Capítulo 3
Winchester, we are the Novak.
Castiel sabía que las cosas debían de ser así. Algo se lo decía en lo más profundo de su alma… o al menos así pensaba para no echarse a llorar.
Para empezar, había soñado que veía hasta tarde Doctor Who*, después de un maratón de Friends*, pero puede que realmente no haya dormido casi nada viendo esas series en su computadora. También estaba el hecho que había desayunado sus huevos favoritos, hasta le pusieron una carita feliz con el tocino, ¡Era hermosa esa cara! Y estaba seguro que debía de darse ánimos pensando positivo.
Pero después llegaba la parte de su día que quisiera borrar; por ejemplo, la escuela. Había sido horrible, incluso más que lo normal. Además de eso, la caída que había tenido.
Después de todo, él por experiencia sabía que no era bonito besar el suelo.
—Castiel—dijo Miguel, mirándole con una media sonrisa—, has bajado.
—Evidentemente lo ha hecho, Mike—dijo Lucifer, bufando. Estaba molesto, sí, pero no con su hijo, sino, con los adolescentes Alpha que estaban en su casa.
Lucifer Novak, Luke para los amigos, era una persona tolerante siempre que la situación lo ameritara de esa manera. Claramente sabia como hablar y tratar con personas, ya sean difíciles o débiles. Era un Alpha que, después de todo, sus padres habían dejado que tomara la carrera que más le pareciera, se había hecho de algunos contratos con agencias de gran prestigio en el mercado comercial. Desde luego, siempre fue una persona que podía negociar fácilmente con los demás, y defendía sus intereses con colmillos y garras si era necesario, sin embargo, era astuto y persuadía a casi cualquiera con una facilidad inquietante para muchos. La carrera de administración de empresas le intereso, desde luego.
Cuando sus padres se enteraron de ello, no se sorprendieron de la decisión de su hijo en lo absoluto, y apoyaron como habían acordado la carrera de Luke. Se graduó con honores 5 años después.
Encontró empleo de manera suertuda, o al menos así había dicho su primer jefe; pues no era sencillo encontrar empleo cuando uno era recién graduado, sin experiencia, y siendo un hombre joven de 25 años recién unido a un omega, no iba a ser fácil encontrar algo. Claramente, y para humillación de él, empezó siendo un mensajero. Sin embargo, cuando comenzó a moverse dentro de la corporación, haciendo un trabajo impecable y hubo tenido tiempo de conocer al personal de la empresa y colegas de trabajo, empezó verdaderamente el trabajo difícil.
Comenzó a trabajar más duro, de manera eficiente y mostrando su superioridad en todo momento, sin perder su actitud enigmática. Los empleados parecieron solamente no prestarle atención, y algunos se molestaban con sus empeños por humillarles. Él no tenía la culpa, sencillamente los otros eran unos inútiles. Durante este proceso, sentía que alguien de importante cargo estaba observándole. Obviamente no se equivocó.
Cuando fue llamado a la oficina del Vicepresidente ejecutivo, solamente pudo sentir satisfacción. Claro que trato de persuadir a su superior para que le promoviera hacia el área administrativa, sin embargo, este estaba más interesado que cubriera el área ejecutiva, ofreciéndole un puesto en la sección de relaciones internacionales. Nunca, excepto cuando le pidió matrimonio a Miguel, había estado más orgulloso de sí mismo.
Excepto cuando Castiel nació.
Entonces reconoció con el ego hasta las nubes que sus cualidades no estaban en el norte de su cuerpo, sino, un poco más al sur.
Y cuando Gabriel nació, supo que irremediablemente, su destino era hacer bebes.
Por lo mismo, no iba a permitir que los Winchester se atrevieran a dañar a las obras de su vida.
Dean por otra parte, sentía como los ojos de hielo de Lucifer se clavaban en su persona, fulminándole con la mirada. Paso saliva, mirando a los recién llegados de nuevo.
Gabriel era el bajito con el cabello rubio oscuro, con la, aparentemente, eterna sonrisa burlona; miraba a Lucifer con una ceja alzada. Detrás de él, estaban las dos chicas que habían subido las escaleras anteriormente. Y por último, estaba él…
Castiel.
Hasta su nombre era peculiar, pensó. Su apariencia, era como la de un chico cualquiera y se sorprendió que no pareciera frágil y delicado como los omegas en la preparatoria a la cual asistía en su ciudad. Era delgado, loa aceptaba, no tenía musculatura como sus amigos Alpha, o como Sammy—pero Sammy no cuenta, fue alimentado con esteroides de bebe—, pero no era escuálido o carecía de ella. Al contrario, tenía buena complexión, delgada y levemente parecida a la de un cerebrito, pero buena al fin y al cabo. Era de estatura promedio, unos cuantos centímetros más bajo que él. Ciertamente, parecía un beta solamente. Eso hasta que mirabas más de cerca.
Los ojos azules que le devolvieron la mirada, le dejaron desconcertado levemente al principio. Si tuviera que describirlos, diría que eran… muy azules.
— ¡Esa descripción se gana un premio de la academia de estúpidos! —y ahí estaba, su conciencia diciéndole cosas mientras escuchaba aplausos.
Se había esforzado con ese adjetivo, sin duda.
Es cierto, eran bonitos. Muy bonitos, pero hasta ahí.
Y luego estaba su cabello, que parecía desordenado y le daba un aire despreocupado, casual. Sencillamente atractivo véase desde el ángulo que sea. Si lo veía en la calle algún día, definitivamente le invitaría a salir… o se lo llevaría a la cama.
Castiel Novak, no era un omega cualquiera, eso lo supo de inmediato.
—Hola—dijo Sam, sacando a Dean de su escrutinio y evaluación. Como siempre, su hermanito menor mostraba una sonrisa amable. Los adolescentes de la sala dirigieron su mirada hacia el más alto—. Creo que no nos han presentado adecuadamente…—se levantó, tendiendo su mano como saludo hacia los dos jóvenes Novak—, soy Sam Winchester.
—Castiel Novak—contesto el susodicho, tomando la mano de Sam.
—Gabriel—dijo el otro Novak, le sonrió antes de solamente extender una barra de chocolate al desconocido, que pareció no comprender. Gabriel se encogió de hombros—. Si no quieres, mejor para mí—se comió el dulce sin más.
—Este es mi hermano…—Comenzó a decir Sam, pero en ese momento el mayor de los Winchester lo interrumpió levantándose del sofá con total seguridad.
—Dean Winchester—dijo sonriendo.
Porque, ¿Qué era Dean sin seguridad? Un sexy estudiante de preparatoria con una hermosa nena de los 60's.
Miguel tomo el brazo de Lucifer para llevarlo lejos de la sala, más porque estaba a punto de cometer homicidio que para darles privacidad.
Luke se liberó del agarre en cuanto llegaron a la cocina, y no dudo en enfrentarlo cuando la puerta se cerró.
—No los quiero aquí—dijo simplemente—. En especial al mayor.
—Es el prometido de tu hijo y debes comportarte. Además, recuerdo que fuiste tú quien los eligió.
—Cambie de idea. Sera mejor que llevemos a Gabe y Castiel a un convento en Italia en donde los convertirán en padres, haciendo un voto de castidad eterno y dando su vida a cumplir los mandatos de la Iglesia. Vivirán felices y sin ser violados por Alphas de ojos verdes.
— ¡Esto es ridículo! —bufo Miguel, cruzándose de brazos—. Sabes que estas siendo irracional. Sé que estas preocupado, recuerda que son mis hijos también.
— ¡Eso es diferente! Soy papá y un Alpha, comprende.
— ¿Y porque yo sea omega me hace menos importante?
Y eso desato una típica pelea entre los mayores… ciertamente no era ninguna novedad.
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El silencio incomodo en el que quedo la casa, fue suficiente para que Castiel quisiera ira encerrarse en su habitación después de un largo baño, para continuar con su maratón de series cómodamente desde su cama. O tal vez le pidiera a Meg y Charlie que lo acompañaran a ver un maratón de películas. Hace mucho que no hacían uno, después de todo; y tenía palomitas guardadas en la alacena para emergencias como estas—obviamente, las palomitas eran saladas, pues si dejaba algo dulce en la cocina, o en la casa en general, no sobreviviría a las necesidades de azúcar de Gabriel.
—Bueno—comenzó Charlie—, como Castiel no se va a ir, ¡Debemos de celebrar!
Castiel y los demás solo le miraron con confusión, y Charlie pensó que no había roto el hielo. Eso, hasta que Gabriel aprobó la idea, estando de acuerdo inmediatamente.
—Charlie tiene razón—sonrió con chulería—. Debemos de salir para que ellos—apunto deliberadamente hacia los chicos Winchester—, conozcan la ciudad.
—El adicto al dulce tiene razón—dijo Meg, con una sonrisa de lado.
—Siempre la tengo, Masters.
—Entonces, ¿A dónde vamos? —pregunto Castiel, resignado al ver que sus dos amigas (par de traidoras ambas, por cierto) y su hermano se ansiaban en conspirar en su contra con tanto afán.
—A donde van ustedes, querrás decir—dijo Gabriel, mientras se acercaba al perchero de la puerta de la estancia y se ponía su chaqueta gris sobre su camisa azul, acercándose a Sam y apuntándolo—. Él y yo iremos por nuestro lado, después de todo, aquí los únicos interesados en saber la relación de Cassy son ustedes.
—¿Qué? —Pregunto Charlie, incrédula—. ¿Estás diciendo que no nos acompañaras?
—Creo que eso dice, Charlie—bufo Meg—. Si no les molesta, tenemos que irnos antes de que Luke se entere que vamos a salir.
Castiel solamente se quedó callado, mirando alternadamente a Meg y a la puerta de la cocina.
Por su mente pasaban millones de cosas, enredadas entre sí de manera casi imposible, complementándose unas a otras como una compleja telaraña creada para atrapar a una mosca—él era la mosca, obviamente— y ciertamente… ni el mismo comprendía esa metáfora. De hecho, lo único que pasaba por su mente era Dean, de una manera extraña y para nada romántica. « ¿Qué debo hacer ahora? ¿Se supone que ya somos pareja?, ¿Es normal esta situación? Obviamente no, Castiel, piensa un poco. ¿Por qué los sentimientos humanos son tan complicados? »
Ciertamente, él jamás había sido bueno para las emociones que eran cotidianas para la vida normal. Siempre le habían llamado la atención, obviamente, y como todo humano sentía, pero nunca había sido muy empático. Aunque se esforzaba en intentarlo. Demasiado. A veces se metía en situaciones incomodas interpretando erróneamente las señales que le daban los demás. Incómodo y raro.
—Bueno—suspiro Charlie, con algo de resignación. Ellas tendrían que proteger a Castiel y ayudarlo para impresionar al Alpha que había venido de "no-se-donde" para conocerlo. Y como siempre, Gabriel no ayudaba—, vámonos ya.
—Pero, ¿A dónde? —pregunto Castiel, mirándole con duda y la cabeza ligeramente inclinada, como solía hacerlo—. Si está muy lejos debemos pedirle el auto a Miguel.
—No se preocupen—hablo Sam, rápidamente antes de que las chicas contestaran—. Dean tiene auto.
Dean abrió la boca para replicar, pero fue interrumpido inmediatamente.
—¿En serio? —exclamo Charlie, y Castiel imagino que si hubiera tenido cola como un perrito, esta se hubiera movido de manera feliz y energética. Alegre era poco para interpretar el sentimiento que brillaba en sus ojos—. Bueno pues ya está, ¡Vámonos!
El Winchester mayor miro a los chicos, y percibió lo emocionados que estaban—solo Gabriel, Sam y Charlie, claro está (Meg tenía expresión burlona simplemente, y Castiel estaba perdido en sus pensamientos en una dimensión desconocida que él definitivamente no quería averiguar) —no pudo terminar la oración. Tal vez, y solo tal vez, podía permitir que extraños subieran a su nena. Después de todo, no había nadie más pesado que Sam y su habilidad por marcar su trasero perfectamente en el asiento.
—Andando—suspiro finalmente, para salir antes que todos con las manos en los bolsillos y una sonrisa burlona en su rostro.
Solo esperaba la exclamación ahogada de sorpresa que todos hacían al ver a su nena… cosa que nunca llego. La de Charlie no contaba.
—Wow—la pelirroja miro el cofre del auto y lo recorrió con la mirada desde ese punto—. Lindo auto.
— ¿Lindo? —Dijo Dean, mirando su auto con verdadero orgullo—. Mi nena no es linda, es
Sexy.
— ¿Ella? —Se mofo Meg, mirándole con una ceja alzada—, ¿Es una "ella"?
—Sí, ¿Por qué? ¿Tienes algún problema con ello?
—Lo dije, es un idiota con mucha testosterona. De seguro escuchara música rock pensando que es demasiado genial para otro tipo de música y cree que es una persona irresistible. Por primera vez en la vida, Castiel, te compadezco.
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La ciudad natal de los Novak no tenía demasiadas atracciones turísticas, o no al menos los que las personas buscaban.
No contaba con parque de atracciones como las grandes ciudades de California, o algo que fuera considerado un tesoro nacional, como una gran maravilla natural o un momento histórico importante. Absolutamente nada de eso.
En cambio, a Castiel le encantaba su ciudad, y creía que si viviera en otra parte, no quisiera ir a otro lugar más que ese a vacacionar. Definitivamente no iría a otro lado en otoño.
Cuando aquella estación llegaba, la favorita de Castiel sin duda, los enormes arboles similares a maples se teñían de hermosos colores cobrizos, dorados y anaranjados; hermosamente las hojas caían deliberadamente con la fuerza del helado viento que corría, y los grandes parques se llenaban de risas de infantes emocionados por la caída de las hojas. Los arboles comenzaban a perderlas, dando el toque final al paisaje parecido a una postal. Ciertamente, era lo más bonito y especial que el Novak mayor pudo haber visto alguna vez.
El tiempo cuando salieron de la casa, era exactamente el mismo, y cuando pasaron por las calles, no pudo dejar de ver el paisaje aunque se lo supiera de memoria, mejor que la palma de su mano de hecho. Por primera vez en mucho tiempo, pensó que en lo que creerían los demás de su bella ciudad, si le gustaría a los Winchester; y sobre todo, se preguntó cómo sería vivir en otra ciudad e ir de vacaciones a ella. La respuesta a la última fue sencilla de encontrar: se sentiría aún más especial.
Cuando llegaron al café de Anna, no pudo evitar pensar en lo familiar que le parecía todo aquello. Salir con amigos en otoño, refugiándose en las tardes en el café y charlando diciendo idioteces y riéndose entre ellos, con su chocolate caliente al lado y observando el parque de enfrente; definitivamente se sentía familiar.
Pero no lo era.
Ahora iba con los Winchester y no con sus amigos o Gabriel. Ahora iba con Dean…
Charlie y Meg se habían ido en cuanto llegaron a la café, diciendo que sus padres les llamaban. Gabriel y Sam se habían separado sin decir palabra alguna, y por primera vez deseo que su hermano estuviera de entrometido, aunque fuera para burlarse en secreto. Estaba solo…
Con Dean.
Oh, Dios.
Nini: Hola a todos y todas. Les traigo este capítulo recién salido de Word, y me tomare el tiempo de hacerles una pregunta… ¡¿Habrá Sabriel?! Se los dejo a decisión ;D Me alegra que les guste los capítulos anteriores, aunque este y el anterior me hayan quedado más cortos de lo planeado. Los reviews y los followers y favoritos ¡Me hacen feliz y me ayudan a continuar la historia!
Friends: es una serie estadounidense de comedia, a mi opinión, es buena si les gusta el humor fácil ;)
Doctor Who: Bueno, lei un fic en el que Cas era fan de Doctor Who y pensé que era asombroso. También es una serie y en lo personal es grandiosa.
¡Gracias por toda su aceptacion!
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