Capitulo 2

O-O-O

Perdida en el Rock and Roll,

Me perdí en una promesa de amor que no conozco.

Las sombras me persiguen lejos de casa,

Aun recuerdo cuando mi corazón fue llenado de oro.

Rihanna

O-O-O

-Es increíble que no hayamos encontrado nada.-murmuro Leonardo, cuando regresaban.-Son como unos ninjas.

-A lo mejor deberíamos ir a buscarlos en la zona este de la cuidad.-dijo Donnie-Ahí es donde hay mas personas y se presenta el mayor numero de robos.

-Aun así, mañana los buscaremos por ahí. Hoy ya es tarde y mañana toca entrenamiento.- recordo el de ojos zafiro.

Los cuatro hermanos siguieron caminando por las azoteas otro rato mas. Platicaban y de vez en cuando decían una que otra broma.

Lo que no sabían, es que a unas cuadras de donde ellos estaban, Carolina había salido de la tienda para ir por medicinas para su hermana. Si, ella decía que estaba bien, aunque eso no significaba que lo estuviera. La farmacia mas cercana estaba a un kilometro del campamente pero ¿Qué mas daba?

O-O-O

Cuando llego al local, intento entrar por la puerta de enfrente pero estaba cerrada. Pues claro. ¿Qué dueño quisiera arriesgarse a que un ladrón entrara solo porque no cerro la puerta delantera? Se palmeo la cara por no haber pensado en eso. Ok, no entres en pánico… la puerta de atrás.

O-O-O

-Parece que encontramos una pequeña ladrona…-murmuro el ojiverde viendo como la niña morena intentaba abrir la puerta del local de enfrente.

-Awww, ternurita…-susurro Mikey.-Intenta abrir la puerta de un local cuando esta cerrado.

-Seguro tu harias lo mismo.-se burlo el rojo de su hermano menor. Mikey le saco la lengua.

-Si hay una aquí, debe haber mas cerca de aquí.-dijo Leonardo, quitando de su ojo el telescopio con el que miraba.-Donnie, ve con esa. Rafa, tu al este, Mikey al sur y yo al oeste.

Los otros tres asintieron sin mas, y fueron a donde el líder les indico a cada uno.

O-O-O

La puerta de atrás, a simple vista se veía cerrada. Diablos.

-Veamos… debe haber algo por aquí…-murmuro Carolina mientras se agachaba y busca entre la alfombra. Paso su mano por debajo y sintió algo metalico y frio entre sus dedos.-Bingo.

La llave entro perfectamente en la perilla de al puerta. Intento abrirla sin que rechinara pero le fue imposible. Instintivamente, miro a ambos lados. No había nadie cerca. O eso era lo que creía. Con cierta desconfianza, entro lentamente a la tienda. Cerro la puerta detrás de ella, mas fue detenida por un shuriken.

Camino a paso pequeño alrededor de la tienda, mientras buscaba alguna medicina que dijera ¨Resfriado¨ Donnie la buscaba en el otro lado de la tienda. Ninguno de los dos, estaba consciente de que el otro estaba del otro lado de la tienda.

Carolina encontró la medicina detrás de el mostrador de la tienda. Metio el bote cuidadosamente a su mochila negra, y entonces se dio cuenta de que había muchas mas cosas ahí. Pastillas de migraña, paletas de sabores, agua embotellada, entre otros. Podria venderlos en algn otro lugar. Metio seis botellas de agua junto con diez cajas de pastillas y sonrió al pensar en el dinero que podrían juntar.

-Lo sabia…-murmuro Donnie mirándola desde un estante cercano-Sabia que era drogadicta. Tengo que detenerla…

Lentamente, levanto comenzó a levantarse. Sin embargo, a pesar de todos sus intentos, hizo que una lata rodara justo cuando roso con su codo el estante donde se encontraba. Carolina escucho como cayo e institivamente se giro. Cuando vio a Donatello, no pudo evitar gritar. Donnie igual grito. Había sido descubierto.

-¡Un monstruo!-grito la chica de catorce, mientras tomaba una escoba cercana.

-¡No, espera!-exclamo el quelonio, intentando calmarla, pero ella no escucho. Comenzó a intentar golpearlo pero el pudo esquivar la mayoría de los golpes.

-¡Déjame en paz! ¡Soy muy fea para que me violes!-grito ella, entrando en pánico.

-¿De que me ves cara?-pregunto Donnie, muy enojado. Finalmente se harto y el palo de escoba con una mano. Carolina se sorprendió muchísimo.

-¡He dicho que te calmes!

Sin embargo, ella no se dio por vencida. Jalo fuertemente el palo de la escoba, haciendo que Donatello lo soltara. Antes de que este se diera cuenta, la menor ya lo había dejado noqueado.

O-O-O

Desperto cuando sintió que alguien comenzaba a tocar su cara con un palo. Sus ojos se fueron abriendo lentamente hasta que noto un ojo café oscuro sobre el suyo. No lo reconoció de inmediato y soltó un grito de sorpresa.

-Uf, despertaste.-suspiro Caro aliviada.-Por un momento pensé que te había matado.

-Casi me matas de un paro cardiaco pequeña-dijo Donnie. Intento levantar una mano para empujarla pero algo lo detenia. Una cuerda. Una dolorosa cuerda.-Oye, ¡dejame ir!-exigio forcejeando.

-Lo siento. Pero no quiero que te escapes y me ataques.-contesto la morena. Se alejo y comenzó a meter otras cosas dentro de su mochila.

-No lo sientes.-le dijo el chico atado a la silla.

-No, en realidad hasta me gusto amarrarte.-dijo ella riéndose por debajo.

Carolina siguió como si nada mientras que el otro intentaba safarse lo mas pronto posible. Solo podía pensar en lo humillante que seria si sus hermanos se enteraban de que no pudo con una chica. Pensó en sacar una de sus shurikens pero los vio sobre el mostrador de la tienda, lejos de su alcance. A lado igual estaba su T-phone y su Bo. Esa niña si que había buscado bien.

-Si no me sueltas, hare que… con mis rayos laser toda tu casa se incendie por completo y creeme que no quieres eso.-le advirtió el, poniendo la mirada mas amenazadora que podía. Esperaba que la chica se asustara con eso.

-No puedes hacer eso.-dijo Carolina, rodando los ojos y riéndose.

-Por supuesto que si.-afirmo Donnie. Estaba en el suelo, de tanto forcejear por soltarse.

-Demuestramelo. Matame justo aquí con tus rayos laser.-lo reto ella , arqueando una de sus cejas.

-No quiero matar a una niña.

-Como quieras. No tengo toda la noche.-cerro el cierre de su mochila y la puso sobre su espalda.-Tengo una hermana enferma, así que, nos vemos chico tortuga ninja adolescente mutante.

El morada pensó que a pesar de que era eso, sonaba ridículo cuando lo decias en voz alta. Justo cuando Carolina paso a su lado, Donnie comenzó a llamarla:

-¡Niña! ¡Tu!-antes de salir, volteo algo enojada.-¿Tienes una hermana enferma? ¡Yo tengo medicinas!-ella arqueo una ceja. Donnie pensó rápido y agrego:-Si dejas eso que tienes en tu mochila y me sueltas, te doy las medicinas que ocupes.

Carolina se acomodo la mochila antes de contestar:

-No confio en ti, tortuga. ¿Qué pudieras hacer para que yo haga lo que me dices?

-Mmmm… ah, ya se. Si no lo haces, matare a tu hermana y a tus padres ¿quieres eso?

-No, eres tan amble, seguro seras un gran padre amenazando a tus hijos…-susurro la morena girando los ojos. Luego, sonrió de forma sínica y dijo:-Pues fijate, que yo no tengo padres así que no los puedes matar.

El rostro de Donnie se ablando ligeramente. ¿Por qué no se lo imagino? Si esa niña vivía en la calle, era porque no tenia a nadie que cuidara de ella. De cierta forma, sintió que había sido poco sensible.

-Lo siento…-se disculpo.-No… lo siento, enserio.

-Nah, como sea. Aun así, sigo sin confiar.-abrio la puerta y dijo:-¡Adios!

-¡Alto!-volvió a gritar. Se movio abruptamente, tanto que termino en el suelo.

-¿¡Que coño quieres!?-le grito. Si no se apuraba, Ainhoa se daría cuenta de que se había escapado y no quería eso.-¡Me tengo que apurar!

-Mira, te prometo por lo mas sagrada en todo el mundo, que te dare medicinas para tu hermana.-prometio Donnie. De cierta forma, quería recompensar todo lo que había dicho, y todo lo que la menor había pasado, como si se tratase de su culpa.

Carolina finalmente cedió ante la mirada del quelonio. Con el kunai que Donatello había detenido la puerta del local, comenzó a desatarlo. La cuerda era dura y le costo un poco de trabajo. El cabello se le despeinaba del esfuerzo pero no se rendía.

-Creí que quitar una cuerda seria mas fácil de lo que tu lo haces parecer.-comento Donatello desesperado.

-Sabes que, quizás no te desate después de todo…-pensó la morena en voz alta.-mmmm…

-¡No, era broma! ¡Sueltame!-grito el. Carolina se rio y siguió con lo que había dejado.

O-O-O

Cuando finalmente, después de muchas bromas que Carolina le había hecho a la tortuga, sobre todo sobre dejarlo ahí abandonado mientras ella se llevaba la llave, salieron.

-¿Enserio me ayudaras con mi hermana?-pregunto, caminando por la acera.

-Un trato es un trato ¿no?-dijo Donnie.

-Al menos eres sincero.-comento en voz baja. Anduvieron un rato mas por la calles hasta que la menor advirtió que el campamento estaba cerca. Desde la esquina, pudo ver que su hermana mayor estaba hablando con otra chica algo menor que ella. Seguramente la estaba buscando.

-La que se me va a armar, ¡la que se me a armar!-exclamo, jalándose el cabello.-No debi escapar.

-Si, no debiste dejar a tu hermana menor sola.-comento Donnie.

-No es mi hermana menor. Es Ainhoa, es mayor que yo por dos años.-explico Carolina, enojada por los comentarios que hacia el morado.

-Aaaa… es que se ve mas pequeña que tu.

-Que te escuche decir eso y te manda a volar de una patada.

-Mira cuanto miedo me da.-se burlo, fingiendo un escalofrió.

-Yo si te voy a dar miedo si no te callas, ¿me oiste?-lo amenazo ella. Donatello se cayo.-Ahora, esperame aquí. Yo controla a Ainhoa y cuando te de una señal, me das las medicinas ¿captas?-esto ultimo lo dijo con un tono algo presumido y eso molesto algo al quelonio.

-De acuerdo, si capto.-contesto, después de un largo suspiro.

Carolina corrió hacia donde su hermana estaba, intentando buscar una excusa buena que decir.

-¿Segura que no la has visto? Quizás… paso por aquí ¿iba con alguien?-preguntaba Ainhoa. La voz se le había hecho algo mas rasposa por las flemas, por lo Carolina pudo notar.

-Haber mujer, ya te he dicho que no, no he visto a la a odiosa de tu hermana.-seguia insistiendo la chica vagabunda.-Ahora, ¿me dejaras aspirar mi droga comodamente?

La castaña estaba tan molesta por la indiferencia de esa tipa. Queria meterle su estúpida droga por el culo y luego mandarla a volar. Hizo lo mas simillar que pudo; tomo la caja donde la drogadicta tenia todas las hierbas ilegales y eso, y la lanzo lejos, a la carretera.

-Gracias por tu gran ayuda.-agradecio de forma sarcástica. La otra solo la miro con desprecio.

-Ainhoa.-llamo Carolina. La nombrada se volteo y la miro prada atrás de ella como si nada.

-Oh Santo Cielo, estas bien.-se alegr. Sonreia ampliamente y le pregunto, quitando esa sonrisa:-¿Estas bien? ¿Alguien te lastimo? ¿Te encontraste con los Monstruos del Bosque? ¿Te molestaron con lo de la deuda?

-No, estoy bien.-aseguro la mas pequeña, tranquilizando a su hermana mayor.

-Uf, menos mal…-suspiro aliviada. Por un segundo, Carolina pensó que no pasaría de ahí pero entonces, fue sorprendida por el fuerte jalon de pelo de parte de la mayor:-¡Ahora mismo me vas a explicar porque carajo saliste, y sin avisarme!

-Ay, ay, ay, ay…-se quejaba.-¡Sueltame!

-¡No hasta que me digas!-contesto, mas molesta que antes.

La morena sintió como un ligero sonrojo se apoderaba de ella, al ver que todos los del campamento la miraban. Ainhoa también lo sintió pero no dijo nada. Esa tonta casi la mataba del puto susto ¡se merecía eso y mas!

Mientras tanto, Donnie miraba todo desde detrás de un par de botes de basura. Cuando vio a ambas chicas, lo primero que se le paso por la mente fue que no podían ser hermanas. O al menos no de sangre. Sobre todo porque no se parecían mucho. Aunque fuera de eso, la escena hasta le resultaba divertida. Rio ligeramente al verlas.

Carolina no dejaba de mirar hacia donde estaba Donatello. Vio como el rubor de sus mejillas aumento cuando el quelonio se rio.

-Por favor, ¿no puedes humillarme mas?-pregunto de forma sarcástica.

Donnie siguió mirando a lo lejos. Mientras pensaba en que sus hermanos se morirían de risa al ver todo eso, noto que una extraña cosa cubria la luz de la luna. Alzo la vista extrañado, cuando se dio cuenta de que se trataba de una misteriosa nave. Entre cerro los ojos al no saber muy bien de que se trataba.

-Ay no…-murmuro, preocupado.-El kraang.

Entonces, una luz color rosa, amenazo con salir de la nave. Donnie miro hacia quien se dirigía.

Se dirigía hacia Carolina y Ainhoa.

Uuuuu… suspenso. Un poco de suspenso hace bien al Kokoro ;D

Siento tener que irme dos semanas pero cuando llegue, les dare un buen capitulo, se los aseguro.

Gracias por todos sus comentarios, favs y follows. Siento no podre responderles pero he estado un buen tiempo aquí sentada y ocupo descansar un poco. Aun así, espero que les haya gustado y muchísimas gracias por todo!

Nos vemos pronto!