Disclaimer: Todo es obra de Tolkien, y por tanto a él (y a sus herederos) le pertenece. Relato en respuesta al desafío al foro El Poney Pisador lanzado por Ivorosy.
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- Simbelmynë: el sino de la estirpe de Eorl-
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Capítulo 3. Conversaciones a los durmientes.
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-¿Cómo os encontráis esta mañana mi señora? Uy, sí, tenéis mejor cara que ayer- Escuchó una voz de mujer al otro lado de la puerta. Curioso, se asomó sin ser visto, pues la dueña conversaba con su inconsciente hermana de cara al cabecero- ciertamente el día de ayer no fue un gran día. Aunque tuvo sus cosas buenas claro está… ¿recordáis al mediano del que os hablé? El señor Meriadoc. Ya ha sido atendido y despertó ayer de buena mañana, con gran apetito he de decir, signo evidente de que está más que recuperado. Él y su camarada comieron y fumaron y estuvieron tranquilos hasta que Ioreth los encontró y los regañó por llenar todo de humo. Cuando me vio, me preguntó por vos y se comprometió a visitaros a la menor oportunidad, aunque yo no le esperaría demasiado pronto Lady Éowyn… Ioreth no tiene pinta de dejarle abandonar la cama en breve, y ambas sabemos cómo de terrible es esta mujer cuando ordena algo. Hasta el mismísimo señor oscuro temblaría ante su mandato.
-Tal vez Ioreth debiera acompañarnos entonces en nuestra empresa- comentó con una gran sonrisa ante las ocurrencias de la mujer. Se giró y al verlo hizo una reverencia apresurada.
-Adhara, mi señor- contestó antes si quiera de darle tiempo a preguntar- Y no dudo que sea tan hábil con una espada como lo es con una buena cuchilla afilada, pero me temo que es incapaz de matar si quiera a una mosca. Antes la abriría, para curarla y coserla. En cualquier caso, no había necesidad de espiar mi señor Éomer, entre estas paredes no hay secretos.
-No osaría espiar a mi hermana, confío en ella ciegamente. Simplemente admiraba vuestros métodos. La habláis como si pudiera escucharos, dormida como está.
-¿Habéis oído eso Lady Éowyn? Haríais bien en castigarlo por tales afirmaciones en cuanto abráis los ojos. Por supuesto que nos escucha. Incluso nos habla, aunque no podáis oírla porque reserva las fuerzas para su mejoría… ¿Veis? Acaba de decir que aunque os ama no sois la mejor compañía, sois demasiado callado y se aburre…- No pudo hacer otra cosa que reír, sacándole a ella también una sonrisa que le animó a intentarlo- Ya bastante sufrimiento es estar enferma como para estar también aburrida todo el día…
-¿Hueles el pan recién tostado?- Se sentó en el sillón frente a ella y apartó el pelo de su cara- Hoy te han preparado un desayuno delicioso Éowyn… hay leche de cabra y esto que no sé qué es pero huele a fruta…
-Tenéis suerte de que la comida sea vuestra-contestó la enfermera aún con el dorso de la mano sobre la frente de su hermana- no podría perdonaros que metierais el dedo en la confitura de ciruelas de mi señora.
-Pero si no la importa ¿a que no Éowyn? ¿Recuerdas cuando comía de tu plato y tú del mío? Llevábamos a Morwen al borde del ataque, pero a ti siempre te gustaba más mi comida que la tuya… Mm. Está buenísima. ¿Quieres un poco? ¿No? Tú te lo pierdes…
-No os preocupéis Lady Éowyn, en cuanto os recuperéis os traeré una jarra entera, aunque tenga que ser de contrabando. Y hablando de eso, ya no os encuentro fiebre alguna mi señora. Sois libre totalmente de despertar y arrebatarle a vuestro hermano la confitura que tanto le gusta…
-Adhara- La llamó cuando recogía sus cosas dispuesta a marcharse- Gracias por el desayuno.
-No podíamos dejar que marchara alegremente a matar orcos desfallecido. Por lo que tengo entendido, la tarea es más sencilla con el estómago lleno.
-Eso es verdad. Igualmente quería darle las gracias por cuidar con tanto mimo a mi hermana.
-No se merecen.
-Tened- Desató la pequeña bolsa de cuero que llevaba atada al cinto y se la entregó- es todo lo que me queda aquí. Me reclaman y he de partir al frente, he de pediros que la veléis por mí, que cuidéis de ella.
-Mi señor- Adhara abrumada abrió la bolsa y volcó las monedas de oro en su mano. Las volvió a meter y ató las cintas de cuero- Espero no toméis a mal lo que he de deciros.
-Sed franca, ¿no es acaso suficiente?
-Es demasiado, señor. No dudéis que contáis con mi palabra de que cuidaré a su hermana como si de alguien de mi sangre se tratara, pero no me ofendáis pagándome. No hay oro ni plata ni mithril del de los enanos que valga el bienestar de mi señora. Podéis marchar tranquilo que no ha de faltarle de nada mientras Adhara no abandone Minas Tirith.
-Vuestra lealtad me conmueve.
-Lealtad es lo que inspira la dama blanca de Rohan. Ella ha velado tantas noches por el bienestar de su pueblo, que es de ley que ahora yo devuelva desvelo por desvelo.
-¿No habéis nacido aquí, verdad?
-Hacéis preguntas demasiado comprometidas Éomer de Rohan. He servido a los senescales con diligencia y ayudado a cada una de las gentes de este pueblo cada vez que he tenido oportunidad.
-¿No merezco más respuesta que ésa?
-No puedo daros otra. Gondor es mi sitio, éste es mi pueblo, desde que casé con mi marido.
No pudo evitar quedarse mirando la alianza de su dedo. Suerte que no tuvo demasiado rato gracias a la aparición de Merry de la nada, o podría malinterpretarlo. El que se les quedó observando entonces fue el mediano, debían formar una curiosa estampa.
-En un rato subiré con un té de hierbas para lady Éowyn. Ya que no abandona el cuarto me preguntaba si quiere que le suba alguna cosa.
-No, no, muchas gracias.
-Y Lord Meriadoc. No le he visto, ni hemos tenido esta conversación. Pero si no quiere tener problemas con Ioreth y que lo ate a la pata de la cama, debería estar en su alcoba a la hora de comer.
-Lo tendré en cuenta. Gracias Adhara.
-Me alegra veros tan recuperado Maese Merry- habló cuando la muchacha se hubo marchado ya.
-Hace falta algo más que un susto con un Nazgul para dañar a un mediano como nuestro amigo, Éomer.
-¿Estabais despierta?- preguntó el hobbit, algo descolocado.
-Claro que lo estaba, no puedo imaginar la diversión que le ha debido de causar engañar a la pobre chica.
-La misma que a ti seguirme el juego. Pero cuando quise dejar de hacerme la dormida no pude. No quise interrumpir vuestra conversación, parecía interesante.
Ayudó a su hermana a incorporarse en la cama y la acercó el tazón de leche, mientras Merry le contaba las novedades. No pasó mucho tiempo hasta que la puerta se volvió a abrir y otro mediano la atravesó.
-¡Bien que te podía estar buscando por todo Minas Tirith, Merry!- era cómico y poco creíble ver al joven Pippin enfadado- Mi señora, se me alegra el alma al veros tan recuperada.
-Gracias Maese Peregrin.
-Te dejé una nota Pip…
-Ya hablaremos de eso. Ahora os traigo a vos mi señora los mejores deseos de curación de mis compañeros de compañía Gimli y Legolas. Y al Señor Éomer, el recado de que ambos os esperan abajo pues quieren deciros algo.
-En seguida vuelvo. Amigos os pido no dejéis que se levante. Y Éowyn-se dirigió a ella mirándola a los ojos directamente- termínate todo el desayuno, hasta la última miga de pan ¿me oyes?
-Ya no soy una niña pequeña Éomer…- besó su frente como despedida. No había salido al pasillo aun cuando con guasa, volvió a escuchar de nuevo su voz- ¿Quieres que la pregunte algo más? Puedo seguir indagando cuando traiga el té…
-No tienes remedio.
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-La cuenta de los años-
3019TE Muerte de Théodred en la Primera Batalla de los Vados del Isen. Muerte de Théoden en los Campos del Pelennor.
