Esta semana me ha faltado inspiración para escribir, así que mientras esperaba un milagro he avanzado el borrador de otra historia y he estado dibujando, así que perdón por la demora. Agradeceré todas las reviews, sean positivas o negativas :)


New York City, Estados Unidos. 19:40

Kate no podía creer lo que pasó la otra noche. Después de aquella espantosa lluvia, la calma llegó. No solo se refería a la tormenta que sacudió Nueva York, sino al hecho de que al fin había dejado de lado el caso de su madre y era feliz. Después de llegar a casa de Castle y pasarse casi un minuto besándose, fueron a su dormitorio. Mientras Kate escribía la primera entrada de su diario, pensó que ella una chica adolescente escribiendo en su diario, que en realidad lo hacía solo porque el doctor Burke le dijo que escribiera cómo se sentía. Eso se lo dijo cuando empezó a tratarse, por supuesto, pero hasta hoy no le había hecho caso. Le debía demasiado a ese hombre. Castle estaba abajo preparando el desayuno, creyendo que ella seguía dormida. Escondió el pequeño cuaderno debajo de la cama al oír que el subía y pensó: ¡Pero, por el amor de Dios, no puedo creer que esté escribiendo un diario! Y encima, escondiéndoselo a Rick me siento infantil. Tengo que escribir eso después.

Ese día iban a tener su "primera cita". Kate se pasó tres horas arreglándose mientras veía Calle de la Tentación para calmar sus nervios. No entendía el por qué de sus nervios, así que cuando estuvo arreglada decidió escribir otra entrada en su diario.

8 DE MAYO - 19:47

No entiendo por qué no soy capaz de quedarme quieta durante cinco minutos. ¿Será por la cita? ¡No! ¡Conozco a Castle desde hace cuatro años! ¡Por el amor de Dios! Recuerdo cuando me sacaba de mis casillas. Recuerdo que nunca sonreía o lloraba delante de él. Recuerdo de que a pesar de que sus libros me ayudaron a superar la muerte de mi madre y siempre me había parecido atractivo, su ego me hacía querer matarle, a veces llegaba a odiarle. Pero después empecé a confiar en él, hasta el punto de que me ha salvado la vida más de una vez. Nunca sabré como compensárselo. Son casi las ocho. Ya queda menos para que llegue Castle, así que voy a guardar esto en un lugar seguro.

Cambió de canal y se puso a ver las noticias, dónde un presentador hablaba sobre carreras de caballos y Sarah Jessica Parker. Cambió de canal y encontró a una mujer hablando sobre los países con centros de investigación de enfermedades más grandes del mundo y de cómo Rusia descendía al segundo puesto otra vez. Cambió y encontró un programa de cocina que explica cómo hacer una comida equilibrada en cinco minutos que pintaba muy bien. En ese momento sonó el timbre.

La detective abrió un poco la puerta y vio al escritor caminando de un lado a otro de su portal con un ramo de rosas en su mano derecha, sin darse cuenta de que ella le observaba.

- Kate te he traído esto… No. Kate, yo… Estas flores… ¡Joder!

Kate sonrió y abrió la puerta. Rick se giró de golpe, escondiendo las flores a su espalda, y vio a la detective con un precioso vestido negro que acentuaba cada una de sus curvas, unos zapatos de tacón que hacían que sus piernas parecieran infinitas y un bolso negro de mano.

- Kate, yo… emmm…

- ¿Qué pasa chico escritor, te has quedado sin palabras?

- Em… Sí… Toma. – Sacó las flores de su escondite y se las enseñó a Kate. – Son para ti.

- Gracias. – Kate se adentró en el apartamento y dejó las flores encima del mueble del pasillo. Kate se giró y encontró a Rick apoyado en el marco de la puerta, esperándola. Se acercó a él y besó con delicadeza sus labios. Los labios de él respondieron mientras sus manos acariciaban la cintura de ella, acercándola hacia su cuerpo, hondeando el beso. – Muchas gracias. – Miró al escritor y acercó su boca a su oído, susurrándole - ¿Sabes que pensé la primera vez que te vi?

- ¿Que era una suerte conocer a un hombre tan atractivo como yo?

- Y ahí está el niño de nueve años otra vez.

Se separó del novelista y atravesó la puerta en dirección al ascensor.

- ¿Vienes, Rick? – Dijo la detective mientras subía al ascensor, dejándole embobado mirando su figura. Cuando él volvió a la realidad, Kate ya estaba dentro del elevador.

- Pero… ¡No me has dicho lo que pensaste! ¡Eso no vale! – Cerró la puerta del apartamento y empezó a caminar hacia donde estaba Kate, pero esta cerró la puerta y pulsó el botón de la planta baja. - ¡Kate!

- Nos vemos abajo, chico escritor. – Dijo ella con una sonrisa malévola, y él la vio descender unos centímetros antes de dirigirse corriendo hacia las escaleras. Cada vez que bajaba un piso y pasaba por delante de la puerta del ascensor pulsaba el botón. "Vendetta" pensó Rick. "Dolce vendetta".

En el ascensor, Kate no podía creer lo estaba haciendo Rick. "¿Otra vez se ha parado el ascensor? Pero… ¿Qué está pasando? No puede ser… ¡Por el amor de Dios! ¿Por qué me hace esto? ¿Sabe que no me gusta pasarme media vida en el ascensor y pica en todos los pisos? No pienso dejar que se ría de mí. Esta me las pagará.