Ok, yo sé que tardo horrores en escribir un nuevo capitulo, pero esta historia va a tener un final, jamás la dejaré abandonada, y muchas gracias a todos los que la leen, no saben lo feliz que me hace, la ultima vez que cheque tenía casi los 8,000 hits, y simplemente lo amo, por eso sigan creyendo en esta historia y si tienen sugerencias, criticas, comentarios o cualquier otra cosa, por favor no duden en escribirlas, me encanta leer lo que piensan. :D
Capitulo VI
-¿Apropiadamente? Pero Señor, estoy segura de que llevo el uniforme adecuadamente… – A falta de respuestas acerca de lo que el profesor Snape quería Hermione decidió hacerse la tonta y seguir la reglas de la escuela pues en ellas encontraba algo a lo que aferrarse en esta situación que no entendía.
-Granger, estoy seguro que al decir "apropiadamente" me esperaba algo mejor de usted. Pero las apariencias siempre engañan ¿No lo descubrimos hace poco? –Snape se le acercó lo suficiente para susurrarle al oído su pregunta haciendo que las piernas de Hermione temblaran por un momento. Ella se quedo completamente tiesa. ¿Es que acaso este hombre no entendía el efecto que tenía su voz, su oscura, masculina y aterciopelada voz, en ella? – Pero eso lo podemos arreglar en un momento…
Snape se alejo de ella dejando frio y anhelo en la piel de Hermione, ella abrió los ojos sin haberse dado cuenta de cuando los había cerrado, sólo para darse cuenta que frente a ella se encontraba Snape mirándola como sólo el lo había hecho, con deseo y con algo más, algo que si bien no sabía exactamente que era, algo en su mente lo reconoció. Él seguía mirándola fijamente sin decir un sola palabra y Hermione se sentía incómoda ante tal escrutinio, moviéndose sobre su propio lugar inquieta y expectante a las palabras que saldrían de la boca de su profesor, se quedaron todavía unos minutos más de este manera. Él mirándola fijamente y ella pensando en mil y un cosas que podrían pasar en ese instante de una u otra forma ella no terminaba bien parada.
-¿Señor?- Hermione intento decir unas palabras más pero la mirada de él la detuvo. Y con un movimiento de su varita su capa y su uniforme habían desaparecido.
-Lo ve Granger, usted tan bonita, para ser una insufrible sabelotodo y Gryffindor –Snape se había acercado a ella mirándola, examinándola con esos ojos de deseo, poniendo sus dedos a escasos milímetros de su piel y ella se encontraba deseosa de que la tocara – y teniendo ropa tan horrible y aburrida, después de todo las apariencias no engañan, aburrida por fuera y aburrida por dentro.
Sin otro palabra Snape se dio la vuelta y con otro movimiento de su varita su ropa había aparecido, Hermione trataba de contener las lágrimas, ella sabía que todo el mundo la consideraba aburrida y sin chiste, pero que Snape se lo dijera golpeaba fuertemente contra su autoestima.
-Granger por favor no se quede ahí parada como una idiota y póngase a lavar algunos calderos.
Hermione no necesito que se lo dijeran dos veces y aprovecho la oportunidad para dejarse llevar por el trabajo físico de tallar fuertemente los calderos, algún alumno de primero se había equivocado poniendo más escamas de dragón en su poción haciendo que una pegajosa pasta quedará en el fondo y que fuera la tarea de ella despegarlo completamente.
-¡Granger! –Hermione volteó acalorada y completamente perdida ante la persona quien había gritado su nombre, era Snape quien se encontraba a sólo unos pasos de ella. -¿Es que acaso usted es sorda o le encanta escuchar su nombre? La he llamado más de 3 veces.- lo último lo dijo acercándose más a ella y mirándola fijamente
-No Señor –Hermione había logrado sonrojarse una vez más, no sólo por que no se había dado cuenta de que la habían llamado, o de que se habían acercado tanto a ella sin que lo notara, sino por que ella estaba pensando en él y en las formas en las que ella podría demostrarle que no era una aburrida sabelotodo, claro sin tan sólo tuviera el valor de hacerlo. En ese momento se pregunto si el sombrero seleccionador no se había equivocado al ponerla en la casa de Gryffindor, la de los valientes, cuando sólo se necesitaba de un hombre a escasos centímetros de ella para hacerla temblar y acabar con todo el valor que ella tenía.
-Ya se puede ir Granger.
-Gracias Señor –Hermione se encamino hacía la puerta cuando ya estaba a punto de salir Snape la llamó.
-Granger, no se le olvide que mañana la estaré esperando antes de la cena – Hermione no se explico como es que había llegado tan rápido a su lado y ahora la miraba de frente, otra vez tenía esa mirada de deseo en sus ojos y sin más cerró la distancia que los limitaba empujándola hacía la puerta y besándola apasionadamente, cómo siempre lo había imaginado, su lengua no pidió permiso para entrar en su boca y a ella no le importaba, podía sentir el sabor de Snape en su boca y un pequeño gruñido salió de él cuando ella empezó a pelear con su lengua.
-Eso es para que piense en lo que ha hecho y en lo que no hizo el día de hoy Granger- sin más Snape la soltó bruscamente y la saco de su despacho. Hermione caminaba desorientada por los largos pasillos de Hogwarts con una sonrisa de oreja a oreja como idiota. Snape la había besado y había tan maravilloso, prácticamente había podido ver estrellas explotando en sus ojos y la forma en que le gruño cuando ella había ido a buscar un poco más de él, tan masculina y dominante, estaba segura de que a ese hombre no le gustaba perder el control de las cosas.
-Mira que tenemos aquí, una maldita sangre sucia –a Hermione le pareció que Malfoy había aparecido de la nada.
-No es muy tarde para ti Malfoy, estoy segura de que tu hora de dormir ya paso.
-No te metas conmigo Granger.
-No Malfoy, tu no te metas conmigo –Hermione se acerco a él y lo empujo con un dedo- estoy fastidiada de que siempre me estés molestando y llamando sangre sucia –ahora Hermione estaba tomando parte de su espacio, en algún libro había leído que tomar más espacio intimidaba a las personas –y ni siquiera te atrevas.
Hermione lo había tomado de la muñeca para evitar que sacara su varita del bolsillo de su pantalón.
-Ya no te sientes tan valiente ¿no Malfoy? Sin tus guardaespaldas ni tu varita.
-Y te debería de tener miedo a ti ¿Granger? –ahora Malfoy había tomado las manos de Hermione por sus muñecas y la había arrinconado contra una de las paredes, Hermione no se había dado cuenta de Malfoy era tan fuerte, seguramente había estado haciendo algún tipo de ejercicio.
-Suéltame Malfoy –Hermione le miro con toda la rabia y el enojo de 7 años de conocerlo y de no soportar más que sus burlas y humillaciones.
-O si no ¿Qué Granger? ¿Qué vas a hacer? –Malfoy había tomado más del espacio personal de Hermione, su rostros estaban casi tocándose y Hermione podía ver que también había furia en su mirada, muy bien, los dos estaban enojados, ambos mirándose intensamente a los ojos con odio, pero espera ¿Qué era ese brillo en los ojos de Malfoy? Hermione estaba segura de que ya lo había visto antes, no hace mucho.
Sólo un segundo, eso fue lo único que le tomó a Malfoy para hacerse de los labios de la castaña, y fue cuando Hermione se dio cuenta de que el brillo en los ojos de Malfoy era deseo, como el de Snape.
-No… suéltame…- Hermione luchaba con todas sus ganas para zafarse del agarre de Malfoy, pero él parecía saber lo que hacía, con sus manos retenía las de ellas por encima de su cabeza y con sus caderas la empujaba contra la pared, separando sus piernas para que no pudiera patearlo.
-No. –fue lo único que le dijo Malfoy mientras la seguía besuqueando. Ya era tarde y era poco probable que alguien pasara. Esta vez Hermione se las tendría que arreglar sola en contra de Malfoy, gracias a Dios que había tomado algunas clases de autodefensa con Annie, primero dejó de pelear y se quedo quieta, necesitaba hacer que Malfoy bajara la guardia y solo había una forma de lograrlo, cooperando con él, así que se dejo llevar odiándose por que en ese momento esa parecía ser la única salida y sintió el sabor de whiskey de fuego en la boca de Malfoy, perfecto, había estado tomando y realmente esperaba que eso lo hiciera más tonto y descuidado.
-Malfoy, Granger. ¿Se puede saber que están haciendo? –esa voz, oscura y susurrante. ¿Por qué él de entre todos los maestros de Hogwarts tenía que encontrarla en esta situación? Especialmente después de lo que había pasado hace no más de 5 minutos en su despacho.
-Profesor Snape- dijo Malfoy alejándose de la castaña –Granger y yo sólo nos estábamos divirtiendo un rato.
-¿Es eso cierto? Señorita Granger –que se supone que debía de contestar.
-Yo… ah…
-Claro que lo es, pero usted entiende la situación profesor, siendo yo un Slytherin tengo una reputación que cuidar.
¿Qué es lo que estaba pasando? Snape no se podía creer esas palabras, y que le pasaba a Malfoy, él no podía estar insinuando que había algo entre ellos. Pero ¿por qué no podía decir que todo esto era una mentira y que alguien le diera una bofetada a Malfoy?
-No creo entenderlo, señor Malfoy, pero lo dejaré pasar por esta vez, ahora a sus cuartos, ya no son horas para que dos estudiantes estén por aquí.
Y ahí estaba otra vez, Snape no la volteo a ver y Malfoy le guiño un ojo al irse, que el mundo se la tragara, pudo ver rabia en la mirada de Snape, pero el jamás la miro a los ojos, 5 minutos y ya estaba en graves problemas. No fue hasta el día siguiente cuando Ginny le pregunto por la noche pasada que se dio cuenta que nunca había dejado de estar en problemas, sólo que el apasionado beso de Snape había logrado nublar su mente de cualquier otra cosa que no fuera el recuerdo de sus labios sobre los suyos.
