CAPÍTULO 02 – Beso en la mejilla, beso en la frente.

Aquella mañana, había tomado un baño en el agua helada del río, peinó su cabello hasta no dejar mechón sin cepillar y decidió dejarlo suelto, sin ningún moño o coleta; desdobló con cuidado una yukata amarilla e hizo que Sango atara su obi con el lazo más hermoso que conociese, finalmente, con las getas en los pies salió corriendo de la casa de Kaede.

Unos metros detrás del pozo de cadáveres, la estaba esperando su Señor Sesshomaru.

Habían pasado unas semanas desde que él le había hecho una promesa, llevarla en una extraña expedición para encontrar un extraño artefacto de alguna extraña criatura. Rin había insistido de una manera astuta, menos infantil según ella creía, para poder acompañar al señor Sesshomaru en uno de sus viajes, había pasado mucho tiempo desde la última vez; su insistencia dio frutos.

Fue corriendo a su encuentro, él se volteó y la vio.

Señor Sesshomaru – gritaba a viva voz, sonriéndole y agitando la mano con efusividad.

¡Date prisa Rin! ¡Cuánto tiempo crees que te estamos esperando niña!

Se detuvo de la nada y vio al costado del pantalón blanco de su señor a un duende con un bastón, saltaba en un pie y luego en otro y daba muchos alaridos.

¿eh? – lucía decepcionada – el señor Jaken también ha venido…

¡Y que esperabas niña! – le gritó – el amo Sesshomaru jamás me dejaría atrás… jajaja… jejejeje – empezó a reír efusivamente.

Rin, vámonos – después de su cortante frase, Sesshomaru les dio la espalda y comenzó su camino.

Deambulaba, ya no caminaba con seguridad y ánimo, su cuerpo se tambaleaba como una pluma y avanzaba por la corriente del aire ¡Qué terrible decepción!

"¿Cómo?... ¿Cómo llegué a esta situación?... planee todo, ¡planee toda la cita! el señor Sesshomaru y yo comiendo sandía, el señor Sesshomaru protegiéndome de los monstruos y cargándome en sus fuertes brazos, el señor Sesshomaru luciendo cool al encontrar quien sabe qué… ahhhhh… además no ha dicho nada de mi peinado, se supone que notaría la diferencia… y la yukata amarilla que me puse debería hacerle recorla el beso que nos dimos… el beso… el beso… WAAAAAAAAAAAAAAAA"

Rin de la nada se ruborizó y tropezó con una piedra, cayó estrepitosamente contra el suelo llego de gravilla pero se levantó al instante diciendo que todo estaba bien, se sacudió el polvo de encima y les siguió el paso a sus acompañantes.

Oye Rin… será mejor que camines bien sino serás un estorbo para nosotros – le dijo el señor Jaken – no sé cómo el amo Sesshomaru aceptó traerte – susurró.

Señor Jaken, si hablamos de estorbos, usted sale ganando – cruzó los brazos y le volteó la cara.

¡Qué dices niña!

¡Ya no soy una niñita pequeña! – "¿esas palabras iban dirigidas al señor Jaken o al señor Sesshomaru?" – soy mucho más alta que usted señor Jaken.

¡Qué! ¡Qué! ¡Qué! ¡qué insolente!

El camino se había hecho estrecho, un panorama sinuoso se presentaba al frente, la niebla se hacía densa a cada paso y el silencio se expandía de una manera escalofriante, de no ser por la escandalosa discusión que sostenían Rin y Jaken a espaldas de Sesshomaru.

Ya cállense o los tirare al pantano a los dos – el tono de su voz sonaba molesto… como siempre.

¿Pantano? – repitieron Rin y Jaken al unísono.

A sus costados, un pantano negro era apenas perceptible por culpa de la bruma. Rin se pegó a Jaken y le tomó el brazo para caminar juntos, ambos lucían asustados pero callados al fin. Eso no duró mucho, Jaken comenzó a hablar de nuevo.

Amo Sesshomaru… usted cree que esté bien que hayamos venido – tragó saliva – este lugar luce peligroso.

Ja – río Sesshomaru – ¿tanto miedo tienes Jaken?

¡Ehhh! Noo claro que no amo bonito… lo digo por Rin… ella es sólo una humana, y con ella como carga puede que esto sea más difícil… usted sabe amo bonito…

¡Señor Jaken! – gritó Rin. Fue lo único capaz de decir, era innegable incluso para ella que sólo era una carga.

Nada es difícil para el Gran Sesshomaru, así que deja de decir estupideces. Estoy arrepintiéndome de no haber traído a Ah-Un.

¡No diga eso amo bonito! – comenzó a lloriquear.

"Pienso igual Señor Sesshomaru, debió dejar al señor Jaken y traer a Ah-Un a nuestra cita… ¿cita? Este lugar no es precisamente ideal para una cita, no como la que me contó Kagome… ¡qué terrible!"

Oye Rin no te aferres tan fuerte.

¿eh? No se supone que el señor Jaken es fuerte y yo una simple humana – le espetó – aguante señor Jaken.

Mmmm… te crees astuta – susurró – por cierto Rin porqué te has peinado así, ¿no llevabas una cola ahí al costado?

¿ehhh? – Rin se ruborizó y agachó la cabeza – etto… bueno así es más cómodo ahora – levantó la mirada con dirección a la cabellera plateada de adelante, lo que Rin buscaba eran sus ojos no una rígida espalda, pero fue lo único que encontró y con resignación emitió un gran suspiro.

¿Y no podías ponerte algo más cómodo?

¿Se la va a pasar criticándome, Señor Jaken?

Yo sólo digo que al amo Sesshomaru le costó mucho conseguir ese kimono como para que lo traigas a un lugar como este… ¿tengo razón verdad amo?

Rin había dejado de caminar obligando a Jaken a permanecer estático por su agarre. Mientras se escuchaban los quejidos de Jaken, Sesshomaru también se detuvo. Volteó su cabeza y por fin sus ojos dorados se fijaron en los castaños ojos de una joven Rin casi llorosa.

¡Jaken!

Ay.. ay… dígame amo bonito.

Te dije que te callaras. Y si Rin rompe ese kimono, le regalaré otro o tres más, ese es mi problema, deja de quejarte o te mato.

Como diga amo bonito – Jaken por fin guardó silencio.

Rin no podía pensar en nada, lo único que hizo fue sonreírle de manera cálida, pero al cabo de unos segundos, Sesshomaru volvió a voltear con un hermoso movimiento de su largo cabello y siguió adelante. Rin no esperaba una sonrisa, eso sería demasiado, pero conocía un poquito esa mirada fría, en el fondo tan cálida como la sonrisa que ella le había dado.

Por lo que habían ido era una especie de orbe de cristal. El lugar donde lo encontraron estaba infestado de monstruos, mientras ella y el señor Jaken corrían de un lado para otro defendiéndose con el báculo de dos cabezas, el gran Sesshomaru había acabado con todos. Después de eso, llamó a Ah-Un y le ordenó que llevara a Jaken y a Rin devuelta a la aldea partiendo en el aire.

¿A dónde habrá ido el Señor Sesshomaru con tanta prisa?

Mmmm fue a la tumba de su padre – respondió Jaken.

¿eh? ¿Ese lugar con muchos huesos?

¡No te expreses así Rin, ten un poco más de respeto! Pues sí, el amo Sesshomaru fue personalmente a buscar esa orbe para restaurar algunos de los daños que causaron el amo y el tonto de Inuyasha cuando pelearon ahí.

Ohh… ya veo – le contestó Rin.

Bien ahora que ya te dejé aquí a salvo, nos vamos Ah-Un – Rin se bajó rápidamente de Ah-Un y Jaken tomó las riendas ascendiendo – adiós Rin y no te metas en problemas que luego el amo Sesshomaru se desquita conmigo… ¡ay!

¡No se preocupe señor Jaken! – les gritó mientras ascendían – cuídate mucho Ah-Un, usted también señor Jaken ¡ya no sea tan renegón! – gritó con ahínco – Y – dejó de gritar y habló para sí misma – Y… cuide mucho a mi señor Sesshomaru.

Aquella noche había luna llena, decidió no entrar aún a la casa de la anciana Kaede y fue a recostarse en un árbol cercano con un claro de luz cayendo exactamente sobre la copa. Mientras veía la luz plateada, empezó a pensar de nuevo en su querido señor, tenía muchos sentimientos acelerando su mente y cada parte de su cuerpo, abrazó sus rodillas contra su pecho y bajó la cabeza con resignación.

"Supongo que un beso en la mejilla no significa mucho, tampoco uno en la frente, habré sido la única que pensó todo este tiempo en que esos besos fueron especiales?... mahhh supongo que sí. La tumba de su padre sigue siendo muy importante para el señor Sesshomaru, aunque yo veo un montón de huesos y nada más. Ahora que lo recuerdo, la última vez que estuvims allí, Inuyasha había hecho muchos desastres y para saber quién los arreglaría propuse un concurso de trabalenguas… jajaja… que ingenuos yo sabía que el señor Sesshomaru era bueno en eso e hice un poco de trampa. Su trabalenguas fue muy… hermoso y directo… ¡Ahhh! ¡Hace que me ruborice! ¿Una confesión? ¿así era como le dijo Kagome? ! ¿una confesión de… A-M-O-R?!"

Decidida se levantó de la falda del árbol y fue con Kaede con una sola idea en la cabeza: Sí el señor Sesshomaru tuvo el valor de hacer una confesión, yo también lo haré. ¡LA PRÓXIMA VEZ QUE LO VEA LE CONFESARË LO QUE SIENTO POR ÉL!