Hola, bueno, aquí les dejo una pequeña revelación (me refiero al flash back)… Disfruten ;)

Se dirigieron al borde de la cascada; donde desde arriba se veía grandiosamente todo lo que desde debajo de sus pies fluía hermosamente.

La joven, asomó el brazo entre medio de dos árboles finos con el teléfono en la mano, para filmar el espectáculo, y mostrárselo al resto luego.

-Permíteme –Dijo Hipo sonriendo con sus brazos por encima de los hombros de Astrid, haciendo que el aparato flaquee en las manos de la chica y caiga hacia abajo estrellándose en una gran roca que estaba a aproximadamente veinte metros -.

-¡¿Hipo?! ¡¿Qué hiciste?! –Su temperamento definitivamente estaba activado y lo iba a golpear. El joven se separó del cuerpo de la rubia y se agachó a recoger algo del suelo -

-A-astrid, e-es que no sé cómo decirte esto… -Susurró más nervioso que nunca mientras ella simplemente esperaba la respuesta a la debida incógnita que él no le daba, confundida - ¿Te casarías conmigo? –Destapó una bella cajita musical con una canción de cuna que siempre amaba escuchar por las noches, y dentro de la misma, giraba un anillo con un zafiro de cuatro quilates aproximadamente – Sé que aún falta que acabemos la universidad y todo eso… Pero, no quiero que nuestra relación se disipe, no quiero perderte antes de tiempo…

-Hay, Hipo… -Unas lágrimas comenzaron a brotar desde sus ojos – Sí, me encantaría –Contestó finalmente con una sonrisa de oreja a oreja, mientras él tomaba el anillo y se lo colocaba (aún agachado) en el dedo anular de la mano derecha –

Luego de eso el joven se paró, se tomaron de las manos, y un enorme beso apasionado se apoderó de sus labios, sin siquiera dejarlos respirar; por poco casi –si no fuera por los árboles – se caen por la cascada. Esa, fue increíblemente, la mejor tarde que Astrid jamás tuvo. No lo olvidaría nunca.

….

Ahora, faltaban solamente dos meses para las presentaciones, y, después de tantas interrupciones, por fin los tres podrían practicar juntos su rutina.

-Bien, iremos al escenario para hacerlo mejor. Andy, ¿Tienes la cantidad de lienzos necesarios? ¿Segura que puedes conseguir uno igual de grande de nuevo?

-No te hagas problema Hipo, siempre obtengo lo que quiero por mis medios

-Está bien, Astrid, deberemos combinar tu danza con la pintura de Andy. Todos debemos hacer al menos dos cosas.

-Se me ocurre una gran idea, cuando tenía ocho años, empecé a estudiar violín –"Rayos, ¿Cuántas cosas la obligaron a hacer de chica?" Se preguntaba Andy todo el tiempo cada vez que había algo nuevo -, así que podría tocarlo mientras bailo, supongo –Musitó algo sonrojada, ya que le parecía un tanto vergonzoso hacer tantas cosas impresionantes -…

-Mmm, no es mala idea –Comentó un castaño pensativo, estando en uno de sus momentos indecisos -. No, creo que será mejor otra manera más original. Yo no me puedo mover demasiado, por lo que sólo podré tocar el cello u otra cosa… Andy, te toca pintar, pero también prepárate para hacer música. Y tú Astrid –Se dirigió a ella con una sonrisa pícara y boba -, también pintarás.

-De acuerdo. Mañana podemos comenzar entonces. ¿Está bien? –Añadió Andrea – Tengo que…

-Hay, ¿ahora qué? –Exclamó Astrid, no molesta, pero sí fastidiada –

-Son asuntos personales que debo resolver. Nada importante, pero, ¿Saben qué? Olvidaré esto, durante toda la semana para ensayar con ustedes. Al menos intentaré compensar el tiempo que estuve ausente.

-Eres toda una prodigio Andy –Rió Hipo, tratando de referirse a que ella no necesita ensayos, y por eso nunca asiste -. Bien, ve, aquí, tengo algo para ti –Se dirigió al armario, abrió la puerta que tenía un pequeño candado que habían puesto para poder asegurar las cosas por las noches y sacó de dentro un gran estuche, idéntico al de su instrumento -. Ten –Cuando se lo entregó, Andy inmediatamente abrió la funda y se trataba de un cello marrón oscuro -.

-¡Hipo! ¡Es la cosa más –El castaño se emocionó pensando en lo que seguiría de la frase – inútil, fea y desagradable que alguien me haya regalado!

-¿Qué? ¿Pero qué…? –Comenzó a rascarse la nuca, confundido, y algo ofendido –

-JAJAJAJAJA DEBISTE HABER VISTO TU CARA –Gritó riéndose sádicamente, su broma simplemente había funcionado a la perfección -. Está bien –Posó una mano sobre el hombro derecho del chico -. Listo. Ya me desahogué. ¡ES que siempre quise hacerte eso! –Comenzó a alardear nuevamente – Como sea –Se volvió a tranquilizar -, gracias, Hipo. Me encanta, demasiado –Le sonrió dedicadamente, y le brindó un pequeño abrazo, no muy expresivo; no es experta en "esas cosas" -.

Prosiguieron con el ensayo, y el día siguiente Andy tendría que llevar latas de pintura –Muchas de ellas -, de quince litros cada una, para pintar el gran telón que sería el fondo, le dolían los brazos.

Heather por su parte, había faltado ese día; así que su presencia no se notaría en ningún lado. Andrea no se sentía muy confiada, donde sea que pueda entrometerse esa vil morocha, aprovecha el momento.

Tras un rato, Astrid había llegado, e Hipo tenía que pasar por la casa de Patapez a buscar su afinador; el cual se lo había prestado hacía ya dos semanas. A decir verdad, tardó más de lo esperado.

-Hola, llegaste –Dijo Astrid recibiéndola con un pícaro beso en los labios antes de dejarlo soltar sus cosas -. Déjame ayudarte…

-¿Empezaron ya? –Preguntó fatigado, traía su mochila, el cello y un estuche con la notebook en su interior –

-No, aún no –Gritó Andy, en realidad, su voz hizo eco a través de la gran acústica del techo y su entorno y provocó la gran intensidad en su voz -.

Ella subía la escalera doble situada frente al telón; y uno de esos soportes con una tabla al medio de la altura, para apoyar la pintura y las herramientas sobre la misma.

La pareja siguió hablando mientras Hipo se acomodaba en una silla para tocar el cello.

-Bien, ve a echarle una mano a esa antes de que arruine el piso –Murmuró Hipo rogando que la otra rubia (A unos diez metros de distancia) no lo oyera -.

-De acuerdo… -Se dirigió hasta un costado de la escalera, y miró hacia arriba; Se sopló el flequillo para acomodarlo mejor, ya que detestaba tocarlo con sus manos, le parece muy cursi y sólo lo hace en caso de emergencia –Oye Andy…

Hipo empezó a afinar su cello, luego alzó la vista para ver si de casualidad todo estaba normal, y divisó una sombra debajo de la cortina roja que estaba detrás del telón blanco. Cuando se dio cuenta, volvió a mirar a las dos chicas frente a sí mismo y algo no andaba mal.

Astrid decidió estirarse para comenzar a practicar su rutina. Bien. Dirigió su vista a Andy, la cual estaba apoyando un balde de pintura en la tabla, y sin darse cuenta estaba muy al borde. El peso del mismo era excesivo para la fuerza de ella, por lo que no había excusas.

De pronto, el soporte donde se encontraba todo –en especial Andy -, empezó a tambalear. Su movimiento era parecido al te alguien tratando de tumbarlo, pero quedó petrificado ante tal inclinación.

Para cuando reaccionó, Andy estaba parada, haciendo equilibro en la misma tabla –A unos siete metros de altura – y mientras que las latas comenzaban a caer. Para concluir, Astrid, con los ojos cerrados justo en ese instante, tropezó con una de las patas del soporte; y eso provocó el gran impacto de dos baldes abiertos llenos de pintura sobre todo su cuerpo. Andrea cayó desde arriba, y su pie emitió el ruido de un hueso al quebrarse. En cuestión de segundos se encontraba sentada contra la pared y su compañera, a casi tres metros, inconsciente e inhalando la toxina de la pintura.

-¡Astrid! –Gritó Hipo aterrorizado, pero corrió hacia Andy –

-Ayúdala, yo estaré bien.

Rato después, se llevaban a las dos jóvenes en camillas directo al hospital. Por Andy no se preocuparon tanto, ya que se rehusó a que la atendieran primero. Astrid estaba en grave estado, y los doctores dudaban de su supervivencia.

Tuvieron que lavarle la pintura de la cara antes de subirla a la camilla para poder ponerle el respirador de oxígeno.

Hipo fue presente en su habitación todo el tiempo, no durmió una sola hora de esas dos semanas en las que su novia estuvo en coma; y a decir verdad, había cambiado en esos días. Mucho.

No lograban sacarlo de allí, era literalmente imposible despegarlo de ella. Luego de un mes, en los que siguió en terapia, la joven, que no hacía mucho era una persona feliz y normal; ahora estaba sorda a causa de las sustancias tóxicas que se infiltraron en su sistema, las cuales no la dejaban respirar por sí sola, y por el mismo motivo, falleció.

….

-FLASH BACK -

Una llamada por parte de un morocho, llamó la atención de Andy, quien en ese momento estaba reposándose en el sofá con la cabeza adolorida. Se paró rápidamente y corrió hacia el baño de arriba. Cerró la puerta, se dejó caer contra la misma sentada con las piernas, y contestó.

-¿Qué sucede? –Preguntó secamente –

-¿Te encuentras bien? Lo siento yo… tuve que…

-No pasó nada. Chad, él… -Apodo que le dieron a Michael de encubierto - ¿Lo haremos?

-Hay que hacerlo Andrea, no hay otra forma de deshacernos de Heather.

-Okey… ¿A quién le toca esta vez?

-No lo sé. Me gusta, pero prefiero la otra parte. Por esta vez.

-Pero… Ahh, de acuerdo.

-¿Qué? ¿No te gusta ver la sangre?

-Ya basta…

-¿Sientes miedo? ¿Sientes cómo disfruto ver que sientes repugnancia? Piensa… -Voz maliciosa - ¿De qué manera lo vas a matar? Hay muchas formas…

-¡Andy! ¡Ya cállate! ¡Una sádica como tú siempre disfruta ver sufrir a cualquiera!

-Está bien, está bien –Riendo -, pero no haré la primera parte –Su tono serio, seco y típico de un sádico irritado; regresó -. Tengo el mismo carácter de persona detallista para copiarte, así que no te preocupes. Me tomará algo de trabajo colocar sus huellas, pero lo intentaré.

-Okey, entonces, nos vemos.

-Aguarda, aguarda –Exclamó la rubia antes de que su compañero cuelgue -. ¿Cuánto tiempo tenemos?

-No lo sé… ¿Dos semanas?

-¿Estás loco? Necesito más, tengo que recuperarme. Sabes qué fue lo que me pasó hace poco.

-Bien adiós.

-FIN FLASH BACK -

Gracias por los fav que tengan una buena vida(? (okno no es lunes así que como sea xD) Abrazo psicológico! :))