¡Buenas, gente! Bueno, hoy comenzamos con el capítulo tres, en el que veremos que ocurre con Saito, Louise Aoko y su familia. Lamento mucho haberme atrasado tanto con este capítulo pero estoy muy ocupada entre el instituto y otras cosas… Zero no Tsukaima ni sus personajes me pertenecen.
Capítulo 3: Bienvenida y despedida
Futuro… ¿Qué nos depararía el futuro? ¿Alegría? ¿Tristeza? ¿Dolor? ¿Felicidad? ¿La alegría de estar viviendo dentro de un sueño cumplido? Después de la pelea con Aoko, Saito subió también a su habitación, exhausto. Louise se quedó charlando con la Sra. Miyakawa.
"Y… ¿Desde cuándo conoces a Saito?" decía ella intentando mostrar una sonrisa.
"Pues… supongo que le conozco desde el día que Saito desapareció de este mundo…"
"¿Qué quieres decir con…?
De repente, un timbre sonó y Hitomi, la madre de Aoko, fue a abrir la puerta. Louise se quedó sentada tomando unas pastas que había traído la Sra. Miyakawa, pero no tenía hambre. De repente, pasó a la salita un hombre galardonado, con un gran sombrero, que iba de la mano de la Sra. Miyakawa.
"Vaya vaya… ¿Quién es esta muchacha?" dijo él.
"Es Louise… Acaba de llegar aquí y ahora estábamos hablando."
"¿És una nueva amiga de Aoko?
"También ha venido Saito después de tanto tiempo… se me hace tan raro verle aquí de nuevo…"
"Oh… Saito… ¿era un amigo de la infancia de Aoko verdad? La lástima es que no le llegué a conocer tampoco… ¿Dijiste que desapareció hace unos años y ella estaba muy deprimida no?"
"D-disculpe…" Louise al fin abrió la boca "¿usted es Ejercito? ¿Acaso va a castigar a Saito por salvarnos a todos…? ¿Acaso es tan malo lo que hizo?
"¿Qué estás contando, pequeña? ¿En qué lio se ha metido el niño este…? Un momento… ese nombre donde lo he oído antes…"
El coronel empezó a atar cabos. Claro, Saito fue el que había robado el avión y tenía que detenerle… Pero un momento, ¿había dicho aquella niña tan pequeña algo de salvarnos a todos? Cada vez entiende menos la situación.
De mientras, Aoko estaba llorando en su habitación, más bien dicho, sollozando.
"Ese Saito… Es idiota… Mira que casarse con esa tipeja, sabiendo que yo soy mucho mejor…" alguien abría la puerta. Era Saito.
"Aoko… he venido para hablar"
"Y de qué hay que hablar si se puede saber…"
"Tu reacción de hoy no ha sido normal, y lo sabes. Le he estado dando vueltas a lo que dijiste, y puede que sea verdad que no conozco a Louise desde hace tanto tiempo como te conozco a ti pero… Desde que me marché que fueron… ¿2 años tal vez? Y en esos dos años, he conocido a montones de gente, y me he enamorado de alguien muy especial. No sé si tú lo entenderás, pero en el sitio al que fui, no todo fue fácil, como tampoco creo que lo fuera aquí. También quería decirte acerca de mi futuro. Puede que sea verdad que no he pensado en mi futuro sobre de qué trabajaré, de que viviré o cómo montaré mi propia vida, pero sé que quiero estar con ella, aunque eso no te guste. Si después de todo eso quieres seguir enfadada adelante, pero eso no cambiarán las cosas."
En acabar de decir esto, Saito cerró la puerta y bajó al salón junto su esposa y se encontró a ella peleándose con otra persona. Cada vez gritaba más y más. Le recordó a la pelea que tubo Louise con su padre.
"¡ÉL NOS SALVÓ! ¿Se puede saber porqué quiere hacer eso? ¿Se puede saber por qué quieres alejarlo del mundo al que tanto le ha costado volver? Acaso no sabes lo mucho ha costado, después de todo lo que hemos hecho… Después de todo lo que hemos hecho…" Louise empezó a llorar desconsoladamente.
"¡Louise!" Saito corrió hacia ella y la abrazó. "Tranquila Louise, todo está bien, yo estoy aquí" Entonces, Saito se giró y vio la persona que le estaba persiguiendo poco después de llegar a su casa. "Q-que hace usted aquí."
"Vivo aquí" dijo el coronel.
"¿Y el padre de Aoko? ¿Su padre biológico?"
"Hace 2 años sufrió un accidente. Y supongo que las cosas fueron tan rápido que…"
"Le entiendo bastante bien" Dijo mirando de reojo a Louise. "Ahora… ¿va a arrestarme o algo?"
"¡NO PUEDES DECIR ESO SAITO! ¿Qué pasará con tus padres, tu familia, que pasará… con Halkeginia?
"¿Halke…ginia? ¿Qué es eso?" Dijo la Sra. Miyakawa.
"Es el sitio dónde se podría decir que ha quedado el avión…" dijo Saito
"¿Y podemos verlo? ¿Puedes traerlo de vuelta?" el coronel habló con tono curioso. Quería saber qué era eso de Halkeginia.
Entonces, Louise se levantó y empezó a cantar un hechizo con su varita en alto. Saito se quedó sentado en un sofá. Sabía lo que pasaría, y que seguramente su destino era inevitable. Al escuchar tanto alboroto en la planta inferior, Aoko bajó las escaleras lentamente. De repente, una puerta verde se abrió en medio del salón y pudo ver como su padrastro y su madre entraban en aquel misterioso portal y pudo ver como desapareció poco después, junto Saito y Louise detrás suyo.
"¿Q-q-q-q-q-que… es… esto?" decía ella mientras veía la escena un poco alejada.
Fue corriendo al salón a ver si podía volver a abrir aquel portal que apareció y desapareció de la nada sin resultado. Al final, rompió a llorar después de no saber qué hacer. De mientras, en el mundo de Saito, Louise transportó a los Miyakawa al escenario de la pelea con el dragón legendario, que no había quedado nada más que en polvo y roca gris.
"¿Se puede saber que es esto…?" decía el coronel mientras inspeccionaba la zona.
"Era el dragón antiguo que amenazaba con destruir el mundo… con el que usé el jet para derrotarlo… y luego acabó todo así."
La Sra. Miyakawa estaba mirando el escenario. Una pradera verde que se extendía hasta donde llegaba la vista y un montón de grava y polvo en medio. Louise se mantenía en silencio. Durante un momento recordó todo lo que pasó en esta pradera.
"¿Podríamos quedarnos aquí unos días? Para investigar y explorar… Podría traer aquí a mis hombres y científicos. Certificar que hay vida en otros planetas y lugares que no son la tierra…" Dijo el coronel alzando la vista al cielo de las dos lunas. A Saito se le hacía muy nostálgico, aunque no había pasado tanto tiempo.
"Tendríamos que volver. Hemos dejado a Aoko sola… y pronto amanecerá y hay que preparar el almuerzo de los huéspedes y…" La Sra. Miyakawa no podía dejar de pensar en su hijita. "Habrá que decirle adiós."
"¿Pero podremos volver?" el Coronel se estaba portando como un niño de 5 años apasionado por un nuevo juguete que le habían comprado.
"La única manera por la cual podemos llegar aquí es mediante Louise. De momento volveremos todos a por Aoko, ya que hay un par de cosas que me gustaría hacer en Tokyo antes de regresar definitivamente aquí."
"¿Pero no te vas a quedar? ¿No tendrías que decirles a tus padres alguna cosa? ¿O visitar a otros familiares?" Hitomi estaba verdaderamente preocupada por Saito. Le gustaba que aoko estuviera feliz porque su amigo había vuelto.
"Lamentablemente no creo que nos podamos quedar a causa de todo el alboroto que hemos causado… además, aquí ya tenemos un hogar.
Y así, Louise, Saito y los Miyakawa regresaron a Tokyo a través de la World door de Louise. Pero al regresar, una sorpresa muy inesperada llegó. La salita donde habían abierto la puerta en la que en teoría no había nadie, ahora estaba llena de policías, militares, periodistas, y en medio de todo eso, Aoko llorando desconsolada.
"Oh no…" dijo Saito.
Finish! Lamento mucho haberme atrasado tanto... GOMENASAI T/T pero he estado ocupadísima estos últimos días y no he tenido tiempo para escribir. Pero bueno, aquí he vuelto con el capítulo de la semana (un poco atrasado... t/t) u/u. De momento, he decidido darle ahora un aire misterioso al fic (adoro el misterio*-*) y espero que lo sigáis leyendo como hasta ahora ^^
¿Qué pasará ahora con Saito y Louise?
¿Qué piensa Aoko sobre todo lo que está pasando a su alrededor?
¿Cómo se las arreglaran todos para arreglar lo que pasará ahora?
