Bueno, aquí está el siguiente capítulo. Sé que mis capítulos son cortos, pero supongo que con el tiempo mejoraré este aspecto en mis fics.

Supongo que la charla Alexis/Beckett es necesaria, así que allá va.


Cuatro horas después, después de que Alexis se hubiera relajado, de haber llamado Espo para decirle que la chica había muerto y haber dado el pésame a los padres de Allie, se fueron al loft de Castle. El viaje fue silencioso, pero nadie durmió durante esos cinco minutos. Eran las seis de la mañana cuando Kate se despertó abrazada a Rick. Pensó en salir a correr un rato, pero al final acabó saliendo de la habitación y se dirigió a la cocina, donde encontró a Alexis sirviéndose un vaso de leche.

- Kate… - Los ojos de Alexis reflejaban tristeza y cansancio, y la chica parecía asustada.

- ¿Qué tal estás?

- Cansada. Pero no puedo dormir. No puedo de dejar de pensar en Allie. Era tan simpática, tan enérgica…

- ¿Has tenido pesadillas?

- ¿Cómo lo has sabido?

- Me pasó lo mismo. Cuando mi madre murió, - dijo mientras se sentaba en el sofá con un vaso de café en las manos - no paraba de tener pesadillas sobre si la hubiera podido salvar. Sobre si hubiera podido hacer algo para que ella no estuviera allí en ese momento. O simplemente sueños sobre el caso.

- Era una de mis mejores amigas. Tenía toda su vida por delante. No quiero que esas pesadillas me acompañen durante la mía. ¿Cómo lo superaste?

- Nunca lo superé. Soñaba lo mismo cada noche, pero empecé a leer las novelas de tu padre, y me ayudaron a distraerme durante un tiempo. Después le conocí, y parecía que todo iba a mejor. Pero otro miedo se apoderó de mi. Cuando me dispararon, solo pude pensar en que me iba a perder muchas cosas de mi vida.

- ¿Mi padre era una de esas cosas?

- Sí. Supongo que era mi miedo a no encontrar el amor, a no tener una familia propia. A no ser madre, a no tener a alguien a quien amar, a quedarme sola.

- Tu sabes que no estás sola, ¿verdad? Me refiero, ahora que mi padre y tu estáis juntos…

- Sí, lo sé… ¿Cómo te has enterado?

- Antes llevabas ropa mía, eran las dos de la mañana y viniste con mi padre… simplemente até cabos. – Kate sonrió, estaba claro que Alexis había heredado la inteligencia de su padre - A parte, mi padre me lo dijo anoche mientras te cambiabas. – La chica sonrió, y preguntó con ternura - Beckett… ¿puedo abrazarte?

- Sí… ¿por qué lo preguntas?

- No lo sé, no pareces de ese tipo de mujeres que hacen muchas muestras de afecto… Aunque supongo que ahora eres de la familia, ¿no?

Beckett abrazó a la adolescente. El hecho de que Alexis demostrase que la apreciaba hizo que sintiera reconfortada. Sabía que la pelirroja nunca la consideraría una madre, pero esperaba que de algún modo la considerase una hermana mayor o su confidente. Pasaron horas charlando sobre cómo Kate se había animado a dar el paso y, aunque la morena no le contó todo a Alexis, ésta sabía que Kate amaba a su padre más de lo que pudiera haber amado a nadie más.

Rick las encontró dormidas en el sofá, con dos vasos vacíos en la mesa. Los recogió, los dejó en la encimera de la cocina y caminó hacia su oficina. Se sentó en el la cómoda butaca de su escritorio y abrió el portátil. Revisó su correo electrónico antes de levantarse y acercarse a la estantería más cercana, dónde descansaba uno de sus libros. Lo había estado leyendo desde que empezaron el caso, y ya se lo había acabado. Abrió la primera página y leyó la dedicatoria.

"Para la extraordinaria KB y para todos mis amigos de la 12."

Sonrió. La extraordinaria Kate Beckett. La mujer de sus sueños.

- La mujer de mi vida… - suspiró Rick, ajeno a la persona que había detrás de él.

- Rick… - Suspiró Kate en su oído, con una sonrisa malévola en su cara. – Tú también eres uno de los hombres de mi vida…

- ¿Uno de los hombres? – dijo Castle, mientras giraba y se encaraba a ella. Su corazón latía a mil por hora, su respiración se entrecortaba. - ¿Uno de los hombres? – Volvió a repetir, con un suspiro.

- Sí, Castle, uno de los hombres. – Dijo Kate duramente, aunque se mordió el labio para suavizar el momento. Al ver el gesto ofendido de Rick, la detective aclaró – El otro se llama Jim Beckett y es mi padre.

- No. Vuelvas. A. Hacerlo. – Le dijo él en sus labios.

- Te la debía. Por lo del ascensor.

- Te odio.

- Sí, claro. – Dijo mientras acercaba sus labios a los de él. – Yo también te odio.

- Te odio tanto que me voy a ir con otra de las mujeres de mi vida.

- No pensarás en dejarme e irte a los Hamptons otra vez con Gina, ¿no?

- Me refería a Alexis, mi querida detective. Tengo tres mujeres que sean imprescindibles para mí, por las que mataría y las que recibiría una bala si hiciera falta.

- ¿Y quiénes son? – Dijo ella con una sonrisa, ya sabía la respuesta.

- Mi queridísima Martha Rodgers, de la cual heredé la belleza y el sarcasmo que me caracterizan. Después está Alexis, la cual tiene mi perspicacia y mi inteligencia… y después estás tú. La mujer que me ha cambiado. A mejor, obviamente. La que me ha hecho pasar de ser un conquistador y un mujeriego a ser el hombre perfecto.

- Te quiero. – Dijo besándole con ternura. Sus dedos se deslizaban por la espalda de Castle mientras él la cogía por la cintura y la acercaba más, transformando la ternura del beso en pasión. La lengua de él se abrió paso en su boca y pasaron cinco minutos explorando sus bocas con suavidad, disfrutando del momento. Su momento.


Definitivamente, Castle es una de las mejores series que he visto. ¡Necesito la quinta temporada ya!
Agradeceré reviews, quiero saber si la historia está gustando o no :)