Green, ains...


SALVASTE A ADAM

Capítulo 13: Curar un demonio.

ENTONCES

Crowley puso en su mano una botella de muestras con sangre. "Es mi sangre" dijo, y a pesar de fingir desconfianza supo que no mentía, tenía la sangre de demonio ya sólo había que ir por Roman.

Todo es más sencillo cuando sabes lo que tienes que hacer, cuando sabes que mañana puedes estar muerto.

Sin embargo Dean Winchester nunca tenía las cosas fáciles. Que Bobby hubiera poseído a una pobre chica, que Castiel hubiera perdido la cabeza por completo y se negara a ayudarlos… No fueron piedras ligeras de apartar del camino.

¿Lo más difícil de todo? Poner las llaves de su coche en las manos de Meg. Era como poner su vida en manos de un demonio.

AHORA

La iglesia estaba en reformas, la pequeña comunidad eclesiástica de Mount Desert se reunía ahora en un local cedido por el ayuntamiento por lo que el templo, a un par de kilómetros de la ciudad, permanecía cerrado hasta que comenzara el buen tiempo para continuar las obras de restauración.

La puerta saltó por los aires y los Winchester maniatados fueron arrojados dentro junto a la Agente Rockfall y Danny, la guardia de Crowley tomó posiciones al lado del Rey del Infierno mientras los prisioneros reculaban a los pies del altar.

- Voy a acabar contigo cucaracha – gimió el mayor poniéndose de rodillas

- Me gustará ver cómo, ardillita – se burló Crowley señalando a los demás demonios – quizás podríais mandar a alguno de mis chicos abajo pero, antes de que intentéis un estúpido exorcismo, sabéis lo que es un vínculo, ¿Verdad?

- Bonita marca – gruñó Sam reconociendo el símbolo que impediría enviar al Rey de nuevo al infierno.

- No tenéis ni idea de las ganas que os tengo chicos, puede que os deba un favor al quitarme a Rafael y al tontito de la gabardina de encima, pero también habéis impedido que me haga con el Purgatorio y una cosa no compensa la otra. Tengo un infierno que gobernar y muchos demonios que impresionar, y ¿sabéis cual es la mejor manera de impresionar a un demonio? – Preguntó el de negro sentándose tranquilamente en uno de los bancos de la iglesia en obras.

- ¿Encerrarlo en el infierno? –Sugirió Sam

- ¿Sacarle el corazón por la boca? – intervino Dean

- También, también, pero eso sólo impresionaría al implicado – Crowley se rió coreado por sus acólitos – Lo que realmente les impresionará será que mis perros más fieles sean los jodidos Winchester.

- No vamos a trabajar para ti Crowley, aunque nos mates – el castaño miró al demonio con desprecio consiguiendo que el de negro soltara una carcajada divertida

- Esto va a ser mucho mejor de lo que me esperaba, verás alce, tu hermano está agonizando, literalmente, ¿Cuánto vas a aguantar Dean? ¿Llegarás a mañana? En cuanto lo torture un par de veces estarás suplicando ser mi esclavo para que le deje descansar, y lo haré, pero entonces me dedicaré a ti y no te lo vas a creer, tu hermano será aún más rápido que tu en rendirse, puede que lo haga durar más tiempo, pero será solo por diversión – cogió al más joven del cabello – la leyenda de los Winchester termina hoy.

- Déjelos en paz – Rebecca se encaró con el demonio, la mujer comprendía que la situación era desesperada pero, a pesar del miedo, se creía obligada a defender a los hermanos, como se sentía responsable de Danny.

- Se equivoca de bando señora – explicó pacientemente el Rey del infierno – estos chicos, los Winchester, son una peste peor que cualquier demonio. No tiene ni idea de la gente que ha muerto o que morirá aún por su causa. No les importa nada, sólo se preocupan por ellos mismos y si fuera usted a quien empezara a torturar o a ese muchachito que la acompaña ellos no moverían un dedo.

- Maldito reptil – Dean no pudo llegar hasta él. Crowley lo fijó al suelo con su mente y el mayor de los Winchester se vio aplastado e impotente – no les necesitas, no ganas nada matándolos.

- Un poco de diversión nunca está de más.

- Maldito demonio cobarde – Sam apeló al orgullo del Rey del infierno, era una jugada difícil pero ahora era la única que tenían – si no fuera por tu grupito de fans no te creerías tan poderoso, eres sólo un miserable vendedor de coches usados, un politicucho sin ningún talento.

- ¡Sam! ¡qué haces!

- Eso ha dolido alce – con un gesto hizo desaparecer a los demonios y encerró a la mujer y al chico en un confesionario.

Como se había jactado Crowley, Sam no pudo soportar ver cómo su hermano gritaba indefenso acosado por un par de perros demoníacos. En un par de horas pasó de las amenazas a las súplicas. Entonces le tocó a él. El demonio también tuvo razón en que Dean se rendiría antes o eso creyó hasta que vio cómo una de las barras de hierro para reforzar las columnas de la iglesia le atravesó de parte a parte.

- Tenemos que asegurar la iglesia Sammy – tosió el mayor mientras le desataba las manos

Con la ayuda de Rebecca y Danny sujetaron a Crowley a uno de los bancos, la agente tenía una cadena de hierro que iba a reparar del cercado de una pista forestal. Con la sal para las heladas protegieron las entradas. Fue cuando habían convertido el recinto sagrado en un refugio a prueba de demonios cuando Sam se dio cuenta de que no tenía ningún sentido lo que habían hecho, a menos que Dean tuviera otro plan.

- Podemos matarle Dean, e irnos de aquí, la agente Rockfall te llevará al hospital y… – su hermano era apenas una sombra del hombre que conocía, pálido, demacrado, con la ropa hecha jirones, cubierto de sangre y moratones por todo el cuerpo, la pesadilla de los últimos días se estaba convirtiendo en realidad y lo que su corazón le pedía a gritos era sacarlo de allí y llevarlo dónde alguien pudiera curarle

- No vamos a tener otra oportunidad como ésta Sam, es ahora o morir por nada

- ¿Qué? – Era Crowley, se recuperaba rápidamente aunque no podía moverse ni actuar contra ellos atrapado en su trampa improvisada – Venga chicos, podemos hablarlo, soy el rey de los cruces, podría tener un buen trato para vosotros, señora, no va a permitir que estos dos maten a sangre fría a un hombre delante de usted…

- Pero ¡tendrá cara dura! – la agente forestal había visto cómo torturaba a los Winchester, temiendo que cuando terminara con ellos continuara con ella y con Danny – sé lo que es usted, es un demonio, no es humano.

- Tiene que haber algo Dean, tiene que haberlo, venga hermano, nos merecemos un descanso de todo esto, nos lo merecemos… - Sam se resistía a aceptar que Dean debía terminar las pruebas, sin embargo, a la vez que hablaba, se daba cuenta de que no tenían otra opción – merecemos un descanso…

- Cuando termine podrás tener esa vida que siempre has querido Sammy, déjame hacer algo bien – respondió el mayor – te lo debo.

- Precioso, ahora rebanadme el pescuezo y daros un beso por amor de Dios – se burló el demonio.

Sam también tomó su decisión. Abrazó a su hermano con fuerza, siendo consciente de que podía ser la última vez. Dean correspondió, era la despedida, ya se habían dicho todo lo que se tenían que decir, ahora había que terminar el trabajo.

- Necesitamos una jeringa para sacar sangre e inyectársela a Crowley, al menos cinco centímetros cúbicos cada hora.

- Iré a la farmacia, tardaré menos de veinte minutos – lo haría, le ayudaría a cerrar el infierno, estaría con él, hasta el final - ¿necesito saber algo más?

- Yo, tengo que confesarme… ¿Tú lo has hecho alguna vez Sam?

- Creo que consiste en reconocer lo que has hecho mal, arrepentirse y aceptar las consecuencias – el más alto contempló preocupado a su hermano - ¿Aguantarás hasta que vuelva?

- Puedes, puedes quedarte con él – La agente Rockfall estaba decidida a ayudarlos – yo me llevaré a Danny a mi casa y os traeré lo que necesitéis

- Ve con ellos Sam, aguantaré hasta el final, lo prometo, y ellos no tienen porqué estar aquí cuando realice la prueba, puede ser peligroso.

La farmacia estaba cerrada y la agente empotró su camioneta contra el escaparate, no tenían tiempo que perder. Cogió una caja de jeringas, vendas, antiséptico y cuando el farmacéutico llegó a comprobar los daños Rebecca lo convenció de que había patinado en una placa de hielo y que era preciso que prestara su coche al doctor Winchester pues era cuestión de vida o muerte.

Bobby Singer se sorprendió por la llamada de Sam después de un par de semanas sin noticias de ellos. "Estamos en Mount Desert, Bobby, Dean va a hacer el hechizo para cerrar el infierno, dice que tardará unas ocho horas. Si no vuelves a tener noticias nuestras es porque habrá funcionado. Dile a Adam que… Que hubiéramos querido que todo hubiera sido distinto entre nosotros"

.- Continuará