Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling (La malvada que mató a Fred)

Cuánto tarda Daphne Greengrass en gemir para Ginevra Weasley

Caminaba con prisa por el pasillo. Ginny la había citado hacía diez minutos y llegaba tarde por culpa de la estúpida de Pansy. Dobló en la esquina del último pasillo y caminó directo hasta la puerta camuflada por el diseño de la muralla. La pelirroja ya estaba ahí.

-Ginny- sonrió con culpa Daphne- Pansy...- dejó la frase en el aire pues la Gryffindor la cortó.

-Tardaste Daphne- dijo Ginny con una sonrisa encantadora- accio varita- dijo rápidamente con un movimiento de su varita y con otro cerró la puerta tras la Slytherin.- Jugaremos un juego amor y se

llama "Cuánto demora Daphne Greengrass en gemir para Ginevra Weasley".

-Como si te fuese a resultar eso- respondió con sonrisa burlona Daphne- no eres tan perversa como lo son los Slytherin, eres sólo una gatita amor- agregó- pero te ves sexy gatita, esa falda corta y esa blusa abierta que muestra tu piel me está haciendo pensar algunas cuantas cosas que podría hacerte- sonrió con lujuria olvidando las disculpas que hacía poco estaba tramando decir.

-Baila para mí- respondió con simpleza Ginny mientras sacaba el sillón del escritorio del profesor y lo ponía frente a Daphne sentándose.

-No- respondió la Slytherin- baila tu para mí- dijo- sabes que no me gusta que me mandes- agregó

-Baila para mí- volvió a decir la Gryffindor- o te obligaré a hacerlo- sonrió mientras se cruzaba de piernas con aire altivo.

-Inténtalo- dijo alzando una ceja retadora.

El rostro de Daphne cambió de la completa burla mezclada con lujuria incipiente a una de enojo mezclada con terror.

-No te atreverías- dijo al ver que Ginny alzaba su varita en el aire y la agitaba con destreza mientras modulaba un hechizo que no consiguió entender- no- detuvo sus palabras en el momento en que sintió una ligera brisa recorrer por completo su cuerpo.

-Ahora amor, baila para mí- dijo Ginny saboreando las palabras en su lengua.

De forma completamente involuntaria Daphne comenzó a contonear sus caderas lentamente, mientras que sus manos jugaban con su cintura.

-¿Qué me estas haciendo?- preguntó aterrada Daphne al sentir el movimiento de su cuerpo- detén esto Ginny- dijo con fuerza Daphne- deténlo o te arrepentirás-

-Las cosas son muy simples- dijo- tu harás exactamente lo que yo te diga lo quieras o no- habló como quién le explica una simple regla a un niño pequeño- ¿Sabías que leer es muy importante?- agregó mientras sonreía y observaba a su amante moverse al ritmo sensual de una música inexistente- el otro día investigando por ahí me encontré con un hechizo muy interesante, uno que impedía a la persona bajo él mandar sobre su cuerpo y debía responder sólo a aquel que le hubiera lanzado el hechizo- dijo encantada- y se me ocurrió que podría intentarlo contigo después de la sesión que hiciste conmigo la última vez- agregó.

-Ginny- dijo Daphne en tono de advertencia y un poco de miedo- no te atreverías- agregó

-Sí lo haría y lo haré cariño- dijo mientras se descruzaba y cruzaba de piernas otra vez- y para acompañar esto, para tortura tuya y placer mío, el otro día en la biblioteca encontré un libro- sonrió ante la chica malhumorada- con una poción que te vuelve extremadamente sensible, pero que impide que llegues al clímax a menos que la persona que te la dio a beber te toque- sonrió sintiendo el placer de ver a su amante aterrada- y se me había olvidado esa parte del juego- dijo Ginny mientras apoyaba su cabeza en una mano y acariciaba distraída su labio inferior- yo no te tocaré, lo harás todo por ti misma- sonrió al ver el rostro de profunda decepción que tenía Daphne- y perderás el juego cuando comiences a gemir, pero por tu propia mano- sonrió.

-Ginny- dijo en un susurro

-Dejemos de hablar y quítate la capa, lentamente- sonrió al ver que Daphne llevaba sus manos hasta el inicio de su capa y la retiraba con lentitud mientras la miraba con odio- no seas malhumorada, al final te gustará- sonrió y sin perderse un detalle de la chica frente a ella alzó una pequeña botella de color azul intenso. Se levantó de la comodidad del sofá y caminó lentamente hasta donde se encontraba Daphne- detente un poco, abre la boca cariño y echa la cabeza hacia atrás- dijo Ginny mientras la Slytherin hacía exactamente como se le ordenaba. Ginny vertió el contenido en la boca de la chica acompañado del susurro de un encantamiento.

Daphne sintió su cuerpo arder durante lo que le pareció una eternidad y así como vino el calor sofocante, se fue.

Ginny sonrió- cierra la boca y vuelve a mirarme- la Gryffindor regresó hasta el sofá y después de deleitarse una vez más con la posición de dominio en la que se encontraba ordenó- baila para mí y tócate amor- dijo Ginny con una sonrisa torcida y con los ojos refulgiendo de placer- lleva tus manos hasta tus senos, apriétalos un poco- dijo mientras era obedecida fielmente por la chica frente a ella.

Al momento en que Daphne se tocó, sintió que todas sus terminaciones nerviosas se encendían y que el roce de sus dedos sobre la tela que le cubría la piel le provocaba un inmenso placer.

-¿Qué...-suspiró-...me hiciste?- preguntó agitada mientras jugaba con sus senos- se mordió los labios para no darle en el gusto a la Gryffindor y gemir, pero sin conseguir ocultar completamente lo desesperada que se encontraba.

-¿Te gusta?- preguntó con gusto la chica sentada en el gran sofá mientras observaba a su amante brindarse placer involuntariamente- espero que te guste pues así te sentirás durante todo este tiempo- sonrió.

-Eres una...- pero no pudo continuar pues Ginny la hizo taparse la boca con una mano.

-No sigas reclamando- dijo mientras se deleitaba con los movimientos pélvicos que le estaba brindando su amante- te ves demasiado sexy bailando- agregó- ahora quítate la blusa con las dos manos detallando cada uno de los botones- se relamió los labios ante la indignación de la chica frente a ella.

Daphne contuvo un gemido al sentir sus manos cerca de sus senos al momento de comenzar a desabotonarse la blusa. Uno a uno los fue retirando, tan lentamente que Daphne sintió que perdía la cabeza cada vez que sus manos pasaban a rozar su piel. "Maldito hechizo" pensó Daphne mientras se mordía los labios. Cuando terminó de desabotonarsela se la sacó, sus senos ya estaban extremadamente despiertos como para reaccionar a cada ligero roce y se erguían orgullosos en todo su esplendor. Suspiró.

-Ahora tírala al suelo- dijo Ginny- y continúa con tu ropa interior, pero lentamente amor, muy lentamente- agregó

Daphne dejó que su ropa interior se deslizara por sus piernas, las cuales se erizaron un poco al sentir el calor de sus manos. Llevaba tanto tiempo mordiendo su labio para no gemir, que ya lo sentía dormido pero no iba a darle el placer a Ginny de verla gemir ni suplicar, no mientras ella aún tuviera algo de cordura en el cuerpo. Pero esa poción que le había dado Ginny estaba haciendo que perdiera la razón de cuando en cuando.

-Déjate la falda y la corbata...me gustan- dijo viendo que Daphne hacía exactamente lo que le había ordenado mientras continuaba moviéndose sensualmente al ritmo de sus propios latidos. Finalmente sólo quedó la falta plisada, bastante corta, que había escogido para ese día y la corbata que se movía libre entre sus senos.

-Date la vuelta- dijo Ginny mordiéndose el labio al ver el torso desnudo de su amante. Daphne continuó con el interminable baile mientras se giraba lentamente hasta quedar de espaldas a Ginny.

-Sabes que soy comprensiva Ginny, puedes hacer otras cosas para vengarte, pero no creo que esto sea lo mejor- hablaba de forma agitada tratando de hacer entender a la chica.

-Ahora deja de bailar y sin flectar las rodillas, toca el suelo con tus manos-

Daphne hizo lo que se le ordenó. -Ginevra Weasley- ponme de pie o te arrepentirás- decía mientras se sentía completamente expuesta ante Ginny.

-¿Por qué?- preguntó la Gryffindor- desde aquí te ves bastante bien- hablaba Ginny mientras observaba el sexo y el trasero de su amante con todo detalle- separa un poco las piernas Daphne, no seas tímida- sonrió con lujuria a pesar de que la chica frente a ella no podía verla. Ginny se descruzó de piernas, mientras se deleitaba otro poco con la imagen ante sus ojos y luego volvía a cruzarlas- toca tus piernas-

Daphne hizo lo que se le ordenó nuevamente. Cómo odiaba a Ginny. Cada toque que se daba estaba llevándola a un estado de excitación máximo, sin embargo, era traída bruscamente a la realidad cada vez que sentía la voz de Ginny tras suyo.

-Tocate todo el torso- dijo Ginny levantándose del sofá- me gusta cómo tus senos se mueven libres mientras te encuentras en esa posición- dijo mientras se acercaba a Daphne y daba vueltas alrededor de ella.

-Ginny- dijo Daphne como un quejido- déjame libre... y te perdonaré- suspiró una vez más

-No conseguirás librarte tan fácil de esto- dijo mientras se paraba tras ella e inclinaba la cabeza un poco para observarla detenidamente- me gustas- dijo mientras pasaba el dedo índice desde el inicio del trasero de Daphne hasta el final del sexo de ésta.

-Fuck- dijo Daphne en un susurro cargado de deseo mientras inclinaba la cabeza un poco y seguía con el continuo vaivén de sus manos entre sus senos.

-Ya llegará amor, ya llegará- dijo alejando la mano bruscamente, alzándola en el aire y golpeando el trasero expuesto de la chica. Para su propia satisfacción sintió la tensión de su cuerpo después del golpe.

Daphne creyó que moriría ahí mismo de tanto éxtasis al sentir el dedo de Ginny por fuera de su sexo. Su cuerpo ansiaba la atención de la Gryffindor pero su orgullo menguado de tanto placer aún se imponía ante la locura. Su cuerpo ardía, latía con cada toque, con cada roce, con cada mínima atención que se le brindaba... pero justo antes de alcanzar llegar a ese lugar, donde la razón se perdía y comenzaba la locura, era cuando la magia a la que estaba atada la traía de vuelta. "Maldita Gryffindor, me las vas a pagar" pensaba una y otra vez a trazos intermitentes mientras iba y venía en ese juego del placer.

Ginny caminó de vuelta hasta el sofá en el cual se sentó y cruzó de piernas una vez más.- Deja de tocarte las piernas y levántate- Daphne lo hizo inmediatamente. Su rostro estaba completamente rojo y unas ligeras gotitas de sudor se agolpaban en su cuello y parte de su abdomen. El pecho de Daphne subía y bajaba rápidamente tratando de llenar sus pulmones de aire.

-Gatea hacia donde estoy- sonrió ante el rostro para nada amable que le brindó Daphne.- y contonéate bien, me gusta como se mueven tus caderas-

Daphne hizo tal cual como se le ordenó y con sensualidad comenzó a gatear hasta Ginny. Sus caderas se movían de un lado a otro con bastante elegancia y sus ojos se mantenían fijos en los de Ginny, casi como si la retara a tocar. Una guerra eterna de quién dominaba.

-Me gusta como te ves- dijo Ginny enredando su mano en la corbata que colgaba del cuello de la chica- pareces toda una gatita- saboreó la palabra en su boca.

-No soy una gata- respondió con altanería Daphne a pesar de estar a cuatro patas sobre el suelo y con el cuerpo a mil de tanta desesperación.

-Si lo eres, eres mi gata refunfuñona- dijo divertida mientras dejaba jugar ligeramente sus dedos por el cuello de la chica. La Slytherin cerró los ojos dejándose llevar por el calor que le llenaba el cuerpo ante el toque de la Gryffindor. Todo su cuerpo se tensó en espera de un movimiento más osado por parte de ella, pero fue decepcionada inmediatamente pues Ginny abandonó su rostro antes siquiera de profundizar el toque. -Levántate- dijo mientras mantenía sujeta la corbata entre sus dedos.

La Slytherin se levantó, estaba al borde del sofá donde se encontraba sentada de piernas cruzadas su amante verdugo.

-¿Qué más vas a querer?- le dijo de forma retadora y altiva.

Ginny sonrió pues a pesar de las circunstancias, Daphne seguía siendo Daphne y por esa razón la volvía loca. Amaba a esa altiva y poco tolerante Slytherin.

-¿Qué voy a querer?- respondió con la misma pregunta mientras se levantaba tentativa- voy a querer que camines hacia atrás y pongas tu espalda en esa muralla tras de ti- dijo mientras seguía el paso de Daphne hasta que ambas llegaron hasta la muralla. Daphne quedó acorralada entre Ginny y la pared. Mientras tanto, Ginny se apoyó con su brazo en la muralla tras de la Slytherin y a unos cortos centímetros comenzó a susurrarse en el oído.- Me gusta verte sometida, me gusta observar cómo tu cuerpo sólo responde a mi voz, me vuelve loca sentir tu cuerpo erizarse ante el tacto de mis manos y cómo se tensa hasta la última de tus terminaciones nerviosas cuando imaginas mi boca en tu sexo justo ahora-. A pesar del esfuerzo que puso Daphne en no reaccionar ante las palabras de Ginny, no lo consiguió. Su mente comenzó a turbarse al recordar, sentir e imaginar las cosas que Ginny le estaba susurrando.- Te gusta ¿No es cierto?- dijo retándola- te gusta que te someta- le susurró mientras pasaba su lengua por la oreja de la chica acorralada.- tócate aquí- dijo Ginny indicando con su dedo el pezón izquierdo de Daphne. El cuerpo de la chica se curvó y la boca de ésta se abrió sin emitir ningún gemido, ante el toque torturadoramente ligero de su amante.

Daphne comenzó a tocarse tal cual le habían dicho. Sentía sus senos como dos volcanes a punto de explotar mientras que sentía el fuerte latir de su sexo clamando por atención. Mordió sus labios para no gemir pues esta última orden de Ginny se le estaba haciendo cada vez más difícil, además de que tener a la Gryffindor tan cerca no ayudaba en nada.

-Ahora dejarás de tocarte y te irás a recostar al piso y cuando estes con la espalda en el frío suelo de esta habitación, flectarás tus piernas- Ginny sintió el latir desesperado del corazón de Daphne mientras se alejaba de ella y obedecía como una mascota bien entrenada.

La Gryffindor le dió el tiempo suficiente para que realizara lo que le había mandado y luego regresó al sofá. Se sentó con altivez desconocida y placer desbordante al ver a su amante respirar agitadamente en el suelo frente a ella. Pero se contuvo. Aún la haría sufrir un poco más.

Ginny se relamió los labios un poco ante la mirada lujuriosa de su amante y luego volvió a hablar- quiero que toques tu sexo, pero sólo por fuera- sonrió- delinealo lentamente con sus dedos-

Daphne llevó una de sus manos obedientemente hasta la altura de su sexo. En el mismo momento en que sus dedos tocaron su sexo, cerró sus ojos, mordió sus labios a más no poder, curvó su espalda y hechó su cabeza hacia atrás. Su pecho subía y bajaba rápidamente mientras pasaba sus dedos por fuera ante la atenta mirada de Ginny, la cual cruzaba y descruzaba sus piernas ante la imagen pasional de la que era la única privilegiada.

-Te ves excitante amor- dijo con voz sensual- vamos- la tentó- gime para mi amor, sabes que te mueres por mi toque- sonrió- no podrás terminar con esta locura si no ruegas Daphne Greengrass-

La Slytherin mordió aún más fuerte sus labios. Por lo que Ginny la siguió tentando. - Presiona un poco más fuerte tu sexo- ordenó causando que los senos de Daphne se tensaran inmediatamente y los dedos de sus pies se abrieran y cerraran con rapidez- ruega por mi- dijo una vez más mientras se levantaba y la observaba desde arriba con superioridad. -toca tus senos con tu mano libre- la mirada de Daphne se estaba volviendo peligrosamente borrosa al igual que la poca cordura que le quedaba- un poco más fuerte- dijo Ginny.

Daphne obedeció y en ese momento perdió el juego.- ¡GINNY!- gritó descontrolada. Mordió sus labios una vez más conteniendo un nuevo grito que se agolpaba en su garganta- por...favor- suplicó con agitación mientras daba bocanadas de aire desesperadas- tócame- imploró- por favor...tócame- suplicó con voz llena de placer.

-Detente- dijo Ginny con una enorme sonrisa en el rostro mientras Daphne dejaba de tocarse y sus manos caían libres al suelo.- No te muevas- dijo mientras se quitaba la blusa abierta y la arrojaba por ahí- ahora te tocaré yo- dijo mientras se reclinaba y comenzaba a quitar la falda a su amante. Lentamente desató el nudo de la cinta que servía de cinturón para así liberar parte de la falda que aún cubría ligeramente a su amante. Daphne gimió al sentir las manos de Ginny en su cadera mientras le arrebataba la falta. Gimió una vez más cuando sintió las manos de Ginny subir desde su ombligo hasta su cuello delineandolo con delicadeza. Ginny se posicionó entre las piernas aún abiertas de Daphne y se apoyó en su brazo el cual puso junto a la cabeza de la Slytherin. Ahora Daphne estaba recostada en el suelo, sintiendo los senos de Ginny chocar contra los suyos, la mano libre de su amante jugar con su ombligo y las piernas de la Gryffindor presionar ligeramente la cara interna de sus muslos. Estaba al borde de la locura sin que aún la tocaran.

Ginny mordió el lóbulo de su oreja. Daphne suspiró.- Dime qué quieres que te haga- la torturó Ginny una vez más.

Daphne gruñó con placer- quiero...- suspiró- que me toques hasta que pierda la razón- respondió con súplica mientras abría los ojos y la miraba directamente- por favor- agregó

Ginny sonrió. Enrolló la corbata que aún colgaba del cuello de su amante con su mano libre y tiró de ella y atrapó los labios de Daphne con salvajismo. Mordió la lengua y los labios de la chica con sus dientes y mientras sus labios se comían los gemidos con los que la Slytherin la alimentaba, soltó la corbata y comenzó a jugar con su cuerpo. Llevó su mano libre hasta el cuello de la chica, delineando cada centímetro que estaba expuesto, después lentamente comenzó a presionar sus pezones completamente erguidos. Daphne seguía gimiendo cada vez más fuerte y seguido a medida que las caricias de Ginny aumentaban en fuerza. La Gryffindor masajeó los senos de su amante con maestría y cuando se cansó de ellos se fue hasta su obligo. Con el pulgar jugaba delicadamente mientras que enterraba sus uñas desesperada en el costado de la chica. Luego llevó su mano hasta la cara interna de los muslos de su amante, iba y venía para locura de Daphne sin llegar a tocar su sexo.

-Ginny, por favor- suplicó cuando la Gryffindor liberó sus labios- te necesito- imploró una vez más mientras recobraba el aliento.

Ginny sonrió. Tomó la boca de su amante una vez más y mientras la Slytherin perdía la cabeza a causa de la lengua de la Gryffindor. Ginny llevó su mano directo al sexo de la chica y la penetró sin miramientos. Moviéndose una y otra vez, abriéndose camino como si conociera el lugar a la perfección. Daphne se agitaba, se levantaba y se dejaba caer mil veces mientras su cuerpo recibía gustoso la atención que tanto necesitaba. Ginny movía sus dedos en círculos, los abría y los cerraba bruscamente en el interior de su amante y con cada movimiento nuevo Daphne gemía cada vez más hasta que perdía la razón y comenzaba todo otra vez.

-Ginny- dijo entre gemidos Daphne mientras recobraba el aliendo una vez más- te lo suplico- dijo rogando.

-¿Qué quieres?- preguntó Ginny igual de excitada que su amante pero encantada de que la chica bajo ella implorara por atención.

-¿Puedes llevar tu boca a mi sexo?- preguntó con voz temblorosa pensando que tal vez Ginny no iba a querer. Pero ella se moría por sentir la lengua de la Gryffindor en su interior e iba a suplicar si era necesario.

Ginny sonrió, sabiendo cuánto le había dolido a la Slytherin suplicar- no te entendí bien, ¿Podrías repetirlo?- no era una santa y oír suplicar a Daphne no era de todos los días así que iba a disfrutar el momento.

-Por favor, quiero tu lengua dentro de mi- rogó una vez más

Ginny sonrió otra vez antes de besar una vez más los labios de la chica y luego bajar besando cada parte de su cuerpo hasta llegar a su sexo, el cual lamió en toda su extensión, besó y pasó sus dientes por fuera sintiendo el contonear desesperado de las caderas de su amante. Luego tomó con sus manos las piernas de la chica y ordenó- tócate mientras yo juego con esta parte tuya que me encanta-

Daphne obedeció. Su cuerpo se arqueó salvajemente cuando sintió la lengua de Ginny penetrar en su interior. Las uñas de la Gryffindor se clavaban con fiereza en sus piernas y ella perdía el sentido a medida que Ginny llegaba más adentro con esa deliciosa lengua que tanto amaba. La giraba de un lado a otro, la subía y la bajaba, la sacaba y la volvía a entrar cada vez más profundo mientras ella gemía como nunca lo había hecho en su vida. Su cuerpo respondía a cada caricia con un calor desbordante y una sensibilidad que la llevaba al límite y más allá una y otra vez cada vez que Ginny introducía esa lengua deliciosa suya causando que todo volviera a comenzar.

Estuvieron así toda la tarde, hasta que el cuerpo de Daphne se cansó de recibir tanto placer y finalizó el hechizo de la poción.

Ambas tendidas en el suelo de la habitación que ahora estaba hirviendo, se acariciaban con lentitud y se besaban de vez en cuando perdidas en el recuerdo del cuerpo de la otra.

-Asume que te gusto amor, no tienes que mentir conmigo- sonrió Ginny mientras besaba la frente de su amante.

-Jamás- respondió con altivez- pero creo que estos de aquí te extrañan- dijo indicando sus pezones erguidos.

-¿Ah si?- dijo Ginny divertida- habrá que darles la atención que se merecen- respondió mientras llevaba su boca hasta ellos. Daphne cerró los ojos de forma placentera deleitándose con lo que su cuerpo estaba sintiendo.

-Mi ombligo también te extraña- dijo de pronto causando que Ginny despegara sus labios de su piel, la observara por unos momentos, se relamiera los labios y jugara ahora con el ombligo de la chica.

Daphne sonrió. Le estaba gustando que Ginny tomara la iniciativa y se estaba dando cuenta que en poco tiempo se haría adicta a esa resbaladiza lengua de su gatita.

-Creo que un poco más abajo también te extrañan- dijo con fingida indiferencia haciendo que Ginny se olvidara de su ombligo y riera encantada con el nuevo juego.

-Sabes que te amo ¿Cierto?- dijo subiendo hasta alcanzar los labios de la Slytherin

-Claro, ¿Cómo no habrías de amarme?- respondió con altanería. Sonrió

Ginny puso los ojos en blanco. Jamás decía algo bueno esa chica.- Yo también te amo- respondió de pronto para asombro de Ginny. Se besaron una última vez antes de que Daphne se separara- Aún te extrañan allá abajo- indicó con aire infantil.

Ginny sonrió, movió la cabeza la besó con ligereza y se fue directo a la entrepierna de la chica donde arremetió una vez más hasta hacerla llegar al mismo cielo.