Capitulo 3 - Eres un Ángel.
2 años después
Narro yo:
La tarde era lluviosa, más que el día que Blaine se fue; y cierto pequeño castaño lloraba en los brazos de su padre Burt Hummel, el cual también lloraba abrazando a su pequeño en ese blanco hospital de Ohio, después de haber recibido la noticia de que su amada madre y esposa Elizabeth Hummel había fallecido después de 2 años de una dura pelea contra el cáncer.
Cuando el pequeño Kurt, por fin había quedado dormido en los brazos de su padre, Burt decidió que era hora de volver a casa. Llegaron a casa y Burt se encargó de llevar al pequeño castaño con todo cuidado de que no despertara hasta su habitación y lo recostó en su pequeña cama, limpio algunas lágrimas que quedaban en la cara del pequeño y salió del cuarto cerrando la puerta tras el con mucha delicadeza.
Por lo que parecía el pequeño castaño tenía un sueño...o eso era lo que él creía
Narra Kurt:
*****: Kurt...Kurt...Mi pequeño Kurt despierta...-Desperté, estaba en una habitación blanca, reconozco esa voz...pero, debo estar soñando, mi mamá está muerta, la vi con mis propios ojos, ella ya no está aquí- Kurt pequeño...estoy aquí...-Que es esa luz azul.
Kurt: Mamá eres tu- De esa luz azul salió mi mamá, debo estar soñando, corrí hacia ella con lágrimas en mis ojos- Mamá, estas viva...
Elizabeth: No Kurt, no lo estoy, mi pequeño Kurt quiero que me hagas un favor...
Narro yo:
Elizabeth: No Kurt, no lo estoy, mi pequeño Kurt quiero que me hagas un favor...
El pequeño Kurt se limpió aquellas lágrimas que le corrían por la cara y hablo
Kurt: Si mami
Elizabeth: Cuida a tu padre por mí...yo estaré bien aquí…Kurt tienes un poder inimaginable, pronto lo descubrirás, adiós mi pequeño, te amo...
En ese momento Kurt despertó en su cama con lágrimas cayendo de sus ojos, comió con su padre sin nombrar el sueño y se preparó para dormir, mañana enterrarían a su madre, a la mujer que le dio la vida, la que lo apoyo, la que le explico que él era diferente, su mamá, mañana le diría adiós, sin embargo gracias al sueño que tuvo savia que ella estaría bien, pero, ¿A qué se refería con un poder inimaginable?...
A la mañana siguiente:
El pequeño Kurt se preparaba para el funeral de su madre, ambos días tanto en el que murió como en el de el día de su funeral eran lluvioso, eso le hizo recordar a Kurt a cierto amigo suyo de ojos color avellana, Blaine, el día en que Blaine se fue era como hoy y ayer, lluvioso, tal vez ese día no era tanto pero hoy si, hoy el sol ni siquiera se notaba.
En ese momento Burt Hummel ya arreglado entro a la habitación de su hijo y le arreglo la pequeña corbata que colgaba de su cuello para así por fin partir hacia el funeral.
El funeral dio inicio en cuanto todos sus conocidos llegaron, estaban los padres de Mercedes, los de Rachel, y Rachel y Mercedes, las cuales al ver entrar a Kurt fueron a acompañarlo y sentarse junto a él, las saludo sin entusiasmó.
El padre que daba la misa de funeral decía palabras muy bonitas pero Kurt no las escuchaba el solo se concentraba en el ataúd enfrente de el en el que descansaría su madre.
Llego el momento en el que tenía que enterar la y Kurt no resistió mas y empezó a llorar de nuevo, sus amigas lo abrazaron, pero, después de unos minutos, el corrió hasta su padre y Burt solo pensó en tomarlo de su pequeña manita, para transmitirle un sentimiento de que todo iba a estar bien. Todos se habían marchado ya, solo los Hummel quedaban en el cementerio, el pequeño castaño derramo su última lagrima junto a la lápida de su madre, la lagrima callo en la tierra que estaba cerca de la lápida y así los Hummel se retiraron del lugar.
1 día después
Narra Kurt
Estoy agradecido de que los padres de mercedes la haiga dejado acompañarme a mí solo al cementerio, necesito ver su tumba de nuevo, corte unas flores, las pienso poner junto a su lapida
Kurt: Gracias Mercedes, gracias por acompañarme a llevarle estas flores a mi madre, desearía que Rachel también hubiera venido, pero no la dejaron.
Mercedes: No te preocupes Kurt, ahora vamos antes de que se marchiten las flores.
Nos acercamos a la lápida de mi mamá y notamos que una flor había crecido junto a su tumba.
Mercedes: ¿Cree que alguien la planto aquí en la noche?...Porque puedo jurar que esa flor no estaba ahí ayer.
Kurt: No creo las flores plantadas se ven algo falsas en la tierra y esta parece que creció de la noche a la mañana.
En ese momento la luz azul que vi en mi sueño apareció de nuevo, pero ahora, no apareció mi mamá sino una señora un poco vieja.
Sue Silverster: Kurt Hummel…Mercedes Jones.
Ambos asentimos sin poder decir nada.
Sue: Vengan conmigo.
Nos tomó de las manos y el cementerio desapareció, solo se veía esa luz azul, después estuvimos en un salón blanco lleno de personas… ¿Personas con alas?... ¿Alas?...Debo estar en otro sueño… Esperen un minuto…Sue también tiene alas… Y Mercedes… Y yo también…Donde estamos.
Mercedes: Esto es un sueño.
Sue: No, no lo es, están en la tierra de los ángeles, estamos entre el cielo y la tierra.
Kurt: ¿Y nosotros 2 que hacemos aquí?
Sue: Ustedes pequeños niños, son ángeles… Kurt eres un ángel…Los ángeles nos encargamos de atacar demonios que se escapan del inframundo, pero los ángeles jóvenes como ustedes solo entrenan, por lo que son transportados a la tierra de los ángeles por una luz azul, cuando ustedes quieran entrenar, solo tienen que pensar en venir aquí serán transportados a su entrenamiento, ahora, conocerán a otros ángeles de 8 años que entrenan aquí… ¡STERLING, DUVAL, VENGAN AQUÍ!
Después de ese gran grito por parte de la señorita Silverster aparecieron dos niños, uno era rubio y el otro era pelinegro.
Sue: Jeff, Nick, ellos son Kurt Hummel y Mercedes Jones, son ángeles nuevos, enséñenles todo lo que necesitan saber.
Jeff: Hola soy Jeff Sterling y él es Nick Duval…Síganos…
Después de 2 horas de aprender todo sobre los ángeles nos explicaron que aunque pasemos mucho tiempo aquí nadie lo notara, pero que tengamos cuidado, que no le digamos a nadie que no sean otro ángeles o humanos de confianza y sobre todo que cuando sintamos escalofríos y una sensación rara es porque hay un demonio cerca, que a los 15 años recibiremos nuestras armas, nos dijeron que nos podíamos ir a casa, pero en eso Sue me hablo, o más bien grito mi nombre y el de Mercedes…
Sue: Algo más chicos, las lágrimas de un ángel dan vida… cuiden mucho a sus seres queridos y tengan cuidado con los demonios.
Kurt: Ahora me quedo claro que hacia esa flor en el cementerio y el poder que me dijo mi madre que tenía.
Y en ese momento nos fuimos a casa… no puedo esperar para contarle a mi padre.
