Saludos gente!
Cómo saben… aunque sea tarde actualizo jajaja… y pues aquí les traigo un capítulo nuevo :P
Mil besos y disfruten de la lectura :*
CAPÍTULO III Beso.
o
O
o
—Oye, ¿qué tal si comenzamos de nuevo? —preguntó con la mano tendida hacía ella—. Mi nombre es Uzumaki Naruto.
—Y-yo soy Hyuga Hinata —tomó la mano frente a ella y un escalofríos recorrió ambos cuerpos.
—Es un placer —dijeron al unísono.
Se miraron fijamente el uno al otro, como quien descubre un tesoro perdido.
Hinata se separó de él, rápido, como si el tocarlo sirviera para contagiarse de alguna enfermedad mortal. Dio un par de pasos hacia atrás, acercándose cada instante más a la puerta.
—Y-yo… será mejor q-que me valla —dijo con torpeza, abriendo la puerta.
—¡Espera! —gritó Naruto, tropezando un par de veces en su intento por volver a estar de pie—. Por favor, espera —ella se había detenido, de espaldas a él, con la cara agachada—. ¿Quieres…? —tragó grueso—. ¿Quieres ir por un helado?
—¿Q-qué…? —Naruto asintió a gran velocidad, levantándose al fin, apoyado en su muleta—. Pe-pero… ahora…
—No importa, conozco una forma de escaparse del instituto, no es que quiera llevarte a una vida criminal de escapadas escolares pero… —ella rió ligeramente ante aquellas palabras—. Pero… me gustaría que aceptes mi invitación.
—¿N-no puede ser, de-spués de la escuela? —él se acercó a ella y tomó su mano, guiándola hacia las escaleras—. Es más divertido de esta manera.
Ella se dejó llevar, a aquel lugar que él aseguraba era perfecto para dejar la escuela sin ser vistos por nadie. Había sido divertido, intentar huir por los pasillos, cerca de ser atrapados varias veces, mientras él se quejaba de que la muleta no lo dejaba actuar con libertad, obligándolo a dejarla tras un dispensador de refrescos y con toda la vergüenza que el rostro de la Hyuuga podía mostrar se apoyó en el hombro femenino, para no llevar cargas extras.
Caminaban con calma y sigilo, en aquella especie de abrazo involuntario que los unía. Pero, a pesar de tan esmerado esfuerzo, y cómo era de esperarse por las condiciones que los afectaban en aquel escape, fueron atrapados.
Terminaron en dirección, esperando a sus representantes, Naruto completamente irritado por la reprimenda que recibiría y Hinata preocupada por lo que sus padres podrían pensar. Pero sus dudas fueron disipadas en pocos minutos.
—Hinata… —la joven escuchó la voz de su preciado hermano y se levantó de la silla a velocidad militar—. ¿Es cierto qué intentaste huir de la escuela?
—Ne-Neji-niisan… yo… —él castaño sonrió de lado, vencido por esa simple expresión de inocencia y la abrazó.
—Estoy tan feliz —declaró con los ojos humedecidos, dejando impactados a la directora, el otro involucrado en el frustrado escape y los padres del joven que acababan de llegar—. Cuando vi que la llamada era de la directora realmente me asusté.
—Es-estoy bien, no tienes q-qué preocu-cuparte.
—Tengo que, soy tu hermano —le reprendió con dulzura, se separó levemente y le sujetó el rostro, enmarcándolo en sus manos—. Dime, Hinata, ¿fue divertido?
—¿Señor? —la directora intervino pero el hombre la ignoró, esperando respuesta de su hermana, que solo asintió con una tenue sonrisa.
—¿En serio? Me alegra que te hayas divertido, pero, ¿sabes que eso está mal y no se debe de hacer, verdad?
—S-sí, lo sé, l-lo siento —se disculpó.
—Todo fue idea mía —dijo el rubio encogido de hombros—. Soy el único que debería de disculparse o ser castigado, yo la convencí de hacerlo —dijo con seguridad, consiguiendo que Neji la soltara y caminara a paso firme hacia él—. Lo siento —bufó sin ánimos.
—¿Tú hiciste que mi hermana fuese una delincuente juvenil por un par de minutos e intentara fugarse del instituto por su cuenta? —el rubio asintió, sintiendo las feroces miradas de su madre en la espalda—. Valla… Gracias —esbozó tomándole la mano—. Ella se divirtió mucho, así que te estoy agradecido.
—¿Está loco? —dijo Kushina con notorio enojo—. Eso no es algo que se deba de agradecer, se metieron en problemas y usted parece festejarlo.
—Lo siento, pero, si me llaman para decirme que mi hermana ha obtenido buenas calificaciones o ha golpeado a alguien, mientras pueda recibir una llamada para decirme que mi hermana ha hecho algo en el instituto, mientras reciba llamadas porque Hinata está en clases, haciendo algo bueno o malo, yo me voy a alegrar, porque el solo hecho de que ella haga algo… quiero seguir recibiendo este tipo de noticias toda mi vida.
—Naruto, Hinata —llamó la directora con una expresión de notoria preocupación en su rostro—. Por favor, pueden retirarse de mi oficina —ambos se retiraron en silencio, siendo el rubio ayudado por la cómplice de su más reciente travesura.
—Tsunade-sama —Minato intervino un poco preocupado—. Lamento lo ocurrido, estoy seguro de que ha sido idea de Naruto pero…
—¿Cómo se encuentra ella ahora? —preguntó la rubia, haciendo un seña con sus manos para que el Namikaze dejara de hablar.
—Estable… sinceramente, me sorprende que no muestre el más mínimo síntoma de los problemas que tiene —desvió levemente la mirada hacia los padres del joven que acababa de retirarse—. Lamento que tuvieran que ser llamados por este problema, la verdad, aunque ahora piensen que estoy loco, me alegra que esto haya pasado… el que Hinata tenga un compañero de clases, aunque haya roto las reglas, el que comparta con alguien, que se ría y se relacione con alguien… era algo que pensé que no ocurriría tan pronto.
—¿Por qué dice eso? —preguntó esta vez la pelirroja sin entender nada.
—Mi hermana… está viviendo de gratis, cómo dicen por ahí. Su corazón es débil y ha sido intervenida muchas veces desde que era una niña, tiene un marca pasos y hace solo 1 año que despertó de un coma que la mantuvo durmiendo por largo tiempo. Incluso, antes de que despertara habíamos perdido todas las esperanzas de verla reír nuevamente.
—Ay, Dios mío, lo siento —esbozó Kushina, con gran pena en su voz.
—Yo más… el no poder ver a mi hermana hacer las tonterías normales que hace cualquier adolescente de su edad, cómo ocurre normalmente con nuestra hermana menor, Hanabi, es… traumático para mí. Y lo peor, es que sabemos que ella también está sufriendo mucho por todo esto.
—Sinceramente, pensé que, con lo que me habían contado le sería más difícil relacionarse con otras personas al reincorporarse a un aula de clases después de tantos años.
—Sin embargo, me temo que, he venido también para retirarla del instituto nuevamente.
—¡¿Qué?! —la pregunta de la directora resonó en la oficina.
—En un mes será intervenida nuevamente y no sabemos si la operación resulte salir tan bien como esperamos y deseamos que salga. Incluso, dicen que es probable que muera. Aunque tenemos la oportunidad de entregarle un nuevo corazón… eso no asegura que vuelva a la normalidad por un largo tiempo.
—Pero… si consiguieron un buen órgano… ¿no debería de ser suficiente? —el castaño negó con la cabeza a la interrogante de Minato.
—Los doctores aseguran que es completamente compatible y genéticamente perfecto, pero… aún así no sabemos si ella pueda sobrevivir al proceso de adaptación y recuperación… aún así es mejor probar que simplemente hacerse a un lado y no intentarlo una vez más… el doctor lo dijo muy claro; «Si resiste el trasplante, ella vivirá, sino lo resiste, podría morir, pero igual, más temprano que tarde volveremos a perderla si no se hace la operación pronto». En otras palabras, es la única opción que tenemos.
—Bueno, el que consiguieran al fin un órgano compatible ya es una buena noticia —el castaño asintió con una triste sonrisa en sus labios.
—Sí… hay una persona que puede entregarle su corazón. Y tenemos plena esperanza en que lo aceptará —nadie se atrevió a preguntar nada más.
—Sabes… —interrumpió el silencio la pelirroja mujer tomando sus manos—. Tal vez, sea mejor si la niña se queda en el instituto, tal vez… solo tal vez, estar aquí la ayude a, no lo sé, disfrutar un poco antes de tener que ser internada nuevamente, ¿no lo crees?
—Yo… —su sonrisa se amplió—. Supongo que sí. Puede que encuentre amigos de los cuales no quiera despedirse, y encuentre en eso la fuerza para quedarse.
—Mientras no siga metiéndose en problemas, yo no tengo ningún problema en que continúe siendo parte de mi grupo de estudiantes.
La sonrisa en los labios de Tsunade iluminó la habitación y, como si de un mal chiste se hubiese tratado, el crimen quedó olvidado.
Los Uzumaki, junto a Neji se retiraron de la escuela tras intercambiar números, aquella pareja sonriente quería seguir en contacto y ayudar en todo lo que pudieran con la condición de aquella bonita joven que convivía con un presente tan incierto como el mismo futuro cruel que parecía asecharla.
o
O
o
En silencio, pero riendo como lo que eran; un par de niños inmaduros que se habían metido en líos, llegaron al aula de clases. La puerta se abrió cuando las manos de Hinata la empujaron con algo de dificultad por el peso extra que el rubio suponía en su hombro. Todas las miradas giraron en esa dirección. El profesor no estaba en clases, por lo que todos estaban haciendo lo que querían y reunidos en grupos conversando.
—¡Naruto! —el grito de Karin retumbó con ira en la habitación—. ¡¿Dónde diablos te habías metido?! Estaba preocupada, ¿y tus muletas?
—Ya, ya, no grites, no es para tanto —rodó los ojos y siguió caminando, haciendo que Hinata lo siguiera por practica obligación—. Vamos, Hinata, siéntate a mi lado —le pidió, consiguiente una gran sonrojo en el rostro vecino al suyo.
—¡Te estoy hablando, idiota! —exclamó Karin.
—Déjalo ya, sabes bien que Naruto es un idiota que no entiende de razones —un par de ojos verdes se cruzaron con los violetas, haciendo que la joven de cabellos rosados abriera sus labios con asombro—. Wow, tus ojos…
—¿Qué tienen de malo? —preguntó el rubio haciendo un puchero—. Son lindos, ¿no crees?
—Sí, es solo que nunca había visto unos así —extendió su mano, tomando el rubio y ayudándolo a sentar, para luego extenderla nuevamente en dirección a Hinata—. Soy Haruno Sakura, es un placer.
—Hy-Hyuuga… Hinata —susurró por lo bajo, tomando con timidez la mano frente a ella.
—Qué lindo nombre —se giró y señaló a un joven de cabellos azabaches que no desviaba la mirada de su libro, y estaba cerca de ellos—. Él es Uchiha Sasuke y por allá están; Yamanaka Ino, Nara Shikamaru, Sabaku Temari, Aburame Shino, Inuzuka Kiba… —y así le nombró a cada uno de los estudiantes de su curso—. Son buenas personas, a su manera.
—Un placer —escucharon decir al Uchiha y la pelirosa se volteó enojada.
—¿Estabas escuchando? —él se encogió de hombros—. Tengo media hora hablándote y ni siquiera volteas a ver —se volvió a encoger de hombros.
—Eres molesta —dijo sin interés—. Además, no me importa si el vestido le quedaba bien a Ino en tu fiesta o si Temari se veía gorda.
Se sumieron en una conversación trivial entre los mencionados. El grupo era de por si escandaloso, pero ella se mantenía inerte y ajena a todo, observando desde su lugar, cómo quién evita el peligro al no acercarse a la jaula de los leones, viendo todo desde su cómoda silla.
Naruto la observaba en silencio, sin intervenir demasiado en la conversación, con su mente perdida del lugar, o mejor dicho, desviada en dirección a la llamada que sin querer había escuchado.
Aún no lograba creerlo, o si quiera entenderlo, cómo alguien tan joven como él podría estar viviendo entre vivir y no vivir. La risa a carcajadas de su prima lo distraía de sus pensamientos, devolviendo a la tierra, solo para encontrar la extraña mirada de aquella joven a su lado, tan llena de vida y a la vez de tristeza, una que aunque parecía luchar por esconder no dejaba de hacerse presente.
El pequeño estuche de las lentillas se corrió un poco en el bolsillo de la falda que ella usaba, los había dejado ahí cuando intentaron escapar de la escuela. Acercó su mano despacio, sin ser notado y los tomó, llevándolos al bolsillo de su pantalón. Una parte de él, una muy egoísta no quería volver a verla usarlos, si lo que había escuchado era cierto, entonces, probablemente en solo un mes ella sería internada.
«Un trasplante», no era el más inteligente de todos pero, sabía que ese tipo de cosas eran delicadas, más en ese particular caso en que hablaban de un corazón.
Las clases comenzaron con la llegada del profesor, quien en el acto se excusó por su tardanza. Todos restaron importancia a las palabras del peliblanco y volvieron a sus asientos. El silencio reinaba en el lugar mientras Kakashi dictaba su clase con total tranquilidad.
—Entonces, es por eso que es muy importante que conozcan sobre los primeros auxilios. Todos sabemos que una emergencia puede ocurrir de repente sin que siquiera lo sospechemos. Una muestra de esto es nuestro compañero de clases; Naruto, que hace un par de meses fue víctima de un accidente que lo dejó peor de lo que ya era —las risas no se hicieron esperar y el rubio desvió la mirada molesto—. Era broma, guarden silencio.
»Cómo les decía, La reanimación cardo-pulmonar, también conocida como RCP, es un procedimiento de emergencia para salvar vidas que se utiliza cuando una persona ha dejado de respirar y el corazón ha cesado de palpitar —el rubio volvió nuevamente su completa atención al profesor—. Esto puede suceder después de una descarga eléctrica, un ataque cardíaco, ahogamiento o cualquier otra circunstancia que ocasione la detención de la actividad cardíaca. Así mismo, en ocasiones, el RCP se combina con la respiración de boca a boca, que permite suministrar aire a los pulmones durante el tiempo en que la víctima no puede respirar por propia voluntad.
»Al realizar las compresiones al mismo tiempo que la respiración de boca a boca, se busca que la circulación de la sangre no se detenga mientras que la ayuda médica llega, de esta manera, se previenen y en el mejor de los casos se descartan por completo daños cerebrales y la muerte del paciente.
—Profe —intervino Ino, llamando la atención de todos—. ¿No cree que deberíamos hacer también la práctica, para saber mejor cómo se hace?
—Me parece una excelente idea —dijo con un pulgar en alto— Supongo que quiere ser la primera —la rubia asintió y tomó del brazo a Sai –otro alumno–, obligándolo a levantar de su asiento.
—Él será mi compañero de práctica —dijo con su típica sonrisa coqueta.
—No lo creo —dijo el hombre mayor caminando hacía el armario del aula de clases—. Nuestro amigo Reanímame, será el compañero de todos.
Todos comenzaron a reír observando el feo muñeco y la rubia se sentó, mostrándose enojada y negándose rotundamente a poner sus labios en un feo trozo de plástico.
Las clases terminaron al cabo de pocas horas. Todos salieron en carrera del aula, excepto la joven de cabellos negros, que se quedó en su asiento, esperado que todos dejaron el lugar. Él salió también, pero se quedó en pie fuera del salón, junto a la puerta, observando en silencio cada uno de sus movimientos.
Una vez que no quedó nadie, ella se levantó, suspiró y tomó su maletín, solo entonces caminó calmada hacía la puerta. La corrió despacio, cómo si luchara por no esforzarse, pero antes de que pudiera terminar de abrirla, esta se abrió por completo, y un brazo se cruzó ante ella.
—Pensé que te quedarías aquí —ella negó ante las palabras del rubio.
—N-no… es que, m-mi herm-mana me dijo qu-que l-la castiga-ron y n-no podrá veni-r a bu-buscarme.
—Mmm… ¿Te irás sola?
—Cl-claro que n-no —sonrió con debilidad y terminó de salir del aula, tranquila de saber que el rubio había recuperado su muleta—. M-mi hermano ve-vendrá a bus-carnos a ambas. Pe-pero por el ca-castigo de Hanabi, vendrá más tarde.
—Tengo una duda —ella lo miró fijamente, con el rostro levemente sonrojado—. ¿Por qué tartamudeas tanto, pero, cuándo hablabas con el doctor lo hacías con naturalidad?
—N-no lo sé, el Psi-psicólogo dice que es fa-falta de confianza.
—¿Cuántos doctores tienes? —su mirada se oscureció y bajó el rostro.
—De-debo irme.
—No, espera —la tomó del brazo, deteniéndola—. Lo siento, yo, solo hay muchas cosas que no entiendo y realmente…
—Na-Naruto-kun… —se soltó del agarre y lo miró directo a los ojos, con las lágrimas presionadas en los suyos—. De-debes… Tú… Me alegra que estés bien —acercó su mano libre a una de las mejillas del rubio—. Estoy feliz… porque… sé que tendrás una larga y hermosa vida —las palabras salieron de sus labios sin tartamudear y tras cerrar sus labios salió corriendo por el pasillo.
—¡Hinata, espera!
Era tarde, el ocaso ya se asomaba en el horizonte y él hacía el mayor de sus esfuerzos por seguirla en el pasillo, para su suerte ella no estaba acostumbrada a correr y se detenía cada cierto tiempo, dándole a él tiempo para no perderla de vista.
Las puertas del instituto estaban abiertas y una gran lluvia caía con fuerza sobre la tierra. Hinata detuvo un momento su andar en el portal que daba al patio principal, tomó una sombrilla de su maletín y salió a paso calmado. Había dejado de correr y tras atravesar el patio salió a la calle principal. No sabía a dónde iba, pero seguía caminando. Sujetando con una mano el paraguas y limpiándose las lágrimas con la otra.
—¡No puedo! —se quejó, recostándose a un gran árbol en un parque cercano, aún cubriéndose de la lluvia con la paraguas—. Me duele mucho… —susurró a la nada—. ¿A quién quiero mentirle? Yo no quiero morir, no quiero… me da miedo… —apretaba la manilla del maletín, cómo si eso le permitiera seguir con vida—. No volveré a ver a mis padres, a mis hermanos. Hay muchas cosas que quiero hacer.
»Quiero estudiar medicina, para ayudar a otros, quiero ir a una universidad y tener muchos amigos, quiero enamorarme y casarme algún día y quiero que me engañen y saber si tengo lo que se necesita para perdonar y quiero… quiero seguir con vida, solo me conformo con eso… —abrazó el maletín a su pecho con la mano que lo sostenía—. ¿Por qué me escogiste a mí, entre tanta gente?
—Tú sabes porque —su cuerpo se tensó al escuchar esa voz—. Te lo dije, te fui clara, te expliqué que tu cuerpo ya no puede estar más tiempo en la tierra, y no es solo por tu corazón.
—Pero…
—No hay cavidad a peros en este asunto, Hinata —una mujer, idéntica a ella era quien le hablaba, con aquel mismo vestido lila con el que la había visto por primera vez, y con esas gigantescas alas—. ¿Acaso no te pregunte si deseabas tener la oportunidad de al menos darle la oportunidad a alguien más de tener la vida que tú no podrás disfrutar?
—Sí… y acepté. Pero es más difícil de lo que crees.
—Lo es, lo sé, pero es lo único que puedes hacer, ya no habrá marcha atrás, tu tiempo se acaba y lo sabes —los ojos lila de la joven se volvieron a inundar—. Te di un año, todo un año para escoger a la persona a la que le entregarías eso y lo hiciste, escogiste a ese muchacho y me pediste la oportunidad de conocerlo, querías saber quién era, aún cuando te advertí que luego sería más doloroso, sin importar si era una buena o mala persona.
»Las reglas de Dios, el cielo, la tierra, el infierno, todas se rigen por el simple mandato de que se deben de cumplir. A diferencia de las leyes que rigen las comunidades, estas no se pueden romper, no puedes simplemente ignorarlo y continuar aquí, debes de venir conmigo, y lo sabes, te lo he dicho mil veces, en cuanto yo cierre mis ojos, los tuyos ya no se abrirán más. Por eso me veo como tú.
»Tu hermano mayor está pensando regalarte su corazón, porque te ama demasiado como para verte morir, ¿de verdad dejaras que tu hermano muera en vano? Sabes que eso no funcionará, no importa cuántos corazones nuevos o usados te den, tu tiempo se acabó, Hinata. Si tu hermano se sacrifica por ti, será en vano. ¿le darás a tus padres dos muertes que conmemorar?
»Ese día, el día en que escogiste a Naruto, me lo dijiste, que querías ir tú y se lo prometiste, ¿lo olvidas? Dijiste que ibas a cuidar de él, y no puedes arrepentirte ahora. Dios, escoge siempre a los más poderosos seres humanos, aquellos que realmente pueden perseverar y luchar hasta el final para ir con él y servirle cuidando de otros. Por eso tú debes de venir conmigo.
—Pero… no quiero morir.
—Hinata… ¿cómo podrías morir ahora si ya estás muerta? —sus ojos perlados se ampliaron ante aquellas palabras que escuchaba—. Hace al menos 2 años que estás muerta, solo tu alma permanece aquí, ayudada por mí para mantener tu cuerpo aún vivo pero, ya no puedo mantenerte aquí por demasiado tiempo. Es hora de que vengas conmigo. Y puedas al fin descansar en paz. ¿Lo entiendes, verdad?
—Sí… —susurró asintiendo—. Solo quiero, despedirme de él, porque, yo seguiré viéndole, pero él a mí no.
—No te tardes —le dijo con suavidad la mujer, acariciando su mejilla—. Será peor para él mientras más tiempo pases a su lado.
—¡Hinata! —escucharon el grito y el ángel desapareció del lugar—. Aquí estás —lucía agotado y estaba empapado.
—Naruto-kun —ella apretó la manilla del maletín y la sombrilla y sin perder más tiempo corrió hacía él—. ¿Estás bien?
—La verdad no —aseguró apoyado en la muleta—. Me costó bastante encontrarte y me lastime la pierna un par de veces.
—Lo siento.
—No te disculpes —la interrumpió—. Sé que pensarás que estoy loco pero… el día del accidente, mientras me operaban, un ángel apareció frente a mí y me dijo que me iba a cuidar y un montón de cosas y… era idéntico a ti.
—Naruto…
—No sé si mañana despertaré y todo lo que ha pasado será un simple sueño pero… una parte de mí lo siente así, que no fue un sueño, que no fue la anestesia ni el golpe, una parte de mí juraría que eras tú, que ese hermoso ángel que me besó eras tú —le sujetó el rostro con ambas manos—. Gracias, de verdad, te estoy muy agradecido por darme una segunda oportunidad.
Acercó su rostro al de ella antes de que pudiera objetar y la besó, apretando sus ojos con fuerza, luchando porque ese simple beso no se extinguiera, que fuera eterno y que todo lo que pensaba, la alegría, confusión y demás sentimientos que se aglomeraban en su pecho se liberaran de una vez por todas.
Ella lo observó un segundo, con sus ojos como platos de la incredulidad. Sus manos temblaban y sus pertenencias terminaron cayendo al suelo junto a la sombrilla. Dejando que las gotas heladas de lluvia cayeran sin piedad en su rostro y todo su cuerpo. Se sentía viva, por primera vez después de tantos años sentía que su vida había tenido algún sentido y que podía respirar, aún cuando el beso la ahogaba y debía ser cortado por breves segundos para volver a inhalar el preciado y vital oxigeno.
Y pensar que aquel beso sería el primero que ellos compartían en carne viva, en carne propia, y también, tal vez el último…
o
O
o
Continuará…
Próximo episodio: Final.
Besos~~ FanFicMatica :*
