Hola hola! Helou, como sea :p He tenido una seria conversación con mi otro yo, y ambas decidimos que tal como se explica luego del capítulo, va a ser así. Siento que va demasiado lento para ustedes lectores, DD: pero como sea, siendo una de esas personas que deja las cosas a media siempre :v espero al menos acabar este fic de una manera decente porque bueno, es una meta que me propuse xD y la voy a cumplir. Descripción del capítulo abajo. Ah, casi me olvido, ignoren eso de que suelo poner dos títulos a cada cap, es que bueno, queda así y así queda. Disfruten :)
En un sentido es como una supuesta carta hacia Astrid y Andy, quienes no conocen el pasado de sus compañeros. O al menos una parte oculta de ello.
"Recuerdos"
Cinco años antes de la actualidad. Hipo caminaba por las calles una tarde bastante cálida, algo muy anormal en la isla. El silencio infernal era justo lo que necesitaba para sentirse seguro. Aunque, ahora ese silencio era demasiado silencioso, comenzó a preocuparse.
Su paso frenéticamente aceleró, luego de percibir tras suyo la presencia de algo o alguien. Una ventisca fuerte hizo que tropezara con una roca puesta "accidentalmente" cerca de la vereda donde sus pies caminaban.
Luego de eso, se levantó con los brazos -una acción típica en cualquier humano -, pero un golpe en el estómago lo detuvo y volvió a caer al suelo todo adolorido. Tenía 16, pero aún no era lo suficientemente fuerte como para enfrentarse a una pandilla.
No es de esos que se defiende. O sabe hacerlo.
-¿Qué sucede Haddock? ¿No puedes levantarte?
-¡Ahh! –Gimió luego de innumerables golpes certeros mayormente en el tronco de su cuerpo dejando sus costillas, algunas de ellas, rotas –
-¡Vamos, levántate! ¿O acaso eres cobarde? –Le dieron unos pequeños segundos para que intente levantarse con los brazos nuevamente, pero al hacerlo lo hirieron aún más –
-¿Quiénes son? –Preguntó el castaño con la vista más que nublada, doble, procurando no desmayarse y gimiendo a cada golpe –
-Alguien que odias –Respondieron riendo y a la vez con furia golpeándolo aún más –. ¡Levanta la vista! ¡Mírame! –El castaño no tenía más fuerzas siquiera para moverse, por lo que su contrincante, o mejor dicho el líder de la pandilla, tomó su mentón y lo alzó hacia arriba provocando que el joven abriera forzadamente los ojos y dirija su vista ya no tan visible hacia esa persona –Sujétalo así –Ordenó a uno de sus compañeros, luego de eso remangó ambos brazos de su abrigo, se frotó el puño izquierdo, y lo golpeó en la nariz noqueándolo -.
Luego de haber quedado inconsciente, lo dejaron en paz, pero no le robaron nada, simplemente lo abandonaron en medio del parque con la intención de que su vida acabe allí. Su padre tenía un encuentro importante esa noche e Hipo debía estar presente, es por eso que iba en camino a esa dirección, no a su casa.
Su teléfono vibró incesantes veces en el bolsillo del joven castaño, pero éste no despertó. Seguía tirado boca abajo con la cara hacia el asfalto. De pura casualidad, ningún auto concurría esa calle esa tarde, por lo que no quedaba esperanza alguna de que lo encontrasen vivo.
Patapez iba por la misma dirección, buscando a su compañero y mejor amigo, llamándolo millones de veces sin recibir respuesta. Hasta que de pronto…
-¡Hipo! ¡No! ¡Hipo! –Lo alzó desde los hombros en sus brazos y se veía como muerto – Despierta… Por favor… -Susurró con algunas lágrimas cayendo en su rostro –
Le tomó el pulso, y para su sorpresa, algo de ello tenía. Marcó desde el celular de su amigo el número de su padre, quien no tardó en contestar rápidamente.
-Hipo ¿Dónde estabas? Apresúrate que llegaremos tarde y…
-Disculpe señor, habla Patapez.
-Oh, ¿Qué haces con el teléfono de Hipo?
-Este… Es difícil de explicar… -Contestó con la voz entrecortada –
-¿Qué sucede, Patapez?
-No lo sé, lo encontré aquí, está inconsciente, pero tiene pulso…
-Tranquilízate, enviaré una ambulancia, voy para allá.
-E-está bien. Tranquilo Hipo, todo estará bien… Todo estará…
Estuvo hospitalizado en cuidados intensivos durante varios meses, aunque cuando le dieron el alta un pequeño problema en él se comenzó a desarrollar poco a poco. Era ese problema en su mente, de no poder hacer más de media cosa a la vez, siquiera una, no lo podía controlar.
Aún meses después de haber salido de la clínica, sentía en sus pesadillas los golpes que recibió de la misma forma aquel día. La misma impotencia, el mismo dolor.
Despertaba a mitad de la madrugada a gritos, su madre corría a su habitación a abrazarlo, no lloraba, pero ese trauma no se iría así de fácil. Su padre desde entonces comenzó una búsqueda e investigación de todas las pandillas, para relacionarlas entre sí con los pocos datos que conseguiría de Hipo.
La pura verdad, es que nunca los hallaron. El joven aún vive algo intranquilo a veces. Misma razón por la que le regalaron su coche para cuando cumplió los diecisiete años.
…
"Pequeño accidente, gran cambio"
Ese día, por fin era soleado en Berk. Un 17 de Mayo de después del accidente de su compañero "el castaño", como lo llamaban los gemelos.
Brutilda iría a una tienda secreta a comprar ciertos archivos para sus nuevas computadoras, su hermano detuvo el auto frente a la tienda, al otro lado de la calle. Era el negocio de un viejo amigo de ella, cuando de hackers se trata, no te metas en sus asuntos personales. Ella sabe muy bien cómo vengarse.
Escuchando Metálica, esperaba a la rubia volver. Brutilda bajó del auto. Tomó del asiento trasero de su auto un sobre de papel madera, con unos papeles dentro. De hecho, expedientes.
Brutacio apagó el audio hasta que su hermana regresara, ella se lo pidió. Tres pasos, su vista giró en torno hacia ella. Un paso. Auto a toda velocidad. Dos centímetros de distancia entre el suelo y su zapatilla desgastada color cedro, para que él se diera cuenta de todo.
Brutilda no se percató de nada a su alrededor. La tienda estaba a pocos metros más adelante del auto. Lugar desierto. Desconocido. Una ruta, camino de los autos, poca zona urbana cerca. Una Ford número 100, modelo del año 2000, a 180km por hora.
El joven rubio viendo el peligro para su hermana, reaccionó sin pensar y aceleró derrapando y poniéndose en medio del camino justo cuando el otro móvil estaba a menos de 10mts.
Un fuerte impacto –Junto con el ruido de ocho gomas derrapando para suavizar la velocidad y no chocar -, se oyó a las espaldas de Brutilda, quien rápidamente volteó para ver a su hermano, con el brazo fuera del automóvil, totalmente inconsciente y su cabeza, fuertemente golpeada contra el marco de la puerta del conductor.
Corrió hasta el auto en el que habían venido, abrió la puerta, y llamó a emergencias. Brutacio parecía muerto, pero, el simple hecho de que chocó con el otro móvil, fue porque quiso defender a su amada hermana, fue un hecho, demostrado al amor que le tenía a ella.
Esas pocas fuerzas que le quedaran, las usó para mantener el pulso bajo control, aunque no lograba respirar.
-¡Brutacio! ¡Brutacio, reacciona! –Gritaba su hermana entre sollozos y nudos en la garganta, sacudiendo a su hermano desde el borde del cuello de su chaqueta verde pálida –
Ese momento, fue el más impactante en toda su vida. En el colegio se burlaban de ella, por ser una nerd hija del jefe del FBI experto en informática. Ella, luego de eso, comenzó a odiar todo lo que tenga que ver con su padre, que enviaban guardias tras ellos a todas partes.
En conclusión, ese mismísimo auto que había chocado con Brutacio era un impostor, del tan conocido y amigo de su padre, que se encargaba de seguirlos para "protegerlos". Comenzó a hostigarlos meses antes del accidente, donde George –el seguidor -, cambió poco a poco su modo de ser.
El gemelo estuvo en terapia dos meses, con un tumor cerebral que gracias al choque creció en gran forma, y los doctores pudieron detectarlo; aunque, de todas formas, estaba en riesgo su vida.
El tumor, eliminó varias capas de su memoria, entre que estuvo dos años internado, Brutilda había discutido con sus padres, y por la misma razón, huyó de casa. Luego de que su hermano saliera, ella tuvo que quedarse a cargo de él; su memoria desvaneció todo contacto con sus demás parientes.
Ella, no le ocultó nada, es sólo que al estar mal con sus padres no volvió jamás, Brutacio no recordaba nada, sólo que ella era su hermana. Su trabajo, escritora. Narró una biografía completa en segunda persona de su hermano gemelo, que vendió casi 5.000 copias, medio año después de publicarlo, sacó su segunda novela, llamada "Engaños, un complejo desafortunado"; que vendió aún más copias, tratándose el mismo sobre su vida personal, lo que tuvo que pasar por alto para seguir con vida, lo detrás de cámara en el FBI, mejor dicho, en el diario secreto que pudo robar de la memoria de su padre, y demás cosas. Además de añadir el punto de vista de una persona que, al ser bipolar, debe pasar por alto los ataques, para encargarse de un hermano gemelo que apenas sabe comer, dormir, otras cosas, y por supuesto, jugar videojuegos.
Prontamente, habiendo visto su enorme trabajo, el sr. Thorson, le ofreció lo mismo a ella en el FBI. Luego de todo el daño causado, y las heridas, también de que no se hicieron cargo de su hermano cuando perdió la memoria, ella no se sintió muy allegada a eso.
Como sea, no lo aceptó. Aunque, no por eso seguía enojada con ellos, es sólo que, se sintió traicionada.
Sentía una leve impotencia tras no saber qué hacer, debía conseguir un trabajo digno, para mantener a su retrasado hermano, y además de que ella sola no es muy buena que digamos en la cocina. Reiterando eso, básicamente, es una niña genio con súper habilidades para todo menos para la supervivencia. Al menos, en esos momentos.
No pasó siquiera una semana cuando le ofrecieron un trabajo de medio tiempo en efectos especiales para cine y publicidad. Su compromiso era crear el tráiler de la película "Destino Oculto" que sería publicada cinco meses después. El video publicitario debía estar listo en una semana, lo suficiente como para recibir una buena paga.
-Y… ¿Cuánto dice que me pagarán por esto? –Tres de la tarde, en su apartamento, con el teléfono casi al aire ordenando el desorden de su hermano, que provoca en ambos, más desórdenes mentales. Quién lo diría, todo cambió en poco tiempo -
-Depende cuánto tarde en hacerlo.
-Sólo dígame –Contestó la rubia ya algo molesta, y ansiosa, seria en su sentido para ser exactos -.
-Ocho mil dólares.
-Quiero las escenas en dos horas, lo acabaré para mañana –Colgó el teléfono, dejando a un productor detrás del auricular, para seguir su trabajo -.
Su padre les otorgó un apartamento con dos habitaciones, un baño, cocina y sala de estar. Al menos, era más de lo que requerían, nunca reciben visitas, y se habrían conformado con las dos habitaciones y el baño nada más.
Cuarenta y ocho horas después, obtuvo ocho mil dólares tras haber amanecido editando un fucking tráiler que se estrenó pocas semanas después, antes de lo previsto. "Al menos, es un trabajo de poco esfuerzo y mucha ganancia", se dijo a sí misma nuevamente contando cada uno de los billetes que le habían pagado esa misma mañana por correo. Y así, bueno, ese trabajo no le duró mucho que digamos.
Un mes después renunció en busca de algo más divertido. Ese reto había sido demasiado fácil para ella. Necesitaba más. Su ambición, no por dinero, sino por conseguir hacer cosas mayores y mejor que otras personas, aumentó positivamente. Siempre fue de esas personas que se exigen más de lo normal con el sólo propósito de llegar a su límite, o superar esa línea.
Bueno hasta aquí llega este cap, lo cierto es que en el siguiente aparece la historia personal de Patapez, y sigue lo normal. Esto vino a ser algo así como un "flash back" xD y sí, tengo que dividirlo porque soy así :p como sea, abrazo psicológico! Pregunten todo lo que quieran xD
