N. de la A: Hola a todos! He recibido respuestas muy positivas sobre mis capítulos, así que he de daros las gracias. También he de explicaros el por qué de mis entregas tan espaciadas o por qué los capítulos son tan cortos.
Primero de todo, explicaros que estoy traduciendo la historia al inglés y, aparte de esta historia, estoy escribiendo otra de la serie "Érase una Vez" que aún no he subido ya que quiero tener más capítulos antes de subirla y, además, otras historias originales que algún día subiré a fictionpress. Tambien dibujo (podéis encontrarme en Deviantart como "NMartin95" y en Facebook como NMartinArt). Además están los asuntos personales o salir con amigos o familia, aunque casi siempre llevo una libreta para escribir más capítulos esté donde esté.
Por último anunciaros que a partir de ahora y hasta que acabe el verano (digamos hasta el 19 de setiembre), los capítulos se subirán semanalmente los viernes y (espero) serán más largos. Después de eso puede que vuelva a ser un pelín irregular, pero nada de esperas de un mes ni nada por el estilo, solo que el día de la semana en que lo suba variará. Eso es todo, gracias otra vez y ¡disfrutad del capítulo!
"Castle, deja las bromas, por el amor de Dios." dijo la detective, lanzándole una mirada de reproche. "Sabemos que los no-muertos" rodeó la palabra con un círculo, "son básicamente cadáveres que se mueven por lo que parece ser hambre. El proceso de putrefacción y rigor mortis que deben sufrir parece más lento de lo normal, ya que la no-muerta a la que me enfrenté parecía recién fallecida."
"Jackson también. Pero el que atacó a Em ya estaba muy descompuesto. Y mutilado."
"¿Jackson?"
"Un no-muerto que hemos matado antes. Era un chico de unos veinte años. Un militar"
"Oh. Entonces tenemos un tiempo de descomposición más lento de lo normal y/o mutilaciones. Además, creo que esas cosas son ciegas, pero sin embargo son capaces de seguirnos. Es posible que nos huelan o nos oigan. Ya nos ocuparemos de eso después. No pueden correr, ya hemos visto que arrastran los pies, así que lo primero que hay que hacer es reforzar la valla. ¿Cuántos habéis visto?"
"Eran una multitud. Cien, doscientos como mucho. Se acercaban a vuestra casa." dijo a Geena.
"Entonces tenemos que asegurar la valla, rápido. No podemos dejar que lleguen aquí. Kate, ve a avisar a Alexis. Jim y Kate iréis la parte trasera. Comprobad que la valla sigue en pie. Toma el walkie. Geena, Alexis y yo iremos a la parte anterior de la valla, meteremos la camioneta y cerraremos la puerta. Mamá, tu sabes de medicina, quédate y apunta todo lo que veas raro en Emmeline hasta que lleguemos. Tienes un revólver en la mesa, por si acaso. No salgas de aquí. En un par de horas os quiero a todos en la cocina."
Esto es horroroso. No, esto es una puta mierda. Emmy ha estado inconsciente y con fiebre todo el rato, hasta que hemos llegado nosotros, cuando ha empezado a tener convulsiones y a no poder respirar. Y entonces se ha acabado tod, los demás se han ido, me han dejado sola con ella. No sé cuanto rato ha pasado, pero Emmy ha movido la mano. La nueva no-muerta acabó extendiendo un brazo hacia la que había sido su mujer, mostrándole los dientes, e incapaz de levantarse.
"Niñas, salid a fuera a jugar."
"Pero nos queremos quedar con mamá."
"Mamá tiene que dormir. Anda, id a fuera a jugar con la señora Rodgers."
"¿Mamá se pondrá bien?"
"Sí, mamá se pondrá bien." Dijo mientras las niñas salían de la casa. Espero un par de minutos hasta que dejó de oír las voces de las niñas y cogió la pistola.
Mamá estará perfectamente.
Apuntó a la sien de Emmeline.
Estaremos bien.
No te preocupes.
Vendrán a buscarnos.
Te quiero.
Apretó el gatillo mientras las lágrimas caían por sus mejillas.
El disparo sonó por todo el pueblo. Lo ha hecho, pensaron todos a la vez. Estaban sentados en la hierba cercana a la casa, viendo como las pequeñas correteaban intentando atrapar a Martha y Alexis, ignorantes de lo que acababa de pasar en el salón. Su madre estaba muerta. Asesinada por su otra madre. Y Geena acababa de perder por segunda vez a la persona a la que quería más que a nada en el mundo. Lo habían discutido antes de salir a reforzar la valla. Qué iba a pasar si Emmeline se convertía, si se volvía en una cosa de esas. Y Geena había afirmado que lo haría ella, que no quería que otro acabase con su sufrimiento. Al cabo de cinco minutos apareció Geena, con la ropa un poco manchada de sangre y la expresión endurecida. Sin mediar palabra, se sentó con ellos. Castle y Kate se dispusieron a llevarse el cadáver al patio trasero, donde Jim los esperaba cavando un hoyo.
"He oído el disparo. Hay que envolverla en bolsas de plástico antes de empezar a enterrarla. ¿Geena va a querer que digamos unas palabras o no va a venir?"
"Dice que cuando la hayamos tapado vendrá."
"Empecemos."
Transcurrieron diez minutos hasta que Kate y Rick consiguieron envolver todo el cuerpo y lo metieron en el hoyo, mientras Jim vigilaba a su alrededor. Las criaturas habían empezado a llegar a la parte delantera de la casa, donde se amontonaban, incapaces de saltar la verja de metro y medio. Aunque no se los podía ver a causa de la oscuridad que los rodeaba, los podía oír perfectamente. Y por un segundo Jim dio gracias por que Castle hubiera insistido en tener dormitorios insonorizados. Geena se acercó, de la mano de sus hijas, que se acababan de enterar de la noticia y lloraban desconsoladas. Todos se pusieron alrededor del hoyo, esperando a que Geena empezase a hablar.
"Emmeline Knight. Desde que te conocí has sido la persona más importante en mi vida. Me ayudaste cuando llegué a la ciudad, sin más equipaje que una mochila, y me has seguido ayudando durante todos estos años. Echaré de menos como abrazabas y cantabas a las niñas al acostarlas, y como me abrazabas al dormir. Echaré de menos la manera en la que me susurrabas al oído y como me besabas. Echaré de menos tus sonrisas, tus ojos verdes. Echaré de menos las cenas en familia, las noches de Trivial, las escapadas románticas y los picnics en el jardín. No puedo dejar de pensar en la manera en la que te has ido, en que nunca podré dejar de amarte. Siempre estarás en mis pensamientos, en mis recuerdos, en mi corazón. Perdóname por haberme enfadado contigo ayer. Perdóname por haber estado tan obsesionada con el trabajo durante el último año. Mi mayor pesar siempre será no haberte dicho que te quiero tantas veces como hubiera querido decirte. Te echaré de menos, y las niñas también. Has sido una gran madre. Te quiero, Emmy, y siempre te querré."
Entre lágrimas, cogió un puñado de tierra y lo lanzó dentro del hoyo, para después entrar en la casa con las niñas aún de la mano. Los demás esperaron a que la luz de su habitación se encendiera para empezar a tapar el cadáver. Al finalizar cogieron una gran piedra cercana y la colocaron sobre la tumba, a modo de lápida. Se metieron en la casa y se pusieron a discutir el sistema de turnos para vigilar la casa, mientras fuera las estrellas leían la inscripción de la piedra.
Emmeline Knight
30.01.1975 – 18.04.2013
Y sé que cada día del resto de mi vida te echaré de menos.
Llevaban una semana en la casa y ya hacían las maletas, preparados para dejar la casa. Cada vez era más evidente que se tenían que mover, tarde o temprano los no-muertos entrarían, o ellos morirían de hambre. También necesitaban medicamentos, ya que Geena era asmática y las medicinas de Jim empezaban a escasear. El primer problema era cómo salir de ahí. Hacía dos noches que la multitud había derribado una parte de la valla, y un par habían roto un ventanal y habían conseguido entrar al salón. En ese momento, Kate los había apuñalado en la frente y había conseguido apuntalar de nuevo la ventana, pero aún tenían a un gran número en el jardín, inmóviles, esperando a su presa. El segundo problema era dónde ir, y cómo llegar vivos, por supuesto.
27 DE ABRIL – 08:00
Geena se ha vuelto muy… dura. El gimnasio que Rick tiene en el sótano ha sido su casa durante dos días, practicando con el bate y los palos de golf para poder defenderse, sin hablar con nadie. Ha conseguido reponerse a la muerte de Emmeline, pero aún no sonríe. Eso es bueno. Superar la muerte de alguien es, y lo digo por experiencia, horrible. Pero está saliendo adelante.
Llevamos despiertos desde las seis de la mañana, con el equipaje cargado en la camioneta. Castle y mi padre se pasaron todo el día haciendo un pequeño plan de escapada, y solo tenemos un intento. Si falla, adiós huida.
Todos estaban reunidos en uno de los dormitorios de arriba, viendo cómo Martha se colocaba el equipo de protección de tiro al arco, compuesto de unas brazaleras que le cubrían desde la muñeca al bíceps, una dragonera, dactileras y un protector de cuerpo. Por lo que la mujer les fue contando, estuvo en el equipo olímpico de tiro al arco, quedando cuarta hasta en tres ocasiones. Se colgó el carcaj a la cintura, y contó las flechas que había distribuídas entre los cuatro estuches que había encima de la cama. Una vez estuvo lista, empezó a hablar.
"Como vamos a salir de aquí en diez minutos, quiero que estéis atentos. Como veis, tengo cuatro arcos. El estándar será para Alexis, ya que es el que normalmente usa en el club de campo. Tienes veinte flechas, pero no las malgastes. Geena, tú me has dicho que sabes utilizarlo, ¿verdad?" la abogada asintió. "Este es el tuyo. No hace falta llevar muchas protecciones excepto la brazalera y la dactilera que hay en el estuche. No tiene visor, pero confío en que tu puntería no te falle. Los dos últimos son los míos. Uno es el arco olímpico que me compré el año pasado, y el otro es el de poleas. En total tengo sesenta flechas, pero mi carcaj es pequeño y caben un máximo de ocho. En los de Alexis y Geena caben diez, después hay que volver a llenarlos. Yo usaré unas flechas especiales, aunque las vuestras son normales. Jim, Rick, mientras yo disparo, cargad el arco de poleas y los otros estuches en el coche."
"Sí, señora Legolas." Dijo Castle con una risita. "¿En serio vas a ir cargada con arcos? Es muy… medieval. Aunque se ajusta a tu época."
"Rick, todos llevaremos las pistolas a mano, tu madre estará bien." la defendió Kate.
"Exacto. Y ahora ios, necesito concentrarme."
Una vez todos habían salido de la sala, Martha se colocó en posición, mientras Alexis se aseguraba de que las flechas estuvieran bien atadas. Le alargó la primera flecha. Martha encendió el minúsculo puntero laser y lo dirigió a uno de los pocos árboles que poblaban el jardín trasero. Olvidando todo a su alrededor, tensó la cuerda lentamente, sin dejar que le temblase el pulso. Soltó la cuerda y se oyó el suave rumor de la flecha cortando el aire, para después clavarse en el tronco del árbol fuertemente. Martha dejó el arco y comprobó como el hilo de pescar que habían atado a la columna de la casa seguía hasta la ventana, colgando invisible hasta la flecha. Lo tensaron y repitieron el proceso con otro árbol, esta vez más lejano, situado en el otro lado del jardín, desde la ventana del dormitorio de invitados, que solía ocupar Alexis. Una vez hecho cogieron tres cerditos que Alexis tenía guardados y les pusieron pilas medio gastadas a dos de ellos. "Esperemos que duren lo suficiente." Susurró la adolescente, mientras su abuela salía de la habitación con uno en la mano. Al cabo de un minuto la adolescente levantó el walkie y dijo:
"¿Estás preparada?"
"Sí."
"Vale. Pasa la anilla por el hilo de pescar, pero no sueltes el cerdito." dijo mientras ella también lo hacía. "¿Ya?"
"Sí. A la de tres soltamos los cerditos."
"Una… dos… ¡tres!"
Las manos de Alexis empujaron el cerdito con fuerza, haciendo que se estirase la anilla y empezase a sonar Wannabe a todo volumen. Como si de una presa se tratase, los no-muertos empezaron a caminar hacia la fuente de aquel sonido. "Abuela, creo que regalarme estos altavoces por navidad fue la mejor idea que has tenido en la vida." dijo mientras echaba un último vistazo a la habitación y bajaba la escalera.
