Capítulo VII
POV Narradora
-Teniente Matsumoto- Dijo Rukia con un aura de odio y frialdad haciendo que una teniente se despertara con un escalofrío y, un capitán dejara salir un suspiro consciente de que su receso por fin había llegado
-Se puede saber ¿qué está haciendo mientras el capitán trabaja?- preguntó muy seriamente, la teniente de inmediato se levantó del sofá y se enderezó
-Y-Y-Yo estaba tomando un pequeño receso- respondió la rubia muy nerviosa por el mal humor de pequeña capitana, si bien ella podía ser muy amable, y extremadamente adorable por su tamaño y personalidad, ella era muy bien conocida por tener un carácter fuerte, como el de su capitán, y por ser muy buena en cuanto a fuerza bruta
-Bien, como tu receso terminó puedes regresar a hacer tu trabajo- comentó con una sonrisa que no dejaba lugar a ningún argumento o contradicción, para luego dirigirle una sonrisa mucho más amable a su querido amigo
-Toshiro por qué no dejas que Matsumoto Fukutaicho termine su trabajo en paz y te vienes a comer conmigo, te vez algo estresado- le sugirió la pelinegra con un toque de preocupación, Toshiro sonrió al ver a, su teniente llenar planillas asustada y, a su amiga invitarlo a almorzar
-Si me encantaría- respondió en capitán sin perder su sonrisa y antes de salir de su oficina le mandó una mirada a Matsumoto
-Espero que te diviertas con el papeleo- comentó convirtiendo su sonrisa en una sonrisa de lado dejando a una teniente muy pero muy deprimida por todo lo que le tocaba
-Mou no es justo- se quejó en voz alta y escuchó como la puerta se volvía a abrir
-Rangiku, si terminas a tiempo te invitaré algo de sake al salir- le dijo Rukia con una sonrisa amigable haciendo que la teniente sonriera y siguiera con su trabajo esta vez con un mejor humor.
Ya en el claro del bosque, los dos shinigamis se sentaron en la grama dispuestos a comer el obento que Rukia tenía listo
-No puedo creer que lograras que Matsumoto se pusiera a trabajar- comentó el albino mientras mordía uno de los onigiris, ella sonrió y le quitó un grano de arroz que le quedó en la mejilla haciéndolo sonrojar un poco
-Bueno no iba a dejar que te explotaras a ti mismo trabajando, luego ¿a quién le echo broma?- le respondió Rukia riéndose un poco por el sonrojo de su amigo
-Y… ¿Cómo te fue en tu primer día como capitana?- Toshiro preguntó luego de aclararse la garganta, tratando de cambiar la conversación, Rukia recapituló todo lo que había pasado en la mañana y luego miró a su acompañante
-Bien, creo, mi teniente es trabajador y diligente, y los de la división me respetan así que no hay nada de que quejarme supongo- respondió ella mirando al cielo, algo le decía que tenía que estar alerta así que desde que recibió su capa nunca dejó su guardia baja, siempre atenta a su alrededor
-¿y a ti, nada nuevo?- preguntó sabiendo que él iba a entender a lo que se refería, cuando Toshiro suspiró y su mirada se volvió algo triste supo inmediatamente la respuesta
-Ahg definitivamente, ¡¿qué clase de amigo de la infancia no visita a su casi hermano cuando es ascendido a capitán?!- comentó furiosa por la actitud de la supuesta hermana del capitán
-Ya te he dicho que es normal, a Hinamori ahora solo le importa su capitán Aizen, e incluso si me viniera a visitar lo más probable es que empiece a hablar de él- Toshiro trató de calmarle mientras pasaba una de sus manos por su cabello, uno de sus tanto hábitos para calmarse, la pequeña shinigami suspiró aclarando su mente y se paró
-¿Por qué te paras?- preguntó confundido el capitán sabiendo que su receso para comer todavía no terminaba, ella le sonrió
-¿Practicamos?- Rukia le extendió la mano para ayudarlo a parar y él la agarró, sabiendo que nunca antes habían practicado.
Aquí es donde comienza la trágica historia de cómo la mitad del bosque quedó congelado. Los dos, listos para relajarse un rato desenvainaron sus espadas, y para la sorpresa del capitán Rukia fue la primera en moverse, por supuesto la pequeña sonrisa sádica que se formó por un instante en la cara de ella no pasó desapercibida por el prodigio y algo muy en fondo de él le dijo que muy pronto desearía no haber aceptado la propuesta. Tan rápido como llegó esa sonrisa se desvaneció siendo sustituida por una máscara de frialdad
-Danza Sode no Shirayuki- Susurró Rukia dejando ver una espada completamente blanca con una cinta muy larga al extremo
-Reina sobre los cielos Hyorimau-Toshiro invocó a su zampakuto también poniéndose serio. El ambiente rápidamente se volvió helado y lo único que se podía oir eran los choques de metal con metal, y cada vez que uno de ellos tocaba la grama esta se congelaba. La batalla era bastante reñida, Rukia no mostraba ningún rastro de cansancio o emoción y todos sus movimiento tenían gracia además de estar muy bien calculados, su apodo de la mariposa de nieve le favorecía muy bien, sin contar que la fuerza bruta que normalmente usaba estaba bien dirigida y medida para causar un gran impacto, pero Toshiro obviamente no se quedaba atrás, siendo el prodigio por el que lo conocieron ser, él actuaba con estrategia y paciencia siempre calculando todos sus golpes, sus ataques denotaban la gran fuerza que poseía además de que su reiatsu era aplastante, era la batalla del dragon de hielo y la mariposa de nieve y ninguno planeaba seder.
Ya pasadas varias horas los dos se encontraron separados por una distancia de 6 metros mirándose con respiraciones ya más notables por la baja temperatura, solo en ese momento fue que se dieron cuenta de su muy congelado alrededor, los árboles no solo estaban tan duros como el hielo sino que también los cubría una capa de nieve al igual que toda la grama en un radio de 30 metros
-Hitsugaya Taicho creo que lo mejor será detener la práctica- sugirió la pelinegra pensando en todos los problemas en los que se meterían si congelaran más del seireitei, el capitán pensando lo mismo, no dudó mucho en aceptar y los dos enfundaron sus espadas algo preocupados por el regaño que les daría el Soutaicho
-Sinceramente Rukia primer día como capitanes y ya causamos destrucciones al Seretei- Toshiro suspiró para luego sentir como lo golpeaban en la cara con algo frío, él sorprendido miró a Rukia con una ceja levantada en forma de pregunta solo para verla alistando otra bola de nieve
-Bueno si nos vamos a meter en problemas por lo menos nos divertimos antes- se explicó la shinigami con una sonrisa, Toshiro le regresó la sonrisa y los dos capitanes se encontraron en una reñida pelea de bolas de nieve que duró unos minutos antes de que una mariposa mensajera los llamara a la oficina del Soutaicho
NA:Hola a todos, ¡no estoy muerta!, si sé que llevo un tiempo sin actualizar pero aqui me tienen, hasta alergué este cap solo para su disfrute, tambien quiero añadir que me deprimió un poco ver las pocas reviews que tengo:c, asi que sin pena dejen un comentario, den favorite y sean pacientes conmigo, gracias por leerXD
