Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 3

EDWARD POV.

Tenía horas dando vueltas en la cama sin poder conciliar el sueño, estaba inquieto y una sensación de vacío se abría paso en mi pecho, como si algo o alguien me faltara. Con frustración me senté en el borde de la cama, froté mi rostro con mis manos en repetidas ocasiones y tras suspirar decidí ir por un poco de leche caliente, Esme dice que eso ayuda a conciliar el sueño.

Bajé las escaleras con pereza, las luces de la cocina estaban encendidas y al entrar me encontré con Rosalie y Jasper parados junto a la estufa, mi hermana al verme me sonrió y sacó del estante otra taza y sirvió la leche caliente, tomamos nuestras respectivas tazas y nos sentamos en el pequeño comedor.

—Por lo visto tampoco puedes dormir Edd. —No fue una pregunta pero aun así asentí.

—¿Te preocupa la salud del paciente que nos contaste? —preguntó un muy curioso Jasper, mi hermano es todo un chismoso.

—No, no es eso...

—De seguro es porque extrañas a Victoria —aseguró interrumpiéndome y tanto Rosalie como yo nos reímos, definitivamente mi hermano debió ser conductor de algún programa de chismes—. ¿Qué? Sólo quiero saber qué le impide dormir a mi hermano.

—Pues sí, echo de menos a Victoria. Pero afortunadamente regresa mañana, o mejor dicho en unas horas —respondí dándole un sorbo a mi leche, aunque no estaba seguro de que ese fuera el motivo de mi insomnio ya que en otras ocasiones hemos estado separados por días y nunca me había pasado esto, esta vez era algo más y me frustra sobre manera el no saber qué es.

Victoria es mi novia desde hace poco más de un año, es una mujer hermosa, tiene el cabello rizado y rojizo, su piel es pálida y sus ojos son café claro. Nos conocimos en la cafetería del hospital donde ambos trabajamos, era su primer día y no conocía a nadie, yo estaba sentado solo y de pronto se acercó a mi mesa preguntando si podía sentarse conmigo, nos presentamos y desde ese día nos hicimos amigos, unos meses después comenzamos a salir como algo más y desde entonces estamos juntos.

—Yo me voy a tratar de dormir, tengo cita con la señora Johnson y esa mujer es un tanto difícil de tratar. Ahora entiendo porque Esme me cedió esa clienta, esa mujer es capaz de lograr que a una piedra le de migraña. —Rosalie y Esme son decoradoras de interiores y entre ambas manejan su propio negocio.

Nada más salió Rosalie de la cocina Jasper y yo comenzamos a reír, la señora Johnson sí que es difícil de tratar, la pobre de mi hermana ha estado trabajando en la decoración de su casa por casi un mes y la señora no ha quedado conforme con nada.

—Te conozco Edd y sé que no estás así por la ausencia de Victoria —comentó después de un momento, además de chismoso Jasper es muy intuitivo, no se le escapa nada.

—La verdad tienes razón, tengo un hueco aquí en el pecho y no sé por qué. —Pasé mi mano por mis cabellos en un acto de frustración.

—Yo también me siento así, sólo que yo sí sé por qué, una pequeña y hermosa duende de cabellos negros y ojos azules me atormenta en sueños. No voy a poder estar tranquilo hasta no encontrarla, sé que en algún lado me está esperando.

—Jazz eso sonó tan... gay. —Me burlé y él me dio una mirada asesina, pero eso no me impidió seguir bromeando—. Ya en serio, ¿cómo la encontraras? ¿Pondrás un anuncio en el periódico?

—Ni siquiera sé por qué diablos te lo dije. Mejor me voy a dormir, mañana será un día ajetreado en la empresa.

Un para nada contento Jasper se levantó y salió de la cocina dejándome solo, después de unos minutos decidí regresar a mi habitación y me metí a la cama esperando poder dormir las pocas horas que faltaban para que amaneciera.

Por la mañana mis padres, mis hermanos y yo desayunamos de manera apresurada como casi todos los días, para después cada quien dirigirse a sus respectivos empleos. Me puse mi abrigo, y tras despedirme, salí de la casa y me monté en mi Volvo; conduje sin prisas por las lluviosas calles de Londres hasta llegar al hospital, al bajar del coche el repicar de unos tacones me hizo girar el rostro encontrándome con Victoria a unos pasos de mí.

—Existen los paraguas ¿sabes? —me dijo una vez estuvo a mi lado y le sonreí rodeando su cintura con mis brazos, acercándola a mi cuerpo.

—Lo sé, pero me gusta que mi hermosa novia comparta el suyo conmigo —susurré antes de atrapar sus labios con los míos, pero en esta ocasión no sentí nada con este beso, no era desagradable pero le faltaba esa... chispa.

—Te extrañé amor —me dijo cuando nos separamos y rodeé sus hombros con mi brazo comenzando a caminar hacia el edificio.

—Yo también.

Al entrar al hospital nos despedimos con un rápido beso y cada uno tomó un camino diferente, yo hacia el área de pediatría y ella a maternidad, fue un día demasiado largo y agitado, a penas y pude ver a Victoria cuando fui a comer algo rápido a la cafetería.

Nuestro turno terminó y salimos juntos hasta el aparcamiento, nos montamos en nuestros respectivos coches y nos pusimos en marcha hacia mi casa. Tomados de la mano entramos a casa, hasta ese simple gesto se sentía tan diferente, tan fuera de lugar y no solo yo me percate de ello, Victoria tenía la mirada fija en nuestras manos unidas y su ceño estaba fruncido, al notar que la observaba me sonrío pero no fue una sonrisa verdadera, si no forzada.

—Hola querida. —Nada más entrar Esme se acercó y saludó a mi novia con un beso en la mejilla, tras de ella aparecieron Carlisle y mis hermanos—. ¿Lo pasaste bien en tu viaje? ¿Tus padres se encuentran bien?

—Sí, gracias por preguntar. Mis padres se encuentran muy bien y les envían sus saludos.

—Cuñadita qué bueno que regresaste, ni te imaginas cuánto te extrañó mi hermano, no podía ni dormir el pobre —comentó Rosalie ganándose una mirada reprobatoria de mi parte.

—¿Te quedarás a cenar con nosotros? —preguntó Carlisle abrazando a Esme por la cintura.

—Claro que sí lo hará papá, ¿verdad Bells?

Todos clavaron su mirada en mí como si de repente me hubiesen salido tres cabezas, y cómo no, si acabo de llamar Bells a Victoria, ¿quién diablos es Bells? ¿Conozco a alguien que se llame así? No, claro que no, yo no suelo olvidar a las personas que conozco tan fácilmente, tal vez escuché ese nombre en alguna parte y por eso me confundí ¿verdad?

BREE POV.

Aún me costaba creerlo, no estoy aquí por un simple castigo, sino para ayudar a Bella y Edward para que estén juntos de nuevo. ¡Caracoles! ¡Esto es tan fantástico!, comencé a saltar y aplaudir como niña pequeña la mañana de navidad a la vez que no paraba de reír toda eufórica, pero al ver la forma en que me miraban las personas que estaban a mi alrededor me quedé quieta, en este momento deben de estar pensando que me escapé de un psiquiátrico o algo parecido, primero por distraída casi me atropellan y después doy tremendo espectáculo... un momento, a todo eso del casi atropello ¿dónde está Renée?

—¿Te encuentras bien linda? —me giré buscando la dueña de esa voz y hay estaba Renée a unos pasos de mí, mirándome con cautela.

—Sí estoy bien, lo siento no me fije al cruzar la calle. —Las personas comenzaron a retirarse y Renée suspiró con alivio.

—No tienes idea del susto que me has dado, ¿segura que estás bien? Si quieres puedo llevarte a un hospital para que te revisen.

—Sí, no se preocupe —respondí con una sonrisa—. Ahora tengo que buscar un lugar donde pasar la noche, tal vez abajo de un puente sea una buena idea —me dije para mí misma y me dispuse a comenzar con mi búsqueda.

—¡Espera! ¿Por qué no vienes conmigo a mi casa? Está por obscurecer y tal parece que está noche lloverá. —Sin duda Renée se ganará un lugarcito en el cielo, es una mujer de buenos sentimientos y muy noble, no cualquiera invita a su casa a una persona de la calle sin saber nada de ella.

—Muchas gracias por el ofrecimiento, pero...

—Acepta, no me sentiría bien sabiendo que pasaras la noche solamente Dios sabe dónde —suspiré y asentí, además sería una buena oportunidad para ver a Bella.

Nos montamos en el coche y durante unos minutos estuvimos en silencio, yo mantenía la mirada fija por la ventanilla observando todo con lujo de detalles, cada establecimiento, casa, persona, animal o cualquier simple letrero me perecían alucinantes.

—Por cierto me llamo Renée —comentó de pronto rompiendo el silencio y me tuve que morder la lengua para no soltar un: "lo sé"—. ¿Tú cómo te llamas?

—Bree —respondí sin despegar la vista de la ventanilla y una sonrisa se plantó en mi cara al ver una hermosa mariposa que revoloteaba cerca del coche, saqué la mano por la ventanilla abierta y el insecto se paró en uno de mis dedos; batió sus alas unas cuantas veces para después marcharse.

El resto del camino estuve pensando en cómo le haría para reunir de nuevo a Bella y Edward, pero estoy segura que no será una tarea difícil, ya que al Alice y Jasper así como Emmett y Rosalie ser pareja, por lo menos deben de conocerse ¿no? No tardamos mucho en llegar a una casa grande y muy bonita, de dos plantas y pintada de colores claros, bajé del coche y una ráfaga de viento helado me hizo tiritar, uno de los inconvenientes de ser humana. Renée me hizo una señal con la mano para que la siguiera y ambas entramos a la enorme casa, que si por fuera era bonita, al verla por dentro mi mandíbula cayó hasta rozar el piso.

Recorrí embobada con la mirada todo el lugar y Renée me observada con una sonrisa en su rostro, sonrisa que se borró cuando unos sollozos se escucharon, comenzó a caminar a no sé dónde pero yo la seguí.

—Bella, cariño ¿por qué lloras? —preguntó al ver a la castaña llorar con su cabeza apoyada en el regazó de Alice.

—Mamá, Bella vio el anuncio del periódico. — ¿Qué diría ese anuncio? Debió de ser algo realmente malo para que se haya puesto así.

Renée se sentó en el sofá junto a Alice y acarició el cabello de Bella con ternura.

—Entiendo que estés emocionada por tu boda cariño pero no es para que te pongas así.—Por todo lo sagrado, ¿Bella se va a casar?

—Es que mamá... hasta antes de leer ese anuncio... yo no sabía que estuviese comprometida con... con Demetri —respondió Bella con voz ronca por el llanto y... un momento ¿Demetri? ¿Acaso es el mismo Demetri con el que estaba casada Tanya Denali antes de que todo esto pasara? ¡Por las alas de mi abuela! Tal parece que esto será más difícil de lo que pensé.

—Esas son tonterías Bella, ¿cómo no ibas a saber de tu compromiso?

—Hola extraña —dijo alguien a mis espaldas asiéndome saltar de susto, al girarme encontré a Emmett con una sonrisa que hacia se marcaran unos adorables hoyuelitos en su rostro, era una cosa tan mona—. Te asusté ¿eh? Ahora dime, ¿quién eres y cómo entraste a mi casa?

—¡Oh lo olvidé! Chicos ella es Bree, Bree ellos son mis hijos Alice, Bella y Emmett —me presentó Renée poniéndose en pie y acercándose a mí.

Alice me analizaba de pies a cabeza con el ceño fruncido, Bella levantó la cabeza del regazo de su hermana y al ver sus ojos rojos e hinchados sentí unas ganas inmensas de correr a abrazarla y decirle que todo estará bien, pero eso sin duda no sería algo muy acertado de mi parte; Emmett por su parte sólo encogió de hombros un tanto confundido por mi presencia en su casa.

Renée les contó lo que había ocurrido y que me había invitado a pasar la noche en su casa, después de unos segundos en silencio procesando la información Alice se puso en pie con un rápido movimiento.

—¡Acompáñame Bree, tengo ropa que de seguro te quedara de maravilla! —chilló aplaudiendo un par de veces y hasta Bella soltó una risita.

—Tal parece que Alice ya tiene una nueva barbie con la cual jugar —dijo Emmett antes de soltar una risotada.

Abrí la boca para preguntar a qué se refería, pero no pude pues Alice me arrastró fuera de la sala.

Después de que casi me cayera en un par de ocasiones al subir las escaleras tan a prisa, Alice me condujo por el pasillo hasta una habitación, abrió la puerta y al entrar mis ojos se abrieron como platos, había una cama grande que parecía hecha de nubes suave y cómoda, las paredes estaban pintadas de color blanco y decoradas con trozos de tela de distintos colores que formaban pequeños y hermosos mosaicos, y en una esquina de la habitación había una mesa con muchos dibujos sobre ella.

—Anda, dúchate mientras yo busco lo ropa que te pondrás —señaló con su cabeza la puerta del baño y con resignación me dirigí hasta allá.

Entré al baño y me sentí perdida, se supone que de algún lado tenía que salir agua para que me bañara pero ¿de dónde?

—Alice esto... ¿Cómo le hago para que salga el agua? —tuve que gritar para que me escuchara.

—Tienes que abrir los grifos que están detrás de la cortina —me gritó de vuelta y corrí la cortina de color rosa.

Abrí uno de los dichosos grifos y me quité la ropa, me metí bajo el chorro de agua y grité al sentirla completamente helada y de un salto me alejé.

—¿Estás bien Bree? —preguntó Alice lo suficientemente alto para que la escuchara.

—El agua... está... está helada —respondí y mis dientes hacían un gracioso ruidito por lo que ella soltó unas risitas.

—Tienes que abrir ambos grifos y regular el agua hasta que tenga una temperatura agradable. —Hice lo que me dijo y, una vez no estuvo fría, volví a meterme bajo el chorro de agua.

No sabía que ducharse fuera tan complicado y doloroso, mis ojos aún ardían y estaban rojos a causa del líquido que Alice me dijo que usara para lavar mi cabello, la cosa esa color blanca y que después me enteré se llamaba jabón, resbaló de mis manos y cayó al suelo, la pise y me resbalé, para no caerme me sujeté con fuerza de la cortina pero no era lo suficientemente resistente y de igual manera terminé en el piso, con la cortina enrollada en mí.

Ahora entendía a la perfección a qué se refería Emmett con eso de ser la nueva barbie, Alice me hizo cambiarme de ropa tantas veces que perdí la cuenta, para al final terminar usando un pantalón de deporte, una blusa sin mangas y una sudadera. No es que fuera desagradecida, pero si desde un principio ella sabía lo que me iba a prestar, para qué me hizo probar tantos conjuntos.

—¿No vas a comer Bree? —me preguntó Charlie, el cual por cierto se portó muy amable conmigo, al ver que no había tocado lo que estaba en mi plato.

—Si no te gusta puedo traerte otra cosa —ofreció Renée y me apresuré a negar.

—Esto está bien, gracias. —No podía decirle que no comía pues nunca lo había hecho y no sabía cómo.

Tomé los trozos de metal, que llamaban cubiertos, y con dificultad comencé a comer imitando los movimientos de los demás. Para mi grata sorpresa la comida estaba deliciosa, todo lo contrario a lo que yo pensaba, sin duda comer será una de las cosas que más disfrute mientras sea humana.

—Terminé con mi novia —dijo Emmett con tranquilidad y casi me ahogó con el líquido caliente y negro que estaba tomando.

—Ya sabía que no durarías ni dos semanas con Brittany, Emm no crees que ya va siendo tiempo de que sientes cabeza. — ¿Brittany? ¿Qué pasó con Rosalie?

—Mira quién lo dice, la enana que no ha tenido novio en los últimos dos años —respondió un poco molesto y ahora si sentí que caía en pozo negro sin fondo.

¡Eso quiere decir que ni siquiera conocen a los Cullen! Y yo que tontamente pensé que todo sería muy fácil, tan fácil como volar sólo desplegando mis alas, cuando las tenía claro. Pero ahora no tengo que pensar sólo en cómo reunir una pareja sino tres ¡tres! Y lo peor de todo es que ni siquiera sé dónde puedan estar los Cullen o dónde poder comenzar a buscarlos.

Algo rodó por mi mejilla y al levantar la mano para ver que era, me encontré con la sorpresa de que de mis ojos salían pequeñas gotas cristalinas ¡genial, simple y sencillamente genial! Como si no hubiese tenido demasiadas experiencias humanas por un día, ahora estoy llorando.

Continuará...


¡Hola! Aquí les dejo un nuevo capítulo de este Fic, espero que fuera de su agrado. Por cierto, quiero comunicarles que ahora tengo grupo en Facebook, ahí estaré colgado adelantos de mis Fic's, así como imágenes, noticias y de más, si les interesa unirse encontraran el link en mi perfil.

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¿Algún review? =)

Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:

Lunes: Volver a Sonreír.

Martes: Juegos del Destino.

Miércoles: Odio o... ¿Amor?

Jueves: Siempre te Amaré.

Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?