JAJAJAJA bueno, xD este cap. ya muestra un poco más… de lo que prontamente va a suceder… Espero no se emocionen demasiado, porque posiblemente empezaré a subir los capítulos más de seguido, osea… Ustedes me entienden… (Lo "Más de seguido" va a ser, no sé, ¿Más rápido?) LOL! Como sea, disfruten.

Vuelvo a recordar ¬¬ siempre doy vueltas, aunque detesto que hagan eso, *me parezco a Astrid* xD (en caso de que así haya sido) que lo que pasó al final del capítulo anterior, salió porque sí, pero de alguna forma lo tenía planeado y no sé cómo, pero bue, creo que se entiende ¿No? No importa.

Eso, recién casi al final del fic se va a revelar. Ahora sí, perdonen la molestia de hacerlos leer todo esto, disfruten. ;)

"El motivo"

Andy salía del sótano, comenzó a subir las escaleras. Los pasos le pesaban, parecía que no tenía ganas ya de nada, aunque sin duda no sabía cómo seguía en ese lugar, viva.

Al Salir por la puerta, que claramente estaba en un pasillo algo abandonado, las luces rara vez quedaban prendidas sin parpadear por el mal estado del ambiente jamás usado por nadie, y percibió tras un fuerte relámpago una silueta que se posaba en una esquina recostada a su derecha; no se sorprendió. Es más, caminó hacia la hipotética persona, si se trataba de una, para ver qué seguiría después.

Llegó un punto en el que no le temía a nada, únicamente a Dios. Sabiendo que en cualquier momento su vida terminaría, continuaba su camino indiferentemente esperando ser llevada. Dejó sus cosas en el suelo.

-¿Heather?

-Relativamente sí, McGee.

-Aún recuerdo esos momentos en los que me llamabas por mi apellido –figuró en sí una sonrisa bien fingida que parecía tan real… -, pero ya no me río como antes -…Cambiada por su rostro sádico, típico de ser serio como la persona que lo protege -.

-Deduzco que te has vuelto un poco, asesina por así decirlo.

-En el momento en que se trate de ti, desde ahora, no tengo ninguna intención de frenar mis impulsos cuando comience a golpearte.

-Jajaja, sí que eres graciosa –Rió sarcásticamente con una sonrisa en su rostro volteando para quedar de frente, las luces se apagaron y la pequeña expresión de alegría falsa que predominaba en sí se borró repentinamente, expresando lo mismo que la otra -. Yo también cambié bastante, si es tu deber saberlo.

-Mientes -Dijo con el rostro cabizbajo, expresando algo de ira en esa corta palabra -. Definitivamente no perdiste la cordura aún, pero sé que sigues sin saber mentir. No creas que tenga ese potencial para conocer a las personas por su intelecto, además de que copiaste mi expresión –A medida que decía estas palabras comenzó a acercarse a su contrincante -.

-(" ¿Cómo me vio? Las luces están…") Se nota que me conoces, pero, ¿Te conoces a ti misma? –Su expresión sonó algo temblorosa, tenía a la rubia a dos centímetros de su cara, procuró seguir como antes -

-No sabes ni siquiera lo que estás pensando ahora mismo, ¿Por qué haces preguntas tan estúpidas? –Dijo suavemente luego de soplarle el rostro y dilatarse en distancia para hablar –

-¡Sé perfectamente lo que siento y pienso! –Le tomó el cuello de la camisa –

-No me amenaces –Correspondió la acción anterior dirigiendo una mirada fría y llena de la "poca" ira que estaba conteniendo –.

-Tengo mis derechos. Seguro tu padre debió haberse podrido en la cárcel, así evitaría que nazcas.

-Retráctate. Ahora.

-No me retracto –Respondió la morocha sonriendo apenas -.

-Guárdate tus necios comentarios para otra persona.

-Es ilegal no permitir la libre expresión ¿Sabes?

-Me importa un comino, a mí no me dieron ese privilegio –Levantó su puño, y cuando residió a pocos milímetros de su nariz, cerró los ojos. La soltó, y bajó ambos brazos, volteando, ambas perdieron cualquier tipo de distancia en contacto físico -.

-¿Qué sucede? ¿Tienes miedo de golpearme?

-No. No quiero matar otra persona –El rostro de Heather denotó algo de susto, mezclado con miedo, y el rostro de Andy estaba, pálido, pero irradiaba ese sentimiento de placer que sintió cuando mató a un sicario -.

-¡Huy! ¡Qué miedo tengo! ¡No me mates! –Dijo sarcásticamente, echando afuera toda la ira que Andrea contenía dentro de sí, aunque la otra volvió a tomarle el cuello una última vez -

-Ya lo verás algún día… Y, podré decir, "la vida puede cambiar en un instante", con una leve sonrisa, que obviamente será real – Su mirada era prácticamente de repugnancia. Soltó el cuello de la camisa de su rival de un empujón contra la pared, limpiándose las manos, luego de eso; volteó dejando a la morocha muda, dirigiéndose hacia sus cosas con tranquilidad, sus pasos parecían los de un robot que no tenía intención alguna de detenerse hasta llegar a su destino -, allí te darás cuenta –Musitó antes de retirarse -.

Como sea, tomó su skate, y se marchó a casa. Entró por la puerta, donde estaba Hipo. Esperen ¿Hipo?

-¿Qué haces aquí? –Preguntó la rubia algo seca, sentándose en el sofá dejando sus cosas en el mismo a un lado de la mesa –

Estaba en la cocina preparando quién sabe qué cosa, pero no quería averiguarlo ahora.

-Este… Patapez me dijo que te esperara, tuvo una pequeña emergencia…

-¿Me pasas el wiski? Está en la nevera…

-Espera, ¿De dónde tienes eso?

-Pásamelo y ya –Refunfuñó -.

-Em… No lo encuentro en ningún lado.

-Oh, cierto, lo olvidé. ¿Ves la pequeña manija junto a la luz y la ventilación? Presiónala y gírala hacia la izquierda.

-De acuerdo… -Dijo algo dudoso. Accionó la manijita, y, para su sorpresa una pequeña puerta se abrió en la pared superior, dejando ver una colección de bebidas refrigeradas para su honesto consumo, ya que a ella no le gustan con hielo, sino a su debida temperatura de enfriamiento – Veamos… Aquí.

-¿Lo encontraste?

-Sí, creo… -Miró la etiqueta, 62% de alcohol… (? -

-Está bien.

Cuando llegó hasta donde estaba la rubia de lentes, su expresión casi provocó arrojar el vaso al suelo, pero sus reflejos lo ayudaron a que eso no ocurra.

-Ten cuidado… No me gusta desperdiciar algo así.

-¿Q-qué te pasó en la nariz? E-está sangrando…

-Oh, esto –se la limpió con la mano y la observó frenéticamente con una pequeña sonrisa -.

-Y-y-yo… -Le entregó el vaso y comenzó a marearse –

-¿Qué te sucede? Hipo…

-Necesito aire –Salió por la puerta de atrás y marcó un número -. H-hola, ¿Brutilda? –Su voz temblaba y se le cortaba entre medio –

-Sí, soy yo, duh, ¿Qué sucede Hipo? Tu voz…

-Lo volví a recordar –Respiraba agitadamente -.

-¿Recordar qué?

-Sabes a qué me refiero… -Contestó molesto -

-Sí, lo sé, bromeaba…

-No es tiempo para bromas, necesito que vengas. Ahora –Cortó la llamada -.

-De acuerdo –Respondió luego de escuchar el típico sonido cortado que hace cualquier teléfono cuando una persona corta y la otra no -. Veamos –Dijo mordiéndose el labio inferior y la vista en su principal monitor de los 28 que conservaba en su habitación ¿Dónde duerme? Nadie sabe, pero todos suponen que no tiene cama, su hermano duerme en un sillón de masajes que tiene y utiliza para jugar videojuegos -, no estás en casa… ¡Brutacio! ¡Trae las llaves!

-¡Ahh! ¿Ahora qué?

-Debemos ir a casa de Andy

-Pero…

-¡No me cuestiones! ¡Sabes quién manda!

-Está bien…

Brutilda y Brutacio dentro de todo se llevan "bastante" bien, y como les tocó compartir el apartamento a causa de un problema familiar y de que no podían separarse, no hubo elección.

Cuando llegaron, Andy se encontraba sentada con una botella de whisky en la cocina junto a la mesa. La botella, llena hasta la mitad al igual que su vaso.

-Hola Andy, ¿Eso es whisky? –Preguntó Brutacio emocionado, aunque no sonó tan de esa forma, parecía una pregunta normal, y vaya que tenía ganas de acompañarla –

-Sí –Contestó fríamente -.

-Bien, ¿Dónde está Hipo? –Interrogó Brutilda -

-Subió arriba, hace un rato.

-¿Qué te pasó en la cara…? Oh, ignora eso, ya respondí todas mis dudas.

-De acuerdo (¿?) –Ese tono pareció más una pregunta, aunque Andy decidió ignorar el resto y detener la vista en su vaso. Los anteojos ya no le ayudaban a ver bien, pero su sed aumentaba –

-Andy ¿Me prestas tu computadora?

-Sí, claro. Espera –Casi escupe lo que estaba a punto de tragar -. ¿Qué?

-Que si puedo usar tu computadora –Dijo el rubio pelilargo señalando el aparato a su derecha incómodamente-.

-Oh, bueno, como sea, sólo… necesito una siesta.

-Son casi las ocho de la noche…

-¡No puede ser! Tengo que irme.

-Ok, no te preocupes… -Pero no pudo acabar sin que la joven desapareciera del entorno de la casa – Adiós.

Otro viaje desconocido. Nadie excepto ella sabe a dónde fue.

Está bien. Jaja no me aguanto, hasta aquí xD akjnka espero les haya gustado y lo hayan disfrutado me costó idear los diálogos sobre todo, y prontamente subo el siguiente, con ese no voy a tardar tanto (eso espero) ¡Nos leemos! ¡Abrazo psicológico!