El sueño parecía atacarte por todos los frentes posibles, y el día nublado que vislumbrabas desde tu asiento no contribuía a desprenderte de tu somnoliento estado.

Tan zombie estabas que en más de una ocasión, el pobre de Reiner tuvo que darte discretos codazos para que la ira del profesor no recayera sobre ti.

Durante la hora del almuerzo, te pusiste en marcha dirección a la cafetería, con el enorme chico rubio a tu lado. Miradas de estudiantes de otras clases volaban sobre vosotros dos... Habían llegado a tus oídos rumores en los que ambos eráis considerados pareja, ya que el muchacho rara vez se separaba de ti, y siempre eras rodeada por su aura protectora, que no dudaba en tornarse en amenazadora ante cualquiera que se acercase a ti, sólo por precaución y para alivio, sobre todo por el tema de tu incomodidad ante otra gente.

Todos en el grupo, a vuestra manera, resultábais ser muy sobreprotectores los unos con los otros. Y adorabas éso, pese a todos los malentendidos que a veces pudiera ocasionar.

Como aquella vez que, poco después de haber entrado en la secundaria, un chico de un curso superior te había estado esperando en los casilleros. El pobre , nervioso se había acercado a ti, intentando entablar conversación pese a su creciente incomodidad y con toda su cara teñida de un rojo, que a parte de tu miedo por la situación, no dudaste en encontrar gracioso y adorable.

Y cuando estaba prácticamente declarando sus supuestos sentimientos por ti, una presencia se había apostado a tu espalda. El chico se quedó blanco al encontrarse con el musculoso Reiner como un guardaespaldas tras de ti, que aunque no estuviera mirando mal al muchacho, provocó un escalofrío visible en él...

"¡L-lo siento! ¡No sabía que tenía novio!" se justificó sollozó por su vida poco antes de desaparecer, prácticamente vaporizándose ante vuestras atónitas miradas. Seguramente ese día había tenido que cambiarse los pantalones...

Reprimiste una risita, que captó la atención del rubio. "Vaya, ¿ya estás de buen humor?"

"Nah, sólo estaba recordando algo divertido" respondiste dedicándole una sonrisa cómplice acompañada de unos codazos juguetones.

Al doblar la esquina os topásteis con Bertolt saliendo en ese instante de su aula, su rostro tanto o más somnoliento que el tuyo.

Una vez en la cafetería, os acomodásteis en la mesa que Annie había estado custodiando. Normalmente, el momento del almuerzo resultaba ser una batalla campal en ésta zona, dado que o salías corriendo como alma que lleva el diablo nada más sonar el timbre, o te quedabas sin mesa.

Pero siempre y cuando Annie o Reiner se adueñaran de una, eso no supondría ningún problema para vosotros, ya que nadie se atrevía ni a acercarse.

Lo cual te resultaba tanto triste como injusto, ya que ellos no merecían ser tratados como si fueran monstruos temibles, pero a la vez, a veces hasta tenía su gracia ver las reacciones que provocaban en los demás estudiantes. Verlos ahí simplemente sentados, con esa expresión pensativa que todo el mundo interpretaba como asesina, esperando por el resto de nuestra banda por aparecer, hacía temblar a los alumnos de alrededor .

Te sentaste frente a Bertolt, que luchaba tanto o más que tu por permanecer consciente.
Pocos minutos después, Petra y Hanji te saludaron en la distancia, abandonando la mesa en la que estaban sentadas y dejando atrás a las sorprendidas chicas de su clase.

Que poco después aprovecharon para cuchichear entre ellas, al ser conscientes de hacia donde se dirigían sus dos 'valientes' amigas. Podías ver su miedo desde tu asiento. Sigh...

Se aproximaron a vosotros algo temerosas por los otros tres presentes, a los cuales no conocían en persona, pero si por los abundantes rumores que volaban por toda la secundaria.

Puñetera gente cotilla... ¡ARG! ¡De verdad!

Para aliviar la evidente tensión de las muchachas sonreíste, palmeando los espacios libres que quedaban a tu derecha, indicándoles así que eran libres de tomar asiento sin temer por sus vidas o algo peor.

Hanji ante ésto, salió disparada a apoderarse del hueco señalado, mientras que Petra un poco más reticente se acercó despacio, aún nerviosa. Te recordaba a un cervatillo asustadizo...

"¿Éstas son las famosas chicas de la clase A?" Reiner las observó curioso, provocando un escalofrío en las aludidas.

"Rei ¡si achinas más aún tus ojos van a creer de veras que planeas asesinar a alguien!" Dijiste tirándole de forma juguetona varias veces de la solapa de la chaqueta de su uniforme.

"Ah... ¡perdón, perdón! ¿pero que quieres que haga? Mis ojos son así, no es algo que pueda cambiar" contestó el muchacho frotándose la nuca incómodo.

Ante ésta escena, Hanji y Petra se relajaron visiblemente y las oísteis reprimir su risa.

"Entonces... ¿es cierto que sois tan temerarias como para llevar a la pequeña desastre a una goukon?" Inquirió Bertolt incrédulo.

"¡Pffffft!" Annie y Reinar lucharon con todas sus fuerzas contra las carcajadas que estuvieron a punto de aflorar de sus gargantas por el inusual comentario de Bert.

"¡¿OYE?! ¡¿Que es eso de pequeña desastre?!" Tus mofletes se empezaban a inflar de forma infantil, completamente indignada.

Bertolt estiró uno de sus alargados brazos en tu dirección pellizcando una de tus infladas mejillas con cariño, medio recostándose en la mesa durante el proceso.

Todos rieron ante ésto, volviendo notablemente el ambiente más agradable ante las sorprendidas miradas de la abarrotada cafetería.

"¡Vaya, ahora entiendo realmente el motivo por el que prácticamente [Nombre] no se despega nunca de vosotros! ¡Que interesante!" Hanji estaba emocionada, casi seguro haciendo planes para estudiarnos a todos en un futuro. ¡Esa chica y sus malditos ' experimentos' como a ella le gustaba llamarlos...!

Petra sonrió, poco antes de aclararse la garganta y captar por completo toda vuestra atención "¡Tengo noticias sobre nuestros emocionantes planes!"

"Oh-oh" te estremeciste bajo el toque de Bertolt, por la temida noticia. ¡El maldito moreno parecía estar completamente entretenido con tus puñeteras mejillas! Te asegurarías de clamar por venganza más tarde... ¡Humpf!

"Resulta que los chicos han pensado un plan genial para que no sea como esas típicas citas en grupo que siempre acaban por convertirse en cliché, llendo a karaokes ¡y esas cosas tan poco emocionantes!" Coreó Hanji.

"Nin-nin, esto suena a problemas para ti" Oh Annie, tu también no...

La mano de Reiner se posó sobre tu cabeza revolviéndote el pelo, te estaban picando a posta... ¡Esos tres! Sigh...

"Dado que para el fin de semana dan buen tiempo, uno de los chicos ha sugerido la idea de pasarlo en una especie de casa rural, propiedad de su familia, que actualmente usan como pensión. ¡Sólo tenemos que pagar por nuestra comida y el autobús!" Petra pestañeó suplicante en tu dirección.

"¡Y además está cerca del mar y el paisaje de la zona es increíble!" Hanji estaba intentando engatusarte de forma tan obvia...

Oh...no... Una cosa era haber organizado una maldita cita a ciegas en grupo, que ya de por si para ti era malo. ¡Pero 'éste plan suicida' era otra cosa muy distinta a lo que habíais acordado!

Acabar perdida un fin de semana con unos chicos que no conocías en absoluto, en una pensión lejos de la seguridad de lo que te era conocido, resultaba cuanto menos... fiable.

"¡Olvídalo! ¡Estás loca si piensas que voy a participar en ese descabellado asunto!" te estremeciste, tu nerviosismo estaba pasando factura.

"Pero..."

"¡Pero nada Ral!" Apretaste la muñeca de una de las manos de Bertolt en busca de apoyo, el muchacho aún seguía de forma distraída amasando tus mofletes, pasando del tema.

"Nin-nin, ¿no habías dicho ayer que te resultaba difícil negarles un favor a éstas chicas?" Inquirió Reiner con una sonrisa maliciosa.

"¡Deja de picarme! ¡No estás ayudando!" Tu mirada clavó dagas directamente en los ojos del muchacho por unos segundos, antes de que una emocionada Hanji interrumpiera zarandeándote en tu asiento.

"¡¿Realmente hablas de nosotras con ellos?! ¡No sabíamos que nos apreciabas tanto!"

Te estrechó contra si en un casi mortífero abrazo... Las cosas parecían complicarse más por segundos, hasta que una bombilla se encendió en tu cabeza.

"Petra, ¿en una goukon no se dice que cuantos más mejor? ¿Pueden venir ellos?" Señalaste con tu cabeza a los tres de tu panda, que reflejaron en sus miradas una ansia asesina en ese mismo instante.

"Eh...pero es que... se supone que de nuestro grupo sólo van chicas..." Comentó la joven castaña sopesando algo confusa.

"¡Vaya por dios...!" "¡Que lástima!" Fingieron Bertolt y Reiner con voz lastimera a la vez.

Maldito su sarcasmo...

"Bueno Annie, parece que ahora es todo cosa tuya, ¡cuídala bien por nosotros dos!" Comentó Reiner dirigiéndose a la rubia, que había reventado la lata de su bebida ante el comentario, sin molestarse si quiera a apartar su mirada asesina del rubio. Ni parecía inmutarse siquiera por el refresco que se estaba desparramando por toda la mesa, a punto de manchar su uniforme...

Una desbordante alegría estalló en ti, que con ojos llenos de súplica y esperanza miraste a Annie.

"¡Mierda...!" masculló la rubia al no poder resistir tu ataque de los puppy-eyes.

No es que no fueras capaz de defenderte tu sola, simplemente la situación no te resultaría tan incómoda con ella como aliada fiable a tu lado.

Al menos, ahora estarías a salvo... Ingenua de ti.

El fin de semana del viaje:

Annie y tu estábais de camino hacia la parada del autobús cuando tu móvil comenzó a sonar.

LLamada entrante: Reiner

Descolgaste aún sabiendo que sus intenciones sólo implicarían volverte más loca de lo que ya estabas desde que te habías despertado ese día. Pusiste el manos libres y miraste a la chica rubia que parecía tan imperturbable como siempre.

"¡Ey! ¡gatito asustadizo!" saludó Reiner.

"Buenos días pequeña ardilla" Diablos... Bertolt también estaba con él y se había sumado a sus juegos. Argh.

"Tengo el manos libres puesto, y Annie está a mi lado con cara de querer dar una paliza a alguien... Seguid así ¡y la mandaré directa en vuestra dirección!" Sonreíste de forma cómplice a tu amiga, que te correspondió con una mueca ladeada.

"Annie" saludaron ambos solemnemente al unísono, como si estuvieran saludando a su superior.

Todos reímos en ese instante, maldita sea... Pese a ser dos malditos días te ibas a sentir tan fuera de lugar y desprotegida lejos de ellos...

"¡En realidad llamábamos para daros ánimos! ¡No dudéis en arrastrar por el barro a cualquiera que os haga sentir incómodas o intente sobaros!"

Se oyó como coro a Bertolt añadir ante la última frase un "que seguro que lo intentarán" antes de que Reiner continuase con... "¡eso! ¡Un intento de asesinato siempre hará más divertida la anécdota cuando volváis!"

Ese maldito rubio se estaba jugando su prematura muerte...

Colgaste el teléfono malhumorada, cabreada al menos quizá causases tanta impresión como la presencia de Annie y, puede que así los chicos de la secundaria N no se molestaran ni en mirar en tu dirección...

Hanji y Petra ya estaban allí, hablando con tres jóvenes de lo más animados.

Uno de ellos parecía estar revoloteando tan en exceso alrededor de Petra, que la pobre parecía querer poder desintegrarse allí mismo. Puede que si tuvieras que acabar golpeando a alguien éste fin de semana...

Sin embargo, Hanji disfrutaba agobiando a los otros dos chicos 'narrándoles las aventuras de sus supuestos experimentos', entre los cuales te citó como su más digno sujeto a estudio.

Grrr... Tu gruñido debió haber sido increíblemente audible, porque todos se giraron para dirigir la atención hacia donde An y tu os encontrabais.

"¡Bien! ¡Ya estamos todos!" Aseguró Petra, dando una palmada emocionada.

¿Como... todos? No te salían las cuentas... ¿Para ésto habías arrastrado tu jodido trasero hasta aquí? ¡Realmente podían haber escogido a cualquier otra persona a torturar! O quizá haber metido a Annie en ésto había desequilibrado sus planes y no habían encontrado finalmente a otro chico más para venir...

"Nuestro amigo se nos unirá allí" Aseguró un rubio despejando tus dudas, antes de presentarse como Eld.

Tanto Annie como tú os subisteis al autobús sin mediar palabra, lo cual atrajo la atención de los muchachos, incomodándote al instante. Tenían su curiosidad escrita por toda la cara...

"¡Ella es la chica de la que os estaba hablando!" Te señaló Hanji al captar el objeto de interés de los chicos... "¡¿No es sorprendentemente curioso que en nuestra sociedad de hoy en día todavía existan sujetos tan interesantes como ella?!" Maldita sea... ¡te estaba 'vendiendo' como un mono de feria!

Annie, ante esto se rió por lo bajo, oculta en la seguridad de su asiento.

"Se llama [Nombre]" Aclaró Petra propinándole un codazo a Hanji por sus malos modales.

El resto del viaje trascurrió sin incidencias y tanto tu mejor amiga como tú os habíais acurrucado compartiendo unos cascos, sumidas tranquilamente en la música.

Oías de fondo charlar a Petra con los muchachos, mientras que la cabeza de Hanji a veces asomaba por encima de su asiento, observando con detenimiento cada uno de vuestros movimientos, en busca de obtener nuevas anotaciones para 'su supuesta investigación'.

A veces me pregunto que diablos estoy haciendo con mi vida... Sopesaste para ti misma al ver sus reacciones.

Para cuando el autobús se detuvo, las carcajadas de los chicos te sacaron de tu estupor, te habías dormido prácticamente llenando de babas el hombro de tu amiga, con cara de pato. Menuda buena impresión...

"Por aquí" Os guió el chico que se había presentado como Gunther.

Enormes y coloridos árboles enmarcaban un pequeño camino empedrado, no podías dejar de observar el paisaje completamente cautivada... Tan abstraída en la imagen de todo aquello, que acabaste separándote del grupo sin darte cuenta.

Deambulando por el bosque, seguiste admirando la belleza del paisaje, tomando durante el accidental paseo fotos con tu móvil. Le enviaste riéndote la de una ardilla a Bertolt, percatándote de que no tenías cobertura.

Apuraste tus pasos hasta alcanzar una asombrosa laguna que se extendía un poco más allá. Éste lugar parecía sacado de un cuadro.

Una ráfaga de viento azotó los árboles a tu alrededor, revolviendo tu cabello y arrastrando en el aire pequeños pétalos de las flores que coronaban gran parte de la vegetación del lugar.

Extasiada por toda la escena, decidiste alargarlo un poquito más, antes de asegurarte de encontrar el camino de vuelta.

Observaste el agua cristalina de la tranquila laguna, y sin pensarlo dos veces, te deshiciste de tus zapatillas y te metiste en el pequeño lago hasta casi las rodillas, procurando no mojar tus pantalones cortos.

Una sensación refrescante te recorrió el cuerpo, dejando a su paso un extraña sentimiento de calma y felicidad en el proceso. Reíste como cuando tan sólo eras una niña y tu única preocupación era ser tan rápida como para perseguir a Reiner y Bertolt por el parque mientras Annie os observaba a salvo, subida a un árbol.

Metiste tus manos en el agua y refrescaste tu rostro. No habías caído en la cuenta de que toda la escena de tu pequeña locura momentánea no había pasado desapercibida...

Un chico que estaba recostado leyendo de forma perezosa contra uno de los árboles cercanos, se había mantenido observándote con curiosidad desde el primer momento en el que el viento había revuelto tu pelo .

"Tch, estás fastidiando mi lectura ¡mocosa!"

Con un escalofrío abriéndose paso por tu columna, te giraste para procurar el origen de la voz.

El muchacho misterioso, aún apoyado sobre el árbol parecía observarte con expresión severa. Pero las sombras que proyectaba el gran cerezo te impedían contemplar sus facciones con exactitud.

Te sentías acorralada y avergonzada, las únicas opciones que vagaban por tu mente eran sumamente contradictorias... ¿Qué hacer? ¿Huír o dejarle inconsciente por imbécil?

Antes de poder tomar tu decisión, una canción llenó el silencio.

Observaste 'al imbécil' contestar a su teléfono mientras que volvías a la orilla, para sentarte y seguir con tu sesión fotográfica improvisada, esperando a que tus piernas se secaran para calzarte y huír lo más rápido posible de aquella maravillosa fantasía temporal que se había visto invadida por ése villano molesto, en particular.

"Seh, estoy cerca... Tch menuda molestia, te recuerdo que vine por hacerte un favor maldita sea, si si.. Me pondré a ello. Estaré ahí en 5 minutos... 10 si nada me estorba" Su voz rompiendo la paz del lugar estaba comenzando a tocarte un poco las narices.

El sonido de unos pasos aproximándose a tu posición, te alertaron, tensando tu cuerpo al instante. Ignoraste con descaro al molesto causante de todos y cada uno de aquellos irritantes sonidos.

"Tu debes de ser [Nombre]" Susurró en tu maldita oreja, enviando una ráfaga de corriente por todo tu cuerpo, intimidada como te sentías en ese momento, reaccionaste poniéndote en pie de un salto y procurando así dejar la mayor distancia posible entre ambos.

El chico moreno de pequeña constitución y con un corte de pelo completamente pasado de moda, te estudió con sus intensos ojos claros de arriba abajo con completo detenimiento, parecía estar valorando si le agradaba o no la vista...

"Tch. Deja de comportarte como una maldita cría de guardería y mueve el culo, tienes a tus amigas histéricas buscándote mientras tu pierdes el tiempo aquí jugando con el agua. ¿Necesitas más tiempo para hacer pompitas?" Tiró de uno de tus brazos y en ese momento fue cuando perdiste el control.

Con tu extremidad libre le sujetaste la muñeca de su brazo aún en contacto con tu piel, mirándole asqueada. Para poco después rápida como un rayo soltar su agarre, y de un tirón hacerle perder el equilibrio, asegurándote de que aterrizase en el agua.

"¡No soporto que gente como tú me toque!" le gritaste echa una furia por encima de tu hombro huyendo de allí, sin escuchar el "Tch. Interesante" que el irritante chico te había dedicado en respuesta.