diclaimer: bisco otori
espero que les guste este nuevo capitulo.
Kyouya fue a dar cerca del mar, cuando escucho unos sollozos, de manera seria se acercó dónde provenía aquellos lloriqueos.
— ¿estás bien? —cuestiono
Él se acercó en aquella roca dónde provenía el quejido, y al escuchar una tierna voz, él se estremeció.
Ella alzo la mirada y con lágrimas en el rostro hablo —no… —sollozando—, ¿creo que estoy perdida?
Él se la quedo viendo, ya que por la poca luz que daba solo veía su rostro con lágrimas, cuando sonó un celular…
aquella chica, tenia el pelo suelto color negro con un flequillo que le tapaba parte de los ojos; y esos ojos azules intensos y profundos. El celular sonaba pero lo ignoro… quería ayudar aquella chica, se sentía atraído en cierta forma, pero algo interrumpió esa escena, su celular, por primera vez era molesto.
—Bueno —contesto. Dio una vuelta y dio unos pasos para tratar de hablar bien.
Cuando termino la llamada, regreso donde estaba la chica, pero ella ya no estaba. Solo había pisadas que decía que ella se había ido, hacia donde está el hotel. El siguió las pisadas pero en pleno camino se había esfumado, trato de ver por donde se había marchado. Pero le fue imposible, vio a todos lados ni rastro de aquella mujer.
Pasaron una media hora cuando sonó de nuevo, le habían informado que la verdadera chica apareció. Después de seguir buscando se encontró con los demás.
—kyouya ¿te encuentras bien? —pregunto haruhi
El solo se acomodó los lentes, y la evito.
—¡hey idiota! Haruhi te hizo una pregunta —reclamo el rubio
El solo lo fulmino con la mirada. Todos asintieron que estaba de malas.
El fin de semana había terminado, todos regresaban a la escuela, lo que no sabían que sorpresa los chicos iban a tener.
En los salones de los hitachin había un rumor, que un nuevo millonario ingresaba a la escuela, era la nueva noticia, ya que ellos eran los únicos que quedaban del Host, y solo veían a los chicos en los descansos.
La espera no se hizo tardar, pero aquel millonario no llego. Ya todos estaban en el host, dando sus servicios, cuando ven que una mujer entra.
Nadie sabía de donde era, ella solo ingreso, se sentó en una mesa y en voz alta pidió compañía —alguien quiere entretenerme
Todas la miradas se dirigían en ella, pero casi todos estaban ocupados, excepto Mori, así que él se acercó, se sentó a un lado de ella, con una taza de té.
Ella vestía el uniforme de la escuela. Traía el pelo negro recogido en forma de moño. Tenía los ojos cafés, con un exagerado maquillaje que la hacía ver demasiado mayor.
—Hola —sonrió. Mori solo se quedó a observar, sirviendo otra taza de té. —¿te vas a tomar dos tazas de té? —cuestiono.
El solo se la quedo viendo dejando a un lado la cafetera, —no —respondió
—¿tienes café? —pregunto la pelinegra con una sonrisa
El solo asintió; fue por café y agua, después se sentó a la mesa, ella lo observaba con una sonrisa, el empezó a preparar el café cuando ella habla.
—no tienes café gourmet? —cuestiono de nuevo con una sonrisa
El solo asintió, y se fue a preparar una taza cuando regreso, ella solo le sonrió
—tu sí que eres complaciente, pero… —puso una cara de inocencia— a mí no me gusta el café —sonrió
Mori solo se la quedo viendo con indiferencia, realmente esa chica lo estaba sacando de sus casillas.
—¿quieres hacerme compañía? —sonrió, indicando que se sentara a un lado.
Mori solo obedeció ya que vio que "el señor de las sombras lo estaba observando"
—¿Cómo te llamas? —cuestiono de nuevo
—Mori takashi —respondió serio
—¿tú no eres de este instituto ¿verdad? —sonrió mientras observaba la expresión de pelinegro
—no… pero estoy trabajando —serio la observaba.
—vaya, sabes… ¿me gustas? —rio, se levantó para ir a pagar.
Mori no procesaba lo que aquella chica le dijo, le había confesado que le gustaba, pero ¿Quién era ella?
Kyoya que estaba pendiente de aquella chica, ya que no sabía nada de ella y no había información.
—¿disculpa viene usted a pagar? —pregunto amablemente
—si —seria lo dijo—, es con usted —comento
Kyoya asintió, ella estaba firmando un cheque, kyoya con la firma podría saber quién era, pero ella cancelo el cheque y saco efectivo, dejando la cantidad que había pedido.
—Aquí esta —entregándole de las manos—, ah —saco otro fajo de billetes—. Este es para el chico que me atendió —sonrió —dígale que espero su respuesta —le susurro en el oído.
Kyoya solo se quedó observándola con intriga, ya que no sabía quién era, y más al escuchar su voz.
El host había cerrado sus instalaciones, cada uno regresaría a la universidad.
En la atardecer, siempre compartían el tiempo juntos, pero ese día Mori se fue a pasear solo, ya que Mitsukini todavía no terminaba sus pendientes.
En el camino estaba en centro comercial cuando de lejos ve a una pelinegra, de cabellos largos, la reconoció en ese momento, empezó a sudar frió, se dio medio vuelta para evitar encontrarse con ella pero demasiado tarde ella ya lo había reconocido.
—Mori-sempai —sonriendo—, parece que de nuevo el destino se empeña a que nos frecuentamos —tomando la mano de este.
—lo siento —deshaciendo del agarre, e ignorándola.
—vaya, si es así yo te seguiré hasta ganarme tu confianza —murmura la chica detrás de este.
Mori, la ignoro y se subió a su auto, dejándola en pleno centro.
Ella solo suspiro y se despidió como una sonrisa en el rostro. Kyoya, que viajaba en su auto vio desde lejos aquella chica que estaba parada en el asfalto de las banquetas despidiendo a una persona, le dijo al chofer que se estacionara donde esta aquella chica.
Kyoya bajo de su lujoso auto, se acercó a ella. —¿podemos tomar un café? —pregunto
Ella solo lo miro con indiferencia, pero se subió a su auto. En el camino ella observaba el interior del auto. Cuando llega a un enorme restaurant. Él la llevo a una mesa enorme.
—Solo quiero un café frio de moka por favor —pidió a la mesera
—lo mismo que ella —comento kyoya
—bueno y de que quieres hablar? —inicio ella
—¿Quién eres? —fue directo, mientras acomodaba sus lentes.
—una chica —cortante respondió
—vaya creo que te gusta tomar el pelo —la fulmino con la mirada
—¿te los estoy agarrando? —sonrió con inocencia
—No —serio—. ¿Cuál es tu nombre? —cuestiono de nuevo
—oh eso, bueno veras, mi nombre es la que mis padres me lo pusieron —sonrió reservada
Kyoya al escuchar esa explicación se molestó, pero necesitaba información.
—¿edad? —interrogo de nuevo
—soy menor que tu sempai… —otra respuesta sin información
—¿Quiénes son tus padres? ¿De dónde vienes? —interrogo fastidiado
En ese momento la chica se dispuso a disfrutar su café, kyoya solo la observaba con un poco de desagrado por las respuestas que ella había dado.
—Bueno mis padres son un hombre y una mujer —sonrió. —De donde vengo es de mi casa —tomando un sorbo del café.
—necesito que me contestes mejor, y si no quieres responder es mejor que digas un "No" que estar dando vueltas a las preguntas ¿no crees? —retándola con la mirada.
—Tienes razón —sonrió. En ese momento se levantó del lugar cuando una charola se le cayó encima. Ella solo rio, después se fue a lo baños.
El ootori se quedó esperando, un rato y llamo la atención a la mesera, ya que restaurant era de su familia. Después de un momento el ootori mando a comprar ropa y que se lo dieran aquella chica.
Después de un rato salió la chica, y lo que vio lo dejo sorprendido. No tenía maquillaje, y su cabello suelto, con un fleco que tapaba su frente. En ese momento le vino el recuerdo de aquella chica que conoció en el mar. Y más cuando vio sus ojos ella no los tenía cafés si no azules como aquel recuerdo.
La chica paso enfrente de él ignorándolo, para ir a su hogar, dejando al ootori parado.
Después de reaccionar y ver que la chica ya no estaba y estaba tomando un taxi, a su manera trato de alcanzarla, pero le fue inútil. Al final del día lo único que sabía era que ella era menor que él, y que venía de su casa… vaya respuestas…
