Primero de todo, decir que siento muchísimo la espera que os he hecho pasar. Han sido unos meses duros, con el ordenador estropeado sin poder actualizar y ocupadísima con mis estudios, pero... ¡Ya está aquí, ya llegó! ¡Un nuevo capítulo de "UOUT"! Si no recordáis de que iba la historia, os la resumo en dos simples líneas:
"La misma noche en la que Castle y Beckett se acuestan por primera vez, Alexis y su amiga Allie son atacadas por un individuo extraño, resultando la muerte de Allie. Días después, una reportera es atacada en directo por lo que parecen ser los cadáveres de personas recién fallecidas, y Allie está entre ellas. Rick y Kate llegan a una simple conclusión: El apocalipsis zombie ha empezado."
En este capítulo empieza lo que es la historia en sí, el apocalipsis. Y, paralelamente, empieza la primera parte del diario de Kate... En fin, aquí os dejo el capítulo, disfrutadlo... ¡Y comentadme si os gusta!
15 DE MAYO – 20:13
Hace dos días que me mudé a casa de Castle, y siento que algo está cambiando en esta casa. Rick se está volviendo descuidado, deja sus cosas tiradas por toda el loft, escribe poco… y pasa mucho tiempo en la azotea. Sé que allí tiene un "escondite secreto", por llamarlo de alguna manera, pero ayer se encerró allí y bajó a la hora de cenar. Según él, necesitaba pensar sobre Alexis, sobre las provisiones que iba a recoger si se declaraba algún estado de guerra... Pobre Alexis. Lo está pasando muy mal, no sonríe, llora por casi todo y tiene pesadillas por las noches. Me temo que está entrando en una depresión, una de las profundas. Pienso en la que yo pasé y deseo que esté bien, que no le pase nada. Pero sé que no es así. Se acerca el verano y lleva manga larga, se ha vuelto callada. El otro día vi las marcas que tenía en el brazo. Lo ha intentado, lo sé. Debería hablar con ella sobre el tema, pero no sé que voy a hacer.
19 DE MAYO – 10:36
Se han detectado más casos de "no-muertos" en las costas de Sudamérica, aunque, como sospechaba, en las noticias no dicen nada al respecto. Desde que fui a la comisaría a recoger mi arma y placa, Espósito me llama cada día alertándome sobre las noticias del punto seguro de Manhattan. El punto seguro de Nueva York está situado en Central Park, aunque hay más por el país. Han llamado a todos los ex militares para que ayuden en los planes de evacuación del gobierno. Castle lo llama la "Operación Zombie". OZ, para abreviar. En las calles la vida ha cambiado radicalmente. Aunque la gran mayoría de la gente ignora los casos de Sudamérica, no es un secreto que se han extendido por Europa. El malestar empapa la ciudad y los edificios se alzan lúgubres ante la población. La gente se atrinchera en sus casas esperando la orden de evacuación, y la gran mayoría de tiendas han cerrado. Broadway ha perdido su esplendor, los focos ya no se encienden.
Castle se ha encargado de recoger provisiones. Hace dos días llegó a casa con suficiente comida en conserva para sobrevivir un siglo. Un siglo a base de comida en lata, claro. Alexis, Martha y yo nos quedamos en casa, recogiendo las cosas y empaquetándolas para poder viajar a los Hamptons lo más rápido posible. Las bolsas de Alexis y Martha consistían básicamente en ropa informal (en serio, ¿Martha tiene ropa informal?) y de gimnasia. Bueno, para ser más exactos, Martha tiene ropa para hacer senderismo. Nunca entenderé a esta mujer, siempre he creído que era una mujer más de montar a caballo. Una tercera bolsa, la denominada "Bolsa de bailarina de las Vegas en caso de apocalipsis zombie" y, según Martha, contenía todo lo que puedas necesitar en cualquier tipo de situación: Dinero, barritas de comida energética, pegamento, una botellita de agua, aceite de linaza, pinzas para el pelo, spray para el cabello, preservativos (no sé qué pensar sobre eso), mis esposas, las llaves de las esposas, y, por supuesto, vendas, gasas, un silbato, un móvil antiguo, una caja con maquillaje, lápiz labial, desodorante, una botella que parece desodorante pero que es spray de pimienta… Ah, también hay un martillo. Castle y yo fuimos más prácticos. Dos pequeñas mochilas con un móvil y su respectivo cargador, un walkie-talkie, comida, una linterna recargable, una navaja suiza, y mi pistola, que ya he recuperado de manos de la capitana, que ha ido a Texas a ver a su familia. Mi padre llegó ayer, con su coche viejo cargado con bolsas de ropa y su pequeña colección de escopetas de caza que guardaba en el desván. Una vez todos juntos, llamamos a Javi y Ryan para asegurarnos de que estaban bien, y recordarles que estaríamos en los Hamptons. Y nos fuimos a dormir en nuestra última noche en el loft.
Y aquí estamos ahora, en la gran casa de los Hamptons, el lugar donde se respira una tranquilidad absoluta. Alexis se pasa el día contando a caballo con su abuela, mientras mi padre y Castle hacen reparaciones e instalan las enormes baterías y los generadores que compraron de camino. Se llevan bien, hasta parecen padre e hijo. Ayer colocaron las placas solares en el tejado, así tendremos electricidad en caso de un apagón.
Yo he pasado un día "decorando" una habitación en la planta baja. He colgado en la pared los recortes de los periódicos en los que se habla sobre los no-muertos, bastante escasos, y he separado las verdades y mentiras que cuentan los blogs de internet. En un corcho hay situado un mapa del mundo, con pequeñas marcas en los lugares dónde ha habido ataques o avistamientos de no-muertos. Día tras día, las marcas invaden zonas o incluso países. La zona de Europa del este está plagada, y los no-muertos avanzan hacia Asia y Europa. En dos días llegarán a Alemania, y es posible que en una semana España haya caído. Suena mi móvil, vuelvo luego.
