In memorian
Por Nochedeinvierno13
Disclaimer: Todo el universo de Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.
Este fic participa del Reto Especial: "Toujours pur" del Foro "First Generation: The story before books".
III
Andrómeda Tonks
Ternura
Nymphadora es una pequeña muy inquieta y curiosa.
No consigue mantenerla en el mismo lugar por mucho tiempo, ya que le gusta prenderse de todos los adornos que encuentra en su camino. No satisfecha con que sus manos se hagan con los objetos, se los lleva a la boca para poder investigarlos más a fondo. Entonces, Andrómeda se lo quita y trata de mantenerlo lejos de su alcance. Por supuesto que no le gusta en absoluto que le quite su trofeo, y lo demuestra cambiando su cabello a un intenso color rojo.
Recuerda la primera vez que Nymphadora cambió de color su cabello y la forma de su nariz. Casi le da un salto, con la niña en brazos, por la enorme sorpresa que significó. Aún no consigue hacerse de que su primogénita puede cambiar su aspecto, pero le enorgullece saber que es especial.
—Siempre supe que eras especial —dice con una sonrisa. Obtiene como respuesta un intento de su hija para ponerse de pie—. Que seas especial no significa que no puedas quedarte quieta por un momento.
La puerta de la habitación se abre y Nymphadora se emociona al ver a su padre.
—¿Ya estás retando a nuestra pequeña? Pero si Nymph nunca da problemas.
—Eso lo dices tú que tienes el sueño más pesado que un troll de montaña. No te despiertas ni aunque tengas un hipogrifo borracho bailando sobre tu cabeza —Ted no puede evitar reírse ante las palabras de su esposa—. Por lo que ni te enteras que a Nymph no le gusta dormir. Siempre la encuentro tratando de salir de la cuna.
—Lo que sucede es que Nymph no soporta tanta protección de tu parte. Le gusta la aventura, igual que a su padre.
Él lanza el comentario con inocencia, mientras hace muecas graciosas para que su hija se ría, pero Andrómeda no lo deja pasar por alto.
—¿Piensas que soy muy sobreprotectora? —Ni siquiera le da tiempo a retractarse—. Déjame que te diga que no eres un padre modelo. No estás al pendiente de la niña casi nunca.
—Porque estoy trabajando para que a ti y a Nymph no le falte nada. No creo que sea justo reprochar mi ausencia esporádica cuando claramente no es mi elección.
Ella se muerde el labio inferior y desvía la mirada por un instante. Cierra los ojos y los vuelve a abrir. Nota el cansancio en las articulaciones y que no duerme hace tres noches por estar pendiente del desvelo de la pequeña.
—Disculpa, Ted. No sé por qué he dicho eso. Por supuesto que no te reprocho nada y estoy más que agradecida por lo que haces por nosotras —asegura. Se acerca más y le besa suavemente—. Siempre quise tener una niña y ahora que la tenemos me parece un sueño. Quiero que sepas que te quiero.
—Y yo a ti, cariño. Nunca lo dudes.
Andrómeda no sabe lo que significa ser madre hasta que lo es.
