Ya tengo toda la historia completa... Los que han leído algo mío a la vez que lo he ido escribiendo saben que tiendo a publicar conforme tengo algo de material para hacerlo y que cuando termino una historia me entra la prisa, me temo que esta no es diferente, a partir de ahora publicaré cada dos días hasta que no lo soporte más y actualice a diario.
Historia terminada, son 14 capítulos mas prólogo y epílogo. Se que no es gran cosa, pero es así como ha salido.
SALVASTE A ADAM
Capítulo 2: ¿Qué pasa contigo?
ENTONCES
Sam gemía y convulsionaba en el suelo del maloliente motel dónde se hospedaban y no sabía qué hacer para ayudarle. El corazón de Dean Winchester latía tan desbocado como el que sentía bajo la palma de la mano.
No servía el llamarle y debía sujetarlo, pues en sus convulsiones se estaba golpeando la cabeza contra el parqué. Las rodillas se clavaban dolorosamente en la madera, pero era algo de que se daría cuenta unas horas después, ahora sólo podía seguir llamándolo, sólo podía estar ahí, paralizado, esperando que se recuperara, rogando por que se recuperara.
AHORA
Bobby había llegado a la conclusión de que los dragones habían traído de vuelta a la madre de todos los alfas.
En el motel dónde se alojaban, Adam se vio envuelto en otra discusión entre sus hermanos, Sam insistía en que Dean sabía lo de la Madre y por eso había estado tan obsesionado en ir por la espada y salvar a las muchachas.
La acusación del Winchester sin alma le pareció un disparate al hermano que no llevaba ese apellido, cómo iba a saber algo de eso Dean si aún no habían leído el cuaderno de piel humana que encontraron en la guarida de los dragones. Y en medio de la discusión Sam recibió un mensaje con unas coordenadas geográficas.
- Sí, lo vamos a investigar – Dean Winchester arrebató el teléfono a su hermano borrando el mensaje que acababa de recibir – y tú no vienes.
- El aviso ha llegado a mi móvil, iré a ver de qué se trata – Robo Sam se cruzó de brazos decidido, Dean estaba empezando a cansarle de verdad.
- Iremos Adam y yo y lo solucionaremos – replicó inapelable el mayor
- Soy un cazador Dean, y soy mejor que tú.
- Eres sólo la cáscara de un cazador.
El golpe que lanzó el hombre sin alma hubiera sorprendido a cualquiera que no fuera Dean Winchester, contratacó sin contemplaciones noqueándolo sin ningún problema. Adam estaba horrorizado, esto no era lo que esperaba cuando fue rescatado de la fosa.
Cuando conoció a sus hermanos, la primera vez que los vio, no tenían la relación más afectuosa del mundo pero era fácil descubrir entre ellos ese lazo que los unía para enfrentarse a todo. Ahora sólo podía ver a un Sam Winchester sin alma, pragmático y caprichoso y a un Dean Winchester oscuro, cínico y frío que mantenía bajo control al castaño por los medios que creyera oportunos.
- ¡Le has dejado inconsciente! – el muchacho se encaró con el mayor – Podrá no tener alma pero tú, ¿qué demonios pasa contigo?
- Cierra el puto pico chaval – gruñó Dean apuñalándole con los ojos – Ve a preparar el coche.
No sólo preparó el coche, también llamó al chatarrero y le contó lo ocurrido. Adam estaba preocupado, asustado era la palabra más exacta, lo poco que conocía de sus medio hermanos no era para estar tranquilo, pero esta situación, era aún peor.
Dejaron a Sam en el motel y se marcharon a Rhode Island, a las extrañas coordenadas que había recibido el castaño en el móvil. En la primera gasolinera dónde repostaron, pararon a cenar y al volver al coche Adam se encontró con una investigación completa sobre el sitio dónde iban. Las desapariciones de varios hombres el año anterior, y las de varias mujeres en los últimos días.
- ¿Cómo has conseguido todo esto? – balbució el muchacho repasando los datos mientras el mayor conducía impertérrito.
- Haciendo mi trabajo, lee, calla y haz el tuyo – replicó cortando cualquier intento de conversación.
Definitivamente, Adam prefería al hermano sin alma. Empezó a leer furiosamente, podía tratarse de algo sobrenatural o quizás sólo era un asesino en serie que había cambiado su "modus operandi", fue lo que dijo a su hermano mayor una vez terminó de leer todo lo que Dean había conseguido.
- Es un Aracne, y quiere cazar a Sam – el impala tomaba el desvío hacia Bristol
- ¿Cómo sabes eso?
- Porque soy el mejor en lo que hago – contestó inapelable
- Sí, claro – murmuró el muchacho
Un par de horas después tuvo que admitir que Dean había acertado con lo de la Araña gigante, u hombre araña o lo que fuera aquel tipo vestido de sheriff y decapitado en el suelo.
- ¿Quién era? – los ojos del cadáver tenían una configuración extraña mostrando varios iris separados dentro del mismo globo ocular
- Era el sheriff, desapareció el año pasado, debió transformarlo la Aracne que Sam cazó aquí – Adam se fijó en cómo su hermano se sujetaba inconscientemente el brazo derecho - Debemos eliminar las pruebas.
Prendieron fuego al cobertizo y huyeron antes de que los bomberos intentaran apagar el incendio. La ciudad quedó atrás y en lugar de volver a recoger a Sam, Dean condujo hacia Colorado sin dar explicaciones.
- ¿Tienes intención de parar en algún sitio a dormir? – Los ojos azules del muchacho se posaron en su medio hermano que salvo las dos o tres horas que permanecieron en Portland llevaba más de treinta horas conduciendo
- No tengo sueño
- Las personas tienen que descansar de vez en cuando Dean.
- Faltan apenas dos horas para llegar – el mayor suspiró, y miró de reojo al muchacho sentado a su lado – si estuviera cansado no seguiría conduciendo
- Hace más de dos días que no duermes Dean – Adam estaba realmente preocupado
- Ese es mi problema – zanjó
El más joven se tragó su pregunta sobre su brazo, estaba harto de los desplantes del Winchester mayor. Dejaban la autopista interestatal, y pararon a llenar el tanque del Impala, Adam se escabulló y llamó a Singer. Sam estaba con el chatarrero, y ambos se preguntaban qué motivos podían llevar a Dean a las montañas de Colorado. Prometió volver a llamar cuando llegaran a su destino.
Durante un par de horas viajaron en silencio por carreteras de montaña, era noche cerrada y el muchacho ya se estaba haciendo a la idea de volver a dormir en el asiento del coche cuando pararon frente a un hotel rural.
- Estoy cansado, vamos a quedarnos aquí – anunció el cazador bajando del coche con una energía que desmentía sus palabras.
- ¿Y si no tienen habitaciones? – por respuesta Dean señaló el cartel de habitaciones libres.
El recepcionista que los atendió debía pertenecer a alguna tribu indígena americana, su aspecto era el que cabría esperar de un representante moderno de los indios norteamericanos, alto, de piel cobriza y largo cabello negro. Contempló con aburrimiento a los recién llegados sin decir una sola palabra.
- Una habitación para dos, una noche – Dean ni siquiera esperó obtener respuesta, dejó una documentación falsa de ambos sobre el mostrador - ¿El comedor está abierto?
- No, cerró hace una hora, pero tienen minibar en la habitación - El recepcionista devolvió la documentación y aceptó el dinero en metálico de la reserva – esta es una zona tranquila, ténganlo en cuenta si quieren "ver la televisión".
- Descuide amigo, no haré el más mínimo "ruido" – replicó sarcástico el cazador mientras su hermano le miraba totalmente descolocado sin saber de qué hablaban.
La habitación estaba muy bien, de decoración rústica, tenía un par de camas dispuestas en ele, una mesa central, el mueble de la televisión, y un minibar adosado. El baño era pequeño y funcional.
Adam sacó un refresco y unas patatas del minibar e iba a ofrecerle a su hermano, pero éste se había quedado dormido sobre su cama entre la bolsa de armas y la de ropa, atravesado de cualquier manera y con una espada de ángel en la mano.
.- Continuará
