Nini: Hola a todos, me está gustando escribir esta historia como no se imaginan, y ciertamente quiero escribir el próximo capítulo en cuanto subo el anterior y… bueno, debo de olvidar la tentación. Creo que… este capítulo será ese capitulo que solo actuara como relleno, pues no estoy muy inspirada pero no quería dejarlos sin actualizar tantos días. Tambien lamento si me he retrasado o si no me ha quedado tan bien como querían, pero es que mi cabeza solo puede prestar atención en estos momentos a unos originales que estoy haciendo. Espero que disfruten esta actualización, y lo hagan con las demás, y puedan perdonarme si lo he hecho demasiado corto.

Capítulo 7

Lucifer

(I hate you, and you hate me. You don´t know how i hate you, but i love my family, and you are my family now, because in the deep of myself, i love you and i will protect you when you need me... but, i will hate you all my fucking life, bitch)Lucifer.

.

Castiel odiaba los hospitales. Blancos, de colores opacos, sin vida, con personas corriendo por ahí y por allá, apresuradas todo el tiempo para cuidar a los enfermos e ingresados. Los odiaba.

En los hospitales, las personas mueren. Nunca vas a un hospital por gusto, vas porque hay personas que te importan enfermas, a acompañar a tus padres o abuelos a su revisión mensual y esperando siempre lo peor, y vas cuando estas enfermo y necesitas curarte. Jamás vas cuando estas sano, o cuando los de tu alrededor están bien, y los médicos y enfermeras siempre están dispuestos a dar malas noticias, y tú debes estar preparado para lo peor, porque si esperas buenas noticias te vas a decepcionar. Es un lugar tan frio que no le agradaba, y muchas personas rompen sus esperanzas en ese lugar.

Todo en ese lugar era agobiante. Las paredes blancas eran agobiantes, pues no eran tan blancas como la nieve, pero no tienen ningún color, es como si fueran la nada misma. Estaba nervioso, y por ello pensaba así, se dijo. Sam se sentía exactamente igual, seguramente.

Caminaba por toda la sala de espera, y no era pequeña, sino más bien larga y espaciosa, y por eso pensaba que era horrible; Gabriel daba pequeños golpeteos con la punta del pie en el suelo, sentado en una silla al lado de Sam, y su dedo índice imitaba el ritmo del pie en el antebrazo del Winchester. Castiel no dejaba de moverse, y no podía ni siquiera tomar el vaso de agua que Miguel le había ofrecido hace unos minutos porque temblaba. Jamás había tenido ese descontrol de su cuerpo.

Volteo una vez más a ver el reloj que estaba en la pared, y se dio cuenta que no había pasado ni 7 minutos desde la última vez que lo había hecho.

El silencio era casi absoluto. No había gritos ni comentarios por parte de su padre, y este se mantenía sereno, cruzado de brazos recargado contra la pared.

Estaba preocupado, sabía que las peleas entre Alphas eran atroces, pues ambas partes tenían la misma fuerza, y si se usaba correctamente, de seguro podía crear un gran daño al sistema. Dean había sido golpeado por uno en la cabeza, noqueándolo. Eso era extremadamente peligroso, y lo peor, es que no podía hacer nada por ayudarlo.

Su corazón dio un vuelco cuando llego la enfermera que atendía a Dean.

.

Dean despertó de golpe.

Castiel aún no sabía cuándo lo haría, pero ni siquiera dio indicios de que quisiera despertar. Solo lo hizo, así de impredecible como todo los que hace, lo hizo.

Dean sentía sus ojos pesados, amoratados y soñolientos, incapaces de ver correctamente por el sueño que amenazaba con cerrar por completo sus parpados. Sentía los miembros agarrotados, le dolían y estaba casi seguro que estaban entumidos alrededor de su cuerpo. Su mirada de color verde recorrió toda la habitación buscando alguna cosa que se le hiciera familiar, pero solo encontró los típicos colores opacos de un hospital. Odiaba los malditos hospitales.

Se reincorporo, y sintió sus músculos chillar de dolor y su cabeza dar vueltas, pero decidió ignorarlo para ver la habitación de mejor manera. Era blanca, como todas, de colores cremas y con una televisión en la esquina para quien lo visitara, o bien, por si las enfermeras se aburrían. Hablando de ello, una de ellas le miraba con una sonrisa en la cara. Como siempre, vestia su uniforme blanco, y su cabello oscuro estaba agarrado en una coleta de caballo alta. Se dio cuenta que era una beta.

—Ha despertado, señor Winchester—dijo con voz amable, acercándose para verificar su pulso. Se dio cuenta que aún tenía su ropa, pero que estaba conectado a una máquina que monitoreaba sus signos vitales.

—¿Qué ha sucedido? —pregunto, bostezando—. Siento como si me hubieran atropellado.

—Nada de eso, solo ha tenido una pequeña pelea con Alphas en el colegio. Nada serio. Se sorprendería de ver lo común que es—soltó una risita—. Su familia está afuera, preocupados. Les diré que pasen.

—¿Mi Familia? —Dean estaba confundido, sabiendo que probablemente John y Mary no habían venido desde su hogar solo porque se peleó en la escuela.

—Los señores Novak y su hermano—contesto la enfermera, viéndose levemente preocupada—. ¿Debemos revisar si tiene amnesia temporal? Si quiere traeré al doctor y…

—No, no. No soy Dory de buscando a Nemo, y tampoco una chica de una comedia barata—rio un poco, más por nervios que por otra cosa—. Recuerdo todo, solo… no esperaba que estuvieran a fuera.

—Pues si lo están, y están preocupados. Tiene suerte de que se preocupen tanto, pues según tenemos entendido lo trajeron de inmediato.

—Si—contesto irónico, recordando la mirada de odio de Lucifer de la mañana—. Soy amado.

.

Castiel entro por la puerta de la habitación de manera rápida, siendo seguido de cerca por Gabriel y a la espalda de Sam, quien se había lanzado hacia esta solo escuchar que Dean estaba despierto.

Los ojos verdes le regresaron la mirada cuando entro, y se mostraron levemente sorprendidos cuando Castiel se acercó demasiado a su persona, invadiendo su espacio vital.

— ¿Estas bien, Dean? —El de ojos azules pregunto rápidamente, sin perder tiempo—. ¿Necesitas algo?

—Eh… Cas, si no te importa…—el Winchester mayor se veía nervioso, pero no era para menos, si sentía las miradas picaras de Sam y Gabriel sobre él todo el tiempo, y ni hablar de la inexistente mirada asesina que le dedicaba Lucifer, con sus gélidos ojos. Trago grueso ante la mirada azulada llena de inocencia y preocupación que le dedicaba Castiel—, necesito espacio personal.

Al parecer, el de cabello oscuro no lo había notado, así que se hecho hacia atrás de manera rápida y con las mejillas levemente sonrojadas.

—Por supuesto, lo siento. Me deje llevar. Pero nos tenías muy preocupados.

—Es cierto, Dean—dijo Sam, cruzándose de brazos con el ceño fruncido—. Sé que no eres precisamente el hombre más inteligente de este lado del mundo pero por lo menos debes de saber que esa pelea pudo haber traído consecuencias para tu salud.

—Oh, pero si el pequeño Dean no moriría tan fácil—se mofo Gabriel, sonriendo de una manera burlona—. Hierba mala nunca muere.

—Gabe—advirtió el más alto—, no es momento para tus bromas.

—No es una broma, ese tonto tiene la cabeza tan dura que será difícil abrirla.

—Gabriel—esta vez fue Miguel quien interrumpió al bromista—, Sam tiene razón. No es el momento. Y pudo haberte matado esa pelea, Dean—esta vez, el de ojos verdes presto atención al omega mayor de la habitación, quien le dedicaba una mirada severa—. Los Alphas no se miden en batallas y mucho menos los adolescentes.

Lucifer se acercó de manera sigilosa, con el pecho alzado y poniéndose al lado de su pareja.

—La próxima tendré cuidado—dijo Dean, sin desviar la mirada.

—No habrá próxima vez—la voz del Alpha Novak fue severa, rotunda y sin esperar objeciones. Era una orden, y por tal los omegas instintivamente desviaron la mirada a otro lado, más los Alphas le miraron atónitos—. No quiero saber que te volverás a pelear en la escuela por nada del mundo, porque si los chicos no te lastimaron hoy yo lo hare.

—Pero yo…

—He dicho que no—subió la voz, y tanto Sam como Dean supieron que hablaba en serio—. ¿Y qué si las cosas se hubieran puesto peor y Castiel hubiera terminado en la pelea? ¿Y qué si ellos hubieran dio primero por él para dañarte a ti? ¿Cómo demonios lo protegerías de eso? ¿Qué pasaba si ya no volvías a despertar por ese golpe en la cabeza? ¡Te golpearon con un maldito tubo de acero, maldita sea!... —Miguel bajo la cabeza, con los ojos sombríos.

Sabía que era cierto, pudo haber sucedido cualquiera de esas cosas o peores situaciones que no podían haber imaginado. Eran Alphas, seis Alphas contra uno solo. Eran Alphas que conocían que Castiel estaba implicado con Dean y pudieron haberle hecho daño a él o Gabriel, y sobre todo, el golpe había sido muy fuerte y pudo haber tenido complicaciones.

Lucifer jadeo, dedicándole una furia gélida al de ojos verdes y con los puños fuertemente cerrados.

—Lamento decírtelo, pero son solo posibilidades de lo que pudo haber pasado—aunque sonaba un poco más calmado, aun había rastros de molestia en su voz—. Así que no, no más peleas y es lo último que diré.

Ninguno dijo nada, y cuando salieron del hospital y se dirigieron a la casa Novak, Lucifer les miro por el espejo retrovisor.

—Quiero hablar con Dean a solas cuando lleguemos.

.

Castiel se movía de un lado para otro por la habitación, pendiente de la puerta y con los nervios hechos un nudo. Sam le miraba sin exprecion, y Gabriel comia un dulce con una mueca en el rostro. Hasta que exploto.

—¡Ya basta, Cassie! —le grito al omega de ojos azules, apuntándole con un dedo—. Estas a punto de hacer que mi cerebro explote, y eso no será muy bonito.

—Pero es que…—no pudo terminar, pues Gabriel le interrumpió.

—¡Nada de nada! Sé que estas preocupado por el rubio idiota, pero va a estar bien. Lucifer no lo va a dañar.

—Pero y si…

—No.

—Pero…

—Chicos…

—¡Claro que no lo va a lastimar, Castiel! Lucifer es nuestro padre y nos quiere, además sabe que te va a lastimar si le llega a pasar algo al idiota que te gusta.

Castiel se sonrojo, y negó con la cabeza.

—No es eso. No me gusta. Eso solo que…

—¡Se te nota a kilómetros! Son el uno para el otro. Tu eres demasiado adorable para él, tú eres inteligente y él un imbécil; tu eres apuesto y él es horrible. Son la pareja perfecta y tendrán muchos bebes perfectos porque serán adictos al sexo sin remedio alguno.

—¡Ok! —exclamo Sam, subiendo las manos hacia arriba y llamando la atención de los otros—. Demasiada información para mí.

.

—Deberás preguntarte porque te traje aquí—comenzó Lucifer, sentado en la silla de su estudio al mejor estilo Vito Corleone en El Padrino.

Dean le miro sentado en la silla frente al escritorio de roble, con las manos cruzadas y el ceño levemente fruncido.

—De hecho, mes estoy preguntando donde está el arma con el cual me vas a disparar—bufo, mirando hacia otro lado—. No quiero que me mates con la katana que tienes colgada detrás de ti.

—Yo no voy a matarte, Dean—soltó una risa—… o no aun.

Lucifer le miro con malicia y una sonrisa torcida. Trago duro.

—Como sea—continuo sin que él respondiera—, lo que quiero de ti es diferente. Muy diferente y mucho más divertido que matarte.

—Le aviso que si quiere abusar de mí sexualmente prefiero morir.

—Muy gracioso, Dean, pero no. Nadie en este mundo te va a tocar si no es para golpearte. Eres repulsivo.

—Eso no es lo que piensan los demás.

—Pues obviamente no te conocen—frunció el ceño, sonriendo de lado—. No, quiero que me digas quienes fueron los que te lastimaron.

—¿Eh?

Dean estaba confundido, pues obviamente no se esperaba algo así. Pensaba que esa era la oportunidad de Lucy de deshacerse de él de una buena vez por todas, y que mejor que dispararle y ocultar su cuerpo debajo de su mesa en el estudio; además, seguramente usaría su cabeza colgada en una de las paredes de la habitación como un trofeo. Esperaba cualquier cosa, pero no que le preguntara sobre sus agresores.

—Ya me oíste—sonó molesto—. Dime quienes te atacaron.

—¿Quiere que le diga quienes me atacaron?

—Sabía que eras idiota, pero no espere que tanto—rodo los ojos, fastidiado de esa conversación—. Sí, Dean. Quiero que me digas quienes fueron los responsables de mandarte al hospital.

—¿Por qué? —una parte de Dean, no sabía cuál de todas, quería que Lucifer se preocupara de él y le diera una lección a esos chicos. Quería saber que su hermoso y adorable futuro segundo padre le quería. Aun guardaba esperanzas de que así fuera.

—Para felicitarlos, ¿Por qué otra razón?

Y esas esperanzas murieron.

—Ya me imaginaba algo así viniendo de ti—rodo los ojos.

Lucifer sonrío un poco, con burla.

—Además, el hecho de que te hayan lastimado es imperdonable—Dean le miro incrédulo, con una sonrisa burlona—. Solo yo tengo el derecho de eliminar a los Winchester de este mundo.

—Eres tan tierno—se mofo el de ojos verdes, soltando una carcajada—. No puedo creer que el gran Lucifer Novak quiera proteger a un Winchester.

—¿Qué te puedo decir? Me siento generoso.

—Aja, acepta que te agrado.

—No me agradas, y aunque lo hicieras, no has hecho lo suficiente como para aceptarlo.

—Me adoras.

—Sigue insistiendo y considerare el hecho de matarte seriamente.