Tavros se despidió de Karkat con una enorme sonrisa amistosa, como era él, claro. Lentamente caminó hacia su aula, tenían Historia, una de sus materias favoritas ya que él amaba la historia moderna. Todo el proceso de la economía era algo que simplemente le encantaba oír y estudiar.

Luego de entrar al aula, la clase estaba a punto de comenzar, por lo que varios compañeros del curso se acercaban a saludarlo, especialmente las chicas, aunque él ya tenía una novia, Vriska Serket, la chica más sexy de toda la secundaria y la más nombrada a causa de su mala reputación.

El estaba completamente enamorado de ella, y ambos hacían una bonita pareja muy vista en toda la escuela al ser tan populares y activos dentro de la institución. Vriska era animadora, tenía dotes musicales y además de ser buena gimnasta, era muy bonita, como había mencionado antes. Tavros, por su parte, era todo un galán y formaba parte del equipo de fútbol de la escuela, lo que lo hacía bastante popular.

Al ver a su novia dentro de la clase, se acercó y ella lo saludó con un pequeño beso, él hizo lo mismo. A pesar de ser pareja, no se sentaban juntos, Vriska prefería estar con su grupo de amigas, las cuales eran igual de populares, Terezi Pyrope y Feferi Peixes. Tavros, en cambio, fue a sentarse con su mejor amigo de toda la vida, Gamzee Makara, ambos se saludaron con su típico "choque de puños".

Finalmente la clase comenzó. Gamzee no paraba de preguntar sobre la práctica de hoy, Tavros como buen amigo, le respondía cada cosa que decía. Debido a esto no pudo terminar sus apuntes y copiar lo que necesitaba, pero no le importaba mucho. Como la clase duró dos horas, les dieron un descanso, Tavros fue a comprar algo para comer y calmar su estómago, en el camino se encontró a Karkat. El mayor fue directo, y le palmeó la espalda con total confianza, cuando lo hizo no se percató de que su nuevo amigo tenía en sus manos un sanguche y que con su palmada le hizo dar una gran mordida. A Karkat le pareció gracioso, luego de percatarse de que estaba bien le preguntó sobre su clase, este tuvo que terminar de masticar una gran porción para responder.

— ¿Cómo estuvo la primera clase, campeón?

― Un rarito que se sentaba detras mio no dejo de hablarme en toda la clase. Creo que se llamaba... ¿John? Me hablaba de todas las cosas que le gustaban, sobre todo películas, que realmente son horribles y... es insoportable. En resumen, fue la mejor clase de mi vida, por supuesto.— Dijo con sarcasmo, mientras se terminaba el sanguche con un último bocado, para poder abrir una barra de chocolate. Realmente parecía que disfrutaba de comer.

A Tavros le alegraba saber que Karkat estaba contento con su colegio. Sin dudas ya no lo necesitaría más. Se acercó a la cafetería del colegio, junto con el más pequeño para pedirse un café con varias galletas, tenía un poco de hambre, y como no pudo conciliar el sueño en la noche, llevó un café extra. Necesitaba un poco de cafeína para empezar los lunes, pues suele salir con sus amigos todos los domingos.

— Guay, es bueno saber que la estás pasando bien, Karkat. Pero recuerda, si necesitas algo, no dudes en decírmelo. — Le guiñó con una sonrisa de oreja a oreja, con todo el carisma Nitram.

— Seguro, por ahora creo que no tengo problema alguno.. — Permaneció al lado del mayor cuando éste terminó de comprar.— ¿Puedo acompañarte? — Dijo señalando una de las mesas de la cafetería.

Como era sólo un descanso, no había gente en la cafetería. Pero cuando comience el almuerzo estaría lleno por todos lados, increíblemente se podrá caminar tranquilamente, por lo que Tavros sin dudarlo por un segundo, asintió para que él tome lugar en la mesa. El taurino bebió un sorbo de café y lentamente estiró sus brazos, disfrutando de haber salido de clases por un momento. Karkat, ante el gesto de Tavros, se sentó con él en la mesa mientras comía el chocolate lentamente, quería disfrutarlo.

— ¿Has pensado en unirte a algún club? — Preguntó el Nitram, al notar un poco callado al menor.

— Bueno, no sé. ¿Es obligatorio? Ni siquiera se que clubes hay aún..

— Para los dos primeros años, lamentablemente lo és. Son 3 horas más semanales obligatorias, pero no te preocupes, no es tan malo. Veamos, hay un club de arte, de cocina, de deportes, un taller de música, de cine...

Llenándose la boca del último pedazo de golosina, se quedó pensando con una cara de concentración un poco tonta. Estaba descartando y analizando los diferentes clubes que le nombró Tavros, pues si o si debería elegir alguno. El de deportes definitivamente no, no le atraía para nada. ¿Cocinar? No tiene tiempo para eso…

— Bueno , si tengo que elegir algo... Creo que me anotare en el club de arte, suena interesante. — Dijo como sin darle importancia, pero en el fondo él amaba dibujar.

Bueno, el Nitram no se esperaba que Karkat tenga dotes artísticos, ya que para entrar a ese club había que tener un mínimo nivel de conocimiento y de práctica, ya sea con lápiz o pincel. Aún así estaba interesado en saber si él realmente se anotaría para poder visualizar con exactitud a lo que se refería.

— Ah, es un club interesante. De hecho, me gustaría ver como dibujas y eso, cuando tú quieras puedo presentarte a la que sería algo así como la encargada del club. Estoy seguro de que te divertirás.

— Nunca me tome mis dibujos muy en serio pero tengo algunos en mi casa, si realmente te interesa...podría traer algunos para que los veas. — Dijo mientras se encogía de hombros tímidamente.— Por cierto, supongo que obviamente estas en el club de deportes pero.. ¿Estas en algun otro?

Arqueó sus cejas y espalda hacía atrás al recibir esa pregunta, aún así, respondió con una enorme sonrisa amistosa, de esas que sólo los Nitrams solían tener.

— Estoy en el club de Fútbol. — No le gustaba sonar arrogante, pero era de los mejores dentro del equipo. Era muy solicitado por su habilidad. — Y sí... — Respondió esto último con un poco de desdicha. — También se tocar alguna que otra canción en la guitarra, pero no paso de eso, por lo que no estoy en ningún otro club por ahora.

—¿Guitarra? Eso es genial, yo no tengo paciencia con la música. — Notó el aire tristón del mayor y lo animó un poco.— Si tocaras aquí la guitarra serias más popular.

El pequeño Vantas se quedo pensando cómo se vería Tavros con una guitarra y otra ropa. Vaya que esa imagen no parecía encajar en él, aunque tenga aquellos dotes, como éste afirmaba. Parecía tener todo resuelto en su vida mientras que, bueno... los Vantas no tienen ningún don a destacar... a menos que ser verborrágicos fuera uno.

Tavros mantuvo su sonrisa con la misma sinceridad que siempre se traía consigo, no obstante, se apresuró a responder con un poco de nerviosismo. — Bueno, no es por creerme la gran cosa, pero los Nitrams naturalmente tenemos ese don para la música. — Musitó con el mismo tono de voz que siempre usaba, aunque eso también se podía transmitir como arrogancia, pero así era él. — Aunque nunca me lo he pensado como para llegar a ser alguien con eso, es decir, espero más del deporte…

Estaba a punto de objetar más sobre su futuro, aunque de igual manera se interrumpió la animosa charla de ambos muchachos. Súbitamente sonó el timbre, asustando un poco al menor, pues no conoce muy bien los horarios aun; el recreo había terminado, pues ya se había pasado los 15 minutos, y ahora debían irse a clases.

—Carajo.. — Dijo en voz baja , avergonzado.— Voy a volver a mi salón. ¿Nos vemos despues? — El lugar se iba vaciando lentamente y no quería llegar tarde a la siguiente materia, aunque con la animada charla, hasta se saltaría las horas.

— Está bien, Karkat. No dudes en preguntarme si tienes alguna duda sobre algo. — Al ver al pequeño cangrejo huir hacia su salón con tanta velocidad, le hizo recordar a su "yo" de hace dos años atrás. Sin embargo, divagar por varios minutos en sus recuerdos le iba a costar caro por lo que terminó por suspirar desde donde estaba, y arrojando al tacho de basura el café que no había alcanzado a terminar por cuestiones de tiempo. Aceleró el paso, ya que tenía que llegar a Matemática, odiaba esa clase, demasiado. La clase era algo aburrida, ya que ninguno de sus amigos estaba en ese momento, tenían otra materia. Aunque de igual manera los números le eran tolerables.

Mientras volvía a divagar entre las cuentas, se preguntaba qué estaría haciendo Karkat, su nuevo amigo, en ese preciso momento. Esperaba que la estuviera pasando bien, ya que no sería muy bueno que tu primer día sea algo escabroso.