Siento muchísimo la demora, he estado ocupada con asuntos personales y no he tenido casi tiempo para escribir.

Disfrútenlo :)


Rick y Kate se encontraban sentados en el sofá, esperando a que empezasen las noticias de la mañana. Habían pasado dos días desde el funeral de Allie y Alexis había empezado a sonreír otra vez, aún a sabiendas de que las pesadillas no cesarían durante un tiempo. La joven revivía cada noche el ataque en sus sueños, y se despertaba gritando. No se sabía nada del hombre que las atacó, aunque se habían dado casos parecidos en Europa y Canadá. La mayoría de víctimas de los ataques habían muerto, aunque algunas personas habían quedado moribundas. Para examinar si se trataba de algún virus contagioso o algo similar, todos los supervivientes que habían sido heridos estaban siendo trasladados a uno de los hospitales más grandes del mundo. En las noticias nunca se daba el nombre del hospital o su localización, pero los Norton habían comentado el día del funeral que era posible que no pudieran enterrar a su hija ya que su cadáver y los cadáveres de cincuenta personas más tendrían que trasladarse a Houston para intentar descubrir el por qué de esa oleada de canibalismo.

Alexis estaba sentada en el balcón, observando las vistas mientras chateaba con una amiga con el ordenador portátil. Desde su graduación había roto lazos con todos los compañeros a los que prefería olvidar durante un tiempo, pero Paige y ella eran amigas desde niñas, junto con Allie y Christina, que ahora vivía en Texas. Christina se había mudado hacía ya unos años, pero aún conservaban su número de teléfono y Paige la había llamado aquella misma mañana. Nadie había contestado. No estaría en casa en ese momento, ya la llamaré esta noche. Oyó la sintonía de las noticias y entró, acercándose al sofá. Apareció un presentador con porte serio en la pantalla.

"Noticias de última hora provenientes de Houston. Esta madrugada se ha producido una masacre en el hospital más grande del país, provocada por un gran grupo de individuos no identificados. Se cree que podrían sufrir algún tipo de enfermedad que aumenta su agresividad y debilita su agilidad. Aún no ser tan ágiles, han demostrado ser letales, ya que han dejado casi medio millar de víctimas a su paso. No se han conseguido imágenes de buena calidad de alguna de estas personas, aunque en estos momentos las fuerzas de seguridad de la zona están intentando recuperar los vídeos de las cámaras de seguridad. Nuestra corresponsal en Houston, Anne Thompson, se dirige a la zona.

Como pueden observar estamos en uno de los todoterrenos que viajan en convoy hasta el hospital. Por lo que nos han explicado las autoridades, se ha precintado la zona y los forenses han empezado a identificar a las víctimas. Lo más extraño de este caso es que han desaparecido unos cincuenta cadáveres del depósito subterráneo del hospital, todos ellos de personas que habían sido atacadas durante estos últimos cuatro días. Los investigadores creen el robo de cadáveres ha sido cometido por una banda dedicada al trasplante ilegal de órganos. En unas horas tendremos más información y es posible que nos dejen entrar a ver el estado de las ruinas."

Rick apagó la televisión y miró a Alexis. El mismo pensamiento había pasado por la mente de los tres. ¿Sería ese el hospital dónde habían trasladado el cadáver de Allie? No les hizo falta pronunciar palabra pero habían pensado lo mismo.

- ¿Quién creéis que puede tener interés en causar tanta masacre para robar medio centenar de cadáveres? – Dijo Kate.

- No sé, el FBI, la CIA, el gobierno de algún país… Pero no creo que sea una banda dedicada al trasplante de órganos. – Comentó Alexis, demostrando que la chica había heredado la fijación en las conspiraciones gubernamentales de su padre.

- Tal vez sean…

- No digas zombies, Castle. – Dijo Beckett con tono serio.

- ¿Cómo lo has sabido? – Comentó sorprendido el escritor.

- Eres muy predecible. A parte, si fueran zombies no habría personas muertas en esa zona, si no que habría una gran cantidad de cadáveres andantes sueltos atacando a los policías. – Dijo ella con una sonrisa.

- Vale, teoría zombie descartada. – Dijo Alexis – ¿Alguna idea más?

- Castle, ni se te ocurra decir aliens. – señaló Kate.

- Sí, señora…

- ¿Queréis ir a comer a Remi's? Yo invito. – Apresuró a decir Kate.

- No te pienso dejar pagar, y lo sabes. - Rick guiñó el ojo a Alexis, a sabiendas de que era uno de sus restaurantes favoritos. – Así nos olvidamos por un rato de ese tema.

Alexis corrió hacia su dormitorio a vestirse y Rick y Kate empezaron a recoger las sobras del desayuno que habían quedado en la mesa. Esos pequeños momentos que pasaban los tres juntos hacían que la inseguridades de Kate desaparecieran, y Rick lo sabía. Alexis bajó las escaleras y sonrió al ver que ellos ya llevaban los abrigos puestos. Salieron del apartamento y se dirigieron al restaurante con tranquilidad.

Un par de horas después salían del restaurante con una sonrisa en los labios. Kate les había explicado historias de cuando era niña e iba a patinar con su madre. Joanna Beckett era ya un mero recuerdo en la boca de Kate, pero aún así seguía viva en su corazón. Joanna Beckett había sido la razón por la que ella se había convertido en detective, la razón por la que su vida había concurrido así. Pero a Rick ya no le importaba el pasado. Y si Kate había dejado el asesinato de su madre de lado, él también lo haría. Y lo había hecho, temporalmente. Escondido en un rincón de su oficina estaba un CD. Un CD con todos los datos que había recopilado sobre la investigación y con toda la lista de víctimas, asesinos y sospechosos. Rick no había eliminado toda la información sobre el caso, ya que conocía demasiado a Kate.

Ella era feliz ahora, pero no lo sería siempre. Las dudas recorrían su interior, y aunque Rick supiera que ella le amaba eso le producía un gran pesar. Pasaron un rato paseando por las calles de Nueva York. Kate compró el periódico y se despidió de los Castle. Puso dirección a su apartamento y abrió la puerta con cuidado, dejando las llaves en la cómoda de la entrada. Se dirigió a su dormitorio y sacó su diario del primer cajón.

13 DE MAYO – 21:04

Creo que Alexis está haciendo lo mismo que hice yo cuando perdí a mi madre. Sé que no es bueno, pero en estos momentos no creo que sea bueno hablarle del tema. Me preocupa. Es la hija de Rick, sí, pero la quiero como si fuera mi hermana pequeña. Y no quiero que le pase como me pasó a mí. No más paredes ni muros de ningún tipo para esta familia.

Guardó el diario y volvió al salón. Pensó en darse un baño mientras leía el último libro que se había comprado, pero recordó que a esa hora empezarían las noticias y que sería mejor enterarse de lo que estaba pasando en Houston. Encendió la televisión y al cabo de unos minutos apareció el mismo presentador que esa misma mañana había dado la noticia.

"Acabamos de lograr conexión en directo con nuestra corresponsal Anne Thompson. Como ya les hemos avanzado, esta madrugada se ha producido una masacre en Houston, provocada por un gran grupo de individuos no identificados. Se cree que podrían sufrir algún tipo de enfermedad. Ya hay casi un millar de víctimas. Adelante, Annie."

El presentador desapareció de pantalla dando paso a las imágenes de un hospital en ruinas, totalmente destruido y acordonado. Cientos de militares lo rodeaban mientras la cámara se acercaba. Un grupo de unos diez militares se acercaban a los periodistas y les ordenaban que se pusieran los equipos de seguridad. Pasaban un par de minutos comentando las partes del equipo mientras se lo iban colocando. La imagen se corta un par de segundos y pasa a ser una imagen en visión nocturna. Kate podía reconocer a la presentadora entrando con el grupo de militares.

"Vamos a entrar con la segunda unidad a las ruinas del hospital. Esta zona está totalmente vacía, pero se puede reconocer el hedor que han dejado los cadáveres desaparecidos de las víctimas."

Caminaron por toda la planta baja hasta encontrar unas escaleras que llegan al depósito. Estaban bajando las escaleras cuando se oye un grito y un disparo.

"¡Ahí! ¡Grábalo, rápido!"

La cámara gira y se ven dos cuerpos tirados en el suelo. Entre la oscuridad, Kate pudo reconocer el uniforme militar y lo que parecían ser vísceras humanas. El pelotón se reagrupó y la imagen se volvió a cortar momentáneamente. A continuación se mostraba el depósito, los cajones totalmente destruidos y arañados por el interior. El cámara se acercó y Kate pudo observar manchas de sangre por todo el cajón. Se oyó otro grito, esta vez de mujer. La cámara giró con violencia y encontró a una figura encima del cuerpo de la periodista, peleando por incrustar un mordisco en la pierna.

Se oyó un disparo y la figura dejó de moverse. La periodista la empujó hacia un lado y se levantó con ayuda de los militares. El cámara se acercó a la figura, desenfocando un poco la imagen. Kate consigue ver lo que parece un agujero de bala que atravesaba la cabeza de la figura. Esa figura era lo que queda del cuerpo de un adolescente. Entre los restos de sangre, Kate descubrió un rostro desenfocado que reconoció al instante. La había visto durante unos segundos unos días antes.

Allie.


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