Para festejar la victoria de España en la Eurocopa (Y obviamente, para festejar que ya falta menos para que llegue Castle) aquí subo el nuevo capítulo del fic. Las cosas se empiezan a poner tensas... Espero que les guste.
Al llegar abajo, Kate vio como Rick la esperaba sentado en las escaleras con una sonrisa en los labios. Salió del ascensor y atrapó la oreja de él en su mano, retorciéndola con frialdad y dulzura a la vez.
- ¡Manzanas, manzanas, manzanas! – Ella le soltó la oreja mientras él se quejaba. - ¡Sólo era una broma!
- ¡Richard Alexander Castle, no vuelvas a hacerlo!
- Sí, mamá.
- ¿Vamos?
- A sus órdenes. – Se cogieron de la mano y salieron por la puerta, dónde esperaba el fantástico Ferrari de Rick. El escritor abrió la puerta del copiloto a su compañera y emprendieron el camino de un pequeño restaurante situado en el puerto, llamado Raffaello's, dónde un chico italiano recogió sus abrigos y los condujo hacia una mesa colocada en la terraza. Pagaron la cuenta y pasearon por el paseo marítimo mientras hablaban de la graduación de Alexis.
- Después de la ceremonia de graduación fuimos a casa a dejar sus cosas antes que se fuera de fiesta y estuvimos viendo una película de terror. ¿Sabes que pelicula es Pesadilla en Elm Street? – Dijo Richard mientras agarraba a su novia por la cintura.
- Rick, no tengo doce años, por supuesto sé qué película es. – Dijo ella con una sonrisa, colocándose delante de él, mirando en las entrañas de esos ojos azules que tanto le gustaban, preguntándose por qué no se había fijado antes en el precioso brillo que tenían sus ojos al verla sonreír.
– Bienvenida a tu nueva pesadilla. – Dijo él mientras fundía sus labios con esos labios color cereza que tanto le gustaban. El beso se alargó unos minutos, hasta que la falta de oxígeno les obligó a separarse. Empezaron a caminar en dirección al Ferrari, que esperaba al otro lado de la calle. Kate observaba a Rick mientras este conducía.
- ¿Pasa algo? – Preguntó él al ver que ella no paraba de prestarle atención.
- No, nada, es solo que… Me gusta la cara que pones cuando conduces. Es divertida.
A casi las dos de la madrugada, llegaban al loft de Rick mientras sus lenguas jugaban y él intentaba meter la llave en la cerradura para después arrinconarla en una pared y hacerla sentar en un mueble. Rick bajó de los labios de Kate hacia su cuello, besando ese punto que hacía que Kate gimiera con solo rozarlo, mientras ella acariciaba su cintura por debajo de su camisa. Las manos de Kate subieron para desabrochar la camisa lentamente, disfrutando como si fuera su primera vez, como si la noche anterior no se hubieran descubierto el uno al otro con intensidad. Rick retiró la diadema que recogía el pelo de ella hacia atrás, tirándola en algún lugar del comedor, y después escurrió sus manos hacia la espalda de la detective, deslizando la cremallera hacia abajo para después apartar los gruesos tirantes del vestido a los lados, haciendo que éste cayera al suelo revelando el sugerente conjunto de encaje negro que Kate había escogido para esa noche.
- ¿Pero cuantos conjuntos de encaje negro tiene, señorita detective?
- Nunca lo sabrás. – Dijo ella con una carcajada. – Además, ya no soy detective… y ahora solo debería preocuparle quitármelo, ¿no cree, señorito escritor?
- La verdad es que las vistas son muy bellas… - Dijo el observándola.
- Lo sé. – Dijo ella, sonriendo ante la mirada de incredulidad de Castle. Con que la detective es una mujer coqueta, ¿eh? pensó él. – Castle… ¿Vas a mirar durante toda la noche?
Justo cuando Castle se acercaba a ella, sonó el móvil del escritor.
- Alexis, hola. ¿Calabacita, estás llorando? Tranquila, tranquila. Cuéntame qué ha pasado. – El silencio se apoderó de la sala, así que Kate pudo escuchar el débil llanto de la pelirroja, que hablaba con rapidez. – Vale, llama a una ambulancia. Ahora voy. – Kate miró a Rick y éste se dio cuenta de que Kate no pensaba quedarse allí de brazos cruzados, así que rectificó – Vamos, ahora vamos.
- ¿Rick, qué ha pasado?
- Alguien ha asaltado a la amiga de Alexis mientras volvían de casa de unos amigos. – Dijo Rick mientras se dirigía al dormitorio de su hija. – Están bien – añadió al ver la cara de espanto de la detective.
- ¿Dónde vas? – Dijo ella, siguiéndole.
- Toma – Dijo él, abriendo un cajón y sacando unos pantalones tejanos de la adolescente y alargándoselos a Kate. – En el segundo cajón de mi armario hay camisa, coge una mientras llamo a la doce. – Ella empezó a vestirse mientras Rick marcaba el número. – ¿Agente Lawrence? Hola, soy Castle. Estoy buscando a Espo, sé que tiene turno de noche cada martes. Dile que se ponga. Es urgente. – Kate ya estaba vestida y señalaba sus pies a Rick. – Coge unos zapatos de Alexis, seguro que te van bien. – le dijo a la detective. - ¿Espo? Espo, menos mal que te encuentro. Alexis me acaba de llamar, iba con una amiga y las han atacado. Están en Tremont Street, a un par de calles de la comisaría. ¿Te importaría ir a ver si están bien mientras llegamos? Gracias tío, nos vemos allí en diez minutos.
Kate volvió, calzada y con el abrigo negro puesto, sosteniendo las llaves del Ferrari. Señaló la puerta con la cabeza y salieron del apartamento y bajaron corriendo por las escaleras. Kate saltó con elegancia y agilidad dentro del coche mientras Rick daba la vuelta y se sentaba en el asiento del copiloto. Sin darle tiempo a abrocharse el cinturón, Kate arrancó el coche y se dirigieron a gran velocidad hacia Tremont Street.
Espero que les guste, y agradeceré reviews :)
