Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 6
BELLA POV.
Salí de la ducha envuelta en una pequeña toalla que apenas si cubría mi cuerpo, mi maleta reposaba sobre la cama y la abrí para sacar algo que ponerme, tomé lo primero que encontré y eso fueron unos pantalones de chándal, una blusa holgada de mangas largas y un conjunto de ropa interior para nada sexy, no es que importara, después de todo no era como si alguien me fuera a ver.
Solté la toalla que cayó a mis pies, me puse las braguitas y justo estaba peleando con el boche de mi sujetador, cuando la puerta de la habitación se abrió de golpe.
—Bella, encontré algo que... —Edward al verme se quedó parado como una estatua y sus ojos se abrieron como platos.
Me tardé unos segundos en reaccionar, y muerta de vergüenza, me agaché con un rápido movimiento a recoger la toalla para cubrirme, Edward parpadeó un par de veces saliendo de su aturdimiento y completamente sonrojado, se dio la vuelta viendo a la pared.
—Yo... hem... d-disculpa por entrar sin llamar —se disculpó con torpeza, yo por mi parte sentía mis mejillas cada vez más calientes por mi sonrojo, y lo único que podía desear en ese momento, era que se abriera un hoyo en el piso y me tragara—. Yo... encontré una nota pegada a la nevera, está dirigida a ambos y por eso vine a buscarte. Te esperaré abajo para leerla.
—Ajá, no tardo —Edward murmuró algo entre dientes y salió volando de la habitación.
Me vestí y desenredé mi cabello lo más rápido que pude, sin dejar de recriminarme lo tonta que fui por no haber buscado algo mejor que mis braguitas de algodón con un sexy, nótese el sarcasmo, estampado de corazones y sujetador a juego... ¡Oh santa madre de Dios! ¿Qué diablos estaba pensando? Edward es prácticamente un desconocido, me acaba de ver casi desnuda y lejos de importarme ese hecho, ¡me importa que mis bragas fueran mata pasiones! Es definitivo, hay algo mal conmigo.
Bajé las escaleras sin prisas, digamos que después del incidente, ver a Edward sin sentirme avergonzada era un algo imposible, así que retrasé tanto como me fue posible mi llegada a la sala. No notó mi presencia cuando entré a la pequeña sala, estaba recostado en uno de los sofás con los ojos cerrados y el ceño ligeramente fruncido.
Aproveché el momento para verlo, observarlo con más detenimiento, había algo en él que me era extrañamente familiar, y dijo extrañamente, porque estoy segura de no haberlo visto hasta antes de llegar aquí, pero aun así siento que una parte de mí lo reconoce y hasta cierto punto lo anhela; sí lo sé, me estoy volviendo completamente loca. Aparté la mirada de él cuando abrió los ojos, al verme un suave sonrojo tiñó sus mejillas, se incorporó y yo me senté en el sofá frente a él.
—¿Quieres leer la nota tú? —preguntó sin alzar la vista para verme, de pronto algo en sus zapatos le pareció lo más interesante del planeta.
—No —respondí con un susurro.
Soltó un sonoro suspiro alargando la mano para tomar el trozo de papel, que descansaba sobre la mesita de centro, lo desdobló y en voz alta comenzó a leer.
—Queridos Bella y Edward, sé que deben de estar más que molestos por todo esto, pero espero al final haya valido la pena. Me complace informarles que estarán una semana en esa cabaña, obviamente no hay forma de que puedan salir de ahí aunque lo intenten, a menos que quieran terminar perdidos en el bosque...
—No creo que eso pase —dije interrumpiéndole y clavó su miraba en mí de forma interrogante—. Tengo el mapa con el que llegué aquí.
Respondí de manera obvia encogiéndome de hombros y Edward sonrió divertido por mi comentario, acaso él... ¿se estaba burlando de mí?
—Escucha esto. Pues si buscas tu mapa Bella, te darás cuenta de que ha desaparecido.
—Eso no puede ser cierto —gruñí poniéndome en pie.
Subí las escaleras a prisa y nada más entrar a la habitación me lancé sobre mi bolso, comencé a buscar el dichoso mapa con desesperación y, al no encontrarlo, vacié todo sobre la cama, para unos minutos después encontrarme con la cruel realidad de que, efectivamente, ya no estaba.
—¿Puedo continuar leyendo? —preguntó Edward, que estaba apoyado en el umbral de la puerta, ganándose una mala mirada de mi parte—. El motivo por el cual están allí no puedo decírselos, sin embargo, sí les puedo decir que: dos corazones que se amaron con fervor, pasión y locura no se pueden olvidar por más que el tiempo haya retrocedido. Y eso es todo, ni siquiera está firmada
— ¿Qué diablos se supone que eso significa? —Edward se encogió de hombros.
—No tengo ni idea. Tengo hambre, espero que, quién sea que nos haya traído aquí, al menos allá dejado surtida la despensa y la nevera —¿en serio dijo lo que acababa de escuchar?
—Estamos en medio de la nada, prácticamente secuestrados, y tú estás pensando en comer. ¡Por Dios! ¿Es en serio?
—¿Y qué quieres que haga? Es más que obvio que no saldremos de aquí, por lo menos en una semana, así que respira y relajate mujer, no lograrás nada poniéndote histérica —dijo y salió de la habitación dejándome con la palabra en la boca.
Estuve encerrada en la habitación un par de horas, ya había caído la noche y afuera aún seguía lloviendo. Mi estomago protestó sonoramente pidiendo comida, salí de la habitación y todo estaba en completo silencio, fui directo a la cocina esperando no encontrarme con Edward, pero mi era un maldito asco y allí estaba.
Ni siquiera me dio una sola mirada, siguió comiendo su sándwich como si yo no estuviera parada a escasos metros de distancia. Bien, si así lo quería, yo también podía ignorarlo, me preparé un sándwich y me serví un poco de jugo, me senté en la silla frente a él y en silencio comencé a comer.
¡Está bien! No podía ignorarlo, odiaba el silencio más que a nada y si íbamos a estar una semana juntos, no me quedaba más que dar el primer paso.
—Lo siento, no debí ponerme histérica —murmuré, negó un par de veces y me regaló una sonrisa ladeada que hizo acelerar mi corazón.
—No tienes que disculparte, al contrario, soy yo quien...
—Por favor no lo digas —le corté al saber que mencionaría el incidente de hace rato—. ¿Podríamos hacer de cuenta que eso no pasó?
—Bien, será como si no hubiera pasado —le sonreí agradecida y continué comiendo mi cena—. Bella, en vista de que estaremos aquí por unos días, ¿qué te parece si tratamos de conocernos y ser amigos?
—Me parece una estupenda idea.
Nos sumergimos en una agradable charla, Edward me contó que era pediatra, me habló de sus padres y su hermanos, que vive en Londres desde que tenía diecisiete, sobre sus gustos literarios y en música, y para sorpresa de ambos, descubrimos que teníamos mucho en común. Yo por mi parte también le hablé de mi familia, de mi próximo libro, le conté el cómo fue que terminé aquí y, aunque traté, nunca pude mencionar a Demetri y mi cercana boda.
—Y dime Edward, ¿cómo fue que terminaste aquí? —de nuevo esa sonrisa ladeada apareció en su rostro.
—Recibí una invitación para una supuesta convención medica que se llevaría acabo aquí, en un principio no tenía planeado aceptar, pero mi amiga Victoria terminó por convencerme —de pronto se quedó pensativo, como si estuviera analizando sus palabras y su ceño se frunció.
—¿Todo bien?
—Sí. Es tarde, creo que deberíamos ir a dormir —se levantó y dejó los trastes sucios en el lavabo, murmuró un: "descansa" y salió como alma que se lleva el diablo.
La actitud de Edward me confundió y mucho, ¿qué le había pasado para que se pusiera así? ¿Acaso había dicho o hecho algo que le molestara? ¿Pero qué?
A la mañana siguiente me levanté temprano, no había podido dormir muy bien por la noche y no tenía caso seguir en la cama. Preparé algo rápido y sencillo para desayunar, desayuné y lavé los trastes sucios, dejé algo para que Edward desayunara cuando se levantara y salí de la cabaña.
Por fortuna esa mañana no llovía, sin embargo el cielo estaba cubierto por espesas nubes grises anunciando una no muy lejana tormenta, me pregunto ¿será acaso que los habitantes de Forks no conocen el sol? Caminé hasta llegar a la parte trasera de la cabaña, cubierto de hiervas y maleza me encontré un pequeño jardín con un par de plantas descuidadas. No es que yo supiera mucho sobre jardinería, pero al no tener más que hacer, me hinqué en la tierra y comencé a arreglarlas.
Una hora después ya había terminado de quitar toda la hierva y la maleza, podé las platas y con una manguera que me encontré me dispuse a regarlas.
—Yo creo que nos les falta agua —grité asustada al escuchar la voz de Edward detrás de mí y me giré quedando de frente a él.
Un grave error, pues yo sostenía la manguera con mi mano y lo mojé.
—Lo siento, de verdad que... —no pude terminar la frase, ya que con un rápido movimiento, Edward me quitó la manguera y ahora él me mojó a mí.
En ese justo momento comenzó a llover, Edward se distrajo un momento y le arrebaté la manguera, se echó a correr y yo corrí tas de él, en tan sólo segundos ambos estábamos completamente empapados y no dejábamos de reír como un par de chiquillos. No sé bien cómo fue que pasó, pero Edward se enredó con la manguera y perdió el equilibro, tampoco sé si trató de sujetarse de mí o su intención fue tirarme, el caso es que ambos terminamos tirados en el suelo, aunque él se llevo la peor parte pues caí sobre él.
—¿Estás bien? —pregunté sin levantarme, aun cuando nuestros labios prácticamente se rozaban.
—Más que bien, de hecho —murmuró sin apartar su mirada de la mía, acarició mi mejilla y su toque me causo escalofríos—. Bella, creo que voy a besarte.
—No sé a qué esperas para hacerlo.
Sus labios se posaron sobre los míos, moviéndose con suavidad e infinita ternura, mi corazón dio un vuelco ante el contacto, fue como si una parte de mi corazón hubiese estado muerta todo este tiempo y con ese beso hubiera vuelto a la vida. Nos separamos cuando la falta de oxigeno nos obligó, ambos sonreímos y tomándome por sorpresa Edward nos giró dejándome bajo su cuerpo.
Buscó mis labios y gustosa lo recibí, en esta ocasión el beso fue distinto, más demandante y pasional, su mano se coló debajo de mi mojada blusa acariciando mi costado, mi vientre y finalmente mi espalda haciéndome estremecer con cada una de sus caricias.
El estruendoso ruido de un rayo nos hizo separar, recordándonos que llovía a cantaros, Edward se puso en pie y me ayudó a levantarme, tomó mi mano y corrimos hasta la cabaña.
—Tenemos que cambiarnos de ropa o pescaremos un resfriado —dijo soltando mi mano y una sensación de vacío me embargo por completo.
Sonriendo besó mi mejilla y se perdió escaleras arriba.
Subí a mi habitación y tomé una ducha caliente, me vestí con unos jeans desgastados y una blusa color azul, sequé mi cabello y lo recogí en una coleta. Bajé al cuarto de lavado y Edward estaba allí tratando de poner la lavadora en marcha, me quedé unos minutos esperando a ver si lograría llevar a cabo una tarea tan "difícil", pero cuando soltó una maldición por lo bajo, no pude evitar soltar una sonora carcajada llamando su atención.
—Así que el doctor Cullen no sabe cómo usar una lavadora ¿uh? —se apoyó en el dichoso aparato y cruzó sus brazos.
—En mi defensa diré que esta cosa es un dinosaurio —ciertamente no era la lavadora más moderna del mercado, pero tampoco era necesario asistir a un curso para ponerla en marcha.
—Observa y aprende —se hizo a un lado y metí mi ropa.
Al hacerlo comprobé que al menos supo poner el detergente, cerré la tapa, piqué un par de mandos y voilà, la lavadora comenzó a funcionar.
—Eres todo un estuche de monerías —me abrazó por detrás y besó mi cuello arrancándome un suave gemido.
—Edward, ¿ahora qué va a pasar con nosotros? —me giré quedando frente a él y suspiró uniendo nuestras frentes.
—No lo sé, sólo sé que ya no tengo la fuerza suficiente para estar lejos de ti —murmuró antes de atrapar mis labios y besarme con fervor.
No sé cómo o por qué terminé aquí, pero lo que sí sabía era que aprovecharía al máximo los días a lado de Edward, pues me basto tan sólo un beso, para saber que estaba total e irrevocablemente enamorada de Edward Cullen.
Continuará...
¡Hola! Les dejo un nuevo capítulo y espero les haya gustado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, ahí estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's así como noticias sobre futuros proyectos, si quieren unirse encontraran el Link en mi perfil.
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Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's, no los respondo por falta de tiempo pero sepan que leo todos y cada uno.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Miércoles: Odio o... ¿Amor?
Jueves: Siempre te Amaré.
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?
