Aviso a navegantes: A partir del siguiente empieza la parte, digamos dura, para Dean.


SALVASTE A ADAM

Capítulo 6: No puedes salvar a nadie

ENTONCES

Dean no podía creerlo, la verdad, no quería creer que Castiel se hubiera aliado con Crowley. Habían pasado por tanto juntos, habían luchado codo con codo. Castiel era su amigo, el único ser sobrenatural en el que había confiado y estaba viendo cómo el afán de poder le había apartado del camino.

Ni siquiera un ángel era lo bastante poderoso para estar a su lado y no salir herido, o muerto. Esa era la única conclusión a la que podía llegar. A veces querría hacer como Sam, irse, sin más, alejarse de todo y ser el tipo reservado que trabaja construyendo casas, o reparando coches en el pueblo más perdido del planeta.

Y sabía que no podía, porque salvar personas y cazar monstruos sería su trabajo pero arreglar lo que hubiera estropeado su amigo era su responsabilidad, y mantener a Sam cuerdo y no dejar que el infierno se colara en su cabeza también era su responsabilidad. Pero eran responsabilidades que sobrepasaban con mucho sus fuerzas.

AHORA

El ambiente en el desguace de Bobby era una olla a presión. Adam tenía prohibido bajar al bunker dónde Sam custodiaba día y noche a Castiel, y mientras Dean había desaparecido sin saber cómo y vuelto veinticuatro horas más tarde con una caja llena de extrañas cenizas y un humor aún peor que el que tenía al marcharse.

- ¿Entonces eso son las cenizas de un fénix? – preguntó el viejo chatarrero haciendo que el chico más joven se interesara por la conversación y quisiera echarles el ojo encima

- Si

- Tu ángel de repuesto parece bastante competente – murmuró Bobby casi con decepción – sabía lo que mata a Eva y dónde encontrarlo.

- Intenta ayudar – Dean se dejó caer en una silla, el cansancio, la marca exigiendo más muertes, la sensación de que también fracasaría esta vez curvaba sus hombros de forma tan evidente que el viejo se acercó a él preocupado.

- Yo también intento ayudar hijo, sabes que puedes confiar en mí.

- Lo se – hizo un intento de sonrisa que en lugar de tranquilizar preocupó más al veterano cazador, pero cortó cualquier intento de su amigo – si necesito hablar tú eres el primero al que acudiré, lo sabes.

Pero no iba a dejar que nadie más saliera herido esta vez. De momento tendría que aguantarse con Baltazar, y el ángel se estaba comportando, ahora estaría buscando a Eva y cuando la encontrara sólo tendría que ir allí y acabar con ella para siempre. Después se preocuparía de los demás frentes abiertos.

Bajó a ver al prisionero, Sam en modo terminator era bastante competente para mantener una vigilancia durante horas, pero de vez en cuando también necesitaba un descanso, más por aburrimiento que por cansancio. El ángel intentó hablar con él, aún insistía en que no tenía nada que ver con Crowley, que había matado al demonio.

- Déjalo Cas, negando lo que sé no vas a conseguir nada

- Tengo motivos para hacer lo que hago Dean – Castiel comprendió por fin que su amigo sabía la verdad, quizás la marca de Caín había hecho que pudiera leerle la mente, no tenía ni idea – Crowley es un mal menor

- No, es el rey del infierno, no es un mal menor Cas – Se inclinó hacia el amigo atado, le miró a los ojos intentando hacerle comprender – y lo que intentas hacer, convertirte en Dios, no es un mal menor, te corromperá y acabará destruyéndote

- No lo entiendes, yo…

- ¡Quien no lo entiende eres tú! ¡Tendré que detenerte Cas! ¡Como sea!

- ¿Vas a matarme? – Lo había dicho como un reto, casi en broma

- Por favor – el hombre que le rogaba estaba mucho más roto de lo que podía esperar – por favor, no me obligues a hacerlo.

Adam lo había escuchado escondido. No iba a permitir que el ángel muriera sólo porque el psicópata de su hermano mayor creyese que no tenía opción. Aprovechó el par de minutos escasos que tuvo entre la marcha de Dean y el regreso de Sam para coser la herida del ángel y desdibujar así el símbolo grabado en la piel de la criatura. Sin embargo el agradecido "Haces lo correcto, Adam Milligan" del ser antes de desaparecer iba a demostrar ser la mayor ironía de su vida.

Sam entró en el búnker y lo encontró solo. No necesitó preguntar, no hizo ninguna advertencia, sacó un cuchillo y poniéndoselo al cuello lo llevó con Dean.

- Ha dejado ir a Castiel – manifestó el hombre sin alma, sin ninguna emoción

- ¿Sabes lo que has hecho chico? – Bobby se hizo cargo del muchacho, a pesar del error que había cometido no podía permitir que saliera herido – acabas de provocar que tengamos que cazarlo, y quizás que muera más gente.

- Estáis locos, todos, sólo pensáis en matar o morir, nunca quise formar parte de todo esto, ¡quiero irme de aquí! ¡Quiero recuperar mi vida!

- Vete, ahí está la puerta – Dean le dio la espalda, ni siquiera parecía enfadado, sólo indiferente

- No os precipitéis, no durará ahí fuera…

- Quiere irse, Bobby, no tengo tiempo para cuidar de un niñato inconsciente, si quiere largarse que lo haga – el mayor de los Winchester se sentó frente a la mesa y comenzó a fabricar cartuchos de rifle cargados con ceniza de fénix. Miró a su medio hermano y repitió – Vete, si te cogen, no pidas ayuda porque esto, matar a Eva es mucho más importante ahora de lo que pueda ser que una panda de demonios te torturen para detenerme.

- No… no se va – Sam bloqueó la salida – si tengo que matarte yo mismo, Adam, lo haré, con alma o sin ella, se que no debo permitir que alguien pueda usarte para detenerlo.

- Como Dean ha dicho, no moverá un dedo por mí, da igual que me quede o no – pero lo comprendió, supo que, como aquella vez en que se convirtió en el envase de un arcángel, el mayor, a pesar de sus palabras sí se jugaría su vida para salvarlo – pero, quizás esté más seguro con usted señor Singer, si no le importa, me quedaré con usted.

Baltazar encontró a la madre de los alfas en un pueblo insignificante de Oregón. Rufus Turner estaba cerca y se unió a Bobby y los Winchester en las afueras. Dean reconoció el lugar, quizás podría detener la creación de las nuevas criaturas de Eva antes de que diera con los niños que utilizó para engañarle en el mundo del que venía.

Fue directo a casa del doctor, Adam y Rufus le acompañaron mientras enviaba a Bobby, Sam y al ángel (incapaz de usar su gracia debido a algún hechizo de la poderosa criatura) al local dónde tuvo su encuentro definitivo la última vez.

- ¿Estás seguro de que es aquí, Dean? – el veterano cazador, que había vuelto a la acción después de recibir la visita del Winchester cuatro años atrás, bajó de la planta superior de la lujosa casa del médico – No hay señal de pelea, tampoco rastro de los niños ni de su padre.

- ¿Es tarde? – preguntó Milligan a su medio hermano. Dean no respondió sólo salió dando un puñetazo de frustración a la puerta.

- A veces eres clavado a John, chaval – murmuró Rufus para sí

Adam tenía razón, habían llegado tarde. Encontraron el cadáver infectado del doctor oculto en un trastero junto a la clínica. Dean los reunió a todos allí y les contó por fin qué ocurría. "Tiene prácticamente convertido a todo el pueblo, y si salen de aquí infectarán a todo el mundo, vamos a ir a la oficina del sheriff y volarla con todos los que estén dentro, después iré yo solo a la cafetería y me encargaré de ella"

Todos pusieron objeciones al plan del mayor de los Winchester, pero no hubo manera de convencerlo.

- Dean, tú mismo dijiste que el chico mayor no estaba convertido, que fue el pequeño quien lo transforma después – Adam hizo un último intento de salvar al niño – él no tiene que morir.

- No voy a arriesgarme

- Maldita sea, se supone que hacéis esto para salvar a los inocentes ¿qué sentido tiene si mueren en el fuego cruzado? – El muchacho se encaró con todos, y sorprendentemente el único que estuvo de su parte fue el hermano sin alma.

- Adam tiene razón, nuestro trabajo es salvar personas y cazar monstruos Dean, déjame entrar y sacar al chico mayor.

- No

- Yo no te estoy pidiendo permiso – Adam se dirigió resuelto hacia la comisaría

Todo se precipitó con la noble pero temeraria acción del muchacho, Sam impidió que su hermano lo detuviera dando tiempo al chico más joven a llegar a la comisaría. Rufus y Bobby fueron a ayudar a Adam mientras Baltazar intentaba detener la salvaje pelea entre los Winchester.

El ángel no esperaba tanta violencia, apenas podía hacer otra cosa que gritarles a unos pasos, pues sin sus poderes lo único que conseguiría interponiéndose entre los hermanos era acabar mal parado.

Después del furioso intercambio de golpes, con ambos Winchester arrodillados el uno frente al otro aún enzarzados en su disputa escucharon varios disparos en el interior de la comisaría. "¡Vuestros amigos están en problemas! ¡Dejad de machacaros la jeta e idos a ayudar!"

El espectáculo era dantesco, Bobby estaba herido y se atrincheraba con Adam en una de las celdas, su situación era desesperada cuando Sam decapitó a los policías que estaban a punto de matarlos, por Rufus no pudieron hacer nada. El pequeño de los hijos del doctor se había revelado como el monstruo en que lo habían convertido y había atacado al cazador arrancándole la garganta de cuajo, su hermano no había tenido mejor suerte. Dean decapitó al pequeño y con la ayuda de Baltazar sacó el cadáver de su amigo de la comisaría.

- Ahora probaremos a hacer lo que yo diga – gruñó el Winchester frente al edificio al que había prendido fuego, fulminó a su medio hermano con la mirada - ¿Estás de acuerdo chaval?

Adam asintió avergonzado y siguió vendando el brazo del chatarrero que empezaba a delirar con un acceso de fiebre. Todos sospechaban que el viejo podía convertirse en uno de los monstruos que habían eliminado, pero decidieron esperar. Sam sólo necesitó mirar a su hermano para hacerle saber que haría lo necesario si llegaba el momento.

- Entraré solo – advirtió antes de acercarse a la cafetería dónde sabían que Eva había establecido su cuartel general en el pueblo.

Un par de minutos después, Baltazar recuperaba el uso de sus poderes, curaba a Bobby y entraba al local eliminando a los secuaces de la criatura del purgatorio. Adam intentó taponar la aparatosa herida que Dean tenía en el cuello, pero su hermano lo empujó, lo último que hizo el ángel antes de desaparecer fue sanar también al Winchester.

- Siento lo de Rufus, Bobby – Dean aceptó la botella de whiskey que le alcanzó Sam desde el otro lado de la barra de la cafetería y echó un prolongado trago antes de pasársela al chatarrero – creí que podía escaparse de ésta porque su destino estaba en la conservera donde aplastamos a ese gusano.

- No es culpa tuya Dean – gruñó el viejo

- Yo, lo siento, sólo quería salvar a ese chico – Adam quiso hacer las paces con su hermano mayor

- Eres un puto Winchester chaval – Aunque sus palabras eran duras, la voz y la mirada del mayor de los hermanos eran más desesperada que furiosa – No puedes salvar a nadie.

.- Continuará