Aquí esta el segundo capítulo y recuerden que los personajes pertenecen a la grandiosa Naoko Takeuchi. La historia es de mi imaginación. Disfrútenla!

Capitulo 2

Es sorprendente lo que podemos recordar de cuando somos niños, como diría Forest Gump, yo tengo una sensación que parece como un sueño, una divagación de la mente infantil, la sensación de vivir en un lugar que no es mío.

Crecí en una familia tradicional, soy el hermano mayor de 2 traviesas y coquetas niñas, Mina y Rei Chiba, que me hacen hervir la sangre muchas veces con sus ocurrencias, pero las amo mas que nada.

Son como el día y noche; el yin y el yang. Tan diferentes, pero se complementan tan perfectamente, que creo enloquecer. Ya no puedo contar las veces que desperté con accesorios en mi pelo, pinches, garritas y cualquier cosa que sirviera para el pelo; labios pegajosos por brillitos de extraña procedencia y sabores frutales; con colores que lejos de ser un maquillaje para hermosear a cualquiera, solo me hacían parecer un payaso de circo barato. Extorsionado para jugar al té, con un sin fin de muñecas y peluches con nombres rarísimos. Ver una y otra vez películas de princesas que terminaban con su vida asegurada al conocer y engatusar al príncipe local. Y cualquier cosa que pudiera traumatizar y poner en duda la hombría de cualquiera.

En definitiva el conejillo de indias de dos diablillas locas y lo peor es que no podía negarme a sus jueguitos. Sus miraditas de niñas buenas podía más que mi propia convicción, ¡algún día me las pagaran!

Mis padres tienen un matrimonio muy consolidado y recuerdo que hasta los 15 me sentía el niño mas afortunado del mundo, veía el orgullo en las miradas de papá y mamá. El mejor en la clase y deportes; buenos modales, respetuoso, responsable, solidario y hasta "lindo" escuche un millón de veces decir a las amigas de mi madre. Aunque de parte de los chicos de mi clase, creo que no me iba muy bien. Me trataban de afeminado, marica, porque un hombre no podía ser tan lindo, y muchas veces me golpearon por ser popular entre las niñas, ¡imbeciles!. La razón es muy simple; pobres, feos y estúpidos envidiosos que cargabas su frustración conmigo. Solo tube dos amigos incondicionales; Andrew y Haruca. En fin pude ver las dos cara de la moneda. Y como mi padre siempre me consintió en todo, le pedí cursos de defensa personal y cualquier disciplina para poder pelear y ganar contra cualquiera. Aprendi karate, taekwondo, judo y kendo, en poco tiempo los tenía comiendo de mi mano. A corta edad me sentía en la sima del mundo

Mama había quedado embarazada, y como no, todos estábamos muy felices, seria el hermano mayor de un varón. Por fin podría tener con quien jugar a la pelota, hablar de coches o de chicas y lo mejor enseñarle a pelear, realmente lo que faltaba para hacer mi vida perfecta.

Pero un error lo hizo cambiar todo.

Digo que fue hasta los 15, pues, ese año, todo cambio como de un hermoso sueño a una pesadilla.

Estábamos en una fiesta de la empresa de papá, y yo estaba furioso, porque la empleada había arruinado, aunque fue sin querer, mis zapatos nuevos y exclusivos. No tuve otra opción mas que ir con unos que ya había utilizado antes, eso me tenía muy amargado. Mi madre me presionaba con la mirada que sonriera y fuera agradable con los invitados, y yo, ya no quería seguir allí. ¿Si solo hubiera sonreído?

Todo sucedió muy rápido, ella se acercó a mi para regañarme, y como yo ya era más fuete en ese momento y creía no temerle a nada ni nadie, di la media vuelta y salí del salón solo para desafiarla. Ella creo que se sorprendió de mi actitud, y me siguió, obvio también molesta. Afuera llovía mucho y baje corriendo las escaleras de la entrada principal y mamá me siguió...

Después no recuerdo nada, es como si nunca hubiese estado ahí, solo recuerdo la mirada de desprecio de ella. Dicen que es una laguna mental.

Ella cayó por las escaleras y mi hermanito pago por mi capricho. Y mi madre nunca mas podrá tener hijos, ahora entiendo porque tanto lo anhelaba, y su odio hacia mi.

Un día en la sala del hospital nos quedamos los dos solos, y sin siquiera mirarme a la cara, me pidió que nunca le dijera a nadie lo que había ocurrido, lo dejaríamos como un accidente nada mas. No sabia que me dolía más; la culpa o su desprecio.

Paso mas de un año donde apenas hablábamos. Mi padre creía que era por la edad. Hasta que un día, donde simplemente no quería quedarme en las actividades del club, volví temprano a casa. Creo que es mi karma, cuando no debo hacer algo e igualmente lo hago, ocurren situaciones que no me hubiesen gustado vivir.

Cuando llegue, como siempre me quite mis zapatos en la entrada de mi casa lo mas silenciosamente y escuche gritos de una discusión acalorada.

-ya no podré tener hijos! ... Te das cuenta!... La ilusión de tener un hijo que sea de ambos y no poder cumplirlo me enloquece..- decía entre llanto Luna, mi madre

-tranquila, tenemos 3 hijos hermosos... Quedamos que serían nuestros hijos, no puedes ahora cambiar de parecer, los tres son iguales para mi...aunque– no alcanzó a terminar la frase mi papá cuando fue interrumpido por mamá.

-no es lo mismo!... Yo...yo.. Quiero que tengamos un hijo que herede tu apellido, Artemis!-

-para eso esta Darien!-

-pero yo quiero uno que sea tuyo y mío... Poder llevarlo en mi vientre... Traerlo al mundo... Yo... –

-perdóname por no haberte dado ese hijo que tanto anhelabas mucho antes, y gracias por cuidar tan bien a una criatura que no fue tuyo al nacer–

Y Luna rompió en llanto. Con mucha ternura papá la abrazó.

Perplejo por lo que había escuchado, salí tan silenciosamente como había entrado.

Luna jamás me perdonaría, porque simplemente no soy su hijo. Mi mundo se derrumbó en ese instante, es cierto yo la amaba como si fuera mi propia madre, pero, le arrebate a su tan preciado hijo. Estaban mis hermanas, ellas los unía, pero quería un varón que fuera de los dos. Ahora todo había cambiado.

Caminé, caminé y caminé, el cielo ya estaba rojo en el horizonte. Decidí tomar el primer tren que hubiera en la estación. Llegue a la playa cuando ya había oscurecido. De un teléfono público llame a casa, para avisar que me quedaría donde un amigo y no llegaría hasta el día siguiente. Por lo menos no debía dejar que se preocuparan, aunque sabía que solo seria mi padre, Luna descansaría al no verme en casa.

Esa noche, fue la primera vez que bebí alcohol, y me gusto la sensación.

Al día suficiente desperté, por el terrible frío de la mañana. Parece que había comido mierda, la boca me apestaba. Quise moverme y sentí como si me hubiera arrollado un camión, hasta abrir los ojos dolía. Me senté y mire a mi alrededor. ¿Como había logrado llegar hasta ese lugar? no acordarme de nada.

Un apartado de la playa principal, separado por un roquerio muy difícil de soltear. Ahí estaba durmiendo con una mujer a mi lado... Desnuda... Y yo igual

¡Por Dios! ¿no podía ser mi vida peor? Mi primera ves y no recordaba nada y ni siquiera sabia el nombre de la chica que estaba despertando y me sonreía.

–guapo, que hora es?– decía buscando sus ropas. ¡Dios, era de verdad!. Se levanto como si nada, y aunque se que mi cara llegaba a brillar de colorada, no pude evitar mirar su cuerpo desnudo y complacerme al saber que había estado con ella. Se puso unas pantaletas y un short, me mira y sonríe. Yo como estúpido me aferraba a una manta para esconder mi desnudez, ahí sentado en esa solitaria playa.

–co-como t-te llamas, t-tengo que hacerme r-respo-ponssable de mis ac-c-tos– nunca en mi vida me había sentido tan intimidado, vergonzoso y patético como en ese momento, ella solo me miraba y sonreía con sus pechos al aire, lo peor, yo no podía dejar de mirar. Parece que se me había oxidado el cuello o la cabeza de pronto me pesó tanto, que no podía moverla.

–¿antes habías visto una mujer desnuda?–yo solo atine a hacer un movimiento casi robótico en negación. – aprovecha entonces– se arrodilla frente a mi y toma mi mano posándola en su pecho– ¿te Gusta? Es excitante cierto– y me quita de encima la manta y tan solo me toca mi...

Y fue mi perdición, mas vergüenza no podía pasar, eyacule en ese momento.

–jajaja no te preocupes jajajaja anoche hehehe duraste un poco jajaja mas– trágame tierra por favor

¿Podrías parar de reír? ¡Apuesto que igual te gusto anoche!... Me hubiera gustado decirle, pero solo atine a a cubrir mis partes y tratar de conservar la casi nada de dignidad que me quedaba.

Tomó su camisa y la colocó cubriendo ese fenomenal cuerpo. Dios era bellísima, una morena sacada de mis mas locos sueños eróticos. Si tan solo no estuviera con esta resaca del infierno, hubiera podido hacer algo para salvar la situación y dejar una mejor impresión.

Se acerca a mi, me abraza por el cuello, me mira los labios y se lame los suyos. Me da un beso, que creía, seria el mas exquisito del planeta, cierro los ojos y me dejo llevar por sus movimientos y esa lengua que jugueteaba por aquí y por allá. Había besado antes pero, ¡Dios, nunca con lengua¡. Siempre pensé que eso seria asqueroso, pero es una verdadera delicia, creo que ya nunca podré dar un beso sin lengua.

Se separa de mi, en lo que yo reacciono y bajo de Marte. Ella me seguía abrasando, abro los ojos, con una sonrisa de idiota y ella mi guiña su precioso ojo derecho. Me suelta, se da media vuelta y comienza a andar

–Hey!, espera!– le grite al ver que ella se alejaba, mientras yo apresuradamente me ponía mi ropa, saltando en un pie y luego en el otro tratando me acomodarme lo que mas podía. Ella solo alzo una mano y me hizo un gesto de adiós sin voltear.

–¡Espera no te puedes ir, debes decirme tu nombre¡... Te lo dije, me haré responsable de mis actos–Le decía mientras trataba de alcanzarla –Creo.. Creo que me enamore de ti–

–Mira niñito, a mi no e interesa saber tu nombre, ni nada de ti. Lo de anoche solo fue el placer de tener sexo en la playa, con un completo desconocido y guapo muchacho, y que además era virgen– me dice sin siquiera voltearse– nunca confíes en una mujer que tan fácilmente se entrega a ti–

–Pero si tú y yo.. Bueno, nosotros... Este...de verdad me enamore de ti, además eres una mujer y las mujEres hay que...– desesperado le suplicaba pensando que la perdería.

–porque soy mujer te lo digo, o tal ves, es que mi no e interesan los compromisos...! Y no te has enamorado de mi ni mucho menos¡. Aparte de que el amor no existe, tu no puedes enamorarte de mi. Te gusto, puede que si. Me encuentras atractiva, basta con verte para saber que es eso. Te impresione o deslumbre también, puede ser. Pero amor no. –me lo dice de una forma tan fría que casi duele.

–pero eres mi primera mujer y...–

–Pero no la ultima, ni tuya ni de nadie. Soy un espíritu libre muchacho. Una mariposa que va de flor en flor– dice girando su rostro, pero no lo suficiente para ver la expresión de sus ojos.

–entonces déjame saber tu nombre... sin compromisos... Por favor–

–Ok!,– ella suspira– pero antes déjame darte un consejo, solo porque me simpatizas y se nota que eres un chico bueno– me dijo sonriendo al horizonte.

–dime–

–No te dejes engañar por una noche de loca pasión, vive la vida disfrutándola. Y si algún día, quieres formar una familia y cosas raras, creo que mujeres fáciles ...no estamos para eso. ¿Si se entregan a ti tan fácilmente, porque no con otro?... Piénsalo, por lo menos yo no estoy hecha para atarme a nadie. Muchas gracias, fue un placer conocerte.– y así se fue y no dijo su nombre.

Aquello realmente me dejó perplejo, como podría existir una chica así. Pero mientras mas pensaba mas me daba cuenta que ella tenía toda la razón. Alguien que de buenas a primeras se entrega, sin siquiera conocer lo mínimo de mi, no es digna de mi corazón. ¿Cuantas mujeres serán así, como ella?

Termine de acomodarme la ropa y la realidad cayó sobre mi. Mamá. Luna. ¿Que es lo que hago ahora?, me sentía engañado, mi vida era un farsa. ¿Cuando me abrazaba y me arropaba por las noches, lo hacia para impresionar a papá? ¿Cuando me cuidaba porque estaba enfermo, lo hacia por cumplir un acuerdo nada mas? O realmente durante todos estos años llegó a quererme aunque sea un poco.

Yo la amaba, después de todo es quien yo siempre creí que sería mi madre, quien me trajo a este mundo. Pero se que después de lo de mi hermanito, si me quería aunque sea un poco, ya no lo haría más.

Me quede divagando en mis pensamientos, sentado en aquella playa, donde había perdido mi inocencia. Pasaron varias horas y el sol me estaba afectando, tenía mucha hambre y sed, decidí volver a casa como si nada hubiera ocurrido. Por lo menos podía decir que ya había experimentado el pecado mas exquisito. Aún así me sentía frustrado de no recordar nada, ¿como me podía haber borrado tanto?

Volví a casa con un montón de sentimientos dando vueltas en mi cabeza. La tenía hecha un caos.

–¡Darien Chiba, donde has estado toda la noche y el día!– dijo Luna en cuando cruce la puerta, venia con lagrimas en los ojos. ¿Puede ser que realmente se preocupo de mi?. Claro detrás de ella estaba mi papá, como no. La detuvo, poniendo su mano en el hombro.

–esta sano y salvo, de seguro ocurrió algo y nos lo dirá después– como siempre mi papá me entendía a la perfección.

–¡Llame a Haruca y Adrew y no estabas con ninguno de ellos! yo se que no tienes mas amigos... Yo... Solo me preocupé, lo siento.– hizo un gesto como si fuera a llorar y se retiró al dormitorio. ¿Habrá sido real su preocupación?

–está muy nerviosa, en dos días se cumplen 2 años de que perdimos al bebé. Las mujeres son frágiles, muy frágiles. Y un verdadero hombre tiene que cuidar y proteger a su mujer. Te lo pido, se mas cariñoso con ella, no sabes lo que a pasado para poder criarte... Criarlos... le debemos mucho– me lo dice con un extraño sentimiento– Ven acá hijo, tu sabes que eres mi orgullo y te quiero mucho– me abrasa fuertemente como si supiera por lo que pase estas ultimas horas–tienes los ojos de tu madre– me dice mirándome a la cara y sonriendo. Un frío recorrió mi espalda. ¿El estaría enamorado de mi verdadera mamá? Y al terminar de pensarlo caí en cuanta. Verdadera mamá. ¿Estaría muerta? Realmente eso esperaba, no quiero ni pensar que en el mundo ande una mujer que me dio la vida y se haya olvidado de mi.

Sentía que me ahogaba, quise armarme de valor y preguntar. Pero tuve miedo de la respuesta. No pude mas que apretar los puños para contener los sentimientos que tenía. Solo me retire a mi dormitorio.

Luego de una refrescante ducha, me acosté, tenía que descansar, mi cuerpo y mi cabeza lo exigían.

Me había dormido En cuanto toque mi camas, cuando sentí la frescura de unos paños húmedos en el rostro y hombros.

–Has estado al sol ¿cierto?– sentía la voz de mamá– mira como estas, tienes una insolación. Mi pequeño, realmente me diste un susto de muerte hoy, ¡pensé que te perdería a ti también!... Eh sido una mala madre, lo siento, ¿podrás perdonarme?.– yo me encontraba entre la conciencia y la inconsciencia, pero la podía oir perfectamente, creo que tenía fiebre– La muerte del bebé no fue tu culpa, yo debí haber tenido mas cuidado.– sentí que volvía a vivir nuevamente, aunque no me trajo al mundo, ella era mi madre. Y tuve el sueño más reparador en mucho tiempo

Puede que lleve esta herida siempre, pero estoy con feliz de tenerlos a los dos conmigo.

–¿cómo son mis ojos?– les pregunte un día a mis inseparables amigos. Claro ellos me vieron como si me hubiera salido otra cabeza.

–te aseguro que son como los de un humano cualquiera– me respondió, como siempre con su humor negro, Haruca.

–y...¿a que se debe esta pregunta?– respondió Andrew, después de sonreír a lo que había dicho mi otro amigo.

–La verdad... No es nada– dije sumergiéndome en mi cuaderno de estudio.

Estábamos en los exámenes finales del año, y como nunca mis calificaciones había decaído. Ponía todo mi empeño en recuperar mi categoría como el mejor.

–Diablos! Esto no va a funcionar– sentí un libro rozar mi oreja y Haruca estaba de pie enfadado–es obvio que esto no va a funcionar!– con Andrew nos miramos y reímos. Nuestro amigo se había terminado de volver loco.– y ustedes que me ven?–

Wow, ni mis hermanas en sus días, se comportaban tan hormonales como él.

–Tranquilo hermano, si nos cuentas, te podríamos ayudar– dijo como siempre en tono de mediador Andrew.

–Aargggg– chillo, realmente se había vuelto loco. Ya me imaginaba visitándolo el un siquiatrico.

–si no nos vas a contar, te callas y te sientas tranquilo a estudiar– aunque me moría de curiosidad, trate de bajarle los humos.

–es Michiru... Ella... Grrrr...– se comenzó a tirar de los pelos, nunca lo había visto tan loco. Hasta que se rindió y se tiro hacia atrás, tendido en el suelo con brazos y piernas extendidas.

–¿que ocurre?– dijimos al mismo tiempo con Andrew. Mas que preocupación, teníamos mucha curiosidad.

–¿alguna vez se han enamorado?– pregunto cuando ya estaba completamente calmado mientras miraba hacia el techo.

En ese momento, me acorde de la chica de la playa. Caí en cuenta que desde ese día hasta ese momento no me había acordado de ella, solo recordaba el bochorno, la situación, pero no a ella.

–Nop... Nunca– respondí sin sentir remordimiento o culpa, menos vergüenza– nunca, nunca– aseguré y sentí algo nuevo, tranquilidad. Una persona que solo pasó por un breve instante por mi vida, no significaba gran cosa, ni siquiera el acto sexual recordaba. Me sentí estupido al haber creído que me había enamorado y haber rogado, aunque solo fue un instante.

–A mi me han gustado varias chicas... Pero amor... No lo creo– respondió Andrew.

–Entonces, par de idiotas, no pueden hacer nada por ayudarme–dijo cruzando sus brazos en el rostro– Michiru... Se va a ir... Se va a vivir a Europa. Su padre se trasladó a Francia y todos se van para allá. Y yo no creo que pueda tener una relación a larga distancia. No se que hacer– que le podía decir ¿hay muchos peces en el mar? Hasta yo se que eso sería desubicado en este momento. Habían sido novios por más de dos años y Michiru también era mi amiga.

–Si el destino los quiere juntos... –creo que en ese momento, me volvió a salir la segunda cabeza. Haruca se enderezó y con Andrew me miraban atentamente.–¿que ocurre?–

–Amigo, realmente eres tu?– dice Andrew

–creo que ya fue suficiente por hoy, mejor me voy a estudiar tranquilo– tome mis cosas y me estaba levantado para salir.

–Gracias– Haruca me sigue y me agarra del cuello presionando hacia abajo–tienes razón, si el destino nos quiere juntos, esteremos juntos–me sonríe y me suelta–¿lo crees?

–Si tu lo dices– me encogí de hombros y me fui.

Bueno este es mi segundo capítulo. Espero que les haya gustado.

Ya vieron las vidas muy diferentes que les toco vivir a mis protagonistas, y obvio, se cruzaran sus caminos, pero tendrán que soltear muchos enredos y experiencias fuertes. Poco a poco saldrán más personajes y se darán cuenta que me gusta el misterio, por lo tanto dejare cosas que tendrá que ir recordando para entender.

Quiero, también, incluir vivencias propias. Pero a medida que sucedan espero explicar.

Gracias por los comentarios y no dejen de señalar si les gusta o no, acepto criticas constructivas.