No creo que sea necesario repetir que Harry Potter es obra de Jotaká
Este fic participa en el reto anual Dramione Week del foro "El Mapa del Mortifago"
Historias corrientes
(ó "Cómo alegrarte la existencia leyendo Dramiones").
6. Avada Kedavra
(ó "Hijo y otras debilidades").
¿Cómo puede haber pasado?
No lo sabe.
¿Cómo podría haberlo evitado?
Tampoco lo sabe.
Pero la ira la ciega totalmente.
Draco Malfoy, siempre tan racional, siempre tan consciente de sí mismo, del mundo, de todo lo que ocurre y/o podría ocurrir haciendo tal o cual acción pierde el control por completo.
Algo dentro de él le exige que pare. Su conciencia quizás. Pero en lo único que piensa es en la rabia, la desazón, el puro y absoluto terror que siente.
Levanta la varita, cegado por sus emociones.
―¡Draco! ¡Draco, no!
Escucha la voz de Hermione a lo lejos. Es totalmente consciente de que debería hacerle caso a lo que le está diciendo su mujer. Pero esta persona, ese ser, acaba de herir a su hijo. Acaba de atacar a su bien más preciado, a la persona que más ama en todo el mundo.
Hace años que la guerra terminó, pero los mortífagos fugados se siguen buscando. A pesar de ello ha podido seguir con su vida. Se enamoró de Hermione Granger y ella se enamoró de Draco Malfoy. Se casaron años después. Crearon un hogar, una estabilidad. Y llenaron esa bonita casa azul con la alegría de traer al mundo a una nueva personita.
Scorpius a penas tiene tres años. Es un niño maravilloso. Es tierno y cariñoso y tiene la sonrisa de su madre y los ojos de su padre y es su hijo y por ello no tiene por qué estar en peligro constantemente, porque es un niño pequeño que no tiene la culpa de nada. Su padre es un hombre nuevo que ha aprendido de sus errores y su madre es una mujer fuerte y decidida.
Quizás ser el hijo de una heroína de guerra y un antiguo mortífago lo convierte en un objetivo más fácil. Quizás la mejor forma de vengarse de él por desertar y traicionar al Lord es atacando a su niño.
Sabe que muy probablemente lo que esperan es que se meta en un buen lío formulando las palabras equivocadas en el momento equivocado. Es consciente de que esto probablemente sea una trampa y que muy seguramente esté cayendo en ella a pies juntillas.
―¡Draco!
Pero el que ha recibido un maldito Crucio es un niño, que lo único que hacía era jugar tranquilamente en el parque, sin hacerle daño a nadie, siendo el pedacito de cielo que es. Y no puede perdonar. No puede olvidar. No quiere hacerlo.
―¡Draco, no, no, no! ¡Draco, está bien, Scorpius está bien!
No duda un instante más.
―Avada Kedavra.
―¡Draco!
