Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.


CHAPTER 8

EDWARD POV.

Aún me costaba asimilar el giro que mi vida había dado en menos de veinticuatro jodidas horas, ayer llegué aquí creyendo que venía a una maldita conferencia y, sin embargo, ahora me encuentro "secuestrado" con una hermosa mujer, a la cual me bastó ver una sola vez para caer rendido a sus pies. Porque sí, no sé cómo, pero Isabella Swan me robó el corazón con tan sólo una mirada.

Lo cual me deja en una terrible situación, el motivo es de lo más sencillo, ¡Victoria es mi novia! ¡Mi novia! Una novia a la cual se supone debo amar y respetar. Sin embargo, y tal vez suene jodidamente egoísta, no puedo ni quiero alejarme de Bella, aunque estar juntos sea una completa y total locura. Pero, ¿qué pasará con nosotros cuándo pase esta semana? ¿Ella volverá a Nueva York y yo a Londres como si nada hubiese pasado? ¿Será una simple aventura que dejaremos en el olvido? Y la pregunta más importante de todas, ¿podría olvidarme de Bella?

—¿En qué piensas? Supongo que no es nada bueno, ya que tu expresión es de total frustración y tu ceño está fruncido —la voz de Bella me sacó de mis pensamientos, se sentó a mi lado en el sofá y apoyó su cabeza en mi hombro.

—No es nada, Bells —respondí y levantó la cabeza clavando su mirada en mi confundida.

—Me llamaste Bells, nadie que no sea de mi familia y amigos cercanos sabe de ese apodo —y como si de un golpe se tratará, un recuerdo llegó a mí.

¿Te quedarás a cenar con nosotros? —preguntó Carlisle abrazando a Esme por la cintura.

Claro que sí lo hará papá, ¿verdad Bells?

Todos clavaron su mirada en mí como si de repente me hubiesen salido tres cabezas, y cómo no, si acabo de llamar Bells a Victoria, ¿quién diablos es Bells? ¿Conozco a alguien que se llame así? No, claro que no, yo no suelo olvidar a las personas que conozco tan fácilmente, tal vez escuché ese nombre en alguna parte y por eso me confundí ¿verdad?

Me puse en pie con un movimiento rápido, Bella me veía esperando un respuesta que no pude, o mejor dicho, no supe darle.

—Edward, ¿qué pas... ? —no esperé a que terminara la pregunta y salí de la cabaña como perseguido por Satanás.

Caminé adentrándome un poco en el bosque, estaba por anochecer pero no me importó. Todo esto es tan retorcido y confuso, esa vez, cuando llamé Bells a Victoria, ¿fue una especie de aviso sobre mi encuentro con Bella? ¡Joder Edward! ¿Qué diablos estás pensando? Eso fue sólo una coincidencia, una gran y rara coincidencia.

Estuve caminando por no sé cuanto tiempo, sólo sé que cuando me detuve me encontraba en un pequeño claro, sin duda era un lugar hermoso, lleno de flores silvestres y la luz de la luna lo hacía ver casi mágico. Me senté a lo indio y estuve pensando en una solución a mi problema.

Ya era demasiado tarde cuando decidí regresar a la cabaña, entré y no había señales de Bella por ningún lado, así que deduje estaba en su habitación; subí las escaleras a prisa y al llegar frente a su puerta llamé un par de veces, a lo que no tuve respuesta he de añadir. Volví a intentar un par de veces y nada, quise abrir pero la puerta estaba trabada con el seguro.

—Bella, ábreme por favor. Necesito hablar contigo —dije esperando no estuviera dormida y se enojara por despertarla.

—¡Ja! El señor Cullen ahora sí quiere hablar —respondió con evidente sarcasmo en su voz—. Pues ahora soy yo quien no quiere, así que vete a la mierda y déjame en paz.

—Por Dios, Bella, te estás comportando como una chiquilla caprichosa —escuché sus pasos apresurados por la habitación, seguido del click cuando quitó el seguro y la puerta se abrió, dejándome ver a una Bella no muy feliz que digamos.

—¡¿Yo me estoy comportando como una chiquilla caprichosa?! Y qué hay de ti ¿eh? estábamos hablando, o al menos yo hablaba contigo, y simplemente te fuiste a Dios sabe dónde por horas dejándome con la palabra en la boca —pasé mi mano en repetidas ocasiones por mi cabello, despeinandolo más de lo habitual en el proceso, y respiré profundó para tranquilizarme.

Lo menos que quería era perder el control y que termináramos discutiendo, y de paso, enfadados por el resto de la semana.

—Sé que no debí irme así sin más, pero estoy en medio de un... conflicto y necesitaba un tiempo a solas —su mirada se suavizó un poco, pero sólo un poco, mordió su labio inferior y un deseo irrefrenable por besarla se apoderó de mí ante ese gesto.

Mis brazos rodearon su cintura de forma posesiva pegándola a mi cuerpo, con premura atrapé sus labios y la besé de una forma para nada casta, beso que ella me devolvió de igual manera. ¿Cómo algo que está evidentemente "prohibido" puede sentirse tan correcto? La falta de oxigeno me obligó a romper con el beso, pero antes de separarme mordí con suavidad su labio inferior y Bella soltó un sonoro gemido.

—¿Qué es ese conflicto? Tal vez yo pueda ayudarte —su voz sonó jadeante por nuestro anterior beso y acaricié su sonrosada mejilla.

—Bella, quiero olvidarme de todo y de todos. Por estos días seamos sólo tú y yo ¿si? —Bella no respondió, se limitó a unir de nuevo nuestros labios, lo cual interpreté como un sí.

Entre beso y beso la temperatura fue subiendo, nuestras manos no se quedaron quietas y se movían explorando todo a su paso, buscando conocer al otro pero la molesta ropa entorpecía la tarea. Tuve que hacer uso de toda mi fuerza de voluntad para separarme de ella, tenía que irme a mi habitación o de lo contrario, no sé si sería capaz de contenerme por más tiempo sin saltarle encima y hacerle el amor.

—Es tarde, y lo mejor es que me vaya. Descansa —besé su frente, di media vuelta para irme a mi habitación y darme una buena ducha fría antes de dormir, pero no di ni tres pasos cuando su voz me detuvo.

—Espera Edward —me giré y lo que vi me dejo con la boca abierta, en todo el sentido de la palabra.

Bella con un movimiento sensual se sacó la ancha playera que usaba como pijama, quedando únicamente con un sexy juego de lencería de encaje color rojo, y está de más decir que cierta parte de mi anatomía cobró vida ante tan gloriosa visión.

—Bella... yo...

—Shhhh, no digas nada —con pasos lentos se acercó a mí, se puso de puntitas y susurró en mi oído—. Sólo... hazme el amor.

No tuvo que decirlo de nuevo, uní nuestros labios y la besé como si mi vida pendiera de ello.

BELLA POV.

Sin dejar de besarnos caminamos hasta la cama, y haciendo uso de mi recién descubierto don dominante, lo empujé haciéndolo caer de espaldas sobre la cama y con movimientos casi felinos me subí a horcajadas sobre él. Poco a poco subí su playera hasta que se la saqué, me quedé embobada viendo su bastante bien trabajado abdomen y mi excitación aumentó a un nivel totalmente insospechado.

—¿Ve algo que le guste señorita Swan? —preguntó con una sonrisa de suficiencia en su rostro.

—Es un engreído señor Cullen, ¿lo sabía? —dije inclinándome hacia adelante hasta rozar sus labios con los míos—. Pero sí, no tiene idea de cuánto me gusta lo que veo.

Lo besé suave y pausado, Edward trató de profundizar el beso pero me aparté de él. Le sonreí con inocencia y bajé mis labios hasta su cuello, donde dejé besos húmedos mientras mis manos repartían caricias, delineando con la punta de mis dedos los músculos de su abdomen; jugué por un momento con el botón de sus vaqueros antes de abrirlo, al bajar la cremallera deliberadamente rocé su miembro a lo que Edward soltó un gruñido casi animal, mandando una serie de placenteros escalofríos por todo mi cuerpo.

Tomándome por sorpresa nos giró dejándome bajo su cuerpo, abrí la boca para protestar pero no me dio tiempo a decir nada, ya que sus labios hambrientos se posaron sobre los míos. Mi lengua salió al encuentro de la suya enredándose en un sensual baile, baile que terminó cuando Edward sin previo aviso se separó de mí.

—No creíste que eres la única que puede jugar, ¿o si? —susurró en mi oído al tiempo que soltaba el boche de mi sujetador.

En menos de lo que dura un pestañeo me vi atrapada en mi propio juego, Edward se deshizo de mi sujetador y mis bragas de forma lenta y tortuosa. Besaba y acariciaba hasta el último rincón de mi cuerpo, buscando los lugares que me hacían retorcer de placer con apenas un suave roce, y gruñir de frustración pues mi sexo palpitaba pidiendo a gritos atención.

Me removí juntando mis piernas buscando un poco de fricción, al notarlo Edward chasqueó la lengua y negó en repetidas ocasiones separando mis piernas y acomodándose entre ellas. Mi espalda se arqueó a la par que me aferraba con fuerza al cubrecama, ante la ola de placer que recorrió mi cuerpo cuando comenzó a acariciar mi clítoris.

—Edward... ya no más... no me tortures más —le pedí entre jadeos.

Se levantó de la cama y se deshizo de la ropa que todavía tenía puesta, se acomodo entre mis piernas y me besó con ternura, sin dejar de verme a los ojos entró lentamente en mí, a pesar de la poca luz que iluminaba la habitación pude apreciar el brillo en su mirada, un brillo de... ¿amor? ¿Será posible que Edward sienta lo mismo que yo siento por él?

Abrí los ojos y la luz del sol que se colaba por la ventana me cegó, ¿luz del sol? Pero si... ¡En Forks no hay sol! Me incorporé con un movimiento rápido temiendo que todo lo sucedido anoche hubiese sido producto de mi imaginación, pero al ver a Edward profundamente dormido a mi lado mi temor desapareció.

Salí de la cama cuidando no despertarlo, tomé su playera del suelo y me la puse. Me acerqué a la ventana y sonreí al ver la hermosa mañana, después de todo los habitantes de Forks sí conocen lo que es un día soleado. Bajé a la cocina y encendí la cafetera, mientras el café se preparaba piqué un poco de fruta y tosté una rebanadas de pan, serví jugo de naranja en dos vasos y puse todo en una charola.

Regresé a la habitación y una involuntaria sonrisa apareció en mi cara al ver como Edward me buscaba en la cama tanteando con su mano, al no encontrarme abrió los ojos de golpe y se incorporó.

—¿Se le perdió algo señor Cullen? —pregunté llamando su atención y al verme sonrió de lado, en definitivo esa sonrisa se había convertido en mi favorita.

—La verdad, sí. Perdí mi playera — respondió, le saqué la lengua y me senté en la cama.

Me quitó la charola de las manos y la puso sobre la mesita de noche, se acercó y me besó con tanta dulzura que me hizo suspirar.

—Me hubiese gustado despertarme y verte a mi lado —murmuró sobre mis labios y mi corazón se saltó un latido.

—Estoy hambrienta y bajé por el desayuno —después de la noche tan activa quién no lo estaría, mis mejillas se sonrojaron ante los recuerdos de lo ocurrido.

—Me encanta cuando te sonrojas —comentó acariciando mi mejilla.

—Pues yo lo odio, es algo que siempre me delata —gruñí estirándome para alcanzar el plato de fruta.

Desayunamos entre risas y besos a hurtadillas, estar así con él se sentía tan natural como si toda la vida lo hubiésemos hecho.

—Debemos aprovechar que hoy no llueve —soltó de pronto y mi ceño se frunció.

—¿Qué sugieres que hagamos?

—Ayer encontré un lugar hermoso, me encantaría llevarte allí —asentí con una sonrisa y terminamos nuestro desayuno.

Después de tomar una ducha juntos, donde terminamos haciendo algo más que ducharnos, preparamos todo lo necesario para un picnic. Una hora después nos encontrábamos caminando por el bosque, y no quiero sonar pesimista, pero creo que estábamos perdidos.

—Conoces el camino ¿cierto? —le pregunté y sonrió con nerviosismo.

—La verdad... no exactamente —¡genial! Ahora es oficial, estamos perdidos en medio del bosque y quién sabe con qué nos podíamos encontrar.

Continuará


¡Hola! Les dejo el último capítulo de la semana y espero les haya gustado. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, ahí estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's así como noticias sobre futuros proyectos, si quieren unirse encontraran el Link en mi perfil.

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Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's, no los respondo por falta de tiempo pero sepan que leo todos y cada uno.

¿Algún review? =)

Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:

Lunes: Volver a Sonreír.

Martes: Juegos del Destino.

Jueves: Siempre te Amaré.

Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo?