Acá está la segunda parte, no es el capítulo 2 :D el segundo no lo acabé todavía, pero osea el único (creo hasta ahora) dividido en partes es el 1° xD Les dejo leer espero les guste :)
CAPÍTULO 1 parte 2:
Hipo de todas formas se sentía algo inútil, pero todo cambió cuando se sentó junto a su instrumento y comenzó a tocar. Su humor rápidamente de culpa fue a uno de tranquilidad. Andy sacó sus pinceles, un lienzo y comenzó a pintar mientras Astrid bailaba al ritmo de la obra clásica ejecutada por el castaño.
Sin darse cuenta –a decir verdad el tiempo transcurrió volando –sonó la campana y tuvieron que guardar todo en un armario para ir a clases. Después tendrían tiempo supongo para volver a buscar sus cosas.
La clase de Gramática no resultó tan aburrida como al principio parecía, el profesor explicó los temas y muy pocos fueron los que no entendieron. A Hipo no le fue nada mal, él se dedicó a eso desde pequeño, así que supuso que no necesitaría estudiar mucho para aprobar bien todo.
Tenían exactamente los mismos horarios, solamente que para cada tipo de arte una materia en específico. Quiere decir que a la misma hora los tres iban a Gramática, pero cada una se basa en el arte que estudia cada quién.
En el almuerzo se separaron, Hipo se sentó en un rincón del comedor, Andy paseaba con sus rollers comiendo su sándwich y Astrid se quedó en el patio leyendo. No es mucho de comer cuando hace otras cosas.
Hipo comenzó a comer su hamburguesa cuando sintió un par de sombras acercársele. Adivinen de quién se trata; nada más y nada menos que Patán y Brutacio. Antes de darle la primer mordida a su comida, giró la vista hacia arriba. Su ya rival lo observaba algo –bastante – enojado.
-¿Qué haces? Este lugar es mío, yo como aquí –Dijo Patán sentándose a su lado y Brutacio a la izquierda -
-P-pues no veo tu nombre en ninguna parte –Contestó Hipo excusándose tratando de esconder su nerviosismo –
-Tranquilo –Le dijo Brutacio acosándolo con la mirada – No te haremos daño –Pero esas cuatro palabras le sonaron demasiado familiares a Hipo.
Cuando Brutacio notó las muletas a un lado algo ocultas se las señaló "disimuladamente" a su compañero. "Llévatelas y vámonos" le ordenó Patán sólo moviendo la boca.
-Bien, Hipo, me rindo. Por hoy no te voy a molestar, pero me llevaré esto –Dijo sonriendo con una cara algo maléfica, y se retiraron cargando las muletas –
-¡Hey! ¡Devuélvemelas! ¡Las necesito! –Las últimas palabras fueron vanas – Genial. De acuerdo, veré si esta pierna decide ayudarme hoy.
Patán siempre lo molestó durante la preparatoria, y siempre le hizo la contra con respecto a la Música, él también estudia cello pero a Hipo obviamente no le interesa competir contra nadie. Sabe que es mejor intelectualmente y eso nadie lo puede negar, aunque con su timidez nunca se mostró hacia los demás como alguien grande.
Al fin del día, a Astrid le pareció raro no haber visto a Hipo por ahí. Su auto estaba estacionado por lo que sólo podría estar en un lugar. No es que ella sea de esas personas que se interesan los demás.
Supuso que estaría en el sótano buscando sus cosas así que no se preocupó y se dirigió a casa con un aire insensible. Algo raro le ocurría, estaba de buen humor antes de volver, ¿Qué estaba pasando?
Esa tarde-noche casi olvidó miles de cosas que tenía para hacer pensando en esa persona que vio sólo una vez durante el día, qué le habrá pasado, por qué no salió a despedirse cuando ella estaba afuera… Miles de preguntas la invadieron y estuvo concentrada buscando en vano una respuesta.
Hipo tampoco pudo dormir bien, además de que cuando llegó a su casa/apartamento tuvo que ir a hacer las compras y no salió muy bien que digamos. Se puso los lentes de descanso que requería en ese momento ya que su vista se encontraba bastante agotada por la frecuente luz y el poco dormir de hacía unas noches. A decir verdad no se ve tan mal con ellos.
En un descuido cuando sacaba el auto, Chimuelo –su gato - escapó por una ventana del garaje que gracias a su torpeza dejó abierta accidentalmente, y tuvo que sufrir un poco para atraparlo –ya que estaba algo arisco, el muy tierno es inteligente – para luego darse cuenta de que el mismo quería subirse al auto para acompañarlo.
-Chimuelo, vamos, ven aquí…
-Mauuu –Miró la puerta del auto refregándose en las gomas delanteras, Hipo estaba cerca del portón –
-¿Quieres ir? ¿Pero cómo…? (es que sabes que iba a salir) Está bien, -sacó la correa de un armario cercano – te dejaré ir si te quedas quieto –Pero ni bien dijo esto Chimuelo comenzó a correr de acá para allá saltando y con los ojos gigantes pensando que se trataba de un juego –
-Mau ("A que no me atrapas") –Le dijo el minino sobre el auto (donde justamente su dueño no lo alcanza) y se quedó ahí esperando algún movimiento imprevisto.
-Ven aquí… -voz entonada de Hipo - No te haré nada… -Chimuelo miró su mano derecha, donde escondía la correa - ¿Qué? Oh… Ya entiendo –arrojó el objeto lo más lejos que pudo muy cerca de la puerta. Luego miró a Hipo y miró el estante donde guardaba galletas para mascota ("quiero una") – No puede ser… -Dijo volteando los ojos, tomó una pero no se la dio – Ven aquí y te la daré.
-Miau (de acuerdo) –se acercó pasivamente hasta el borde del techo e Hipo lo agarró de desprovisto.
-¡Ja! ¡Te tengo! –Lo alzó como a un bebé y le dio su merecida galleta acariciándole la garganta, algo que normalmente debilita al gato – Aquí tienes, ¿Aún quieres ir de compras? –Chimuelo lo miró con cara de "Llévame o destrozo el papel higiénico, sé dónde lo guardas" – Está bien sube, pero, primero esto –Y le mostró la maldita correa, aunque esta vez no tuvo escapatoria por lo que no había opción que dejársela poner – Ese es mi chico. Vamos.
Así como subió colocó a Chimuelo en la parte trasera atado al respaldo del asiento delantero, pero la correa era de más de un metro de largo, por lo que tenía espacio para correr. Lo dejó dentro con una pequeña abertura para que entre aire y no estacionó muy lejos, de hecho frente al supermercado para vigilarlo.
Ya dentro, no tardó mucho en terminar de cargar su mercadería en un carro, excepto por una cosa. Pasaba a un lado de los estantes hasta que paró bruscamente y regresó al anterior, en ese instante vio a cierta persona.
Se acercó a ella, quien estaba brutalmente concentrada en una lata de comida leyendo los ingredientes. Luego Astrid sintió una voz a su lado.
-Perdón ¿Qué? H-hola.
-¿P-puedo tomar una?
-¿Tienes perro?
-Un gato, de hecho. Pero le encantan estas –Contestó nerviosamente en el momento en que sus mejillas se pusieron algo sonrojas –
-¿Dónde estabas hoy a la salida de clases?
-Oh, e-estaba en… En la biblioteca.
-¿Seguro? Pasé por allí y no te vi.
-E-es que es algo grande, buscaba algún un libro interesante pero pasaré otro día con tiempo libre.
-Por cierto, no me dijiste cómo te llamas.
-H-hipo, Hipo Haddock.
-Ah eres Haddock, tu padre es el que dirige la gran ciudad.
-Él mismo –Su conversación comenzaba a tomar forma y confianza -.
-Y dime ¿Vives con ellos?
-N-no, hace año y medio cuando decidieron mudarse, yo me establecí en una casa-apartamento.
-Yo aún vivo con mis padres, y como no tengo compañera no puedo "independizarme".
-¿Qué hay de esta chica… No nos dijo su nombre, la de los rollers?
-No estoy muy segura, vi cómo es y me parece que vive sola, sólo no me animo a preguntarle.
-¿Qué te parecería…?
-¿Salir un día? Claro, dime cuándo y veré mi agenda –Dijo con una sonrisa pícara, Hipo sentía su piel erizarse, no era esa su pregunta –
-Okey…
-¿Qué tienes en la mano?
-Oh nada, sólo un rasguño de mi mascota, estaba jugando hace poco –Su mano izquierda poseía unos cuantos rasguños en la parte superior, que llegaban al dedo índice y eran algo profundas –
-¿Tienes un perro? Porque ellos no hacen eso.
-No, en realidad es un gato, creo que ya me lo habías preguntado.
-Cierto, hoy estoy algo distraída -¿O son las hormonas? Plena primavera Astrid, ¡despierta! – En fin… -trágame tierra –
-Aviso por los altavoces: La alarma de un Corvette amarillo estacionado en la entrada está sonando. Por favor, el dueño de dicho automóvil vea si es suyo y apáguelo para evitar molestias a los demás clientes.
-No otra vez… -Dijo Hipo girando los ojos con un aire algo molesto suspirando –
-¿Es tuyo?
-Sí, tuve que… Bueno, mañana te lo cuento en el almuerzo. Tengo que irme
Astrid lo saludó con una sonrisa y su típico movimiento con la mano derecha diciendo adiós. Hipo tuvo que acabar sus compras más rápido e ir hasta su auto a desactivar la supuesta alarma, que en realidad era la bocina –quién sabe cómo llegó hasta ahí – que Chimuelo estaba oprimiendo para llamar a su dueño ya que los maullidos no sirvieron de mucho.
Volvió a casa con Chimuelo en su regazo, pero tuvo que luchar mucho para que se quede quieto y dejarlo conducir sin hacer ninguna S en la calle.
Hey! Hola! Bueno, no quise seguir a más porque quedaría demasiado largo... Ah, en el primer capítulo se mencionó la enfermedad de "Meningococo B", básicamente es una enfermedad que a cualquier parte del cuerpo donde se infecta se debe amputar. Normalmente es en los brazos y piernas. Empieza con fiebre que dura alrededor de 24 horas, también pueden aparecer una especie de moretones entre otros síntomas. Me inspiré en esto habiendo leído una historia real de una nena que tuvo eso y le amputaron ambas piernas.
Pido disculpas si no logran entender, corríjanme si me equivoco en algo, estoy dispuesta a aceptar las críticas Nos Leemos! :))
