Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 5
BREE POV.
Seguí a Renée y Charlie hasta el despacho, ellos se sentaron en uno de los dos sofás de piel que ahí se encontraban y yo me senté en el otro frente a ellos. Pasaron un par de minutos y ninguno decía nada, me comencé a sentir un tanto incomoda por su silencio y me removí en mi lugar nerviosa, antes de decidirme a hablar.
—Y bien, ¿qué es eso de lo que quieren hablar conmigo? —Charlie apretó de forma cariñosa la mano de su esposa y ella sonrió asintiendo.
—Lo diré directo y sin rodeos. Bree, anoche Charlie y yo estuvimos hablando y queremos que formes parte de nuestra familia —mis ojos se abrieron por la sorpresa al escuchar las palabras de Renée, para después llenarse de lágrimas, ¿ellos querían que yo fuera una de ellos, una Swan?
—Así es, y si tú lo quieres podemos comenzar con los tramites de adopción hoy mismo —dijo Charlie con una cálida sonrisa en su rostro.
—Yo... la verdad... no... sé... qué decir —tartamudeé y Renée suspiró ¿decepcionada?
—No queremos que te sientas forzada a aceptar cariño. Tal vez te parezca raro que nosotros, así sin más, queramos adoptarte, pero hay algo en ti que me hace sentir un sentimiento de protección que no puedo explicar y... nos encantaría que fueras nuestra hija —sin pensarlo dos veces me levanté del sofá, me arrodillé frente a ellos y los abracé a ambos.
Sin duda eran personas excepcionales y me hubiese gustado tener unos padres como ellos. Pero ahora puedo tenerlos, al menos el tiempo que esté aquí, en la tierra.
—Sí quiero, sí quiero ser vuestra hija.
Después de unos minutos Charlie se despidió, iría a hablar con un abogado, amigo suyo, para que comenzará con el tramite de mi adopción y yo pudiera ser una Swan lo antes posible. Renée por su parte me arrastró, literalmente, fuera de la casa y me metió al coche, cuando le pregunté a dónde íbamos, sólo se encogió de hombros y me dijo que era una sorpresa.
Cerca de media hora tardamos en llegar a nuestro destino, Renée estacionó el coche y no voy a negar que me emocioné sobre manera al ver el lugar en el que estábamos.
—Creí que sería buena idea un día de comprar con mi nueva hija, necesitas ropa, zapatos, accesorios y muchas cosas más. Claro que sólo compraremos algunas cosas, no queremos que Alice se enfade con nosotras, ya después vendremos las cuatro a comprar lo que falte.
Asentí con una sonrisa en mi rostro, ¡Dios esto era increíble! Siempre quise entrar a un centro comercial, y no cómo un ángel precisamente, las mujeres siempre que entran en estos lugares recorren cientos y cientos de tiendas de las cuales salen con más bolsas de las que pueden cargar en sus manos, sin duda eso debe ser una experiencia magnifica ya que siempre salen con una enorme sonrisa en sus rostros. ¡Y ahora yo podría experimentarlo también!
Renée insistió en que primero fuéramos al salón, la mujer que atendía el lugar saludó a Renée de forma cálida, razón por la que sospeché ellas se conocían desde hace tiempo. La mujer, que ahora sabía se llama Zafrina, me hizo sentar en una silla, me puso una especie de capa de un material parecido al plástico y comenzó a revisar detenidamente mi cabello.
—Tienes un cabello hermoso Bree, así que sólo te haré un corte para darle un poco de forma y volumen —¿forma y volumen? ¿Qué diabl...? Perdón, ¿qué cosa era eso?
Zafrina tomó unas tijeras y se acercó de nuevo a mí, por instinto me levanté y me alejé unos pasos de esa mujer que no sé qué intenciones tenía, tal vez quería asesinarme ¿para qué más querría unas tijeras?
—Tranquila Bree, sólo voy a cortar un poco tu cabello. No te haré daño —clavé mi mirada llena de pánico en Renée, a lo que ella asintió con una sonrisa tranquilizadora en su rostro.
Suspiré y aún no muy convencida volví a sentarme, cerré los ojos fuertemente y me aferré con fuerza a los reposabrazos de la silla mientras Zafrina hacía lo que fuera que haría. No sé cuánto tiempo pasó antes de que abriera los ojos, pero cuando lo hice, la imagen que reflejaba el espejo me dejó sin palabras; mi cabello ahora llegaba a una altura un poco más abajo de media espalda y estaba completamente lacio, unos mechones eran más largos que otros pero me gustaba como se veía.
Una de las empleadas de Zafrina me hizo apartar la vista del espejo, sacó no sé que tantas cosas y comenzó a poner de todo eso en mi rostro, unos minutos después supe que eran cosméticos. Mientras la chica me maquillaba Renée me estaba diciendo cual era el nombre de cada cosa y yo no perdía detalle de cómo se aplicaban, lo más seguro es que necesite saber cómo se usan y, afortunadamente, no parecía una tarea difícil. Sombras en tonos rosas, brillo labial perlado, delineador y mascara para pestañas, eso era lo que ahora me hacía ver tan distinta a la vez que linda.
Salimos del salón no sin antes prometer a Zafrina que volveríamos para que me hiciera la manicura y pedicura, fuera lo que eso fuera.
Después de recorrer algunas tiendas, me había cambiado la ropa de deporte de Alice por unos jeans ajustados y una blusa que se anudaba al cuello, los tenis por unas para nada cómodas zapatillas con tacón ¿cómo las mujeres pueden caminar con estas cosas todo el día? Yo apenas tenía unos minutos con estos zapatos y ya me estaban matando. Esos sin contar que estaba cargando con por lo menos quince bolsas en mis manos, y Renée llevaba unas tanta más. ¿No había dicho que sólo compraríamos lo necesario?
—Tengo hambre. ¿Vamos por algo para comer? —asentí de forma frenética y casi me arrodillo para dar gracias a Dios cuando Renée soltó esas palabras.
—Claro, yo también estoy hambrienta —y muerta de cansancio, terminé para mis adentros.
Por desgracia tuvimos que caminar unos cuantos minutos más, hasta que llegamos a un lugar con muchas mesas y Renée buscó una que estuviera disponible, me senté en una de las sillas mientra ella iba por nuestra comida, me quité los zapatos y un suspiro de alivio salió desde lo más profundo de mí al verme liberada de esa tortura.
Papas fritas, hamburguesa y refresco, eso es lo que tenía delante de mí y veía como si fuera algo de otro mundo, bueno, técnicamente para mí sí que lo eran. Me encogí de hombros e imitando a Renée tomé con mis manos la hamburguesa y le di una gran mordida, una sensación placentera me embargo al tragar el bocado, era algo casi tan placentero como volar entre las nubes en un atardecer, no cabe duda que comer es sin duda lo mejor que he experimentado como humana.
Una cabellera rubia llamó mi atención, no sé por qué, pero me parecía demasiado familiar. Seguí con la mirada a la chica, sin darme cuenta que al hacerlo mi cuerpo se giraba en la silla, hasta que fue demasiado tarde y me caí de la silla justo cuando reconocí a esa chica como Lili. ¡Genial! Una nueva experiencia humana, una muy dolorosa por cierto.
—¡Bree! ¿Estás bien? —Renée se puso en pie y me ofreció su mano para ayudarme a levantar.
—Estoy bien, gracias —respondí acomodando mi ropa, busqué de nuevo con la mirada a Lili y la vi no muy lejos de nosotras, la muy infame se reía de mí. Le obsequié una mirada para nada agradable y negando divertida me hizo una seña para que me acercara a ella—. Creo que... yo... necesito ir al baño, sí, eso.
—Te acompaño...
—¡No! —chillé interrumpiendo a Renée que frunció el ceño por mi reacción—. No es necesario, puedo encontrar el baño sola.
—Claro, te esperare aquí —musitó un tanto preocupada, a lo que yo asentí con una sonrisa para que viera que todo estaba bien y volvió a sentarse.
No alcancé a dar un par de pasos cuando recordé que no tenía puestos los zapatos, avergonzada me los puse de nuevo ante la atenta y divertida mirada de Renée. No tarde mucho en llegar hasta Lili, y asegurándome de que Renée no nos viera, ambas nos alejamos a paso rápido y por casualidad fuimos a dar a los baños.
—¿Qué haces aquí?
—Yo también te extrañé amiga —dijo con ironía y sonriendo nos fundimos en un emotivo abrazo.
—¡Ay Lili! Todo es tan difícil aquí. No podré cumplir con mi misión, Emmett y Rosalie ya no están juntos al igual que Jasper y Alice, además Bella está comprometida y no tengo ni idea de dónde esté Edward —mi amiga sonrió tristemente y le dio un ligero apretón a mi mano.
—Lo sé, lo planearon todo muy bien. Su Señoría ha tratado de encontrar una forma de ayudarte, pero August la ha estado vigilando, siempre al asecho esperando el menor fallo de su parte para tener un pretexto y destituirla de su puesto, y obviamente, tomarlo él.
—Eso sería terrible —murmuré y ella asintió en acuerdo conmigo.
—Pero bueno, Abdiel está de nuestro lado —claro, no hay nada que él no haría por su Señoría, para nadie es secreto que tiene cierta... fascinación por ella.
—Lili, no has contestado a mi pregunta. ¿Qué haces aquí? —rodó los ojos y me tendió unas cuantas hojas color marfil, que tomé más que confundida.
—No creíste que te dejaríamos hacerlo todo sin ayuda, ¿verdad? En esas hojas encontraras todo lo referente a Edward, su dirección, teléfono, en fin, todo lo que necesitas saber —rápidamente les eché un vistazo y efectivamente, todos los datos de Edward estaban plasmados allí. Chillando emocionada me lancé a sus brazos causando sus risas.
—Ahora me será más fácil encontrar una forma de reunirlos. ¿Pero esto no le causará problemas a su Señoría? —pregunté en verdad preocupada, lo menos que quería era que por ayudarme August se saliera con la suya.
—No, por eso no te preocupes, Abdiel nos ha ayudado para que nadie sospeche nada —respiré con tranquilidad al escuchar esas palabras, al mismo tiempo que Lili suspiraba con pesadez—. Le pedí a su Señoría me dejara quedar aquí en la tierra para ayudarte, pero sería muy sospechoso que yo desapareciera sin razón evidente. Eso alertaría a August, sabría que tu "castigo" no es más que un pretexto.
—Ya me has ayudado bastante al traerme esto —dije agitando las hojas y ambas sonreímos.
—Aún tengo unos minutos antes de volver, así que cuéntame ¿qué tal es la vida en la tierra?
Salimos de los baños y nos sentamos en una banca que estaba cerca, digamos que era un lugar más adecuado para charlar que un baño.
Por los próximos quince minutos le conté con lujo de detalles el cómo me había encontrado con Renée y me había llevado a su casa a dormir, mi caótico baño esa noche, mi llanto desconsolado cuando me enteré que los hermanos de Bella y los de Edward ya no estaban juntos, cómo esta mañana me dieron la noticia de que querían que fuera su hija, y finalicé detallando mi día en el centro comercial.
—Te lo juro Lili, yo creí que esto de ir de comprar era menos... agotador.
—¡Whoa! No tienes ni dos días aquí y ya has vivido toda una aventura —comentó Lili sin dejar de reír y poniéndose en pie, movimiento que yo imité—. Tengo que regresar y tú debes volver con Renée, que de seguro, está a punto de llamar a la policía para que te busque.
—Te extraño tanto Lili —mi amiga me abrazó y una lágrima rodó por mi mejilla, ¡ay no! Comenzaré a llorar de nuevo.
La despedida no fue para nada agradable, Lili es lo más cercano a una familia que poseo y no verla a diario me hace sentir triste, es un sentimiento horrible y definitivamente la tristeza no debería existir.
Por fortuna recordaba a la perfección el camino para volver a donde Renée me esperaba, y para no perder tiempo comencé a leer los datos sobre Edward. Es pediatra, vive con sus padres y hermanos en Londres, es novio de Victoria desde hace poco más de un año y... pausa y retrocedo ¡¿Novio de Victoria?!
—¡Gracias August! Sin querer me has puesto una piedra más en mi camino —mascullé por lo bajo.
Iba tan distraída leyendo que no me di cuenta de que alguien estaba frente a mí, fue hasta que me impacté de lleno contra ese alguien y, por segunda vez en el día, caí al suelo mandando las hojas a volar por los aires ¡genial!
—Lo siento mucho, no vi por donde iba —se disculpó la persona pero no le presté mucha atención, estaba tratando de reunir mis hojas que habían ido a aterrizar unos metros lejos de mí.
Conté las hojas por segunda vez y me faltaba una, pero no era cualquiera, no, era precisamente la hoja que contenía la dirección de Edward.
—Creo que esto es tuyo —me giré en busca de el dueño de esa voz y puedo jurar que el piso se me movió al verlo. Era alto, cabello color negro y ojos tan azules como el cielo, era hermoso... quiero decir que tenía una aura hermosa, sí, eso.
Un suave carraspeo me sacó de mi ensoñación tomé la hoja que me tendía y mis mejillas, por alguna razón que no supe descifrar, se comenzaron a sentir calientes, muy calientes.
—Soy Diego, y de nuevo me disculpo por el choque —su voz era suave y hechizante, tanto que tuve que aclarar mi garganta para poder hablar de nuevo.
—Bree, y no tienes que disculparte, yo iba distraída —Diego me sonrió y mis piernas de pronto comenzaron a temblar.
—Lo dejaremos en que ambos fuimos culpables, ¿te parece bien? —asentí y tomó mi mano dejando un casto beso en el dorso de esta—. Fue un gusto conocerte Bree, espero nos volvamos a encontrar en otra ocasión.
Con el corazón lamiéndome, de forma acelerada, me quedé observando el cómo se alejaba hasta perderle de vista.
Con una sonrisa tonta en mi rostro regresé con Renée, que por cierto me riñó por mi tardanza, a lo que me excusé diciendo que me había perdido, le mentí lo sé, pero fue una mentira piadosa. Camino al estacionamiento mi cuerpo se sentía ligero, tanto que juraría en cualquier momento saldría flotando, y creo que de no ser por las quince bolsas que cargaba en mis manos lo hubiese hecho.
Metimos todas las bolsas al maletero del coche, nos montamos y Renée lo puso en marcha. Cerré los ojos por un momento y la imagen de Diego se hizo presente, acompañada por una rara sensación en mi estomago, algo parecido al revolotear de una mariposa pero multiplicado por mil. ¡Dios! ¿Qué me estaba pasando?
Continuará...
¡Hola! Les dejo un nuevo capítulo y espero les haya gustado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, ahí estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's así como noticias sobre futuros proyectos, si quieren unirse encontraran el Link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's, no los respondo por falta de tiempo pero sepan que leo todos y cada uno.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Miércoles: Odio o... ¿Amor?
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?
