Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 4
BELLA POV.
Todos veíamos a Bree con la boca abierta, literalmente, no sé los demás pero al menos yo no entendía por qué diablos estaba llorando de esa forma tan desconsolada, además de que no paraba de murmurar algo sobre reunir tres parejas y una sarta de disparates más. De pronto se puso en pie de un salto y todos botamos en nuestras sillas por el susto, su mirada se posó en Alice, después en Emmett y por último en mí, su labio inferior tembló cual gelatina y una nueva ronda de lágrimas rodaron por sus mejillas.
—Lo s-siento m-mucho... yo... yo... ¿Dónde dor-dormiré? —Murmuró Bree entre hipos y mi madre se puso en pie para acompañarla a su habitación.
Después de que salieran ambas del comedor nos quedamos sumergidos en un silencio sepulcral, tanto, que hasta se escuchaba el canto de los grillos que habitaban en el jardín. Emmett giró lentamente su cabeza hasta que su mirada se topó con nuestro muy confundido padre, sus ojos reflejaban miedo, no que digo miedo, pánico es lo que su mirada destilaba.
—¡Dios mío, esa chica está zafada! —chilló de forma tan graciosa mi hermano que Alice y yo, a pesar de nuestra confusión, no pudimos acallar nuestras risas.
—¡Emmett Swan! No digas eso de la pobre chica —lo reprendió nuestra madre sentándose de nuevo en su lugar—. La pobre está sensible por todo lo que vivió el día de hoy, su reacción es comprensible.
—Sí claro. ¿Mamá, estás segura de que no la golpeaste con el coche en la cabeza? —preguntó Emmett con el ceño fruncido.
—Completamente segura, ya les dije que ni siquiera la golpeé a Dios gracias.
—Entonces sufre de un trastorno de bipolaridad muy agudo —solté sin darme cuenta y todos centraron su atención en mí—. Bueno, lo dijo por qué ella estaba bien y de pronto...
Cerré la boca al notar la forma en que mi madre me veía, en su mirada estaba claramente escrita la advertencia de que me callara o me metería en problemas, ¿por qué aboga tanto por esa chica? Y sobre todo ¿cómo es qué mi madre tiene ese control sobre nosotros? ¡Por Dios! Los tres somos personas adultas y nos controla como si fuéramos un trío de niños.
—¡Vasta ya! Bree ni está loca, ni es bipolar. Pónganse en su lugar por un momento, la chica vive en la calle y de pronto, aunque sea por una sola noche, tiene una cama dónde dormir y que llevarse a la boca para comer, es obvio que está conmovida —Emmett a mi lado bufó por las palabras de nuestra madre, mi padre sonrió y asintió en acuerdo con ella, bueno su opinión no contaba del todo ya que su amor por nuestra madre es tan grande que si ella le dice que se lance por un barranco, lo haría sin dudar y con los ojos cerrados.
Después de eso ninguno volvió a mencionar nada referente al tema Bree y continuamos cenando como si nada hubiese pasado.
De un momento a otro me perdí completamente en mis pensamientos ignorando lo que mi familia decía, aún me parecía increíble que me vaya a casar con Demetri y ni siquiera recuerde que él y yo teníamos una relación, digo, obvio que sé quién es él, de hecho nos conocimos en una cena hace poco más de un año, es agradable y guapo además nos llevamos bien como amigos, pero de eso a tener que compartir el resto de mi vida con él hay una gran diferencia. Aun así lo, que más me confunde es no tener una respuesta al por qué se borró de mi memoria todo lo referente a mi relación con Demetri como pareja. ¿Será que tengo principios de Alzheimer?
—¡Auch! —me quejé y sobé mi brazo, pues el idiota que tengo por hermano me pellizcó—. ¿Por qué lo hiciste?
—Papá te está preguntando algo y tú estás en las nubes, tenía que hacer algo para traerte de regreso —dijo tan calmado como si en vez de pellizcarme me hubiese susurrado una palabra amigable al oído.
—Perdón —mascullé lanzándole dagas con la mirada a Emmett.
—Te preguntada por cómo van los preparativos para tu boda cielo —casi me caigo de la silla al escuchar eso, pero respiré profundo y puse mi mejor sonrisa, o al menos lo intenté.
—Alice está trabajando en el diseño de mi... vestido —la palabra salió de mis labios como si fuera la mayor grosería del mundo y mi padre frunció el ceño.
—No te escuchar entusiasmada con eso.
—Todo está bien papi, es sólo que estoy... ¿nerviosa? —claro que no estoy nerviosa ¡estoy aterrada! Ante la idea de tener que casarme con alguien a quién no amo, ¿aún estaré a tiempo de cancelar este circo?
De uno en uno fuimos abandonando el comedor para subir a dormir, yo fui la última y con pereza subí las escaleras. Nada más entrar a mi habitación fui directo al armario para sacar un pijama, me cambié y me metí a la cama pues estaba tan agotada, y no físicamente hablando, si no emocionalmente. Hoy había sido un día tan raro, espero que mañana todo sea diferente o de lo contrario me volveré loca, suspiré y cerré los ojos esperando que Morfeo viniera en mi búsqueda, pero unos raros y desesperantes ruidos que provenían de la habitación de Emmett no permitieron el arribo de éste.
De mala gana me levanté y salí de la habitación, me paré frente a la puerta de mi hermano y pegué la oreja para poder escuchar qué pasaba allí dentro. Identifiqué el ruido como cosas que eran arrastradas por el suelo, cosas con las cuales él... ¿Estaba atrancando la puerta?
De pronto una mano se posó en mi hombro y estuve a punto de gritar por el susto, pero una pequeña mano tapó mi boca evitando que lo hiciera y despertara al vecindario entero.
—Shhhh, no grites —susurró Alice y destapó mi boca lentamente.
—Me asustaste Allie, ¿qué haces aquí? —le pregunté en voz baja y ella sonrió de forma amplia.
—No puedo dormir así que iba a tu habitación para ver si estabas despierta, y cómo sí lo estás... ¿Qué te parece si hablamos sobre los preparativos de tu boda? Mamá me dio una lista de los pendientes y podemos revisarlos. —Agitó la libreta que tenía en sus manos frente a mis narices y estuve a punto de arrebatársela y convertirla en confeti.
—Alice no quiero saber nada sobre eso, al menos no por ahora —gruñí dispuesta a darme media vuelta y volver a mi habitación. Pero al ver la cara de Alice no pude hacerlo, ¡Dios era peor que estar viendo al gato de Shrek!
Sabiendo que no había nada que pudiera hacer para negarme ante la cara de chantaje de mi hermana, sin sentirme malditamente culpable por el resto de mi vida, asentí resignada a tener que planear mi boda. Estuvimos por casi dos horas eligiendo... bueno Alice eligió las flores, la iglesia, los manteles y las invitaciones, dejando un montón de cosas pendientes, nunca me hubiese imaginado que se tuviera que planear tanto para una boda, eso sin mencionar que era realmente agotador. Abracé mi almohada y tuve que jalar la manta para cubrirme, pues mi hermana la había acaparado toda, cerré los ojos y ahora si Morfeo vino por mí para llevarme al mundo de los sueños.
El impacto de mi cuerpo contra el frío piso me despertó, intenté moverme para levantarme pero me dolió hasta el alma, y cómo no, si el golpazo que me di no fue para menos.
—Bellita, ¿qué haces allí? —me preguntó Emmett restregándose los ojos con sus manos mientras salía de... ¿de mi cama? ¡Santo cielo! El golpe si que estuvo fuerte, se supone que quién durmió conmigo fue Alice no Emmett—. ¿Te caíste?
—No que va, me gusta dormir en el piso, es de lo más cómodo —respondí rebosando sarcasmo—. No te quedes ahí parado y ayúdame, idiota.
Emmett me ayudó a levantarme con cuidado y en cuanto estuve en pie me estiré cual gato, por lo que todos y cada uno de los huesos de mi cuerpo chasquearon cuando se acomodaron de nuevo en su sitio, ¿cómo diablos fue que me caí? Ah ya, cómo no me iba a caer si mi hermano es realmente grande y mi cama es realmente pequeña.
—¿Qué estás haciendo aquí Emmett?
—Yo... bueno... escuché que Alice... la verdad es que tenía miedo de Bree y vine a dormir con ustedes —confesó agachando la cabeza, y si mi pobre cuerpo no estuviera todo adolorido, me hubiese tirado al piso a reír.
Un hombre de veintisiete años de edad, casi dos metros de estatura y con el cuerpo de un levantador de pesas, tenía miedo de una pobre e inofensiva chica que no sobrepasaba el metro y medio de estatura y era incluso más menuda que Alice... ¡Oh Alice! ¿Dónde está Alice? Como respuesta se escuchó un fuerte golpe debajo de mi cama y un aullido de dolor acompañado por una maldición, esa sin duda era ella. Y no me equivoqué, un par de minutos después salió Alice de debajo de mi cama con la frente roja y un poco hinchada por el golpe.
—Lo siento —murmuró Emmett antes de salir corriendo de la habitación.
A la hora del desayuno Bree no se apareció, tal vez se fue temprano, Renée y Charlie tenían una gran sonrisa en sus rostros y de vez en cuando papá tomaba la mano de mamá y le daba un ligero apretón o un beso en el dorso, eran tan lindos, ojalá algún día yo también encuentre a mi alma gemela, que por cierto no es Demetri, lo cual me lleva a...
—Papá, mamá, lo he estado pensando mucho y creo que no estoy segura de querer cas...
—¡Buenos días Bree! —chilló mamá interrumpiéndome y todos voltearon a ver a la recién llegada.
—Buenos días a todos, antes de irme quería agradecerles lo que hicieron por mí y su hospitalidad, fueron muy amables conmigo. Muchas gracias —dijo la chica que se veía de lo más tranquila y tenía una enorme sonrisa pintada en su rostro.
—Sobre eso cariño, Charlie y yo queremos hablar contigo. ¿Nos acompañas un momento al estudio? —Bree asintió sin perder la sonrisa de su rostro y mis padres se pusieron en pie.
—Chicos recuerden que quedaron con Jacob y Leah en ayudarlos hoy con la colecta para los niños del hospital en el que trabajan, y ya se les está haciendo tarde —nos recordó Charlie antes de irse tras de Bree y Renée.
—Bueno, será mejor que nos vayamos —dije y los tres nos pusimos en pie.
Después de media hora de discusión por parte de mis hermanos, pues Emmett quería que nos fuéramos en su Jeep y Alice quería que fuera en su Porche, terminamos yéndonos en mi bebé, mi adorado Audi.
Jacob y Leah nos estaban esperando en la entrada del hospital, conocía a Jacob de toda la vida y aunque en algún momento tratamos de ser algo más lo nuestro no funcionó, poco después llegó Leah a su vida y ahora están felizmente casados y esperan su primer bebé.
—¿Qué te pasó Alice? —mi hermana hizo un gracioso puchero ante la pregunta de Jacob, después de todo el maquillaje no había sido de mucha ayuda para tapar el golpe de su frente.
—Por culpa de un idiota terminé durmiendo debajo de la cama de Bella y me golpeé —respondió de mala manera cubriéndose la frente con su flequillo.
Jacob abrió la boca para preguntar algo más, pero su instinto de supervivencia le hizo cambiar de opinión y cerrar la boca al ver la fiera mirada de mi hermana.
—Bueno Alice, tú vendrás con nosotros y con mi hermano Seth. Emmett y Bella, ustedes vayan con el doctor Witherdale y su esposa —Leah señaló a un hombre alto, de cabello rubio y ojos azules que estaba con una mujer igual rubia, pero no podía verle la cara pues estaba de espalda.
Emmett y yo nos despedimos de los chicos y nos fuimos a reunir con el doctor Witherdale y su esposa, la cual ahora se encontraban inclinada frente a una carriola para mellizos.
—Hola, Jacob y Leah nos dijeron que viniéramos con ustedes. Soy Emmett Swan y ella es mi hermana Bella —el doctor Witherdale estrechó la mano de mi hermano y a mí me saludó con un beso en la mejilla.
—Mucho gusto, soy James —la mujer se incorporó y cuando se giró mis ojos se abrieron por la sorpresa, era Tanya, la chica que encontré en la editorial y que ahora trabaja con Alice—. Mira cariño te presento a Bella y Emmett, ella es mi esposa Tanya.
—Bella y yo ya nos conocíamos es hermana de mi jefa, además gracias a ella es que ahora tengo empleo —sus bebés comenzaron a llorar y ambos se acercaron a la carriola.
Un momento después cada uno tenía a un bebé en sus brazos y con curiosidad me acerqué a ellos para conocerlos, si mi memoria no me fallaba, Tanya me había dicho que la niña se llama Jane y el niño Alec, la pequeña era una copia idéntica de su madre, sin embargo el niño no se parecía ni a ella ni a James, sus ojos eran azules pero su color era más oscuro que el de sus padres, su cabello era negro y su rostro me recordaba vagamente a alguien.
Tanya al notar que veía fijamente al pequeño se puso nerviosa y yo desvié la mirada apenada por haberme quedado viéndolo de esa forma, estoy segura que ese niño se parece a alguien que yo conozco, pero la pregunta del millón era: ¿a quién?
Continuará...
¡Hola! Lamento mucho no haber podido publicar capítulo de este Fic la semana pasada, pero en serio que me fue imposible y espero no vuelva a suceder. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, ahí estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's así como noticias sobre futuros proyectos, si quieren unirse encontraran el Link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's, no los respondo por falta de tiempo pero sepan que leo todos y cada uno.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Miércoles: Odio o... ¿Amor?
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?
