Después de tardar mil años, he vuelto mundo cruel! :'D, podéis matarme todo lo que queráis c:


Capitulo 3.

-He tu, miserable.-Se escuchó como la voz de uno de los guardias de celda estaba hablando.-Tus hijos.

El hombre de unos treinta y supongo que más años se levantó de su cama y dejó que le pusiesen las esposas. Caminó hasta las cabinas, donde todos los presos hablaban con sus familiares, amigos, conocidos ect. Se sentó y cogió el teléfono.

-¡Feliz cumpleaños papá!-Gritaron el chico y la niña.

-Muchas gracias.-Dijo el hombre con una sonrisa.

Link nunca perdonaría a su padre por lo que hizo, pero, tenía que pensar en Aryll. Ser hermano mayor que cuida de su hermana no es nada fácil y menos si tu padre esta en la cárcel y tu madre muerta. Aryll merecía ver a su padre aunque él no lo perdonara, pero de todos modos, era su padre y le cuidó, lo mucho que un psicópata pueda cuidar a sus hijos..

-¿Y como van las clases chicos?-Preguntó el hombre con un poco de interés.

-¡Tengo muchos amigos papá!-Grito la niña por el teléfono.

-Me alegro mucho Aryll, ¿y tu Link?

Link cogió el teléfono y se puso a hablar con su padre.

-Como siempre, solo.-Contestó.

El hombre mostró cierta pena porque su hijo estuviese solo.

Aryll le arrebató el teléfono a su hermano mayor y dijo.

-¡Pero hay una chica que se empeña en estar con Link! ¡Y es muy linda! ¡Y antes de salir de casa Link se puso rojo cuando la vio!-Gritaba Aryll toda contenta por el maldito teléfono.

-¡Callate Aryll!-Decía Link mientras le quitaba el teléfono a su hermana todo rojo.

El hombre solo sonrió. Tenía que ingenearselas para salir de allí como fuese, ¿pero como?

-Quieres ver a tus hijos crecer y reír, ¿no?

-¿Quien eres?

-La misma voz que te dijo que matases a tus padres con 13 años. La misma voz que te dijo que matases a tu mejor amigo con 15 años. La misma voz que te dijo que matases a tu novia con 17 años. Y la misma voz que te dijo que matases a tu mujer.

-¡Por tu maldita culpa es todo esto! ¡Vete al infierno!

-¿Como te sentistés la primera vez que matastes?

El hombre soltó una carcajada que no solo se escuchó en su maldita cabeza.

-Se sintió muy bien la verdad.

-Exacto, y una vez que empesastez no podías parar del gusto.

-Una vez que matas a alguien, no puedes poner marcha atrás.

-Ellos solo te traicionaron.

-Pero mi mujer..

-Te iba a quitar a tus hijos, los más importante para ti. Ella solo te nesecitaba para sentirse segura, tu eras el dominante.

-Si..-Dijo de nuevo soltando esas maniáticas carcajadas de mierda.

¡Llevenseló de aquí!-Ordenó una voz, una parecida a un guardia de celda superior.-¡Esta chiflado!

Aryll y Link estaban un poco asustados por el comportamiento tan extraño que tomó su padre en ese momento, Link sabía que su padre estaba loco, pero nunca lo demostró delante de él o de ellos.


Zelda estaba en el centro comercial buscando un nuevo abrigo para el invierno, no le gustaba tener un montón porque luego cuando guardase los abrigos en verano no tendría espacio para guardarlos, aparte con uno era mas que suficiente según Impa y por las normal del colegio no podía llevar uno que no fuese blanco o un tono grisáceo.

Se puso los brazos al rededor de si misma, como queriendo darse un abrazo por todo el frío que hacía. Vio la gente a su alrededor, parejas abrazándose o besándose, familias riendo juntas, jóvenes fumando.. Odiaba la última, pero tampoco es que iban a tomar en cuenta su opinión, la gente solo la ignoraba y así tenía que seguir siendo.

Entró a una cafetería a comprar chocolate caliente. La cafetería no estaba tan llena así que no tardó en comprar el chocolate y buscar asiento, aunque pudo ver en una mesa a dos rubios muy familiares, demasiado diría yo..

Link y Aryll estaban sentados en una mesa tomando chocolate caliente también. Link estaba un poco decepcionado porque Aryll hubiera tenido que ver esa faceta de su padre, los psiquiátricos y los policías le decían que su padre estaba peor que una puta cabra, pero no sabía cuanto era su nivel de locura y que era lo peor que le pasase por la cabeza. Él solo quería tener una vida normal con su hermanita, pero ya está, no se puede tener una vida normal siendo huérfano, tu padre un asesino en serie o como solían llamarle "El Asesino de Hyrule", estando en casas de acogida, cambiándote de colegio cada dos por tres, teniendo que comportarte y tomar decisiones como un adulto con unos diez años y no tener ni un puto amigo solo por no querer despedirte y que te olviden como si fueses una mierda.

Pero, a pesar de que su vida era una mierda, le gustaba ver a Aryll sonreír. Era solo una niña y aunque parezca doloroso o peor, le gustaba soportar el dolor él solo y ver a Aryll con una sonrisa, era lo mejor para él.

-Link, ¿no es esa Zelda?

-Si..-Link intentó hacer una cara de pocos amigos, pero en el fondo le gustó haberse encontrado con ella.

-Hola Link, hola Aryll.-Dijo Zelda con una sonrisa.-¿Puedo sentarme con ustedes?

-Si quieres..-Dijo Link.

Zelda tomó asiento y le dio un sorbo a su chocolate caliente, el cual casi le achicharra la lengua.

-¡Ahg! ¡Que caliente!-Dijo Zelda mientras ponía el chocolate en la mesa.

-Tampoco debe de estar tan caliente..-Dijo el rubio, el cual le dio un sorbo a su chocolate y también se achicharró la lengua.-¡Joder como quema!

Aryll fue la única que parecía tener cerebro ya que fue a coger tres pajillas y se le entregó una a Link y a Zelda.

-Muchas gracias Aryll.-Le dijo Zelda mientras cogía una pajilla.

Link estaba con una servilleta en la lengua porque se achicharró, cogió la pajilla y se dispuso a hablar con la servilleta todavía en la lengua.

-Gadia cada de mocoh.

-No hay de que hobbit.-Respondió la pequeña con una risa por lo cual Link sonrió un poco.