Hola a todos de nuevo :) Hoy volvemos en la posada de la familia Miyakawa en el que sabremos que ocurre ahora que tanto prensa, como ejercito y todos los vecinos sabían de sus extraños compañeros. Siento haber tardado tanto en publicar el capítulo, pero entre exámenes y otras cosas no he tenido tiempo para escribir D: pero ahora prometo que actualizaré mas a menudo ^^


Capítulo 4: Huída y secuestro

"SAITO, PAPÁ, MAMÁ" Aoko se abría paso entre la multitud para abrazar a sus conocidos dejando a Louise a un lado, cosa que a ella no le gustó.

"¿Este es el famoso Saito? ¿El que robó un avión y se fue de rositas?" Dijo un periodista

"Y el que antes de eso desapareció…" decía un cámara.

"Y también el que apareció en medio de una calle con una niña en brazos" Decía un militar.

Mientras el mar de gente se iba peleando para conseguir una primicia, Saito y sus compañeros fueron a gatas por el suelo de la habitación intentando llegar a la salida.

"EH. ¡SE ESCAPAN!" Dijo un soldado

"¡A POR ELLOS!" decían todos a la vez.

Louise corría de la mano de Saito mientras que los Miyakawa, juntamente con Aoko, les seguían detrás de él.

"¡¿Pero hija, como se te ocurre llamar a toda esta gente? ¿No sabes el lio en el que nos has metido ahora?" Decía el coronel Miyakawa disgustado.

"Pero… pero… es que os vi entrar en aquel portal y me entró miedo… y no sabía que hacer… y entonces llamé a la policía… y vino más y más gente… y yo no lo podía soportar… y… y…" Una lagrima se podía ver como resbalaba en su mejilla mientras corría con todas sus fuerzas para no ser atrapada por una marabunta con ganas de saber la verdad que escondía el asunto.

Se hizo el silencio en el grupo hasta que Louise tropezó con un bache que había en medio de la calzada e hizo un grito. Se podía ver claramente que tenía el pie inflamado. Posiblemente se había torcido el pie o algo parecido. Louise tenía un cuerpo muy frágil que podía ser magullado con cualquier cosa.

"T-tranquilos… Solo me he hecho un poco de daño… puedo continuar." Decía mientras apoyaba un pie, aunque su cara al hacer el gesto no decía lo mismo.

Todo el mundo estaba exhausto. Se habían alejado bastante de la muchedumbre pero optaron por meterse en un callejón que había cerca para descansar y mirarle el pie a Louise.

"En efecto. Al caerte supongo que no te apoyaste bien y un hueso se ha salido. Habría que ponerle un yeso o algo por el estilo y dejártelo así durante unos meses…" Decía el coronel.

"Señor Miyakawa, ahora no estamos para poner yesos ni paparruchas de esas. Nos están persiguiendo y estamos cansados de tanto correr. A este paso nos atraparán y…" Saito hablaba claramente hasta que alguien le interrumpió.

"Y qué, Saito. Qué pasa si nos atrapan. ¿Tan rápido se acaban las cosas en este mundo? Yo te tomaba por alguien más valiente y seguro de sí mismo. La impresión que me está dando ahora, es que te estás escondiendo como un niño que ha manchado las sabanas y sus padres le están persiguiendo para castigarle por lo que ha hecho. Puede que yo, cuando era pequeña, me escondía en un bote del jardín, pero luego afrontaba los problemas por muy duro que fuera. Saito… tú no eres así y yo lo sé…" Louise también hablaba claramente y sabía muy bien las palabras que tenía que usar.

Saito estaba apretando el puño a causa de su nerviosismo. Sabía que Louise tenía razón, y sabía que todo había acabado así por su culpa… Por su culpa… Todo ha acabado mal para la gente que quería. Papá y mamá estuvieron enfrascados con el ejercito una temporada, ocultando donde estaba su hijo.

"Louise… yo te traje aquí porque quería enseñarte un sitio. Un lugar que siempre he tenido guardado en mi corazón. Quería que supieras como era mi vida antes que tú llegaras. Pero veo que eso no va a poder ser…" decía

"Todavía podemos ir a ese lugar. Sólo tengo que abrir la World Door, ¿no? Tú piensa en ese lugar, y yo te transportaré allí. Luego ya volveremos a Tristain, que seguro que todos nos echan de menos." Dijo Louise brindando su mejor sonrisa a Saito mientras le estrechaba la mano.

Así pues, cogió su varita y empezó a recitar un hechizo, el que transportaría a Saito, Louise y sus acompañantes a aquel lugar. Cuando de repente, una brecha de un color violeta saltó de la varita y eso hizo que Louise se desmayara sobre el suelo pedregoso.

"¡LOUISE! ¡LOUISE! ¡LOUISE QUE OCURRE!" decía Saito, desesperado.

Louise yacía en el suelo, desmayada. Al caer al suelo, se dio con una piedra y estaba perdiendo un poco de sangre.

"Hiraga, hay que ponerle algún vendaje para que pare la hemorragia." dijo el coronel aguantando la pelirrosa.

"Yo no quería que esto acabara así… Yo no quería que esto acabara así…" decía Aoko mientras sollozaba. Su madre estaba detrás dándole palmaditas para que se animara.

"ALLÍ ESTÁN. A POR ELLOS" dijo un guarda.

Saito cogió a Louise, la puso sobre sus hombros, y comenzó a correr, otra vez.


"¿Aquí se acaba todo…?"

Louise estaba sola en medio de un espacio blanco. En medio de la nada. Estaba sola y difícilmente se podía escuchar alguna cosa, aparte de sus pensamientos y sus pisadas. Se tocó la cabeza y pudo ver como había marcas de sangre en ella, cosa que le horrorizó.

"Pero como ha acabado todo así…" dijo sollozando "Saito…"

Finalmente se sentó a esperar. Alguna brisa, algún sonido, o que el caballero que tanto ama se presentara ante ella. Cualquier cosa servía. Pero nada aparecía. Ella estaba sola en un espacio blanco. Por decir algo, en la nada. ¿Cómo había llegado ella aquí? Hasta que de repente oyó a alguien. No sabía muy bien que decía, parecía que estaba… como llorando. Un poco asustada, fue a la fuente de aquellos llantos y allí vió a… ¿Saito? Fue corriendo feliz hacia él, pero a la vez extrañada, al ver que un hombre como él, lloraba desconsolado.

"Saito… ¿estás bien?" preguntó la pelirrosa.

"Louise… que pasaría si… ¿no nos volviéramos a ver nunca?"

"¿Eh?"


"¡Está recobrando el sentido!" Aoko avisaba a sus compañeros de la noticia en voz baja.

"Aw… ¿qué ha pasado?" dijo tocándose la cabeza. Notaba el tacto de unas vendas en ella. "Recuerdo que hice un hechizo para ir a un lugar pero…" un dolor de cabeza muy fuerte le impidió seguir hablando.

"Por el momento descansa. Ha sido un día muy largo." Decía el Sr. Miyakawa.

"¿D-donde está Saito?" preguntó Louise, extrañada al no verle en una habitación minúscula prácticamente a oscuras. "¿Y dónde estamos?"

"Estamos en un pequeño almacén cercano a nuestra casa." Dijo la Sra. Miyakawa. "Lo solemos usar nosotros para guardar viejos muebles que ya no usamos en la posada y ya de paso también había un botiquín de reserva y lo usamos para parar tu hemorragia."

"¿Hemo… qué? Decía la pelirrosa. Nunca había oído hablar de ello en Tristain. "¿Y Saito? ¿Dónde está Saito?

"Se fue solo no sabemos dónde. Pero tranquila, estará al llegar."

Pero aún así, eso no calmaba a nadie, y menos a Louise y Aoko.


Y se acabó :D Lamento muchisimo no haber podido actualizar en tantas semanas, pero he estado muy ocupada con los exámenes finales y otras cosas que he estado haciendo... bueno, espero que os guste el capitulo y me dejéis un review como siempre ^^ También he escrito un nuevo ONE-SHOT sobre Tengen Toppa Gurren-Lagann. Para los fans de la serie, espero que lo leais tambien ^^

¿Dónde está Saito?

¿Qué ha sido de los periodistas, militares y otras personas que les perseguían?

¿Podrán llegar al lugar que quería que viese Louise antes de volver a Halkeginia?