Sip, mi pobre niño... Ay Green, Nem, me temo que se irá poniendo peor...
SALVASTE A ADAM
Capítulo 4: Un aliado inesperado
ENTONCES
Dean tenía miedo de que su hermano no quisiera volver con él al desastre que eran sus vidas en el mundo del que provenían. No había más que mirar alrededor y comprobar que aquí todo era mucho mejor para ellos, vamos, ¡les pagaban por ponerse delante de una cámara y decir un par de frases!
¿Y la casa de Sam "Padalesqui"? ¿Y la guapa señora Padalesqui? (La bella actriz que interpretaba a la demonio Rubi en la serie), habría que estar loco como para no querer esto en lugar de un mundo dónde en cada esquina había algo dispuesto a matarte.
Bueno, aquí había un ángel sin poderes y con mala leche que les había robado las llaves del armero del cielo, pero lo encontrarían, salvarían a Castiel y a sus amigos aunque tuvieran que permanecer aquí para siempre.
AHORA
El cazador despertó esposado a un camastro en un lugar que no conocía, frente a él investigando en su portátil, Sam velaba su sueño. El hombre sin alma comprobó que estaba despierto y siguió con su tarea sin decir nada. Dean se sentó, su mano derecha estaba bien sujeta al cabecero y le habían registrado a conciencia, no tenía nada que pudiera usar como arma o como medio para liberarse.
- ¿No vas a decir nada Sam? – preguntó harto del silencio, su hermano levantó la vista de la pantalla y le miró, sin su alma, su mirada de cachorrillo apaleado no tenía el mismo efecto sobre él - ¿Dónde estamos?
- En el hotel dónde te has cargado a todo el mundo
- A todos no, la última vez que lo comprobé Adam estaba vivo – se burló por puro aburrimiento
- No tiene gracia Dean – media sonrisa bailoteó en los labios del menor
- La tiene, reconócelo
- De acuerdo, la tiene – Sam dejó su ordenador y se sentó a su lado en la cama, hombro con hombro – no me importa la gente que Adam dice que has matado, tendrías tus motivos, sólo quiero saber qué te ocurre, todo esto es desde que sacaste a Adam de la caja, ¿Qué hiciste? ¿Cambiaste tu alma por él y ahora eres como yo?
- No
- No tengo alma Dean, pero sigo teniendo cerebro y memoria. Podría haberme ido cuando trajiste a Adam, y después de la muerte de Crowley ya no hay nada que te devuelva al hermano que añoras – el mayor hundió los hombros mirando concentrado sus botas – pero recuerdo cómo era estar contigo, de caza, a pesar de las peleas. La confianza ciega que tenía en ti.
- No hace falta que me hagas la pelota Sam
- No te estoy haciendo la pelota, te estoy diciendo lo que el Sam que tú querías de vuelta no era capaz de decir por temor a que te burlaras de él. Te quería, más que a su propia vida, de hecho se sacrificó por ti, no por el mundo, ni para detener el Apocalipsis. Se sacrificó para que tú le perdonases – el más alto prosiguió ignorando las protestas de su hermano – pensaba que si lo hacía tú volverías a quererle, a confiar en él de verdad
- Pero yo… – su voz era apenas un ronco susurro - ¿Y por qué no te has ido ya?
- Porque sé que estoy a salvo con el Dean que recuerdo de cuando tenía alma, porque ese Dean cuidaba y protegía a su hermano por encima de todo. Sólo me iré si me dices que ahora eres como yo – el mayor siguió mirando sus botas en silencio, Sam se levantó y se dirigió a la puerta – voy a traerte algo de comer, debes tener hambre.
Fue Bobby quien le trajo algo de comer unas horas más tarde. El viejo tenía aspecto preocupado, creyendo que Sam se había ido no quiso preguntar. El chatarrero ni le miró a los ojos, dejó un bocadillo y una cerveza y se fue tal como vino sin ningún interrogatorio y sin atender su petición de libertad. Pasó toda la tarde solo, y al anochecer Bobby volvió a llevarle la cena.
- Esto es ridículo, ¿Qué pretendéis manteniéndome aislado Bobby? – estalló por fin
- Ha habido un pequeño problema, Sam y Adam han desaparecido
- Cuándo
- Esta mañana
- ¿Cuándo ibas a decírmelo? – Dean tironeó de la cadena que lo sujetaba a la cama – suéltame, tengo que traerlos
- ¿Sabes dónde están? Dean…
El Winchester no respondió, sopesó contarle todo al viejo. Bobby era el único con el que podía contar ahora, Sam sin alma no era un aliado fiable, Adam era demasiado inexperto y Castiel, bueno, si no recordaba mal, ahora era uña y carne con Crowley.
- Tienes que confiar en mi Bobby, ahora no puedo contarte lo que pasa pero lo haré
- No sé porqué pero me fío, chico – dijo el viejo desatándolo – sólo espero no arrepentirme de esto.
- Cuéntame lo que ha ocurrido.
Adam se había ido esa mañana, sin despedirse. Dejó una nota diciendo que no podía seguir con ellos, que estaría más seguro alejado de todos los monstruos y de las cacerías de los Winchester. Cuando Sam la descubrió fue a buscarlo y la última noticia que tenía el viejo era que su hermano había encontrado la furgoneta del hotel abandonada junto a la estación de autobuses de Lakewood
El Impala había sido abandonado a su vez en un parque cercano a un motel de carretera ahora rodeado por la policía. Haciéndose pasar por agentes federales les informaron de que habían escuchado una pelea en la habitación de un cliente con la descripción de Adam y que al llegar encontraron sangre y una ventana rota.
Dean rezó a Castiel, el ángel no apareció. Entonces invocó a Baltazar. Bobby aún no conocía al amigo de Cas, y casi impidió que el cazador atrapara al ángel en un círculo rodeado de fuego sagrado.
- Trae a mis hermanos de vuelta – exigió el mayor de los Winchester al ángel que había capturado
- Hay un problema logístico con eso amigo, no puedo traerlos de vuelta si no están en el mundo al que los envié, ¿por qué no lo consultas con tu novio, el de la gabardina? – ironizó el ser celestial
- Ve por ellos y yo abriré el portal
- Pero Castiel necesita…
- ¡A la mierda Castiel y todos los putos ángeles tío! – rugió el cazador fuera de sí – los traes ahora o te quedas allí para siempre, tú decides, tienes veinticuatro horas.
Salió del salón al activarse el hechizo y escuchó el ruido de una mampara haciéndose añicos al ser atravesada por Baltazar, ahora sí tendría tiempo para poner a Bobby al corriente de lo que había hecho y de lo que sabía. El chatarrero le dejó hablar durante horas consciente de las implicaciones de todo lo que le contaba Dean: Crowley vivo, Castiel aliado del demonio, la lucha por las almas, Muerte, los leviatanes, los hombres de letras, la caída de los ángeles…
- ¿No dices nada?
- Empiezo a entender porqué te has comportado cómo lo has hecho en los últimos días.
- Bobby…
- Así que el gran mandamás de los levitantes…
- Leviatanes
- Lo que sea, y tú no pudiste tener un poco de sentido común y no aliarte con Crowley para salvar a Sam - El chatarrero miró a su ahijado y se rió de sí mismo por pensar siquiera en que Dean Winchester dejara morir a su hermano – la cosa se pone fea ¿verdad chico?
- Ahora tengo ventaja, y de momento el cielo no se va a caer a pedazos.
- ¿Y qué vamos a hacer con Castiel?
- Le convenceré de que deshaga su trato con Crowley y si no puedo… - ambos sabían lo que significaba la pausa, hace unas horas Bobby no hubiera creído a Dean capaz de matar a su amigo, ahora sabía que lo haría si era necesario – le convenceré, podremos parar todo esto.
- Hay algo que no me estás contando
- Detalles Bobby – por supuesto que había algo que no le había contado, no le habló ni de la marca de Caín, ni del intento de Sam de cerrar el infierno.
El viejo chatarrero no se quedó conforme con la respuesta, pero no insistió, aunque confiaba en Dean se había propuesto vigilarlo. En la hora acordada el Winchester trajo de vuelta a sus hermanos y al ángel que los había usado como cebo.
- Debiste dejarme allí – Adam se metió en el Impala y se cruzó de brazos sin decir nada más.
Sam no se quejó, sonrió con frialdad y ocupó su plaza de copiloto. Baltazar se encaró con el cazador que le había enviado a un mundo dónde sólo era un actor de reparto al que nadie hacía caso.
- ¿Sabes tipo duro? Te hubiera intercambiado por tu alter ego en esa dimensión sin dudarlo un segundo – El ángel sacudió la cabeza olvidando todos sus planes de vengarse de Dean en cuanto regresara – No tengo ni idea de lo que pasa por tu jodida cabeza, pero me has traído de vuelta y hemos evitado que Rafael se haga con el armamento del cielo, así que consideraré que ha sido una victoria y que estamos en paz.
- No deberías poner tu fe en Castiel, tampoco sabes lo que pasa por su cabeza
- ¿Problemas en el nidito de amor?
- Haz lo que quieras, pero el plan de Castiel es un callejón sin salida al que os va a arrastrar a todos – advirtió Dean
- Tú no eres… - Baltazar palideció descubriendo en el cazador lo que no había visto hasta ahora. Le tomó el brazo, ni siquiera tenía que levantar la manga de la camisa para ver lo que había debajo – quizás esto sea más peligroso que el plan de Cassie.
- Para mí si.
El ángel, poniendo su mano en la frente del cazador leyó su mente sin pedirle permiso. Se alejó unos pasos, ya no se comportaba como el tipo irreverente y guasón que había sido hasta ahora.
- No sé porqué, pero voy a ayudarte cabronazo – gruñó entornando sus ojos azules y evaluando al humano que tenía frente a él – te ayudaré a matar a Eva, te ayudaré a detener los planes de Cas y te voy a ayudar con ese proyecto que te estás guardando para ti solo. Pero, sabes que no va a acabar bien para ti.
- Ahora me cuentas algo que no sepa.
Dean no había esperado contar con ayuda en su repetición de la partida, pero ahora tenía a Bobby y tenía a un ángel de su parte.
.- Continuará
