¡Buenas, gente! Bueno, hoy comenzamos con el capítulo uno, en el que veremos cómo se desenvolverá la historia con el F-16 y los primeros actos de los enemigos a los que se tendrán que enfrentar. Zero no Tsukaima ni sus personajes me pertenecen. Los derechos son de sus respectivos creadores (aunque creo que eso ya se sabe.. xD)
Capítulo 1: Noticias y conflictos
Ayer, a las 12.00 del pasado sábado, un joven de unos 17 años se ha colado en la base aérea del ejército japonés, y sin problema alguno, robó un jet F-16 y voló con él al eclipse solar que se efectuaba en ese momento. No se sabe cómo, pero algunas fuentes y cámaras de seguridad del lugar dicen que éste llegó, abrió un hangar y se dispuso a volar, aun sabiendo que éste tenía misiles y otros prototipos peligrosos. También nos informan que el mismo sujeto que robó este avión podría ser la persona que denunciaron hace algunos meses que había desaparecido, Saito Hiraga, y que podría haberse sentido obligado a robar éste artefacto. Los altos cargos del ejército están haciendo una búsqueda exhaustiva para buscar y encontrar al joven de pelo negro, sudadera azul y tejanos, o en su defecto al secuestrador que le ha obligado a cometer ese acto. Sin más preámbulos, éste hecho ha afectado gravemente al años ha ejército japonés, causando un gran revuelo entre el pueblo, alegando que si un simple joven de 17 años ha podido robar un avión de estas características, no tienen el suficiente poder como para proteger su país y que los fondos que se están utilizando están siendo brutalmente malgastados por los altos mandos. También, muchas fuentes nos confirman haber visto el chico, con una niña en brazos en medio de la calle a través de un portal que apareció de la nada. Les seguiremos informando después de la publicidad.
Lentamente, Saito se levantó y apagó el televisor con un botón. Acto seguido se sentó en el suelo y se llevó las manos a la cabeza.
"¿Saito… que quiere decir esa caja extraña con "robar" un avión? ¡Tú no has hecho nada malo! Simplemente viniste con aquella cosa para salvar Halkeginia, ¿acaso eso es malo? ¿No decías que en tu mundo siempre reinaba la paz? ¡Los que roban son los que hacen cosas malas con lo que han robado! Estoy segura que si explicas detalladamente todo lo ocurrido, no te ocurrirá nada, ya que siempre estás hablando bien de éste sitio, y a mi me gusta mucho estar aquí, así que…
"Louise… en ese sentido tienes razón, pero eso no quita que he robado un avión, y aquí esas cosas se las toman muy en serio. Y si les digo a los jueces, o quien sea, ¿qué les voy a decir?¿Que he robado un avión para poder salvar otro mundo de un dragón gigante que amenazaba con destruirlo, volé con él hacia un eclipse, lo estrellé contra ese dragón, y ahora algo en lo que se han gastado millones de yenes no es más que chatarra que se ha quedado en otro mundo?¿Tú crees acaso que alguien nos creería?
"¡Y por qué no te iban a creer! Al fin y al cabo es la verdad." Decía ella cada vez más enfadada.
La señora Hiraga estaba mirando aquella discusión, que para ella, no tenía ni pies ni cabeza. Según lo que escuchaba, era verdad que su hijo, que pensaba que nunca había roto un plato, había robado un avión al ejército. De repente sonó el timbre. Eran los soldados del ejército, que habían venido a ver si la madre sabía algo de todo esto.
"Saito, ¿pero se puede saber que has hecho? Decía su madre al ver aquel escenario.
"Mamá, no te metas en ésta discusión." Saito estaba cada vez más nervioso.
"SABEMOS QUE ESTÁ EN CASA SEÑORA HIRAGA, ABRA LA PUERTA"
Los tres se quedaron absolutamente callados. Saito cogió la mano a Louise y subió al segundo piso, mientras le hacía señas a su madre para que les escondiera o algo. Louise no entendía nada de lo que estaba pasando, pero simplemente le siguió a su habitación. Era bastante pequeña para los dos, ya que aparte, estaba bastante desordenada a causa del paso del tiempo. No entraba a penas la luz así que Louise fue a abrir la persiana, pero él cogió su mano.
"Será mejor que no te muevas si no quieres que nos descubran"
"¿Pero se puede saber que está pasando, Saito? ¡Esto es muy extraño! ¿Quiénes són esos que hay fuera? ¿Por qué tenemos que escondernos de ellos?
"Te he dicho que estés quieta, y guarda silencio".
De mientras, la madre de Saito estaba hablando con el soldado del ejército que había en la puerta.
"Mire señora, no sabemos lo que está pasando, pero es necesaria su colaboración. ¿Usted sabe la de problemas que nos está ocasionando su hijo, tanto a usted, como a mi, como a toda Japón por su culpa?
"Escuche, usted sabe que mi hijo desapareció hace unos meses, así que no sé a qué viene ahora con que ha robado un avión, así que disculpe" decía la señora Hiraga mientras cerraba la puerta de golpe.
Saito subió un poco la persiana y pudo ver como los soldados se alejaban de su casa, aunque alguien todavía más terrible se acercaba a su casa. Saito se estaba agachando en el suelo, cabizbajo. No sabía que hacer, y todo lo que estaba pasando se le hacía grande para él. Al fin y al cabo, por lo que se ve, se le hacía más fácil pelear contra dragones mitológicos y cosas que antes de llegar a Halkeginia no sabía ni que existían, que enfrentarse al ejército, a su familia, y a un furioso padre que estaba a punto de entrar por la puerta.
"Minako, ¿que está pasando aquí?" decía un hombre con una voz grave, de unos 40 o 50 años de edad.
"Takagi... es sobre Saito..."
"¡No me digas que los incompetentes perros del ejército Japonés al fin han encontrado alguna cosa! Yo que pensaba que eran unos vagos que nunca hacian nada..."
"Verás... no es exactamente eso pero..."
Saito escuchaba pacientemente la conversación de sus padres apoyado en la escalera que da al segundo piso. Louise estaba sentada a su lado, esperando a que él hiciera alguna cosa. La verdad, ella no se pensaba que su vida en el mundo se Saito iva a ser... de alguna manera... tan complicada. Al principio le gustó mucho la idea. Se lo pasaba muy bien, y aquella crepe, como la llamaba Saito, estaba deliciosa. Y todo parecía tan fascinante, tan nuevo para ella... Y de repente, cuando se disponía a conocer la familia de su esposo, llegan unos hombres llamados "ejercito" y lo estropean todo. Personalmente, a ella no le daban miedo. Sólo eran unos hombres con uniforme, y estaba acostumbrada a ver gente con muchos galardones y títulos, y gente bien vestida, ya que su padre siempre iva con ropa muy elegante. Pero en cambio su marido estaba apoyado en el suelo, con cara de preocupación. ¿Tan peligrosos eran esos hombres?
"SAITO, BAJA AHORA MISMO" decía el hombre de unos 40 o 50 años de edad, que parecía ser el padre de Saito. Ya era de noche, así que se supuso que volvió después de una jornada de trabajo.
Saito bajó lentamente las escaleras, cabizbajo. Le hizo señas a Louise para que se quedara en su lugar.
"¿Se puede saber que está pasando, Saito? ¿Porqué tengo a los idiotas del ejercito en mi casa? ¿Porqué tu madre dice que te has traido a una chica de no-se-donde? ¿Porqué sales en las noticias? ¡RESPONDE A ALGO CARAY!" Takagi Hiraga, el padre de Saito, se le veía de bien lejos que estaba enfadado.
"Takagi... tranquilízate un poco... que acaba de regresar después de tanto tiempo..." decía Minako Hiraga, su mujer.
De repente, un mechón rosa que se podía ver desde arriba de la escalera asomó. El señor Hiraga se dió cuenta de ello. Supuso que era la mujer que Minako le dijo hace poco. Después de verla, se quedó un rato en silencio, se sentó en el sofá del comedor, y empezó a reflexionar sobre ello, y de paso, se tranquilizó un poco.
"Veamos, Saito... ¿SE PUEDE SABER QUÉ HACES CON TU VIDA? ¿TE DAS CUENTA DE LO PREOCUPADOS QUE ESTÁBAMOS O QUÉ?
Saito permanecía en silencio, de pié, delante de sus padres, ya que no sabía exactamente que decir... Si decía la verdad, sobre que había estado en otro mundo, peleando contra golems, dragones, magos malvados y nobles idiotas, que ha estado en islas y barcos flotantes, que ha luchado solo contra un ejército y una elfa le ha salvado, que se ha casado y con un portal mágico han llegado a este mundo, pero que antes se han enfrentado a un dragón de 10 metros y para derrotarlo ha robado un avión y se ha metido en un eclipse solar... Hasta para él, que lo ha vivido todo, le parecía demasiado absurdo. Mientras él pensaba y pensaba, Louise empezó a bajar por las escaleras, ya que pensaba que aquel era el momento más oportuno.
"D-d-disculpen las molestias, p-p-pero..." las palabras costaban de salir, en boca de Louise "p-p-pero yo me llamo L-l-louise y..."
"Ve al grano, chiquilla, quien eres y qué quieres" decía Takagi
"P-pues soy Louise Françoise le Blanc de la Vallière, una noble de Tristain, y puede que usted sea el padre de Saito, o me da igual quien sea, ¿pero usted cree que le puede hablar así o qué? ¿No es su hijo? ¿No le añoraba? ¿No hacia meses que no le veía? Y cuando al fin vuelve no haces más que pegarle la bronca, ¿acaso no ves que está molesto? Y para que lo sepa, yo soy su esposa, y vinimos aquí justo para conocerle, a usted y a su madre, a conocer su mundo, pero creo que he desperdiciado el tiempo, al ver a un maleducado como usted hablando así. ¿ Acaso no le da vergüenza? ¡Con razón todo el mundo le tiene miedo!
Louise hablaba y sermoneaba al padre de Saito, mientras madre e hijo miraban la escena anonadados, sorprendidos, no sabían donde meterse. Ella hablaba y hablaba, puede ser que ni ella sabía lo que decía, pero era lo que hacía tiempo que quería decir, desde que llegó a Tokyo.
Al fin, Louise se calló y se sentó en el sofá. Takagi estaba callado, estupefacto, mirando como una niña tan pequeña podía tener tanto poder.
"Bueno... de momento ya se está haciendo tarde... así que será mejor que nos vayamos todos a dormir y mañana ya pensaremos alguna cosa, ya que esos sujetos volverán a por vosotros. Te haremos un espacio en la habitación de Saito, o si no os apretáis un poco en su cama, que si sois marido y mujer no os debe importar, ¿no? Y bueno... te daré algún pijama de Saito también para dormir y... y bueno..." decía Takagi "bienvenidos a Tokyo".
Minako, Louise y Saito al fin podian respirar tranquilos. Por lo que se be, la bronca de Louise dio resultado.
Louise se puso un pijama azul de Saito para dormir. Le iba un poco grande, pero a su vez era muy cómodo y calentito. Como dijo Takagi, no había espacio suficiente en el suelo para hacerle una cama a Louise, ya que todo estaba muy desordenado y la habitación era bastante pequeña, pero dijo que si mañana se limpiaba todo un poco habría espacio para una cama más. Era la una de la mañana, y entre el viaje y todo eso, la peculiar pareja tenía mucho sueño, así que Saito hizo un hueco en la cama para Louise y cuando se dispusieron a dormir Saito le susurró un "Gracias" a su esposa.
"Gracias por protegerme, Louise"
"Perro estúpido, en teoria tendría que ser al revés, ¿no? Espero que no se repita, baka.
Saito hizo una pequeña sonrisa, la besó en la mejilla, y se durmió, en su primera noche en Tokyo.
¡Y se acabó! Bueno, ya hemos empezado la trama del avión y la primera intervención del ejercito... Un capítulo un poco más largo, tampoco en exceso, pero bueno xD Aquí teneis el cap semanal y espero que os guste :3
¿Cómo se habrán tomado los padres de Saito que él esté casado?
¿Qué hará el ejército cuando descubra que Saito está en Tokyo?
¿Aparecerá algún nuevo rostro conocido que ayudará a la pareja en su aventura?
