En el siguiente ya voy a la par del foro, quedan dos capítulos más y el epílogo.


SALVASTE A ADAM

Capítulo 12: Tormentas y demonios.

ENTONCES

Descubrir que existía una piedra con instrucciones para encerrar a los leviatanes y alguien que podía leerla era un descanso. En serio, encontrar los ingredientes podía ser complicado pero tenían algo. Era la primera vez en mucho tiempo que no iban a tumbos dándose cabezazos contra la pared.

Era la primera vez en mucho tiempo que tenían alguna opción de ganar.

AHORA

Como la Agente Rockfall había dicho, el tramo problemático para salir del parque nacional no era demasiado largo y se podía hacer en menos de una hora si no encontraban algún inconveniente por el camino forestal, como algún derrumbe, o algún árbol caído.

Una vez en la carretera, hasta Southwest Harbor, el lugar más cercano con hospital, no debían tardar más de diez minutos. Sam Winchester conducía con cuidado evitando rocas y tratando de prevenir cualquier pinchazo que los retrasase aún más. Rebecca Rockfall se había quedado en la caja de la camioneta, cuidando de Dean, y guiándole por el bosque a través de la ventanilla con el rifle lo bastante cerca como para volarle la cabeza si intentaba alguna jugarreta (palabras textuales de la mujer)

El primer rayo cayó en la distancia con un estruendo que hizo temblar los cristales del vehículo oficial al salir a la calzada. Unos segundos después comenzó a llover con fuerza empapando a la agente y al hombre inconsciente.

- ¡En Ikes Point hay una caseta turística! ¡Tengo la llave! ¡Podemos refugiarnos allí y llamar a una ambulancia! – Gritó la agente forestal a través del repentino aguacero a la vez que improvisaba un tejado impermeable con una lona para protegerse y proteger a Dean del agua helada - ¡Tardaremos mucho más si te detienes ahora para meter a tu hermano en la cabina y vamos directos al hospital!

- ¿Hacia dónde?

- ¡Sigue por este carril, el cruce es el de ahí delante!

En un par de minutos estaban a resguardo en la caseta turística. Rebecca cogió un par de toallas y comenzó a secar a Dean que despertó unos segundos diciendo incoherencias y volvió a quedarse sin sentido.

- Gracias – repitió Sam a pesar de estar esposado

- Es mi trabajo

Alguien entró también en la cabaña, era un muchacho, de quince o dieciséis años, sucio, mojado y al parecer también borracho.

- Agente Rebecca – murmuró sorprendido

- Danny, ¿has vuelto a escaparte? – la mujer acomodó al enfermo sobre unas mantas sacadas de la camioneta y le dio una toalla al chico – Has estado bebiendo, te dije que me buscaras

- El sheriff quería llevarme a casa en lugar de llamarte – se disculpó el muchacho – yo no podía volver

- Lo sé Danny, lo sé, pero beber no es la solución – la mujer acarició la cabeza del chico - ¿Tienes hambre? Creo que todos deberíamos tomar algo ¿Haces unos cafés mientras llamo al hospital?

- Si señora.

Sam no apartaba la mirada de su hermano y la agente forestal acabó apiadándose de él y le quitó las esposas. "Aún tengo mi arma Sam, no hagas ninguna tontería" con la promesa de que no intentaría escapar, la mujer permitió que cuidara de Dean mientras pedía una ambulancia para trasladarlo al hospital.

- Tardarán veinte minutos – comunicó al cazador - ¿Cómo está?

- Creo que la fiebre está bajando un poco

- ¿Qué tiene?

- No es contagioso, no es un virus, es una enfermedad degenerativa – explicó Sam sin mentir del todo

- Tú si que eres un degenerado Sammy – masculló su hermano despertando por fin. Sam lo ayudó a sentarse y se quedó mirando a la agente y al chico que les daba café a ella y a su hermano - ¿Puedo tomar uno?

- Toma el mío – ofreció el más alto

Los minutos transcurrieron rápido, pero la ambulancia no aparecía y la tormenta se estaba convirtiendo en un auténtico vendaval. Rebecca se sentó frente a los hermanos con el rifle cerca y el chico se sentó junto a ella, como si estuviera buscando su protección.

- ¿Estas tenemos ahora Sammy? – bromeó Dean - ¿el hospital o la cárcel?

- Cierra el pico – gruñó el más alto sin ser capaz de esconder del todo la sonrisa

- ¿Ha visto usted alguna vez algo así agente? – continuó el enfermo – todo porque no me tomo mis pastillas.

- Dean…

- Capullo

- Incordio.

- Veo que os lleváis muy bien – Rebecca miró el reloj – a pesar de la tormenta se retrasan demasiado, aunque no estuviera prevista las quitanieves suelen estar preparadas hasta mediados de abril.

- ¿No estaba prevista? – preguntó el enfermo con curiosidad

- Esta mañana comprobé la previsión meteorológica, no me gusta ir campo a través con la camioneta si hace mal tiempo – Suspiró fastidiada, sin notar las miradas preocupadas que cruzaron ambos hermanos – seguro que ha vuelto a entrar barro en el motor.

- ¿Es normal que la previsión se equivoque? – inquirió el castaño

- No suele hacerlo, y de esta forma es la primera vez que me ha pasado – se levantó y fue al teléfono otra vez para llamar de nuevo al hospital – que raro, no hay línea, iré al coche, usaré la radio

La puerta se le escapó de la mano y se cerró. Algo invisible la lanzó contra la pared reteniéndola. Estaba aterrada, en su vida había sentido nada igual. Sus prisioneros estaban en una posición similar a ella, justo enfrente y Danny alzaba su mano como si se creyese Dark Vader y estuviera usando "la fuerza" contra ellos.

- Winchesters – musitó el chico con una sonrisa torcida

- Un demonio, supongo – replicó el enfermo

- Soy un rastreador, el rey tiene una cuenta pendiente con vosotros – desenvainó una navaja y se acercó a la mujer – yo también necesito hacer una llamada

- Regna terrae, cantate Deo. Exorcizamus te, omnis immundus spiritus, omnis satanica potestas, omnis incursio infernalis adversarii, omnis legio, omnis congregatio et secta diabolica... – Danny se detuvo, sus ojos se volvieron como la tinta y Sam tuvo que detener el exorcismo pues le estaba asfixiando con la mente

- Ergo, draco maledicte et omnis legio diabolica, adjuramus te ... – continuó Dean distrayendo al demonio que poseía al chico, el chaval gritó como si le estuviera quemando por dentro y le ordenó que parara - cessa decipere humanas creaturas, eisque aeternae perditionìs venenum propinare...

- Vade, satana, inventor et magister omnis fallaciae, hostis humanae salutis... – Sam tomó el relevo, impidiendo en el último segundo que el cuchillo del muchacho acabara enterrado en el estómago de su hermano - Humiliare sub potenti manu Dei

- Contremisce et effuge, invocato a nobis sancto et terribili nomine... – la agente Rockfall notó que podía moverse, pero no podía apartar la mirada de la extraña escena que se estaba desarrollando ante ella - quem inferi tremunt...

- Ab insidiis diaboli, libera nos, Domine.

- Ut Ecclesiam tuam secura tibi facias libertate servire, te rogamus, audi nos.

Con la última frase un humo espeso y denso salió de Danny que cayó al suelo sin conocimiento. El más alto corrió hacia el chico, a tomarle el pulso.

- Vive – suspiró

- ¿Está bien agente? – preguntó Dean

- Si, sí… ¿qué ha pasado?

- Su amiguito, estaba poseído

- ¿Poseído?

- Por un demonio señora Rockfall – explicó el otro hermano después de arropar al chico – tenemos que irnos de aquí

- No comprendo – la mujer se acercó al muchacho, y le acarició la cabeza con cariño - ¿Es alguna especie de delirio por el alcohol?

- No tiene nada que ver – Dean miró a su hermano que como si le diera permiso para contarlo asintió – literalmente ha sido poseído por un demonio enviado por Sam y por mi. Con suerte no recordará nada cuando despierte.

- Este chico lo está pasando muy mal, ser poseído es lo último que necesitaba – musitó pesarosa la mujer

- Créame señora, ser poseído por un demonio es lo último que nadie necesita – replicó Dean – Tenemos que irnos antes de que vengan más.

Eso era algo mucho más fácil de decir que de hacer. La lámpara pareció volverse loca lanzando potentes destellos hasta que explotó y fuera, el viento aumentó su velocidad amenazando con arrancar de cuajo la caseta. La puerta de la misma voló y tres personas entraron. La de en medio, un hombre bajito, de mediana edad y cabello oscuro, vestido con un impecable traje negro hecho a medida saludó con un marcado acento inglés: "Hola chicos"

.- Continuará