Disclaimer: La mayoría de los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, sólo aquellos fuera de la Saga y la trama son de mi completa autoría.
CHAPTER 11
BREE POV.
Me levanté y comencé a caminar nerviosamente de un lado a otro, todo se había complicado demasiado de la noche a la mañana, y por sino tuviera bastante con el problema de Emmett, ahora me vengo a enterar que Bella y Edward desaparecieron de la cabaña; sólo me queda rezar para que estén bien.
Estoy más que segura de que August, de alguna manera, logró enterarse del por qué estaba en la tierra, y está haciendo hasta lo imposible, para sabotear mi plan y que falle con mi misión. Pero eso no va a pasar, por mis alas que voy a completar mi tarea así me lleve una eternidad lograrlo.
—Venga Bree, tranquilizate y siéntate que terminaras haciendo una sanja en el piso —la voz de Diego me sacó de mis cavilaciones, suspiré y me senté a su lado en el sofá.
—¿Y si no funciona el plan? ¿Y si se cayeron por un acantilado? ¿Y si se perdieron en el bosque y se los comió un oso? —de un salto volví a ponerme en pie, pero su mano sujetó la mía y tirando suavemente me hizo volver a sentar.
—Estoy seguro que todo estará más que bien —me tranquilizó dándole un ligero apretón a mi mano, la cual me apresuré a soltar de su agarre—, además el plan no podía fallar, yo te ayudé a idearlo. Era absolutamente perfecto.
No pude evitar sonreír divertida por la falta de modestia del chico, sin duda, alguien de allá arriba lo puso en mi camino y no podía estar más agradecida por ello. Sin su ayuda simplemente no habría podido encontrar una manera de juntar a Bella y Edward, aunque por desgracia tuve que pagar un precio muy caro: mi corazón. Sí, Diego me robó el corazón desde ese día que lo conocí en el centro comercial, ahora puedo asegurar que estoy perdidamente enamorada de él, aunque entre nosotros no pueda haber nada.
—Bree, hay algo que tengo que decirte —giré el rostro para verle y lo noté demasiado nervioso—. En estos días me he dado cuenta de que eres una chica estupenda, me gusta pasar tiempo contigo y cuando no te tengo cerca me encuentro ansioso, demasiado debo confesar... lo que quiero decir es que... yo... bueno, trato de decirte que... tú... ¡Dios, no sé cómo decirlo!
—Creo que debes comenzar por calmarte, respira profundo y... —no tuve oportunidad de completar la oración, pues sus labios se posaron con suavidad sobre los míos. ¡Diego me estaba besando!
Mis ojos se abrieron tanto que creí se saltarían de sus cuencas, mi corazón latía muy a prisa y dentro de mi estomago sentía como si millones de pequeñas mariposas aletearan al mismo tiempo. No lo aparté como debería haberlo hecho, al contrario, mis labios con timidez comenzaron a moverse lento y de forma torpe; siguiendo el ritmo de los suyos, mis manos por si solas se movieron hasta posarse sobre sus hombros y cuando su lengua acarició mi labio inferior... me paralicé. ¿Qué se supone debía hacer ante eso?
—¿Hay alguien en... ? —me separé de Diego rápidamente al escuchar esa voz, y me sonrojé al ver a Bella parada en la entrada de la sala—. ¡Oh! Lo lamento chicos, no fue mi intención interrumpirlos. Yo voy a mi habitación, ustedes sigan en lo que estaban.
—¡No! ¡Espera Bella! —chillé poniéndome en pie de un salto—. Necesito hablar contigo, ahora. Es en verdad urgente —ciertamente lo que tenía que hablar con ella podía esperar unos minutos u horas más, pero después de lo que pasó no me sentía capaz de estar a solas con él, no sin terminarle confesando mis sentimientos.
—En ese caso me retiro —Diego se puso en pie y se acercó a mí, besó mi mejilla a modo de despedida y antes de alejarse susurró—: Tú y yo hablaremos después.
Fui consiente de que él se despedía de Bella pero no presté atención a lo que le decía, una vez se marchó, suspiré y cubrí mi rostro con mis manos dejándome caer en el sofá. Bella soltó una risita y se sentó a mi lado.
—Así que, ¿qué es eso tan importante que quieres decirme? ¿Y, dónde están todos?
—Alice y Renée están encerradas en sus respectivas habitaciones desde ayer, presas de la más profunda depresión. Charlie tuvo que huir, no quería morir degollado a manos de su esposa —fue realmente gracioso ver a Charlie salir huyendo de su propia casa, seguido por una furiosa Renée, que amenazaba con retorcer su cuello hasta que dejara de respirar.
—Algo grave tuvo que pasar —murmuró con el ceño fruncido y asentí.
—Debiste avisar a qué hora llegabas para ir a recogerte al aeropuerto.
—No era necesario, podía tomar un taxi —respondió encogiéndose de hombros—. Pero bueno, ya no le des más vueltas al asunto y mejor dime, ¿qué pasó? —respiré profundo una, dos, tres veces para darme valor y poder hablar.
—Emmett viajó a Las Vegas por algo de negocios y llamó ayer para comunicar que se... se... casó —al pronunciar la última palabra estuve a punto de soltarme a llorar, sí, Emmett se había casado—. Conoció a una chica y dos horas después ya eran marido y mujer. Alice aseguró que, lo más probable, la nueva señora Swan sea alguna desnudista que lo engatusó, Renée se lanzó sobre Charlie culpándolo por haber mandado a su amado, pero estúpido hijo, a la ciudad del pecado y pues tuvo que huir para salvar el pellejo.
—Casado con una chica a la que recién conoció. Esto es increíble, ¿que está pasando con los Swan?
—¿Qué quieres decir con eso? —pregunté sintiendo como una chispa de esperanza se encendía dentro de mí y crucé los dedos, tal vez el plan sí había resultado.
—Bree, gracias por haberme hecho ir a ese lugar. En Forks conocí al amor de mi vida, se llama Edward y es... es... perfecto —grité, reí, salté, bailé y hasta lloré de jubilo. El plan había funcionando, ¡funcionado!
Bella con una sonrisa en su rostro me relató todo lo ocurrido, desde que llegó a Forks hasta que se despidió de Edward en el aeropuerto de Port Ángeles.
—Ahora tengo que hablar con Demetri y cancelar nuestro compromiso, en cuatro días Edward vendrá y tengo que ser completamente libre para poder estar juntos —yo nunca he maldecido, pero siempre hay una primera vez así que... ¡Maldito seas August! Ojalá que te destierren al mismo infierno y tu miserable existencia sea una completa pesadilla.
—Demetri no está en Nueva York, según sé, regresa la noche antes de la boda —eso también fue obra de August, no tengo la menor duda. Claro, como el plan funcionó tenía que encontrar la manera de joder todo.
—¡¿Qué?! —gritó provocando que me encogiera en mi lugar—. ¿Y qué mierda se supone que debo hacer ahora? ¿Enviarle una invitación a Edward? La jodida boda es en seis días, ¡seis!...
Bella se levantó y furiosa salió del lugar maldiciendo hasta en mandarín, lo reitero, ojalá August sea desterrado al mismísimo infierno.
Los siguientes días fueron un caos, Alice y Renée no dejaban de llorar la desgracia que había caído sobre la familia Swan, al Emmett haberse casado con una chica de dudosa procedencia. Bella estaba tratando de hacer hasta lo imposible por cancelar su boda, sin mucho éxito por desgracia, y por si fuera poco, estaba hecha un manojo de nervios ya que habló con Edward y le dijo que no podría venir en la fecha acordada, pues no había podido resolver sus pendientes en Londres. Pendientes que estoy segura tienen nombre: Victoria.
Charlie entraba a la casa por la noche a hurtadillas, como todo un ladrón, comía algo y rápidamente se encerraba en una de las habitaciones de huéspedes; por la mañana salía antes de que Renée lo descubriera y ni siquiera se detenía a tomar un vaso de agua. Y yo... yo me había pasado todos estos días evitando a Diego, no respondía a sus llamadas y no recibía sus visitas, tarde o temprano voy a volver a donde pertenezco y no es justo para él, ni para mí crear ilusiones que no pasaran a ser más que eso, simples ilusiones.
Así llegamos al día de hoy, la boda sería en unas horas y Bella estaba encerrada en su habitación llorando desde la noche pasada, mientras Alice y Renée, iban y venían ultimando los detalles pendientes. Al parecer hoy habían amanecieron de un humor excelente, tanto, que Renée ni siquiera había tratado de sacarle los ojos a Charlie al descubrirlo y hasta lo invitó a desayunar con nosotras.
—¡Bree, cielo ¿podrías abrir la puerta?! —gritó Renée sacándome de mis pensamientos.
Suspiré, con desgano me puse en pie y caminé arrastrando los pies hasta la puerta, sabía que a quienes me encontraría al otro lado eran Emmett y su esposa, con la familia de ésta, que venían para la boda y la verdad no era algo que me entusiasmara mucho.
—¡Pequeña renacuaja! Te extrañé hermanita hermosa —antes de si quiera darme cuenta, estaba apresada entre los enormes brazos de Emmett en un asfixiante abrazo.
—Yo también... pero no... no respiro...
—Amor, suelta a mi cuñada. La estás asfixiando —soltó una sonora carcajada y me liberó, de detrás de Emmett salió una chica rubia, ojos azules y muy hermosa, que me veía con una amable sonrisa en su rostro. ¡Por mis benditas y sagradas alas!—. Hola. Soy Rosalie Cullen, la esposa de Emmett.
Me quedé pasmada, no podía hacer o decir absolutamente nada pues esto era... era... ¡completamente alucinante y genial!
—Bree, ¿puedes ayudarme con... ? —de la nada apareció Alice, que se quedó con la boca abierta al ver a su cuñada—. Dios, gracias por no permitir que el zoquete de mi hermano cometiera una estupidez.
—¡Hey! ¿Qué quieres decir con eso? —preguntó el aludido cruzándose de brazos.
—Nada hermanito, nada. Hola, soy Alice... —me desconecté de todo a mi alrededor, tal parece que todo estaba solucionándose.
Un sutil carraspeo me hizo volver a la realidad, Rosalie sonrió con disculpa a alguien a sus espaldas e hizo una seña para que ése alguien se acercara.
—Ellos son mis padres, Esme y Carlisle, mis hermanos Jasper y Edward, mi cuñada y novia de Edd, Victoria —¿solucionándose? Sí, como no Bree, sigue soñando querida, se burló una sarcástica vocesita dentro de mi cabeza.
Las personas frente a nosotros nos saludaron a Alice y a mí con cortesía, pero en el momento que Alice y Jasper se miraron saltaron chispas, literalmente, entre ellos. Sin duda sus almas se reconocieron y...
—¡¿QUÉ?! —el grito de Renée se escuchó hasta China y no estaba exagerando.
Alice, Emmett y yo corrimos para ver qué pasaba, claro que seguidos de cerca por los Cullen y Victoria. La cosa era esta, Bella lloraba desconsolada mientras Renée caminaba como león enjaulado por toda la sala.
—¿Mamá, está todo bien? —al escuchar la voz de Alice ambas se voltearon a vernos, los ojos hinchados y enrojecidos de Bella se abrieron con asombro y nerviosismo cuando vio a Edward, y él no estaba mucho mejor que ella—. ¡Dios! En menos de cinco horas es tu boda, y mirate cómo estás Bella, será un milagro si logro sacar esa hinchazón de tus ojos.
¿Dios, era mucho pedir que Alice no mencionara nada con respecto a la boda? Claro que sí lo era.
—Edward, yo... puedo explicarlo. Lo juro —dijo Bella con voz temblorosa.
—Creo que todo está más que claro, estás comprometida y vas a casarte hoy. Felicidades Isabella —la voz de Edward fue afilada y fría como el hielo, eso no pintaba para nada bien.
—Por lo visto ustedes ya se conocen, ¿dónde conociste a la hermana de tu cuñado, amor? —preguntó Victoria y estuve a punto de golpearla por haber abierto la boca.
—Voy a... a comenzar a arreglarme —murmuró una llorosa Bella y se echó a correr escaleras arriba.
El ambiente de pronto se tornó muy tenso, tanto que se podría cortar con tan sólo mover un dedo. Sin decir nada fui detrás de Bella, subí las escaleras peldaño a peldaño, sin prisas; abrí la puerta de su habitación y la encontré arrodillada en el piso sollozando con fuerza. Me arrodillé frente a ella y la abracé, dejé que llorara y me limité a frotar su espalda tratando de calmarla.
No era para nada justo, dos almas que se aman como lo hacen ellos deben de estar juntas. Soy un fracaso, todo esto era mi culpa por haberme inmiscuido en algo que no debía, el sufrimiento de Bella y Edward pudo haberse evitado si yo nos los hubiese reunido desde un principio, si hubiese dejado que sus destinos siguieran su curso normal y sin alteración ninguna: Bella hubiera muerto esa noche y Edward nunca la habría conocido.
—¿Me ayudas a arreglar? —preguntó, casi una hora después, y asentí con una triste sonrisa.
—Lamento todo lo que está pasando, yo...
—Tú no tienes la culpa de nada, Bree. Los únicos culpables somo él y yo, por no haber actuado con responsabilidad —si le dijera lo que hice y lo que soy, o mejor dicho era... ¡Caracoles! Ni siquiera sabía qué iba a pasar ahora conmigo.
Bella se duchó, ahora la hinchazón y enrojecimiento de sus ojos era casi nula; Alice vino para ayudar a Bella con su arreglo pero ella se negó, le dijo que yo podía hacerme cargo de eso y que nos dejara solas.
Las horas se fueron volando y antes de lo pensado ya era la hora de ir a la iglesia, Bella se veía hermosa, pero la tristeza que sus ojos reflejaban opacaban su belleza. Charlie vino a avisar que ya el coche estaba esperando a la novia, y que a mí me esperaban Alice y Renée para irnos juntas a la iglesia.
Una vez en la iglesia busqué con la mirada a Edward, tenía que hacer un último intento, pero no estaba por ningún lado. De hecho, su familia también lo buscaba.
Me alejé hasta llegar a un árbol y apoyé mi espalda en el tronco, sentía una fuerte opresión en el pecho que me impedía respirar, todos entraron a la iglesia cuando Bella llegó y al verla caminar del brazo de Charlie hacia su destino, cerré los ojos esperando que al abrirlos de nuevo nada de esto estuviera pasando.
…
—Ya todo terminó, pequeña. Ya estás de regreso en casa —abrí los ojos de golpe encontrándome con su Señoría frente a mí.
Efectivamente ya no estaba en la tierra, mi cabello volvía a ser rizado y rojizo, el hermoso vestido color turquesa que llevaba hace un momento había desaparecido siendo sustituido una túnica de color blanco, y en mi espalda, mis alas se extendían en todo su esplendor.
—Pero... yo... no... —comencé a balbucear torpemente y tuve que aclararme la garganta—. ¿Qué pasó, su Señoría?
—Pasa que tu tiempo en la tierra se acabó, Bree.
—Pero... Bella y Edward, ¿que pasara con ellos? —su Señoría me sonrió y con un movimiento de su cabeza me indicó que la siguiera.
Paramos al lado de una pileta, su Señoría tocó el agua con la punta de su dedo indice y de pronto podía ver lo que estaba pasando en la iglesia.
Continuará
¡Hola! Les dejo un nuevo capítulo, espero les haya gustado y aprovecho para avisarles que el final está cerca, ya sólo queda un capítulo más y el epílogo. Les recuerdo que tengo grupo en Facebook, ahí estaré publicando imágenes y adelantos de mis Fic's así como noticias sobre futuros proyectos, si quieren unirse encontraran el Link en mi perfil.
Cualquier duda, queja, sugerencia, etc, haganmela saber...
Muchas gracias a quienes han agregado la historia a alertas y favoritos, así como también a quienes se toman un poquito de su tiempo para alegrarme el día con sus lindos review's, no los respondo por falta de tiempo pero sepan que leo todos y cada uno.
¿Algún review? =)
Por cierto, estaré actualizando de la siguiente manera:
Lunes: Volver a Sonreír.
Martes: Juegos del Destino.
Jueves: Siempre te Amaré (últimos capítulos)
Viernes: Caminos Cruzados... ¿De Nuevo? (últimos capítulos)
