¡Y aquí llega el capítulo 5 al fin! Después de tantísimo tiempo, volveremos a ver las aventuras en Tokyo de esta pareja. Lamento muchísimo el retraso y agradezco mucho a toda esa gente que cada dia envía sus comentarios y me anima a seguir adelante con esta historia :D Sin más que añadir os dejo con el nuevo capítulo.
Zero no Tsukaima ni sus personajes originales me pertenecen. R & R onegai :3
Capítulo 5: Fidelidad y traición
"¿Louise, pero ya estás bien?" dijo la Sra. Miyakawa "¿Cómo tienes el tobillo?"
La chica se dio cuenta que tenía un montón de vendas sujetándole el pie al descubierto.
"S-s-sí… creo…" dijo intentando levantarse.
"Ahora no te puedes levantar, ¿estás loca?" dijo Aoko "Tu pié acabará más lastimado de lo que está si no te quedas quietecita por un rato"
"Pero… tengo que ir a buscar a Saito… tengo que salir de aquí" la pelirrosa hablaba claro.
"Él sabe donde estamos, es cuestión de tiempo que…" decía el Sr. Miyakawa para tranquilizarla.
De repente, un chico con el pelo negro y ojos azules apareció por la puerta, lleno de magulladuras y con otro chico, una estatura similar a la suya y con un aspecto extremadamente similar, le cogía por el brazo a mala gana lo tiró al suelo. Iba vestido con un traje similar al del coronel Miyakawa. Saito, justo después de tocar el suelo a causa del empujón fue a buscar a Louise, apoyada en unas cajas, con vendas tanto en la cabeza como en el pie, y corrió a abrazarla con todas las fuerzas que le quedaban.
"Muchas gracias por el informe de situación, coronel. Nos ha sido muy útil para encontrar vuestro paradero y poder atrapar esta rata inmunda." Dijo el hombre misterioso, de una edad muy parecida a la de Saito.
Todos miraron al Sr. Miyakawa, atónitos. La Sra. Miyakawa le miraba con unos ojos un tanto decepcionados. El coronel miró a su mujer con ojos de 'no tenía otra'.
"Bueno, ahora mismo están haciendo un examen exhaustivo del lugar, así que si fuera ustedes no me movía mucho, y si lo hacia lo haría… como un ninja de estos que están tan de moda, de esos que se mueven como un gato sin dueño que solo van en busca de comida." Dijo mirando a Saito abrazando a Louise todavía y preocupándose por su estado. "Solo te diré una cosa, Saito Hiraga"
Saito se giró hacia aquel hombre, con una mirada de odio infinito.
"La pradera ya no existe. Los girasoles se han marchitado y en su lugar han instalado un centro comercial, para ayudar a la economía del país." Dijo, con tono serio "Ya nada te queda allí. Y por ahora te dejaré marchar, pero ten en cuenta que si te vuelvo a ver por aquí, acabaremos la faena que hemos dejado a medias. Así que vuelve de donde hayas venido y desaparece de mi vista, maldito."
Dicho esto, el pelinegro misterioso se fue del almacén, le dijo algo al coronel a la oreja y este se fue con él, mientras le decía a Hitomi que le esperase en la posada. Louise miraba esto de una manera incrédula, no sabía cómo tratar con todo esto. De repente, notó algo en un bolsillo de su falda, pero decidió que sería mejor hacerlo cuando estuviera a solas.
"S-saito… ¿quién es…?" preguntó Aoko. "¿Y qué dice de una pradera?" Pensaba que sabía todo sobre él, aunque este parecía no ser el caso.
"Es… mi hermano mellizo." Dijo, con un tono de voz muy bajo "El idiota de mi hermano mellizo"
Hace unas horas…
Louise se había desmayado a causa de un golpe en la cabeza. Aoko y su familia estaban cansados de tanto correr. Saito se sentía extremadamente culpable por todo lo sucedido, así que decidió ir a dar una vuelta cuando ya se habían instalado en el almacen, cuando le pilló un grupo reducido de agentes que le atraparon nada más verle. Seguramente acabaría encarcelado o algo peor, pensó, pero Louise tenía razón. Tenía que aprender a dar la cara. En medio de aquellos dos o tres soldados, mientras le enmanillaron las manos un joven de un aspecto extremadamente parecido al suyo fue a hablarle.
"Hermanito… ¿cuánto tiempo sin vernos no?" dijo el hombre sin vacilar.
"Hace tiempo que dejamos de ser hermanos, Kaito. Y sólo me llevas escasos minutos, tampoco soy un hermano tan pequeño." Dijo Saito con tono malhumorado.
"¿Después de tanto tiempo sin vernos y me vienes con esas? Pensé que habías muerto o algo y ahora me vienen los de la tele diciendo que si has robado no-se-qué a no-se-quién. No te tomaba como uno de esos, hermanito" decía Kaito sin vacilar.
"No me vuelvas a llamar hermano. Lo único que tenemos en común es nuestra sangre, nada más. Nos abandonaste a mamá, a papá y a mí en el momento que más necesitábamos estar unidos."
"¿Todavía piensas en la abuela? No te lo tomes así hombre. Aunque no hubiera pasado, yo me habría ido con el abuelo. Nuestra familia no se sostenía por ningún sitio y era cuestión de tiempo que todo se desmoronara, ¿no te das cuenta?" el hermano mellizo seguía hablando "Además, me han dicho que has traído a alguien de no-se-donde. Qué ganas tengo de conocer a una persona que miente tanto, y mira que tampoco tienes dinero como para enamorar a una mujer con ello. ¿Qué mentira le has soltado, pillín?"
"Déjame en paz. Yo no le he dicho nada a Louise."
"Vaya… con que se llama Louise… ¿Te has encandilado a una francesa? Creo que ya empiezo a ver por dónde va todo… En el fondo no somos tan diferentes, Saito. Lo que tú quieres es lo mismo que yo, verdad…"
"Cállate."
"Oh, el niño se está enfadando. ¿Qué diría la abuela si te viera en ese estado eh?"
"QUE TE CALLES DE UNA VEZ"
Saito se levantó y le propinó un fuerte puñetazo en la cara a Kaito. Los otros dos guardas fueron a rebajarle y le empezaron a pegar puntapiés, mientras Kaito contemplaba la escena.
"Llévame donde están tus amiguitos y tu amiguita. ¿No crees que necesitan saber la verdad, imbécil?" Dijo Kaito mientras le propinó un puntapié.
"No te lo pienso decir. Jamás. No mereces conocerla."
De pronto, el sonido de un Walkie-Talkie comenzó a sonar y una voz algo distorsionada comenzó a sonar describiendo la posición en la que su grupo se encontraba. Aunque sonara distorsionada, Saito sabía de quien era la voz.
"Voy para allá." Dijo Kaito a través del Walkie. También susurró algo en voz baja pero Saito no lo llegó a escuchar. "Bueno, ¿vamos para allá?
Mientras Saito y Kaito iban hacia el punto acordado, el coronel Miyakawa puso cuidadosamente el Walkie junto a un papel en el bolsillo de la falda de Louise, mientras Aoko y su madre miraban a través de una rendija que había dejado la puerta para comprobar que nadie les había seguido.
Ya en la noche cerrada, mientras Saito, Aoko y su madre dormían en una posada a las afueras de la ciudad, ya que la madre de Aoko y la dueña eran amigas y les dejó dormir allí, Louise se levantó sigilosamente para descubrir el contenido de su bolsillo. Lo que encontró fue un papel en el que había una fecha y una hora y un Walkie-Talkie. Se puso a buscar un reloj por recepción y descubrió que el papel describía la fecha de hoy y las 2 de la mañana, que lo iba a ser en unos minutos. Sin pensarlo mucho, la chica encendió el Walkie y esperó hasta la voz acordada. Cuando llegó una voz algo distorsionada comenzó a sonar.
"¿Eres la chica del pelo rosa verdad?" dijo "Si lo eres necesito que vengas lo antes posible a las afueras de Tokyo, cerca de una posada llamada Cuisine. Tendrías que saber unas cuantas cosas."
"¿Quién es usted?" dijo Louise algo asustada.
"Si vienes lo descubrirás."
Dicho esto, Louise salió de la posada algo asustada, que justamente era el lugar que le había dicho la voz misteriosa, y allí encontró a una figura muy parecida a la de Saito, casi igual.
¡Y terminó! Lamento muchísimo haberme atrasado tanto con este capítulo, pero han ocurrido ciertas cosas últimamente y no he tenido demasiado tiempo a escribir (aparte que la inspiración no venía hacia mí). Pero al fin, después de casi un año sin escribir aquí vuelve Conflict in Tokyo con un nuevo personaje, el hermano de Saito, que será un personaje muy importante a partir de ahora, tanto él como el coronel Miyakawa.
¿Cómo se desenvolupará todo ahora que Kaito va a conocer a Louise?
¿Qué ocurrió entre Saito y Kaito?
¿Qué piensa Aoko de todo esto?
