Todos los personajes, lugares y hechizos pertenecen a J.K Rowling

Bueno, antes que nada, muchas gracias por seguir leyendo esto, en verdad que me hacen muy feliz, gracias a todas por sus comentarios, espero que ese capitulo sea de su agrado :D En estos momentos estoy escribiendo el proximo capitulo si que espero no tardarme mucho en subirlo xD

Como no estaba muy segura de en que sentido iba a avanzar la historia, me puse a buscar videos en youtube, y encontré una canción que queda perfecta para este capitulo, aunque hay unas partes de la cancion que ahora no se notan, pero creo que con el proximo capitulo entenderan :D, se las dejo y también les dejo el link de la cancion en youtube, ya saben, solo quiten los espacios y listo :D

www . youtube . com / watch?v=VaDVCtJI9JU

Fee Fi Fo – The Cramberries

Fee fi fo, she smells his body,
She smells his body,
And it makes her sick to her mind.
He has got so much to answer for
To answer for, to ruin a child's life.

How could you touch something
So innocent and pure, obscure?
How could you get satisfaction,
From the body of a child?
You're vile, you're …

It's true what people say –
God protect the ones,
Who help themselves in their own way,
It's true what people say –
God protect the ones,
Who help themselves in their own way …

He was sitting in her bedroom,
In her bedroom,
And now what should she do?
She's got so much insecurity,
And his impurity … it was a gathering gloom …

How could you touch something,
So innocent and pure, obscure?
How could you get satisfaction,
From the body of a child?
You're vile, sick …

It's true what people say –
God protect the ones,
Who help themselves in their own way,
I often wonder to myself …
Who protects the ones who can't protect themselves?

It's true what people say –
God protect the ones,
Who help themselves in their own way,
I often wonder to myself …
Who protects the ones who can't protect themselves?

Fee, fi, fo;
Fee, fi, fo …

Fee, fi, fo;
Fee, fi, fo …

Cap III.

-Tranquila Hermione, TODA la sala común de Gryffindor sabe que Snape es una maldito idiota, pero no es para que lo grites –Harry trataba de calmar a su amiga que caminaba de un lado a otro y a la que varios alumnos de primero miraban horrorizados.

Hermione respiro hondamente y se dejo caer en el sillón rojo que se encontraba enfrente de la chimenea, cruzo los brazos sobre su pecho dejado salir un bufido de desaprobación y resignación.

-Es que no es justo – volvía a empezar la castaña, a punto de enumerarle por decimo tercera vez a su amigo la razones por las que Snape no debía de castigarla cuando llego Ginny en el momento indicado para salvar a Harry de 30 minutos mas de asentir con la cabeza a todo lo que Hermione decía.

Otra vez sola, Harry, Ron y toda la población cuerda de 3° en adelante se habían marchado a Hogsmaede, hasta Luna se había ido, solo quedaban alumnos de primero, de segundo, Snape y ella.

Todavía faltaba una hora para su castigo con Snape y ningún libro lograba retener su mente por más de dos segundos así que decidió subir a los dormitorios de Gryffindor, no había nadie y seguramente no habría nadie ahí hasta después de la cena cuando todos los alumnos llegaran de la excursión. Hermione se acostó es su cama y miro el techo de tela roja, ese color la hacia recordar, su mente empezaba a vagar por sus recuerdos, sus manos jugueteaban, una con su cabello y la otra se había metido debajo de su blusa y jugaba con su ombligo, los recuerdos se hacían mas nítidos, eran los recuerdos de ese sueño, de aquel que había tenido en clases de Defensa Contra Las Artes Oscuras.

Las manos de Snape recorrían cada parte de su cuerpo con suaves caricias, desde sus piernas hasta la parte de atrás de su cuello mientras sus labios besaban su cuello, sus labios y bajaban cada vez mas, se sentía en la nubes, presa de una magia que no conocía, la magia del erotismo que solo lograban sacar sus manos grandes algo toscas, masculinas en pocas palabras, el solo recuerdo de esas manos tocándola, ni con Ron, en sus mas efímeros esfuerzos para complacerla, se había sentido tan bien, tan mujer como en ese momentos. Con solo una fantasía Snape lograba subirla hasta la sexta nube.

Sin darse cuenta Hermione jadeaba ligeramente tratando de recuperar el ritmo de su respiración, su mano se encontraba dentro de sus bragas entrando en lo más profundo de ser su otra mano recorría el mismo camino que los labios de Snape en su imaginación, paro en seco. ¿Qué es lo que estaba haciendo? Simplemente no podía darse el lujo de seguir teniendo esa clase aventuras imaginarias, en especial si era con un profesor, aquel que había tomado su virginidad como un trofeo a su colección, aquel que no había comentado nada, aquel que la había ignorado y humillado de la manera mas vil, aquel con el que debía de estar hace 10 minutos en su despacho cumpliendo con su castigo.

Hermione solo tuvo tiempo de medio arreglarse el uniforme y salir corriendo de la torre de Gryffindor en rumbo al despacho de su profesor de pociones, todavía con la cara sonrojada y una sensación de vacio en lo mas profundo de su ser, pues todavía deseaba que su profesor la llenara completamente. Como una vela y un movimiento de varita a Hermione la cruzo una idea por su mente, estaría sola con Snape, en la misma habitación donde lo habían hecho la primera vez, los recuerdos otra vez llegaron a la mente de Hermione y pudo sentir el deseo subiendo por sus piernas. ¿Cómo es que no había traído ropa interior mas linda? ¿Por qué tenia que traer esa aburrida combinación de ropa interior beige? Pero ahora era demasiado tarde para cambiar de opinión, se encontraba frente a la puerta del despacho de Snape tratando de recuperar la respiración, después de todo había corrido todo el camino. A penas si había logrado calmar el dolor en sus costillas escucho la oscura voz de Snape incitándola a pasar.

¿Dónde había quedado toda su seguridad? Se pregunto Hermione mientras sostenía la manija de la puerta y la empujaba despacio, temiendo lo que se pudiera encontrar atrás de ella.

-Vamos Srta. Granger que no tengo todo su tiempo, todavía que llega usted 20 minutos tarde – decía Snape desde su escritorio sin siquiera levantar la vista de los ensayos sobre el correcto uso de las raíces de mandrágoras que calificaba con una llamativa tinta rojo sangre.

-Lo siento profesor – Hermione todavía podía sentir la excitación creciendo entre sus piernas, y tan solo había hablado con ella.

- Y bien Granger ¿Cuál es su excusa para llegar tarde? – otra vez esos oscuros ojos la miraban, sintió el calor de su sangre arremolinarse en sus mejillas.

-Me… me quedé dormida, señor –respondió mientras bajaba su rostro, su pies ahora le parecían sumamente interesantes, podía imaginarse los posibles comentarios que le haría Snape solo para ponerla incomoda y avergonzarla un poco.

-Bien, su castigo será escribir un ensayo sobre el porque mis clases son tan interesantes y porque deberían de ser mas largas, puede sentarse –con un movimiento de su varita los calderos de la mesa mas próxima desaparecieron y en lugar de ellos se dejaron ver un pergamino, una pluma y un tintero.

Snape no la había volteado a ver, solamente sus ojos se cruzaron por un segundo, segundo en el que Hermione se sintió derretirse, pero ahí estaba de nuevo él, ignorándola. Herida en su orgullo fue a sentarse y empezó a escribir:

Más

En Hogwarts deberíamos de estar sumamente orgullosos por tener un profesor de pociones como lo es el Profesor Severus Snape, quien enseña esta materia desde hace mas de 15 años, aunque este profesor siempre ha tenido en la mira el puesto de Defensas Contra Las Artes Oscuras, mismo que nuestro amado director, Albus Percival Dumbledore se ha encargado de que otros maestros, mas apropiados, obtengan tan codiciada asignatura.

Este año, el Profesor Remus Lupin, quien fue un antiguo compañero de clases del Profesor Snape, ha sido el encargado de enseñar esta materia, aunque debido a cierto problema, a veces se es necesaria la ayuda como SUPLENTE del profesor Snape quien hace más enriquecedoras estas clases.

Así mismo la clases de pociones que imparte el profesor Snape no dejan de ser mas instruyentes, como por ejemplo todo el mundo sabe que en las clases de pociones, instruidas por tan grandioso personaje, ningún estudiante sabe mas que un Slytherin, aunque este Slytherin, hipotéticamente hablando se apellide Crabbe o Goyle y cuyo coeficiente intelectual sea el mismo que el de una pantufla que acaba de ser mordida por un pequinés, sin ofender a la pantufla.

Realmente las clases impartidas por el profeso Snape nos llenan de sabiduría, justicia y equidad, es por eso que creo que para preparar mejor (mortifagos), magos para el futuro se deberían de ofrecer mas clases con el profesor Snape, especialmente para Gryffindor, Huflepuff y Raenclaw, pues como ya había establecido, no hay nadie que supere a los Slytherin para convertirse en (mortifagos), magos de renombre.(N/A: lo que esta subrayado y entre parentesis, deberia de estar tachado, pero por mas que le intento no logro que pase U.u)

Tal vez no era lo mejor que había escrito Hermione, pero era una leona herida en su orgullo, y solo lo podía pagar de otro manera, herir el orgullo de su atacante y eso esperaba que hiciera su ensayo, ya había pasado una hora y seguramente ya habrían llegado sus compañeros de la excursión, así que Hermione se levanto con la barbilla y la mirada enfrente, dejo el pergamino enfrente de Snape, que seguía sin mirarla, y salió de las mazmorras lo mas dignamente que pudo. Después de todo estaba enamorada de ese ser orgulloso, frio, arrogante, tétrico, pedante, vanidoso, engreído, sexy, musculoso, aventurero, misterioso hombre al que había entregado su virginidad, su primera vez y su corazón sin pensarlo dos veces y que el había rechazado, humillado y pisoteado con su indiferencia.

En esto y otras cosas mas pensaba Hermione cuando sintió una mano que la agarraba por el brazo y la obligaba a voltearse para quedar en frente de unos ojos negros, llenos de una furia silenciosa.

-Me puede decir ¿Qué significa esto Srta. Granger? –era Snape quien le hablaba mientras sacudía frente a su rostro el ensayo que acababa de escribir. Una pequeña sonrisa se asomo en los labios de la castaña, misma que se apresuro en ocultar. Había logrado lo que quería, lastimarlo, aunque fuera un poco.

-Es mi ensayo –respondió con toda naturalidad sabiendo que esto solo lo haría enojarse más –profesor Snape.

-Es acaso esto una clase de ¿Broma? – preguntó el profesor aun mas bajo, arrastrando cada silaba tratando de contener la ira.

-No lo es profesor…

-¡Hermione! – una voz la llamo a sus espaldas, misma que le sirvió para deshacerse del hechizo de los ojos negros de su profesor, Hermione volteo hacia donde la voz provenía y se encontró con Harry, Ron y con varios estudiantes más que miraban la escena desde lejos. Por un momento Hermione se pregunto por que todo el mundo los veía, y después lo sintió, Snape la acababa de soltar y daba un paso atrás, dejando que el viento pasara, ocasionándole un escalofrío y una sensación de frio donde el cuerpo de Snape había dejado de hacer contacto con el suyo.

-Miss Granger, por este detestable ensayo –Snape le entrego a Hermione el pergamino con un solo movimiento brusco – acaba de ganarse un mes de detención, en mi despacho antes de la cena.

Sin más, el profesor giro sobre sus talones y se alejo caminando a las mazmorras mientras su capa se ondulaba y los alumnos que se encontraban por su camino se hacían a un lado o permanecían completamente quietos, como si los hubieran encantado con un petrificus totalus.

Una hora más tarde, el trío dorado se sentaba frente al fuego y empezaban a leer el ensayo de Hermione.

-Jajaja, Hermione, esto explica por que Snape estaba tan enojado. Pensamos que te iba a matar –los tres rieron ante este comentario de Ron - o peor aún, ¡que te iba a besar! – Hermione se quedo callada mientras sus amigos reían, y solo logro hacer una mueca en forma de sonrisa.

¿Era tan malo ser besada por esos labios? ¿Era aun más malo desear esos labios? Simplemente Hermione no se podía ni imaginar que es lo que le dirían sus amigos si a ella se le ocurriera comentarle acerca de que estaba perdidamente enamorada del profesor Snape, menos aun, decirles lo que había pasado en su despacho la otra noche.