Karkat bostezó cuando comenzó a volverse bastante densa. La mayoría de sus compañeros estaban presentes, pues fueron obligados por sus padres a asistir a clases. Como a cualquier adolescente de primer año, odiaba el colegio.

Luego de interminables miradas al reloj, al fin el timbre sonó y el Vantas casi suspiró de placer por haberse sacado al profesor de encima. Guardó sus cosas en su mochila rápidamente antes de salir del salón, junto a Rose y John, sus nuevos "amigos, los cuales no dejaban de hablarle en jergas que solo ellos dos entendían. Aunque se la pasaban haciendole bromas, y más de una vez tenía ganas de mandarlos al vientre de su madre, a Karkat le caían simpáticos.

Nuevamente volvieron a hablar de la fiesta de las chicas Serket. Karkat no estaba muy emocionado por asistir así que no escuchaba la conversación de John y Rose que lo acompañaban al comedor.

— Karkat, estás cordialmente invitado, de mi parte, a la fiesta de Vriska, espero verte ahí. — Dijo con calma la chica Lalonde.

—Nepeta ya me invitó, pero no se si voy a ir. No conozco a casi nadie aún y...— No terminó de responder, y John lo interrumpió, como siempre suele hacer.

—¡Yo iré! Rose también, Nepeta obviamente. Nos conoces ¿O no? Además estará tu amigo, ese tipo alto que no recuerdo su nombre

Karkat se quedó pensando en silencio. Ambos tenían razón, estarían sus amigos. A pesar de que no conocería a la mayoría, podría pasarla bien de todas formas.

Una vez que Tavros organizó con exactitud las cosas para fiestas, claro que usando un modo coloquial, no quería sonar como un aburrido o algo por el estilo sólo por su forma de hablar, especialmente porque sus amigos lo consideran un cuadrado, incluso su novia lo hacía a veces.

Como todos los demás, se fueron a almorzar en el patio de comidas, el cual estaba repleto de gente a esas horas. No era costumbre que todo el grupo de Nitram se sentase en una de las mesas más cercanas de donde se pedía la comida, de hecho, era un beneficio sentarse ahí, y a decir verdad, nadie se sentaba ni por error, especialmente porque Vriska podía ser capaz de sacarte volando de ahí.

Tavros pidió una ensalada de atún y agua, Vriska lo mismo, ambos eran de cuidarse demasiado, para así, dar una buena impresión al resto. El resto se compró comida chatarra, Tavros los miraba desde arriba con un poco de disgusto.

Una vez se sentaron en la mesa, continuaron hablando sobre la fiesta, el de ojos verdes no le daba importancia, es más, logró divisar al pequeño Vantas comer, se veía tan adorable. Quería ir a hablar con él, pero Vriska de seguro, reaccionaría molesta, sin dudas era un poco infantil.

John, Rose y Karkat fueron juntos a comprar algo para comer mientras seguían charlando sobre la tan hablada fiesta. John se compró galletitas, Rose algo vegetariano y raro y Karkat un sandwich junto con una barra de chocolate, solo por las dudas. Como las mesas más cercanas a la cafetería estaban ocupadas, se fueron a una libre que quedaba en una esquina, que era el lugar preferido de los "no amigos de Vriska".

Karkat tomó asiento, y con la mirada buscó a Tavros, pues había estado distraído y no lo vió. Lo encontró rápidamente, en su mesa de siempre, pero con sus amigos y Vriska. El Vantas simplemente le dedicó una sonrisa y lo saludó con la mano, no quería hacer que los amigos de él le hagan gestos ofensivos.

— ¿Y que dices, Karkat? — Interrumpió John, haciendo que el carcino se de la vuelta nuevamente.

— Si tanto insisten, creo que no me queda de otra más que ir. — Dijo girando los ojos, sin mostras mucha emoción al respecto; aunque en el fondo, estaba bastante emocionado. Si Tavros no estaría con él, estaría con sus propios amigos.

— Excelente. John y yo iremos juntos, ¿Por qué no vienes con nosotros?. Nos lleva mi madre en su auto.— Ofreció Rose.

—Muchas gracias. — Aceptó Karkat, con un tono frío, aunque en el fondo estaba feliz de tener amigos con tanta facilidad, y que sean así de amables.

La charla tuvo otro rumbo. Los 3 siguieron hablando animadamente, pero sin dejar de comer, hasta que tocó el timbre; debían volver a clases.

"La barra de chocolate quedará para después", pensó Karkat y regresó a su salón con buen ánimo pues tenían una hora de Literatura.

Mientras tanto, Tavros, y el resto de sus amigos, se fueron a la práctica la cual sería una de las más importantes, pues dentro de poco se venía el juego del Viernes. Al decir verdad, eran rivales muy duros. Tavros debía dar lo mejor, y alentar a los demás para que también hagan lo suyo.

Gamzee no había venido ese día, lo cual lo dejó un poco descolocado. Es decir, él no era de mucha relevancia, raras veces jugaba, pues él nunca fue muy bueno en el deporte, pero siempre ponía lo mejor que tenía, y jugaba de todos modos.

El castaño trató de no darle importancia a esto, y se dispuso a practicar.

La práctica duró unas 2 horas, fue muy agotadora. De seguro alguien se preguntaba porque ellos tenían tanto tiempo libre, en vez de tener clase. La razón era que rendían un examen cada mes, si lo aprobaban estaba en el equipo en ese mes, y sino, pues podían estar y desaprobar la materia, o tener la materia y abandonar el equipo.

Tavros fue a cambiarse en el vestuario. Ahora sólo quería irse a casa, pero cuando se dispuso a irse por los pasillos se encontró a una tierna personita a punto de irse.

— ¡Choca los cinco! — Dijo el castaño con una sonrisa de lado a lado.

El día había terminado y aquel día a Karkat no le tocaba ir al taller de Arte, por lo que estaba ansioso por irse a casa y descansar, hoy fue un día bastante aburrido sin decir que no pudo encontrar un momento para charlar con Tavros y le habían dejado bastante tarea para mañana.

— Hey, hola Tavros.— Dijo levantando la mano, como respondiendo a ese "choque los cinco". Guardaba sus cosas y se cargaba la mochila al hombro.— Por alguna razón, hoy no pudimos hablar mucho.

Tavros hizo una mueca de tristeza, aunque esta era más bien falsa, ya que claro, no estaba para nada mal, simplemente bromeó, imitando a Tadashi de 6 Grandes Héroes, ¿Por qué? Pues, Karkat se le hacía muy similar a Hiro.

— Claro que fue porque estaba realmente ocupado. Supongo que mañana estaré más tiempo, lo prometo. — Luego amplió su sonrisa y al mismo tiempo se rascó la nuca, pensando en que quizás Karkat tenía que caminar todo el camino a casa solo. Eso no estaría bien.

— Por cierto, ¿Te gustaría venir conmigo? Puedo llevarte en el coche. — Preguntó con tranquilidad. Cuando éste respondió con afirmación. El mayor fue junto al Vantas al estacionamiento, haciendo que éste suba en el asiento del copiloto de la camioneta. — ¿Y dónde vives? — Preguntó el Nitram luego de acomodarse en el asiento.

— Unas calles derecho y luego a la izquierda, puedo decirte donde doblar.— Karkat era muy bobo como para recordar en qué calle vivía exactamente.— ¿Estás seguro de que no es una molestia?

Para Tavros simplemente había sido una propuesta amable, como siempre lo hacía. Él suele llevar a sus amigos de aquí para allá, y a decir verdad, no le resulta ninguna molestia. Por alguna razón, Tavros tienden a ser demasiado servicial, como su padre.

Una vez el menor le dice la dirección Tavros arranca su vehículo, y así sin más, comienza a andar en el con una enorme sonrisa, mientras que deja la radio para ver si había música de su agrado durante el viaje, aunque al parecer no termina por darle mucha importancia.

— Claro que no molestas, Bro. Siempre que necesites a alguien que te lleve, no te olvides de decirme, después de todo no es nada lejos de aquí. Yo vivo a varias cuadras, y la verdad a veces se hace bochornoso ir caminando, especialmente cuando llueve.

La conversación siguió fluida hasta que finalmente llegaron a la casa. Tavros no pudo contener las ganas de abrazar al Vantas, simplemente le hacía despertar su personalidad paternalista.

— Gracias Tavros, nadie hace estas cosas por mí ¿Sabes? — Dijo con un tono un poco triste, pero intentó disimularlo y continuar una charla más agradable, ya que odiaba contar sus problemas.

Entre charla y charla llegaron rápidamente al hogar Vantas.

El taurino posó su mano en el hombro de Karkat y se despidieron con su "choque de puño". Un saludo muy informal, pensó el carcino, pero no le dió mucha importancia.

El castaño quedó un poco tonto con lo tierno que podía llegar a ser el Vantas cuando se lo proponía, ah, sin dudas le recordaba a un hermano menor o algo por el estilo; No obstante, no se tardó en salir pitando una vez que éste entró a su casa.

Manejó y en cuestión de minutos llegó a su casa, en la cual Rufioh, su padre, parecía estar teniendo una charla con Aranea, "¿La madre de Vriska? ¿Qué hace aquí… Y por qué le sonríe tanto?. Prefirió no hacer preguntas, y sólo saludar, había veces que no entendía en nada a su padre. Se encerró en su cuarto, a hacer sus deberes, como se debe.

Cuando terminó hacerlos, decidió enviarle un mensaje a una persona antes de irse a dormir.

TXT

"Karkat, nos vemos mañana, bro. Te pasaré a buscar bien temprano, así que estate listo para entonces. ¡Duerme bien!".

TXT.

Apenas cerró la puerta tras de sí, el padre de Karkat empezó a preguntarle absolutamente todo sobre su nuevo amigo. Entre protestas, el pequeño Vantas, respondió un poco esquivo, y se encerró en su habitación.

Terminada la cena, Karkat se echó en su cama cansado dispuesto a conciliar un buen sueño cuando su celular suena. Tenía un mensaje nuevo y era de Tavros. No pudo evitar sonreír.

Por la mañana despertó con gran energía. Mientras terminaba de desayunar, sonó la bocina de una camioneta, sin dudas era su amigo, el cual lo había venido a buscar como había dicho en el mensaje de texto.

— ¡Me voy con Tavros!- Le avisó a Kankri, su padre, y salió despedido por la puerta de entrada.

Y allí estaba él, fiel como un árbol, el cual esperaba a Karkat con una enorme sonrisa, sin importar lo que él tardase o algo similar, sin embargo, pese a que el Vantas salió temprano, ambos iban a llegar a tarde a causa de que el horario era demasiado apretado.

— ¿Qué pasa, bro? — El chico de cabellos castaños con una sonrisa reluciente le puso el nudillo a Karkat para que ambos "chocaran el puño" como forma de saludo.

Y así sin más, Tavros presionó el acelerador para empezar a manejar hacía la dirección de la escuela mientras hablaban de lo que habían hecho la noche anterior en su casa, hasta que finalmente llegaron.