Prompt: 003. Futuro [Tabla "Tiempo"; minutitos]
Okay. Antes de que me lancen zapatos o bombas o lo que sea juro que no lo maté (?) Digo, lo siento. Mi inspiración con Free! ha estado escasa (sufro con un Momorin atorado, y dos HaruRin y). Aunque tardé, traje el final. Espero les guste =) Mi intención era un mero friendship (por eso el sutil Haruka/Rin embarrado) pero a estas alturas veo todo gay en mi radar, so.
Gracias por los reviews/favs/follows/whatever.
III. En el porvenir
Le recuerda a las sakuras que caen, pétalo a pétalo, en un estanque de agua clara y limpia. Con las aves entonando melodías y la voz de Rin tarareando como un acompañamiento para estas —muy desafinadamente, cabe aclarar—. Y le gusta. Es decir, le gusta el estar ahí, con él. Se debe en parte a que se han llevado bien desde chicos. Uña y mugre, pueden relacionarse a la perfección.
«Tú eres la mugre, Rin» comenta entre sonrisas medias, haciéndole fruncir el ceño a Matsuoka.
Ambos caminan codo a codo, tras una larga temporada sin verse, sólo comunicándose a través de cartas (es que Rin no puede evitar ese lado un tanto antiguo de sí, romántico, gusta llamarlo) y una que otra vez en el chat, pues los entrenamientos de Rin en Australia son largos y extenuantes y Sousuke debe ayudar en el negocio de su padre, en otro continente, separados por millas de kilómetros y agua salada. Tan lejos y sin embargo tan cerca que pueden oír los pasos del otro.
En ese instante no hay nadadores olímpicos o ex nadadores, sólo dos buenos amigos. Platican entre ellos lo que ha ocurrido, qué novedades hay en su vida, Rin aprovechando para mosquearle respecto si ha conseguido una pareja y recibiendo un gruñido de su parte («Aah, así que debo tomarlo como un no, ¿eh?»; «Rin, basta») allá donde él prefiere guardar tiempo y sugerir, más como una posibilidad, que quizá vaya a verle y animarle desde las gradas en su próxima competencia internacional.
A Rin se le iluminan los ojos, aunque se guarda lo que realmente le emocionaría.
— Deberías retomar la natación, Sousuke.
Volver a ser feliz.
Y Sousuke también calla la verdad. La obvia, para él, para ambos.
Yo soy feliz, hoy, más que nunca.
Porque es cierto.
Amaba nadar, no tanto como otros (Nanase, por ejemplo) pero sí más que los demás, personas que han llegado a su vida y cambiándola a algo más placentero. Sin embargo ahora se conforma con ser parte de un grupo, de algo. Y que Rin le invite a salir a comer en compañía de Haruka, Makoto, Nagisa y Rei antes de que los caminos de todos se viesen separados por la necesidad. Está bien. No va a llorar, eso es cosa de Matsuoka Rin, "lágrimas con patente pendiente".
— Sería genial si vinieras a Australia. Con platillos y bombos, así. Tu sabes —le comenta, casual. Sousuke capta el mensaje a la perfección. Un implícito «Si tú estás ahí… me enfundarías valor».
Ablanda los ojos (casi tan suaves como un algodón, y le dan ganas de reprocharse).
— ¿No te basta con nada en compañía de Nanase? —porque a veces se le olvida que hicieron las paces en la guerra de pistolas de agua. A veces se le olvida que Haruka supone un peso muy fuerte en Rin, más que él, quizá.
— Bueno —Rin rasca su nuca— Haru igual me da confianza. Pero él no es ningún reemplazo para ti. Ni viceversa.
Entonces Rin suelta un comentario. De esa clase.
Algo que le acuerda por qué son mejores amigos (rivales), y que Rin no tiene la malicia para hacerle menos y es increíble la manera en que el destino hace de las suyas. Y una risa se le escapa a Sousuke. Leve.
— Rin —llegan al final de la acera y del camino y el semáforo está en rojo— está bien. Iré.
Pero aún queda mucho por delante. Rin parpadea. Le devuelve la sonrisa.
— Vale.
Y Sousuke considera que ya se las apañarán con el porvenir, que no hay por qué apurarse. Es que rozando sus brazos sutilmente al avanzar, en ese día, Sousuke nota que ya no tiene que cargar el mundo en sus hombros.
Y la primavera florece.
end
