúnmás alto. — ¿Qué?

—Déjame recordar; ¿Quién había dicho? "Esto es solo un transporte"—dijiste imitando horriblemente su voz.

—Yo no hablo así—comenzó haciendo casi lo que parecía un puchero, muchos dirían que trataría de matarte con la mirada.

—Claro que sí, maldito ególatra—frunció el ceño antes de cruzarse de brazos y dejarse caer.

—Me sorprende que no puedas ver que necesito más espacio para mis experimentos y pagar el alquiler solo me parece una pérdida de tiempo—curvaste una sonrisa y él alzo la ceja.

—Mycroft te obliga, ¿verdad? —No respondió, solamente se giró directamente a su computadora.

—Interesante—. Su mirada viajo a ti—no hablan de mi todo el tiempo—. Azotaste la puerta al salir.

Bien, el ruido de la ciudad, junto con la luz solar harían explotar tarde o temprano tu cabeza, o terminarías vomitando acido estomacal a la mitad de la calle, pero al menos, ahora estabas en "buenos términos" con el detective, si es que acaso él tenía buenos términos, o algo que se le pareciera.

Tardaste dos cuadras más y un sinfín de choques contra extraños, antes de escuchar el tono de llamada y sacar tu celular, te recargaste contra una pared, tan alejado como podías de la mortífera luz solar.

—Lestrade—murmuraste quedamente y escuchaste una ligera risa.

Buenos días, escuche que tuvo una noche… entretenida—gemiste más alto y cubriste tus ojos al no poder soportar más luz.

—Recuérdame jamás volver a tomar, Mycroft—lo escuchaste reír y suspiraste. —¿Necesitabas algo? —Hubo un ligero silencio.

En realidad, solo quería asegurarme que Sherlock no había tratado de envenenarlo mientras dormía.

—Me aseguré que tomara del café antes de tomármelo Mycroft, puedo con él—él se rio un poco y tú suspiraste—muero de hambre.

¿Puedo sugerirle un café que no está muy lejos de su posición actual? —Obviaste el hecho de que él, en realidad sabía dónde estabas y solo sonreíste.

—Claro, solo si me acompañas—hubo un ligero silencio y el sonido de los papeles moviéndose.

Encaja con mi descanso para comer —sabías que mentía, ¿pero qué más da?—Un auto pasara por usted en breve.

5 minutos después tenías un auto negro con placas del gobierno al cual apenas miraste antes de entrar. Mycroft tenía sus manías y esta era una a la cual ya estabas relativamente acostumbrado.

El lugar no era nada especial, solo un pequeño local en medio de otros pequeños locales, pero lo encontraste…encantador; la fachada de madera y tenía dos plantas ambas con paredes de vidrio que dejaban ver perfectamente el exterior.

El conductor te indicó que Mycroft te esperaría en el segundo piso y tú solo le agradeciste entrando al local.

Por dentro era aun más acogedor, mesas de vidrio y sillas de madera, los meseros tenían un delantal rojo con el logo del café y su nombre en el pecho, subiste las escaleras de dos en dos y viste a Mycroft mirando por la ventana y tú sonreíste sin proponértelo mientras te acercabas.

—Disculpa haberte hecho esperar—él solo se giró y negó. —¿Algo interesante que pasé en Inglaterra? —Alzó la ceja.

—Unas cuantas cosas de las que me ocuparé después—te reíste y asentiste, una chica se presentó ante ustedes y tomó su orden, pediste lo más picoso del menú, cuando Mycroft te vio simplemente explicaste que era un remedio contra la cruda, asintió.

—Entonces—murmuraste cuando tenías tu plato y él su té.

—Entonces—repitió.

Mycroft Holmes parecía más intimidante en persona, su porte elegante, su traje que debía costar más de lo que tu ganarías en un año, su cabello totalmente ordenado y su perfecta postura eran intimidantes, te hacían momentáneamente encogerte en tu sitio y no dejaban ninguna duda de que él era el dueño del lugar, el que gobernaba sobre Inglaterra.

Y tú tenías un plato de algo picante (que sabía a gloria) la ropa del día anterior, el cabello húmedo y podías apostar que ojeras, tenías ganas de asesinar a todo ser viviente, pero ni siquiera tenías permiso de portar un arma.

Era hilarante.

Guardaron silencio, Mycroft miraba por la ventana, te preguntabas si él veía todo lo que Sherlock podía ver, aunque era de esperarse. Terminaste tu plato y pediste un café negro sin azúcar, Mycroft te acompañó con otro té.

Cuando las tazas llegaron, ambos guardaron silencio mientras las veían. Sabías que podías hablar con él por horas, y que incluso si ambos se callaban no era realmente incomodo (al menos para ti) pero ahora, teniéndolo allí, con su imponente, elegante y poderosa presencia, no podías pensar en que decir.

—No me terminaste de contar quién era Victor Trevor — te observó bastante confundido. —No esperas que realmente me trague el cuento del mejor amigo, ¿verdad? —Sonrió y decidiste que te gustaba esa sonrisa.

—Pero es la verdad, Lestrade.

—Pero no toda la verdad —te miró a través de su taza, para después dejarla sobre la mesa y juntar sus dedos sobre la misma.

—Victor fue la primera relación sentimental de Sherlock—te hubieras atragantado con el café si no hubieras tenido la precaución de mantenerlo lejos de ti. —La única relación sentimental de Sherlock—parpadeaste un par de veces, esperando que él rompiera en risas para decirte que te había jugado una mala broma.

— ¿Hablas en serio? —Él otro hombre asintió y tú inhalaste antes de reírte a carcajadas. —Oh dios mío, no lo creo. —Él alzó la ceja antes de sorber de su té un poco más—es decir, sé que Sherlock es humano y sé que tiene algo similar a los sentimientos, pero no pensé que él pudiera tener pareja—Mycroft asintió en entendimiento antes de bajar su taza y recargarse un poco más en la silla.

—No sé hubiera sorprendido tanto de haberlos visto juntos—le sonreíste, sí, realmente eso hubiera sido bueno.

Guardaron silencio un poco más de tiempo, de alguna manera sacar un tema viejo te había hecho sentir un poco mejor, más cómodo de alguna manera. —En Navidad, ¿iras con Sherlock?

—Dios no, saldré del país durante las siguientes dos semanas—sorbiste de tu café sin mirarlo realmente.

—Entonces; Feliz navidad, Mycroft—tendiste tu mano sobre la mesa y él la sujetó.

—Feliz navidad, Lestrade.

De algún modo extraño, pensaste que las siguientes dos semanas serían un poco largas.

Y lo fueron.


Hey! Feliz Navidad, Año Nuevo y casi San Marketing.. ya saben...

No diré que estuve ocupada con la escuela porque seria mentir (estaba de vacaciones) pero si tuve algunos problemas para poder sentarme y decidir que hacer con esta historia, principalmente porque la primera verción de este capitulo era horrible (realmente, horrible) aun así, espero que no hayan olvidado la historia! y que les siga gustando, dejare de prometer cosas que no voy a cumplir, terminare el fic, eso es seguro c:

Gracias especiales a Mashimaro, Lizzy y Tsuki por sus RW son encantadoras c:

y Tsuki ya que no puedo responderte por MP te respondo por aqui:

Disculpa bastante la espera, gracias por leer. Y me halaga que pienses que mi Greg es tan correcto y el, me esfuerzo mucho por tratar de hacerlo asi, espero sigas leyendo c:

y Gracias de nuevo Lizzy querida por la ayuda con un fic, te quiero c:

Bien, hasta la proxima.

Tenshi.