No creo que sea necesario repetir que Harry Potter es obra de Jotaká

Este fic participa en el reto anual Dramione Week del foro "El Mapa del Mortifago"

Historias corrientes

(ó "Cómo alegrarte la existencia leyendo Dramiones").

5. Duelo

(ó "Querer es dejar ir").

Su primer duelo ocurrió en el año 1992, cuando estaba en su segundo año en Hogwarts. No recuerda quien fue su contrincante (sólo que era Ravenclaw y que no fue difícil desarmar a la chica), pero sí recuerda lo nerviosa que se sintió, lo indefensa que se creyó.

Hermione Granger se ha enfrentado a muchas cosas desde entonces. Le ha borrado la memoria a sus padres, la han hundido en un lago a la espera de que alguien la rescatara, la han torturado, la han perseguido. Es la sangresucia más odiada y buscada del gobierno actual.

Pero esto...

―Baja la varita, Draco.

Él la mira con los ojos cargados de terror, pero su expresión es la misma de siempre. Es tan fría como siempre, es tan impasible como siempre. Es tan dolorosamente hermosa como la última vez que lo vio.

―Bájala, Draco. Soy yo.

Se miden con los ojos hasta que él baja el brazo lentamente. Las torres de cachivaches y muebles los rodean en la Sala de los Menesteres, crean un escudo al rededor de ellos.

―Hermione...

Abre los brazos, rendido, y ella corre hasta él desesperada. La aprieta con fuerza contra su pecho, aspira el perfume de su pelo, siente la dureza de sus huesos, la suavidad de la curva de su cintura (esa curva que ha recorrido con los ojos y las manos y que ha echado tanto en falta), su aliento en su cuello.

―Ven conmigo, Draco. Ven, podemos ayudarte.

―Ya es muy tarde. No puedo echarme atrás, no ahora que esta es la última batalla. El fin está cerca y si tenemos suerte, ganará tu bando.

Nuestro bando, Draco. Tú... Tú no crees en nada de lo que pregona el Lord.

―No, ya lo sabes. No creo en nada de eso.

―Entonces ven conmigo. Podemos proteger a tus padres.

La mira de esa forma tan suya (intensa y directa e íntima) y niega ligeramente con la cabeza. A lo lejos escuchan la voz del Elegido llamando a su mejor amiga. Sabe que se están acercando y que no tardarán en encontrarlos.

Ella da un paso hacia atrás, pero su mano derecha sigue agarrada a la de él. Aprietan los dedos durante un segundo hasta que la voz de Harry vuelve a escucharse, esta vez más cerca.

Hermione se aleja unos metros de él y saca su varita justo cuando Draco vuelve a alzar la suya. Es totalmente consciente de que en menos de un minuto tendrá que volver a adoptar el papel de siempre frente al resto del mundo. No porque quiera, sino porque él lo quiere así. No sabe si puede enfadarse con él por ello, pero sí lo respeta, por muy duro que sea.

Cuando Harry y Ron, sin aliento y armados de sus varitas, la encuentran ella lanza un Expeliarmus hacia Draco, que el rubio desvía sin mayor dificultad. Antes de que lance un hechizo ve la disculpa en sus ojos grises.